La crisis amenaza al cine ecuatoriano

La crisis amenaza al cine ecuatoriano
2016 es un año de retos para el Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador. La reducción del 60% de su presupuesto y la renuncia de su Director Ejecutivo, Juan Martín Cueva, plantean un escenario complejo. Los directores Iván Mora y Manolo Sarmiento reflexionan al respecto.
22 de Febrero del 2016
Desirée Yépez

Son tiempos duros para el Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador (CNCine). Este 19 de febrero la institución aceptó la renuncia de Juan Martín Cueva, su director ejecutivo desde junio de 2013. Además, a inicios de este 2016 se anunció el recorte del 60% de su presupuesto, se pasó de casi 3 millones de dólares a USD 229000. Esta decisión generó reacciones en el sector cinematográfico. 

El pasado 10 de febrero la Asociación de Guionistas y Directores ecuatorianos de cine independiente difundió una carta en donde quedó clara la molestia y preocupación del ‘ajuste’ presupuestario.

El pasado 10 de febrero la Asociación de Guionistas y Directores ecuatorianos de cine independiente difundió una carta en donde quedó clara la molestia y preocupación del ‘ajuste’ presupuestario. Por medio de un documento suscrito por 38 cineastas se dio a conocer que en noviembre de 2015 varios representantes del sector audiovisual se reunieron con el ministro de Cultura, Guillaume Long. Según el comunicado, Long “manifestó públicamente que el fondo del CNCine para el 2016 estaba garantizado y no sufriría recortes”. Hecho que no se cumplió.

Frente al recorte y la probable suspensión de la convocatoria a los Fondos de Fomento para este año, PLANV solicitó el punto de vista de dos de los 38 firmantes de la carta, Manolo Sarmiento e Iván Mora. Para el director de ‘La Muerte de Jaime Roldós’ la disminución de los recursos del CNCine demuestra que “el cine y el audiovisual independiente no son una prioridad para el Estado. Sostener el ínfimo presupuesto de fomento de tres millones de dólares no creo que hubiera descalabrado las finanzas públicas. Pocos recursos destinados a la cultura han sido mejor gastados que los dirigidos al fomento del cine en esta década”, dice.

Para Iván Mora, es necesario que el Estado fomente el cine independiente. 

Al respecto, el director de ‘Sin Otoño, Sin Primavera’ cree que es importante darle valor al CNCine como una institución que ha fomentado la creación independiente. Para él, hay que otorgarle la importancia que tiene para una sociedad el cultivar sus voces independientes. Y es en ese sentido, no en el cuantitativo, que el recorte resulta muy grave.

El ahora ex director ejecutivo de la institución, Juan Martín Cueva, expresó a través de una carta que se filtró el pasado 11 de febrero, que el CNCine atraviesa un momento crítico que no le permite aportar al desarrollo del cine y el audiovisual ecuatoriano. También sostuvo que el recorte presupuestario es “una clara señal de que el Gobierno no ha optado por este modelo de gestión de lo público en la cultura”.

Según el Ministerio de Cultura, el Estado ha entregado USD 22 millones al sector del cine nacional y en los últimos tres años se han producido 14 largometrajes en el país. 

Paralelamente, este 20 de febrero, el Ministerio de Cultura y Patrimonio difundió un comunicado donde sostiene que “la voluntad política del gobierno se evidencia en la importante inversión pública realizada a lo largo de estos nueve años: el Estado, a través del CNCine, ha destinado más de 22 millones de dólares al desarrollo del sector. Esta inversión se refleja en un avance importante de cantidad, calidad y diversidad de la producción nacional: se pasó de cinco largometrajes estrenados en 2012, a un promedio de 14 en los últimos tres años… La reducción presupuestaria planteada para el año en curso obedece a las difíciles circunstancias de la coyuntura económica mundial. El CNCine no es la única entidad pública que ha visto disminuir sus recursos…”.

La reducción del presupuesto implica una probable suspensión de los fondos de fomento a la cinematografía que anualmente se entregan mediante concurso. Iván Mora explica que son recursos que como fondo semilla resultan muy efectivos, y por lo tanto necesarios para el cine independiente. “Los modelos de fomento al cine independiente mediante concurso tienen más de 50 años en el mundo. Casi todas las cinematografías que no pertenecen al monopolio de Hollywood se hacen con algún tipo de modelo de subsidio. Desde toda Europa con Francia a la cabeza, hasta Brasil, Colombia, Argentina, o Corea”, indica. En el caso de las producciones ecuatorianas, según el cineasta guayaquileño, los fondos del CNCine representan entre el 20% y 30% de los presupuestos. “Una película para existir requiere de muchas otras variables: coproducción, inversión privada, deudas particulares, fondos internacionales, preventas en los canales de televisión…”, indica.

Según Manolo Sarmiento, el cine es "estratégico" aun cuando no produzca ningún rédito económico. 

Sarmiento, director de los EDOC, añade que hace 10 años la producción independiente de cine y audiovisual no existía en Ecuador, como sector de la economía ni del arte. “Hoy ha comenzado a existir”, afirma. Y da cifras. “El mercado nacional de cine y televisión mueve más de 500 millones de dólares: 500 millones para ver 100% de filmes de Hollywood y 100% de telebasura. Cuando alcancemos ese nivel de producción, 20 filmes y 500 horas al año de contenidos de calidad, esta producción comenzará a ser sostenible por la dinámica del propio mercado. Por ahora solamente hemos inyectado un incipiente fomento. No podemos pedir milagros con tan poca inversión”.

Para sortear la crisis, Sarmiento considera necesario convertir el audiovisual independiente de calidad en un objetivo estratégico de la cultura y de la economía. “Si alguien dice que quiere cambiar la matriz productiva, haría bien en fijarse y determinar una política para la industria del cine y del entretenimiento en general. El cine es estratégico como un espacio creativo y artístico también, aunque no tuviera ningún rédito económico. Es una pena que las autoridades económicas y de planificación -finanzas, Senplades- no caigan en cuenta de esto”, se lamenta.

Ambos directores coinciden en que la reducción de los fondos es grave por las consecuencias que genera, las cuales se traducen en una crisis de la política pública cultural en el país.

Para Mora, lo más importante de esta crisis será la posibilidad de lograr un consenso entre lo público y el sector de cine a través de sus gremios sobre la nueva Ley de Culturas. “Esta ley debe significar un real paso adelante para la creación independiente, no solo en el cine, sino en todas las artes. En el caso del cine, el fomento estatal no sólo debe estar sujeto a la buena voluntad política, como ha sucedido en estos 10 años de la Ley de Cine”.

Ambos coinciden en que la reducción de los fondos es grave por las consecuencias que genera, las cuales se traducen en una crisis de la política pública cultural en el país. Esa crisis significaría perder la posibilidad de que proyectos con potencial creativo, potencia emotiva, política, y argumentativa salgan a la luz.