"La inclusión es construir democracia"

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"La inclusión es construir democracia"
La secretaria de Inclusión Social del Municipio de Quito, Margarita Carranco, analiza en esta entrevista el desmantelamiento de algunos programas sociales capitalinos en la administración de Augusto Barrera y pasa revista a su agenda sobre cómo reconstruir el tejido de la sociedad civil y las Ongs en Quito.
11 de Agosto del 2014
Redacción Plan V

Una fuente con agua, explica la secretaria de Inclusión del Municipio Metropolitano de Quito, Margarita Carranco, detecta las malas energías de las personas que ingresan a su despacho, en el tercer piso del Edificio Municipal ubicado en La Mariscal, al centro norte capitalino.

Desde las ventanas de Carranco se divisan los campanarios góticos de Santa Teresita y también la Plaza de los Presidentes, uno de los sitios más concurridos de ese barrio capitalino, centro de la bohemia y sede nocturna de la diversidad humana. 

El equipo de PLAN V, contra todo pronóstico de la propaganda oficial, pasa la prueba: no se forman burbujas en el agua que detecta las malas vibraciones. La secretaria se muestra satisfecha, y tras poner en su computador su música preferida, entra en materia.

¿Cuál será su aporte personal a la gestión municipal?
Como terapeuta que soy tengo una nueva mirada. Pienso que no debemos caer en la mirada punitiva, sino en buscar expertos de medicina alternativa, por ejemplo. Se busca por medio de leyes como el Código Penal mandar a la gente a la cárcel, lo cual es un instrumento equivocado para mejorar. Cuando nos ponemos a plantear cosas que mandar a la cárcel tres años a quien tiene una actitud homofóbica o racista, creo que no estamos solucionando el problema en su raíz. Nos parece una dimensión equivocada: hay que corregir esas cosas de otra manera. No digo que no se sancione un racismo o un acto de violencia sexual injustificable, pero sí pienso que se debe tener un enfoque más bien terapéutico, de atención a la víctima, al agresor, a los hijos, a todos quienes necesitan atención. Nuestro abordaje debe ser mirar a todos los actores de la violencia y lograr una sociedad de convivencia. Debemos ir a un abordaje holístico de todas estas problemáticas. Llegar a la causa y no al efecto. Por eso estamos dedicados a más cárceles y más patrullas.

¿Pero su visión no choca con ciertas minorías que reinvindican como logro precisamente la implementación de normas penales supuestamente justas?
Pienso que ninguna de las personas que tienen identidad sexual distinta quiere que se meta preso a sus críticos, sino que están pidiendo que haya sensibilización sobre su situación. Creo que nadie está pidiendo que la solución sea la cadena perpetua.

¿Entonces, usted no estuvo de acuerdo con cierta propuesta de que haya convoyes del trolebús solo para mujeres para combatir los casos de acoso?
No, en los primeros documentos que entregué al alcalde Rodas hice saber que eso era un retroceso. Las mujeres hemos luchado por la coeducación, no vamos a volver a la segregación en el transporte público. Debemos, estando juntos, respetarnos mutuamente. El movimiento de mujeres se opuso a esto, se presentaron propuestas que nos pusieron a debatir, eso fue lo interesante de este tema. Nos vamos a reunir con La Marcha de las Putas y otras organizaciones sobre los casos de acoso.

"Las mujeres hemos luchado por la coeducación, no vamos a volver a la segregación en el transporte público. Debemos, estando juntos, respetarnos mutuamente".

¿Cuáles son los desafíos en materia de inclusión en la ciudad de Quito? Usted ha tenido ya cien días para hacer un balance de la situación, ¿qué cosas dejó pendiente el anterior alcalde?
He encontrado algunas falencias. Cuando Paco Moncayo fue alcalde se crearon áreas estratégicas de gestión, como eran la económica, la social, la de planificación, la territorial y la de planificación. Se creó el área social porque se pensaba que los municipios habían tenido un rol restringido a construir equipamiento urbano y su gestión social era más bien asistencialista. Por eso se planteó sacar las políticas sociales del asistencialismo y construir políticas públicas. Una de las muestras de ello fue la creación de los Centros de Equidad y Justicia para atender a las víctimas de violencia. O crear el sistema de protección para niños, niñas y adolescentes, por medio del Consejo de Protección de Derechos. Se creó un Consejo contra el Racismo, se dictaron ordenanzas de movilidad humana, para los derechos de personas con identidad sexual distinta y contra el tráfico de personas. Hubo una serie de ordenanzas que determinaban un camino para atender a los sectores prioritarios. Se debe hacer un balance sobre lo que hizo la administración anterior con relación a lo que se planteó en la gestión de Paco Moncayo. Así, nos encontramos con una Secretaría de Inclusión debilitada, que está al mismo nivel que el resto, cuando debe estar en el nivel estratégico. Esto porque de nada sirve tener transporte o espacios público si dentro de esos espacios hay seres humanos con problemas de violencia concretos que no son atendidos. Hay problemáticas sociales que hay que resolver. 

Encontramos una Secretaría muy débil, en acciones que se convertían en eventos pero no en políticas públicas. Rescato el funcionamiento de espacios como los CDC, que han servido como espacio para los jóvenes, para el arte y la cultura. Los centros de equidad y justicia estuvieron a punto de desaparecer, pero se van a fortalecer en esta administración, al igual que en los espacios y políticas para los jóvenes y las personas de la tercera edad. En el caso de la tercera edad, es necesario que haya espacios adicionales a la recreación con un modelo de gestión que incluya la salud y el acompañamiento. 

La Casa de Movilidad Humana fue convertida en una oficina con dos personas, cuando originalmente era una casa para los migrantes y su atención integral. Esto evidencia que en ese tema no hubo decisión política. 

En la niñez, el Conpina no cumplió con fuerza su labor. El Consejo contra el Racismo se acabó...