"No se puede comparar a Correa con AMLO": John Ackerman

"No se puede comparar a Correa con AMLO": John Ackerman
El periodista y analista político de la Universidad Nacional Autónoma de México, cercano a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de México, pasa revista a los desafíos del nuevo Gobierno en el país azteca, a la influencia de México en la región y las similitudes -que rechaza de plano-con el modelo que Rafael Correa impuso en el Ecuador.
09 de Julio del 2018
Fermín Vaca

En sus oficinas en la Ciudad de México, John Ackerman, uno de los hombres de confianza del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), recibe la llamada de PLANV. Aunque aclara que no es vocero de la campaña de AMLO, pero sí amigo personal del próximo presidente mexicano. Ackerman habla perfecto español con acento capitalino -chilango- pero nació en los Estados Unidos, hijo de profesores destacados de la Escuela de Leyes de Yale. 

Abogado y politólogo, es también periodista, y mantiene un programa de entrevistas en el canal de la Universidad Nacional Autónoma de México en la que dicta cátedra. Estudió su PhD en una universidad de California. Columnista de los principales periódicos de la capital mexicana y de algunos del exterior, es un personaje polémico, pues ha defendido abiertamente al régimen venezolano de Nicolás Maduro. 

Su papel en la campaña como asesor es tan importante, que los rivales políticos de AMLO llegaron a plantear, sin éxito, su expulsión del país, acusándolo de ser un agente ruso.

Su papel en la campaña como asesor es tan importante, que los rivales políticos de AMLO llegaron a plantear, sin éxito, su expulsión del país, acusándolo de ser un agente ruso. Ackerman difundió también encuestas que luego se confirmaron plenamente, que anticipaban el triunfo de López Obrador con más del 50% de los votos. 

Aunque Ackerman no niega que mucho del discurso de AMLO es de inspiración de lo que en Sudamérica se llamó el "socialismo del siglo XXI", del que el correato fue un socio menor y poco destacado, rechaza de plano cualquier paralelismo entre el proceso que el nuevo presidente piensa instalar en México y la "revolución ciudadana" de Rafael Correa.


El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (Der.) se reunió con el presidente Enrique Peña Nieto en el Palacio Nacional. 

Ustedes tenían encuestas -que se confirmaron- que anticipaban un triunfo de AMLO con más del 50% de los votos. ¿Cómo tomaron este triunfo?

Nunca en la historia de México hemos tenido un presidente con un apoyo popular tan amplio. En las elecciones recientes otros presidentes han logrado entre el 36 y el 42% de apoyo, y haber logrado más del 50% es la primera  vez desde 1982, cuando en México regía un sistema autoritario de partido único. Es un presidente con un gran respaldo, el primero progresista, de izquierda, desde 1940, pues México se había quedado fuera de la "ola rosa" de las transiciones hacia la izquierda, de la que solo eran ajenos México y Colombia. Es una ola de respuestas pacíficas electorales, a la crisis y el desastre que trajo el neoliberalismo. En México estábamos con la misma clase política, pero ahora los votantes muestran su indignación y esperanza ciudadana. Nos hicieron dos fraudes, el primero contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y en el 2006 contra López Obrador. En 2012 la elección fue muy irregular, con una gran cantidad de dinero ilegal, con millones de dólares de Odebrecht. Eso no se ha investigado, pero por fin se está respetando la voluntad popular. La gente debió salir a votar porque una diferencia menor al diez por ciento no la iban a respetar. Hay retos enormes, el país está en ruinas en muchas partes, hay violencia, corrupción, impunidad, sumisión a Trump, una economía estancada, una pobreza lacerante. La ciudadanía mexicana entiende que puede influir en la historia. 

 

"Hay retos enormes, el país está en ruinas en muchas partes, hay violencia, corrupción, impunidad, sumisión a Trump, una economía estancada, una pobreza lacerante. La ciudadanía mexicana entiende que puede influir en la historia".

Este mayoritario apoyo tiene relación con ampliar la base electoral acercándose a la iglesias, a los medios, a los empresarios? ¿Se piensa implementar un modelo similar al socialismo del siglo XXI?

No hay comparación ni con Trump ni con Chávez ni con ningún otro líder de la región. México tiene una historia política muy rica, muy compleja, muy profunda. AMLO tiene un diálogo ideológico con la historia mexicana, no con expresiones externas, que las toma en cuenta y las respeta, pero no es alguien que esté buscando copiar modelos externos. Se quiere recuperar las tradiciones políticas libertarias mexicanas. AMLO habla de una cuarta transformación de la República mexicana, que nació con sus libertadores como Hidalgo y Morelos. Luego Benito Juárez logró el triunfo del liberalismo y la separación entre el Gobierno y la Iglesia. El tercer proceso es la Revolución mexicana, con su Constitución liberal de avanzada. AMLO quiere hacer una transformación similar, recuerda que Juárez separó la Iglesia del Estado sin acabar con la religión. Ahora hay que separar el poder económico del poder político, la esfera privada tiene su propio ámbito de competencia. Se pretende evitar que el poder económico dicte el poder político institucional. Este es un país donde 16 familias de grandes oligarcas controlan más de la mitad de la propiedad en México y usan su riqueza para influir políticamente y sobre los medios de comunucación y viceversa. Hay que acabar con esta corrupción no solo de los burócratas de calle sino de la gran complicidad que evita la competencia y la libertad de empresa. 

Acercando lo que usted dice al caso ecuatoriano, Rafael Correa también quiso emular la Revolución liberal de Eloy Alfaro, cuestionó a los grandes empresarios y a los medios de comunicación, propuso una "revolución ciudadana" que al final se convirtió en un Gobierno corrupto y autoritario. ¿Van hacia eso en México?

No me atrevo a hablar del caso ecuatoriano y creo que hay que analizar los conceptos propios. Pienso que es irresponsable hacer esas comparaciones automáticas y fáciles. Cada país tiene su propia dinámica política y lo que pasa en México en la actualidad es que estamos en un sistema profundamente autoritario. Hay censura contra los medios, hay asesinatos contra periodistas, hay presos políticos, hay masacres brutales cometidas por las Fuerzas Armadas, la desaparición forzada de 43 estudiantes, la justicia y el poder electoral controlados por el Ejecutivo. Eso que tú señalas como un problema de autoritarismo ya está pasando en México, AMLO lo que está proponiendo es una verdadera transición democrática mexicana. Es absurdo pensar que quien está luchando por la democracia va a imponer un sistema autoritario. No se valen esas comparaciones ni con Trump, ni con Chávez, ni con quien sea. AMLO está luchando por libertad de expresión y elecciones limpias. Ha dicho claramente que va a respetar la libertad de expresión y de empresa. 

"No me atrevo a hablar del caso ecuatoriano y creo que hay que analizar los conceptos propios. Pienso que es irresponsable hacer esas comparaciones automáticas y fáciles. Cada país tiene su propia dinámica política y lo que pasa en México en la actualidad es que estamos en un sistema profundamente autoritario".

¿El factor Trump influenció en el triunfo de AMLO, capitalizaron el rechazo a la agresión a los migrantes mexicanos en Estados Unidos?

No diría que se capitalizó esa indignación, pero la llegada de Trump al poder abrió los ojos a muchos. El Gobierno mexicano no puede seguir siendo tan servil con el vecino del norte. Con Obama que era más elocuente, que pretendía ser sofisticado y moderno, se creía que iba a ayudar a los mexicanos, pero no lo hizo fue el gran deportador, expulsó a dos millones de mexicanos. Con Trump abrimos los ojos y hacer nuestra parte para fortalecer nuestra economía y política nacional. Esto impactó favorablemente a favor de AMLO, a pesar de que tenía un discurso conciliador con Trump. El que quiso utilizar el rechazo a Trump fue el candidato del PRI, Meade. AMLO quiere convencer a Trump de que los mexicanos no somos responsables de sus problemas. 

¿Cuál debe ser la postura de México con relación al caso de Venezuela y sus relaciones con el resto de América Latina?

México va a volver a ser un factor de equilibrio en América Latina, por la política de no intervención, por su neutralidad. Eso se ha perdido por el servilismo de Enrique Peña Nieto y su canciller al yerno y asesor del presidente de Estados Unidos, Jared Kushner. Pero eso se va a acabar, va a haber un respeto a la soberanía de México y de todos los países de América Latina. 

Hubo voces de la diversidad sexual mexicana que cuestionaron el pacto político de AMLO con el partido PES, de las iglesias protestantes, por su conocido rechazo a los derechos de las minorías sexuales y su postura contra el aborto. ¿Qué injerencia van a tener las iglesias en el nuevo Gobierno?

AMLO es un juarista convencido, y en este país tenemos un Estado laico gracias a Benito Juárez. Jamás se ha propuesto afectar la estricta separación del Estado y la Iglesia. En Estados Unidos se creen muy laicos, pero los curas participan en política. En México no es así, el Gabinete será de una pulcritud absoluta, la sociedad mexicana está dividida sobre temas como el aborto y el matrimonio gay, pero la Suprema Corte se ha pronunciado sobre estos temas, creo que esos no son problemas hoy. Va a haber un Gabinete con ocho mujeres y otros hombres, totalmente paritario. 

¿Cómo interpretar esos anuncios de no vivir en las mansiones presidenciales de Los Pinos, de bajarse el sueldo a la mitad o de no tener la custodia del Estado Mayor Presidencial (guardia presidencial)?

Son gestos muy simbólicos y prácticos, AMLO está dando el ejemplo de que el dinero no es importante, sino servir al pueblo. No va a vivir en una mansión emulando a los ricos, no va a cobrar millones sino lo necesario para vivir, porque esos recursos hacen falta para becas, para hospitales, para el campo. Es una austeridad republicana, diferente de la austeridad neoliberal que recorta programas sociales y aumenta los salarios de los burócratas.