Los vaivenes de la lucha por la igualdad de los GLBT

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Los vaivenes de la lucha por la igualdad de los GLBT
Un grupo de activistas por el matrimonio civil igualitario pasa revista a las incidencias del primer año de esta lucha y recibe con reservas la decisión del Gobierno de reconocer la unión de hecho como "dato complementario" del estado civil. El gran apoyo de los medios, de ciertos sectores sociales y de figuras públicas contrasta con la ambigüedad del Gobierno, los ataques de activistas oficialistas y la lentitud de los procesos judiciales.
21 de Agosto del 2014
Redacción Plan V

Anochece en La Mariscal, el corazón de la vida nocturna capitalina. En la Plaza Foch, las luces de tiendas, restaurantes y bares son el marco de personas que pasean, de motoristas con sus motos estacionadas, de turistas que caminan curiosos mirando los menús expuestos en las puertas, de grupos de amigos que aprovechan el fin de la tarde en los cafés.

Poco a poco van a llegando a la entrevista pactada con PlanV algunos de los activistas más comprometidos del movimiento GLBTI ecuatoriano. Se trata de varios de los voceros de la causa del matrimonio civil igualitario, una lucha que ha sido atajada con gélidas descalificaciones del poder. 

Se trata de Pamela Troya y su novia, Gabriela Correa, de Danilo Manzano, María Gabriela Alvear, Diana Maldonado y Josep Soliz. Son todos jóvenes que están en sus treinta años. Hombres y mujeres que, a pesar de su militancia por la diversidad sexual, no viven en estereotipos. Empleados privados y públicos, empresarios, estudiantes, ciudadanos de clase media típica de Quito. Quien espere ver chicos afeminados y chicas ahombradas no los encontrará en ellos. 

María Gabriela Alvear se define como defensora de los derechos humanos, de los animales y de la naturaleza. Es empleada del sector público en el área social. 

Danilo Manzano trabaja en un proyecto de la Fundación Esquel y la Secretaría de Inclusión para la construcción de una agenda de jóvenes en Quito.

Josep Soliz, quien vivía hace poco en Estados Unidos, se considera un nuevo activista con ganas de las cosas cambien en el Ecuador.

Pamela Troya y Gabriela Correa forman la primera pareja homosexual  que intentó casarse en Ecuador. 

Diana Maldonado, quien reside en Guayaquil, presentó junto a su pareja una acción de protección contra el Registro Civil por negarse a colocar su unión de hecho en su cédula de ciudadanía, que, curiosamente, perdió ante los abogados del Registro apenas dos días antes del cambio de opinión del Gobierno sobre el tema. 

En la mesa de uno de los cafés -Gabriela Correa escoge la más favorecida por la calefacción, pues sopla un viento frío en La  Mariscal- empieza el diálogo con este portal sobre el primer año de la campaña por el matrimonio civil igualitario, marcado sin duda por los comentarios sobre el almuerzo del presidente Rafael Correa en Palacio de Gobierno con un grupo de activistas de la Costa que gozan de la bendición oficial el pasado lunes 18 de agosto. 

¿Cuál es su reacción frente al anuncio del Registro Civil de colocar como "dato complementario" del estado civil a la unión de hecho?

Pamela Troya: Hay que partir del hecho de que esta resolución habla solamente de un "dato complementario" del estado civil, no lo está elevando al nivel de los estados civiles. Hay cuatro estados civiles: soltero, casado, divorciado y viudo. Habría que ver cómo lo ponen en la cédula: si generan un nuevo campo que incluya solo un "dato complementario" o si en realidad va a ser un nuevo estado civil. 

Planteamos que lo que se debe hacer es modificar la Ley del Registro Civil para que en esta quede establecida la unión de hecho como estado civil, pues de lo contrario, en cualquier momento se podría derogar, de manera discresional, lo que acaban de hacer.

Hasta que en la Ley del Registro Civil sea modificada, no hay seguridad alguna. Esta modificación a la Ley beneficiaría a todas las parejas en unión de hecho, aún las heterosexuales, que simplemente no pueden hacer valer sus derechos como convivientes. Con la resolución del Registro Civil hay un limbo jurídico. Creemos que hay que abrir un canal de diálogo con el Registro Civil para hacerle ver el error de la resolución al solo elevar a la unión de hecho como "dato complementario del estado civil". Es posible que debamos presentar una propuesta de modificación. Sin embargo, resaltamos que al parecer hay un posición más abierta del Gobierno, pero esto no quita que sigamos con nuestra lucha por el matrimonio civil igualitario. No obstante, la resolución del Registro Civil es tardía, pues la norma de la Constitución está vigente desde 2008. Se han demorado siete años en tomar una decisión que debieron efectivizar en su momento.

Es importante evidenciar que la Sala Especializada de lo Civil de la Corte Provincial del Guayas negó la acción de protección de la pareja de Diana Maldonado y Maribel Serrano el 20 de agosto, que ha venido luchando para que se inscriba su unión de hecho como estado civil en sus cédulas, dos días antes de la resolución del Registro Civil que acoge la voluntad política del Presidente.

Creo que es necesario dejar en claro que estos avances son producto del arduo trabajo de activistas LGBTI que visibilizamos estos vacíos legales y la vulneración de nuestros derechos; y reconocer la voluntad política cuando la hay, pero jamás agradecer, porque no es posible agradecer lo que por obligación debe garantizar el Estado y el Gobierno.

"Al parecer hay un posición más abierta del Gobierno, pero esto no quita que sigamos con nuestra lucha por el matrimonio civil igualitario."

Diana Maldonado: Nuestro pedido inicial es que la unión de hecho sea un estado civil como tal, no un dato complementario. Esto no se va a lograr si es que la Asamblea no reforma la Ley del Registro Civil. Pensamos que hay un limbo jurídico, pues no hay "datos complementarios" previstos en la Ley. La Constitución debe aterrizar en la realidad. No estoy segura si hubo un cambio de opinión del Registro Civil o fue más bien una orden directa del Primer Ciudadano de la nación. Estamos parcialmente satisfechas con esta resolución, pues pensamos que ayuda no solo a las parejas homosexuales sino a las heterosexuales que viven en unión libre. Vamos a continuar conversando con la Defensoría del Pueblo para ver qué otras acciones tomar. 

¿Cuál es el balance que ustedes hacen de este primer año de la lucha por el matrimonio civil igualitario en el Ecuador?

Pamela Troya: Creo que se ha logrado una gran difusión de la lucha, gracias al apoyo de los medios de comunicación. Esta es una campaña sin presupuesto, que depende del apoyo editorial de los medios. No tenemos financiamiento ni nacional ni internacional, como se nos acusó  por parte de organizaciones como "Somos 14 Millones" que nos acusaban de estar financiados por el "lobby gay". Es una campaña autogestionada, nuestro presupuesto ha sido apenas de USD 5 000 pero el impacto que ha tenido se puede cuantificar en no menos de USD 300 000. Nuestra inversión fue mínima pero tiene un gran alcance por el apoyo de los medios que ha sido muy decente y muy correcto sobre nuestra causa. Las coberturas han sido muy respetuosas y adecuadas, salvo pocas excepciones. En los primeros tiempos los medios estuvieron interesados en ver la dinámica de nuestra relación de pareja, cómo era nuestra vida cotidiana, para mostrar que nuestra dinámica es tan normal como la de cualquier pareja heterosexual. Somos como cualquier otra persona que exige sus derechos. Hemos sido un estímulo para otras parejas que decidieron salir del clóset, que decidieron vivir juntas, para asumirse frente a sus familias. Ha sido interesante poder generar estos debates no solo a nivel público sino a nivel personal en las familias. Esto ha aumentado la visibilidad de las poblaciones LGBTI. 

En lo negativo está el largo proceso judicial que seguimos, que tiene ya 20 pasos. Ahora el caso está en manos de la Corte Constitucional que se pronuncia todavía. Lo más bochornoso fue la invocación a Dios en la sentencia de primera instancia, supuestamente aplicando la Constitución. No puede ser que la jueza haya invocado los supuestos valores de la Constitución para sustentar su sentencia. El Estado laico debe primar. 

Hubo también rechazo de una parte de la sociedad, en especial en redes sociales, aunque hemos tenido más apoyos aun de gente heterosexual. Ha sido muy importante el apoyo de personajes como Erika Vélez, Juana Guarderas, AUDI, Enchufe TV, Gisella Bayona, que son heterosexuales que muestran que se puede apoyar la lucha por la igualdad y la humanidad. Otros artistas nos apoyarán en el futuro. 

¿Cómo ves la limitación que menciona Pamela que es meterse en el laberinto de lo legal? 

María Gabriela Alvear: Creo que Pamela y Gabriela han marcado un hito histórico en el Ecuador. Hay un antes y un después. Esto es super importante: se abre el camino de que tenemos el derecho a soñar más allá de lo que la legalidad les ha planteado, se viabiliza el abanico de derechos. El tema no es legal, pero lastimosamente el poder hace que se caiga en lo legal. La legalidad debe servir para expresar un derecho, para concretarlo, no para conculcarlo. Lastimosamente, por las implicaciones del matrimonio igualitario y por las acciones de quienes ejercen el poder, se han puesto ciertas barreras que nos obligan a tocar las puertas de la justicia. Para la ciudadanía no es un tema jurídico, pero es un mecanismo necesario. Al final veremos quiéne estuvieron en contra y quiénes apoyaron este proceso. El Ecuador ya no es el mismo. Cada vez hay más apoyo: los administradores de justicia deben hacer primar los derechos sobre la legalidad, el Estado de derechos y justicia social.

¿Crees que esta campaña ha hecho que en el ambiente gay haya un mayor nivel de compromiso con la causa del activismo? ¿El matrimonio es un tema en la agenda de los gais?

Danilo Manzano: Todo proceso y campaña tiene su impacto. Este proceso ha motivado que muchos gais y  lesbianas se interesen en sus derechos. La cuestión del matrimonio es un tema difícil para los jóvenes del "ambiente gay" que no se interesan mucho por el activismo, debido a la falta de espacios ampliados para la participación de los jóvenes. La lucha del matrimonio igualitario debe provocar más curiosidad en los jóvenes. De un año para acá se ven más líderes jóvenes que no simplemente están interesados en contraer matrimonio, sino que creen que, al ser todos ciudadanos de este país, debemos gozar todos de los mismos derechos. Debemos tener los mismos derechos que los otros ciudadanos. Es necesario involucrar con estrategias eficientes a los jóvenes. Hay mucho trabajo que hacer. La concepción del matrimonio para cada persona es diferente: entre nosotros hay gais machistas, gais con ideas religiosas y nociones sobre el pecado, gais que critican la promiscuidad de otros. Al margen de ello, creo que muchos están interesados en relaciones más serias. 

¿El Gobierno trata de dividir al activismo GLBT? ¿Hay activistas que parecen tener la bendición oficial mientras a otros no se los considera interloculores sociales?

Josep Soliz: Pienso que la división es más bien interna. La comunidad se puede dividir porque los activistas pueden perder el objetivo, que es crear una nueva realidad en el país. No se puede luchar por objetivos personales.

Hay dos líneas de acción en su agenda: la gestión mediática y los procesos legales. ¿No están descuidando el trabajo y el cabildeo político? ¿Por qué no buscar apoyo en sectores políticos para esta causa?

Gabriela Correa: Creo muchas personas deben evolucionar y respetar a quienes somos diferentes, pero somos seres humanos iguales a cualquier otro. Buscamos la igualdad ante la ley.

"La cuestión del matrimonio es un tema difícil para los jóvenes del "ambiente gay" que no se interesan mucho por el activismo, debido a la falta de espacios ampliados para la participación de los jóvenes".

María Gabriela Alvear: De plano esperamos que esta lucha, que invita a pensar en un derecho supremo, tenga todo el apoyo posible. Si las distintas vertientes políticas quieren colaborar, bievenidas sean. Los políticos deben estar al servicio de los requerimientos de los ciudadanos. Tienen esa responsabilidad con los grupos GLBTI. Sin embargo, no hemos hecho gestiones de cabildeo político, pero quienes quieran sumarse al proceso pueden hacerlo. 

Pamela Troya: Hemos tenido mucho cuidado de no partidizar esta campaña. Es un ejercicio político no partidista. No queremos que se deslegitime esa lucha, en el escenario politizado actual la presencia de la oposición podría hacer creer que este no es un tema de derechos ciudadanos, sino de estar a favor o en contra del Presidente Correa y eso no es así. Este es un tema que va más allá de banderas políticas y por eso nos hemos cuidado de pronunciamientos políticos. Lo que sí esperamos es una evolución en el pensamiento del Gobierno y una mayor sensibilización. Es respetable lo que piensa el Presidente, pero no puede ser la fuente de todas las politicas públicas. Así no se hacen políticas públicas. 

Hubo un almuerzo en el Palacio presidencial con activistas de la diversidad sexual  al que ustedes no fueron invitados. ¿Esto no es les ubica ya, de todas formas, en el campo de los disidentes, de los opositores? ¿Ahí no hay una evaluación política del Gobierno sobre ustedes?

Pamela Troya: No creo que el tema sea que nos vean como alineados o no. El Presidente no me ha calificado nunca como oposición. Las ideas personales que el Presidente tiene sobre el tema del matrimonio igualitario creo que son  la razón por la que no nos invitaron. 

Pero las opiniones personales del Presidente han suplido a la ideología política y se convierten en política. ¿No están abandonando ustedes el campo político en donde también deberían estar?

Pamela Troya: No le estamos dejando la cancha porque estamos luchando por el derecho y estamos visibilizando con fuerza la necesidad de este derecho, que debe estar más allá no solo de las opiniones del Presidente, sino de cualquier persona. Este es un país católico en donde se están haciendo lecturas equivocadas de la Biblia. Hay una deformación del discurso religioso y el uso de la religión para criticar. Esto le está pasando al Presidente.

Ustedes no han buscado una confrontación con la Iglesia Católica como hacen activistas en Chile, Argentina o Colombia. ¿Por qué la evitan?

Pamela Troya: No nos interesa. Esta es una campaña laica, en donde no estamos pidiendo un matrimonio religioso. Cada quien se puede casar por cualquiera de las iglesias según su fe, pero en el Estado laico todos debemos tener los mismos derechos civiles. La posición de la Iglesia es cuestionable, pero no queremos confundir a la gente sobre que queremos un matrimonio religioso cuando este es un tema de derechos civiles. 

¿Entonces crees que son solo opiniones personales del Presidente totalmente sin influencia de la Iglesia Católica? ¿Hay cabildeo de la Iglesia contra el matrimonio igualitario o no?

Pamela Troya: No sé si la Iglesia como tal, pero sí hemos tenido ataques de organizaciones de católicos como "Somos 14 millones". Es evidente el apego del Presidente a dogmas religiosos sobre valores y concepción de familia. Hay un cabildeo de ciertos sectores y el afán de agradar a los ciudadanos que son mayoritariamente heterosexuales y católicos. No hay que olvidar que el Ecuador es un Estado laico desde hace 100 años y una cosa es el matrimonio civil y otro el religioso. ¿En qué le afecta a cualquier persona que Gaby y yo nos casemos? En nada. Yo como ciudadana tengo todos los deberes, debo también tener derechos. Yo pago mis impuestos como cualquiera. Ya hay familias diversas y hogares que deben tener garantías jurídicas.

El Presidente ha dicho que "hay temas más importantes" que el matrimonio igualitario, como por ejemplo los derechos de las personas trans. ¿Se debe priorizar esos derechos?

Danilo Manzano: Es una cuestión de enfoque. Es cierto que hay violencia contra las compañeras trans. Para muchos la cuestión no es de importancia porque no todos quieren casarse, pero eso no significa que no tenga la misma importancia que otras luchas. El matrimonio igualitario no desligitima la lucha de las compañeras trans. 

Pero las personas trans parecen haberse autoexcluido de ciertos espacios, como, por ejemplo, de reuniones con el Municipio de Quito o de foros sobre los derechos GLBTI. ¿Ellas tienen una agenda propia?

Danilo Manzano: La comunidad trans ha tenido avances muy importantes, hay nuevos cuadros. Hay personas trans más preparadas, que abanderan procesos. Tal vez este tema no tenga tanta importancia para ellos. Pero se debe hacer un llamado a la unión de todas las organizaciones. En la comunidad estamos dispuestos a apoyar todas las iniciativas a favor de las compañeras trans, pero ellas también deberían mostrar el mismo apoyo. 

"Debemos dejar el estigma, el miedo, debemos salir del clóset. Todas las luchas son importantes: involucrémonos en procesos".

Pamela Troya: Nos interesa hacer un llamado de coherencia y de cordura. A nosotros no nos molesta luchar también por los derechos de los compañeros y compañeras trans, lo hemos hecho siempre. Pero lamentablemente, algunas de ellas, las más visibles, han emitido comunicados groseros, nos han llamado "caricaturas de activistas", haciendo pensar de manera miope y mezquina que nuestra campaña lo único que quiere es opacar su gestión por el género en la cédula. Estas luchas no se torpedean entre sí: son paralelas, nuestra lucha es judicial, la de las compañeras trans se da en la Asamblea. Diane Rodríguez ha publicado en su web que el Presidente Correa se ha comprometido a impulsar el tema del género en la cédula. Si nosotros nos pusiéramos en posturas lastimeras entonces diríamos que "el género en la cédula va por delante" pero no se trata de esas actitudes. La idea es tener un discurso respetuoso: no estamos pidiendo a nuestros compañeros y campañeras trans que defiendan nuestra campaña, pero tampoco que la escupan: esto perjudica a toda la lucha mostrando una imagen de división. El mismo fin es la igualidad. Con el reciente anuncio del Presidente sobre el género, lo que cabe es una reforma sobre la Ley del Registro Civil. 

¿Cuál es el siguiente paso en esta lucha?

María Gabriela Alvear: continuar sin desmayo. Vamos a continuar con el apoyo a ellas y a otras parejas. Agotaremos las instancias nacionales y buscamos una sentencia internacional. El Estado como tal deberá comprender que la lucha es legítima. Es hora de la reconciliación de varios sectores, este es un proceso de varios colores. 

Danilo Manzano: Quiero invitar a todos al accionar y al ejemplo, en casa, con nuestra familias y amigos. Nuestro deber es ser visibles. Debemos dejar el estigma, el miedo, debemos salir del clóset. Todas las luchas son importantes: involucrémonos en procesos. 

Pamela Troya: No estamos luchando porque todos se casen. Es un tema de acceso a los derechos. Tal vez muchos gais y lesbianas no estén interesados en casarse, pero la lucha es por no ser discriminados. La unión de hecho debe ser un estado civil, debe garantizar derechos y debe permitirse el acceso al matrimonio a las parejas del mismo sexo.