El patinazo en la OEA

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El patinazo en la OEA
Un nuevo intento de Ecuador por afectar la Relatoría para la Libertad de Expresión y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue bloqueado en Asunción, Paraguay, durante la Asamblea General de la OEA. Incluso el hasta entonces condescendiente secretario general, José Miguel Insulza, tuvo una posición en contra de la propuesta ecuatoriana. Aquí el relato de los hechos.
16 de Junio del 2014
Mauricio Alarcón

Las reacciones no se hicieron esperar.

La propuesta de algunos Estados de reformas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos parecen tener un carácter regresivo.

José Miguel Insulza

En el conversatorio de la sociedad civil con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, una ciudadana hondureña le preguntó cuál era su posición ante el evidente intento de Ecuador y otros países por nuevamente reabrir el debate sobre el SIDH, con la clara intención de debilitarlo. Insulza sorprendió a todos con una respuesta contundente: hay que continuar fortaleciendo el Sistema pero de manera real, no discutiendo propuestas que parecerían más bien tener un carácter regresivo en materia de derechos humanos. Recordó que la CIDH ya llevó adelante reformas a su normativa de funcionamiento y que era necesario dar tiempo a ver los resultados reales de las mismas. Finalmente, fue enfático en señalar que el cambio de sede de la Comisión no era posible, primero, porque la Secretaría Ejecutiva de la misma trabaja con la Secretaría General de la OEA cuya sede es la ciudad de Washington D.C. y segundo, porque para que ello tuviere lugar, los Estados deberían reformar la Carta de la OEA respetando los procedimiento de aprobación de instrumentos internacionales. Tanta claridad sorprendió a los participantes del evento, pues por primera vez se obtenía de Insulza una respuesta tan directa al respecto.

El Embajador Milton Romani de Uruguay, a propósito de su participación en un evento público convocado por organizaciones de la sociedad civil del continente, manifestó que el proceso de discusión sobre el fortalecimiento del Sistema Interamericano terminó en la Asamblea General Extraordinaria de mayo de 2013. Señaló que a criterio de su país el debate tuvo punto final ahí y fue una consecuencia de la buena actitud de la Comisión Interamericana, que tuvo la virtud y la sabiduría de escuchar a la sociedad civil y a los Estados parte para llevar adelante un proceso de reformas. Pero no solo eso, también se refirió a las reuniones de Estados parte como “espacios informales de diálogo” donde se discutía sobre la universalización y la sede de la Comisión, hasta que Ecuador, amenazó con abandonar el SIDH si es que no se discutía también sobre el funcionamiento de las relatorías. En dicho aprovechó además para aclarar que él ha vivido en carne propia los beneficios del Sistema Interamericano, pues salvaron a él y a su familia cuando se encontraban en Argentina como perseguidos políticos de la dictadura uruguaya.

En el marco del mismo evento la Presidenta de la Comisión Interamericana, la jamaiquina Tracy Robinson, evidenció su preocupación por las nuevas acciones de nuestro país y sus verdaderas intenciones. Comentó al público que en abril de 2014 la CIDH había dado paso a una de las demandas de Ecuador, la creación de una Relatoría Especial para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que había invitado a los Estados a aportar a un fondo que permita la puesta en funcionamiento de la misma. Robinson aseguró que hasta el día de hoy el fondo está en cero.

En el discurso inaugural de la Asamblea General, Insulza ratificó ante los Estados lo que había manifestado a la sociedad civil. La respuesta de Ecuador fue inmediata, pues con minutos de diferencia el Presidente Correa contestaba, al punto de señalar que las declaraciones de Insulza eran insulsas.

Y así, Ecuador llegó con un proyecto de resolución basado en la Declaración de Haití. Sin embargo fueron los propios países miembros de Unasur quienes manifestaron que este tema no formaba parte de la agenda y por lo tanto no tenía objeto abrir su debate. Se llamó entonces a una reunión urgente de Unasur cuyo resultado fue la modificación del proyecto inicial, convirtiéndolo en una propuesta de cinco puntos que serían discutidos, y posiblemente aprobados, por la Comisión General.

La propuesta estaba suscrita por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. En sus puntos, reafirmaba el compromiso de los Estados con el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos; saludaba los esfuerzos realizados por los Estados de promover la universalización de la Convención e invitaba a continuarlos; solicitaba al Secretario General de la OEA que hiciera consultas directas a los Estados que no son parte del Pacto de San José y presente un informe al Consejo Permanente de la OEA; resolvía trabajar conjuntamente con la CIDH para realizar sesiones itinerantes de la Comisión, fuera de su sede principal; y planteaba la creación de un fondo único que financie al Sistema y sus relatorías.