El patinazo en la OEA

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El patinazo en la OEA
Un nuevo intento de Ecuador por afectar la Relatoría para la Libertad de Expresión y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue bloqueado en Asunción, Paraguay, durante la Asamblea General de la OEA. Incluso el hasta entonces condescendiente secretario general, José Miguel Insulza, tuvo una posición en contra de la propuesta ecuatoriana. Aquí el relato de los hechos.
16 de Junio del 2014
Mauricio Alarcón

En definitiva, de doce puntos de la Declaración de Haití, pasamos a cinco puntos, con una intencionalidad claramente distinta, lo que incluso se evidenciaba en el lenguaje del texto propuesto. El punto resolutivo que más preocupación causó a la sociedad civil presente en Asunción fue el relacionado a la creación de un fondo único, pues a simple vista su objetivo era afectar a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión.

Ya en Comisión General, una vez instalada la sesión, una nueva sorpresa. Costa Rica había presentado otra propuesta de resolución sobre el mismo tema. Al existir dos resoluciones contrapuestas, el debate se habría podido empantanar. Pero Costa Rica declaró que su delegación y los Estados que apoyaban su propuesta estaban dispuestos a retirar su proyecto de resolución, siempre y cuando el lenguaje del proyecto de Unasur se ajuste a lo que buscaban: el real fortalecimiento del Sistema Interamericano.

Se abrió el debate entre los Estados. Nadie se espero que se extendería por dos días. Los cuatro primeros puntos se evacuaron el primer día, y el quinto, el más polémico, en el segundo. Finalmente, el proyecto de resolución cambió de manera sustancial. ¿En qué? Es fácil comparar la propuesta de Ecuador con el resultado final.

En el punto uno, se busca reforzar el compromiso de los Estados con el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y el proceso de reflexión sobre el funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Este aprobó sin mayor problema, pues es claro el objetivo que se persigue, que no es solo una aspiración de los Estados sino también de la sociedad civil.

Ecuador presentó la Declaración de Haití, de 12 puntos, como proyecto de Resolución; la Unasur apoyó sólo 5 puntos y les bajó el tono. La Asamblea aprobó una propuesta mucho más moderada.

En el punto dos, la propuesta de Ecuador era saludar los esfuerzos realizados por los Estados encargados de promover la universalización de la Convención y continuar realizando reuniones de acercamiento y diálogo con todos los Estados No Parte (que no han ratificado la Convención) sobre las posibilidades para avanzar en la universalización. En definitiva, como señaló en su cuenta de Twitter Camilo Sánchez, Coordinador de Investigaciones de la organización colombiana De Justicia, una “auto felicitación de la gira de Patiño por el Caribe”. Tras una larga discusión entre los países del Alba que defendían su “auto elogio” y otros países como Canadá y Estados Unidos que señalaban que el texto no decía nada y no contenía obligación alguna, llegó el consenso. La versión final se aprobó expresando el beneplácito por los esfuerzos realizados por los Estados, en la promoción de la universalización de la Convención Iberoamericana e invitarlos a profundizar el acercamiento y diálogo con todos los Estados No Parte sobre las posibilidades para avanzar hacia la universalización de la Convención.

En el punto tres, la propuesta ecuatoriana iba en el sentido de solicitar que el Secretario de la OEA realice consultas directas sobre los desafíos de los Estados No Parte del Pacto de San José, y presente un informe al Consejo Permanente de la OEA para promover soluciones técnicas y jurídicas para su plena participación en el Sistema. Tras la discusión respectiva, esto cambia y se aprueba en base al rol que corresponde a la autoridad de la Organización. Entonces, se solicita al Secretario General hacer consultas directas con los Estados No Parte, en general, no limitados a un punto específico, y que presente un informe al Consejo Permanente. La diferencia es sustancial en señalar no soluciones sino sugerencias, lo que significa ayudar y no imponer, apoyar y no obligar.

En el punto cuatro la propuesta señalaba la necesidad de trabajar conjuntamente en aras de que se realicen sesiones de la CIDH fuera de la sede. ¿Algo nuevo? En lo absoluto. La Comisión ha llevado adelante período de sesiones en países como Guatemala y Paraguay. Actualmente la Corte Interamericana también realiza períodos de sesiones en ciudades latinoamericanas. Todo parte del compromiso de los Estados en dar las facilidades respectivas para que esto ocurra. Hay discusión pero el consenso es claro y se lo plasma en la redacción final: continuar apoyando a que se realicen algunos períodos de sesiones fuera de la sede e instar a los Estados miembros a que inviten a la Comisión a realizar dichas sesiones. México, Uruguay, Paraguay, Chile, Haití y Panamá formalizan sus ofrecimientos para los siguientes períodos de sesiones.