La homofobia, una vieja arma política ecuatoriana

La homofobia, una vieja arma política ecuatoriana
La reciente reactivación del llamado "Caso Mameluco", una denuncia contra el ex presidente Rafael Correa por un supuesto acoso sexual a un hombre en pleno Palacio de Gobierno, pone en evidencia una tradición política de larga data en el país: el uso político de las acusaciones de homosexualidad masculina que serían tan antiguas como la República.
09 de Julio del 2018
Redacción Plan V

El primer presidente ecuatoriano acusado de homosexual fue uno de los primeros líderes de la República y la Independencia. Se trata de Vicente Rocafuerte, según recuerda el historiador y ex rector de la Universidad Andina, Enrique Ayala Mora. El patricio guayaquileño, quien se casó en la madurez con una hermana de Abdón Calderón, fue el blanco de acusaciones de homosexualidad que se regaron como pólvora en el pequeño Quito de entonces. La capital, como asiento del poder político desde tiempos del Imperio español, ha sido el caldo de cultivo para rumores de todo tipo sobre quienes ejercen el poder. 

La capital, como asiento del poder político desde tiempos del Imperio español, ha sido el caldo de cultivo para rumores de todo tipo sobre quienes ejercen el poder.

Quien propaló la acusación, recuerda Ayala Mora, fue la amante quiteña del libertador Simón Bolívar, Manuela Sáenz, quien tras la muerte del héroe y su expulsión de la Bogotá de Francisco de Paula Santander por sus intrigas políticas, había retornado a sus haciendas de Quito. La polémica sobre la sexualidad del presidente Rocafuerte costó caro a Sáenz, ya que fue exiliada del Ecuador por el inflexible guayaquileño quien no perdonó los maliciosos comentarios. Sola y empobrecida, Sáenz nunca pudo volver a Quito, muriendo de peste en el desolado puerto peruano de Paita, algunos años después. 

El gobernador español y sus esclavos

La homofobia como arma de los políticos, sin embargo, no nació con la República. En diálogo con PLANV, Ayala Mora recuerda algunos antecedentes en la Colonia española, cuando el presidente de la Real Audiencia, Manuel Barros de Santillán, quien gobernaba Quito y sus provincias en nombre del Rey durante la Revolución de las Alcabalas, al que por solterón y por vivir en su mansión solo con sus esclavos, los quiteños sublevados también acusaron de homosexual. El trasfondo verdadero del ataque, dice Ayala Mora, es que el gobernador español tuvo políticas proindígenas que irritaron a los colonos blancos, que arremetieron en su contra con esa acusación. En la colonia, agrega Ayala Mora, hubo varias acusaciones de sodomía que fueron conocidas por los tribunales eclesiásticos de la época. 

En los últimos años de la Colonia, se comentó sobre un supuesto amorío entre el futuro comisionado regio de Quito, Carlos de Montúfar, hijo del Marqués de Selva Alegre, y el sabio alemán Alexander Von Humbolt, quien llegó a la Real Audiencia en un viaje científico. El origen de esos rumores, destaca Ayala Mora, provino de Europa, en donde se considera que Humbolt era bisexual. Otra fuente al respecto son las cartas de Francisco José de Caldas a José Celestino Mutis, en donde el neogranadino, quien estaba en Quito en 1800 con la esperanza de sumarse al viaje de Humbolt, se lamenta de que éste prefirió llevar a Montúfar, a quien llama "su adonis". Ayala Mora dice, sin embargo, que estas vinculaciones nunca fueron usadas políticamente contra el defensor del Estado de Quito, quien fue apresado y fusilado por los españoles. 

Otras víctimas de estos rumores habrían sido José Joaquín de Olmedo, prócer de Guayaquil y primer vicepresidente de la República, y el jefe supremo y ministro de Guayaquil Pedro Carbo. 

Otras víctimas de estos rumores habrían sido José Joaquín de Olmedo, prócer de Guayaquil y primer vicepresidente de la República, y el jefe supremo y ministro de Guayaquil Pedro Carbo.

"En los años cincuenta hubo una denuncia de que en la Cancillería había un grupo de homosexuales. Cuando yo era muchacho, decirle a uno canciller era decirle homosexual. En la revista Vistazo se publicó un reportaje sobre un hombre llamado Ludovico, quien en Guayaquil fue acusado de prostitución masculina", recuerda el historiador.

Gais en el velasquismo

Más cerca en el tiempo, durante el velasquismo, un alto funcionario del Gabinete fue acusado de un supuesto romance con un custodio de la guardia de Palacio. El escándalo provocó la división de un movimiento de la derecha de entonces, pues el funcionario formaba parte de un sector político ultramontano en donde las acusaciones cayeron como una bomba. Una broma de la época, recuerda Ayala Mora, decía que el monumento de La Lucha Eterna, un bronce francés que actualmente se encuentra en el parque de El Ejido de Quito, y representa la lucha del bien contra el mal como dos gladiadores desnudos, era en realidad una alusión a ese escándalo palaciego. 


El Ejecutivo también iluminó de colores el Palacio Nacional pero los resultados de los diálogos son más bien pobres. 

De la "nube rosada" al "círculo rosa"

La llegada al poder del presidente Jaime Roldós Aguilera, un joven político que se apartó de la línea de la Concentración de Fuerzas Populares que lideraba Assad Bucaram motivó un nuevo escándalo de insinuaciones homosexuales a principios de los años 80. Bucaram, conocido por el apodo de "Don Buca", tras separarse Roldós de su sombra política y en su intento de hacer un gobierno personal, arremetió contra el joven mandatario. "El presidente vive en una nube rosada", llegó a decir. Pero según recuerda un ex funcionario del presidente Osvaldo Hurtado, quien declinó ser citado en este reportaje, lo que parecía una metáfora sobre la inexperiencia política del presidente era en realidad una insinuación. La "nube rosada" habría sido un club de Guayaquil regentado por un alto funcionario del Gobierno de Roldós, en torno al cual habían historias de prostitución de ambos sexos. "Carlos Julio Arosemena llegó a decir de ese lugar: a mi me proveen de mujeres, a otros no sé", recuerda el ex funcionario de Hurtado.

Al respecto, Ayala Mora precisa que Don Buca, "quien era un hombre muy agresivo" usó políticamente los rumores de que en el entorno del presidente habría habido personas de conducta libertina. "Nunca se concretó nada sobre eso", dice Ayala Mora, quien asegura que todo quedó en un rumor, que "le hizo mucho daño al presidente Roldós".

 

Ayala Mora precisa que Don Buca, "quien era un hombre muy agresivo" usó políticamente los rumores de que en el entorno del presidente habría habido personas de conducta libertina. "Nunca se concretó nada sobre eso", dice Ayala Mora, quien asegura que todo quedó en un rumor, que "le hizo mucho daño al presidente Roldós".

Durante la última década, las acusaciones de homosexualidad contra el presidente Rafael Correa y su entorno se convirtieron en un hecho cotidiano. Curiosamente, quien lanzó los primeros ataques contra el mandatario fue su propio hermano, el empresario Fabricio Correa Delgado, quien llegó a recomendar en una entrevista de televisión a su hermano que se dedicara a vender en el Ecuador la marca de lencería femenina Victoria Secret. Fabricio Correa, según recordó recientemente el ex presidente y sobrino de Don Buca, Abdalá Bucaram, le dijo a Jorge Ortiz en televisión nacional que su hermano ya tenía listo el eslogan "Hasta la victoria secret", las modelos y el mercado en su "círculo rosa", un supuesto grupo de homosexuales que había llegado al poder con Correa, según se dijo de manera pública en Guayaquil.

Las acusaciones de Fabricio Correa fueron recogidas por otros políticos, como el joven ex asambleísta Dalo Bucaram, sobrino nieto de Don Buca. En diálogo con este portal, Dalo Bucaram precisó lo que dijo exactamente contra Alexis Mera, ex secretario jurídico de la Presidencia. "Le dije que era un homofóbico por no tener la hombría de reconocer su homosexualismo públicamente", precisa Dalo Bucaram, y agrega que también le dijo al ex funcionario que "era un cobarde que no tenía la hombría de Ricky Martin de reconocerle al mundo su homosexualismo". Al ser consultado sobre cuál fue su fuente en este caso, Bucaram sostuvo que "fue un chico de Venezuela que me comentó que era pareja de él y con quién los vi cenando en Quito". 

Fabricio Correa también se sumó a los ataques contra el entonces abogado del Palacio presidencial. Mientras el presidente Correa le organizó un homenaje en los salones del hotel Ramada de Guayaquil, en 2009, un supuesto grupo de gais y drags queens se presentó en el lugar con carteles de apoyo a "Alexia". Aunque nunca reinvidicó la burla, varias fuentes consultadas en Guayaquil sostienen que el hermano del ex presidente estuvo detrás de la sátira. 

Para Ayala Mora, los rumores maliciosos continuaron durante todo el correato, como cuando circuló en Quito la especie de un supuesto romance entre el presidente y su canciller, Ricardo Patiño. "Yo soy adversario de ellos, pero no me atrevería a acusarles de algo que no me consta", dice el historiador. "Estoy radicalmente en contra de que cualquier conducta privada pueda ser usada para dañar su imagen en público", precisa el historiador quien asegura que el uso político de estos rumores es "censurable".

Ayala Mora sostiene que en la actualidad la homosexualidad, que es una opción legítima, es confundida en el Ecuador con el abuso de menores de forma totalmente inadecuada. "Quienes tienen relaciones entre adultos no han cometido ningún delito. Siempre se ha jugado con figuras públicas desde el anonimato. Los rumores siempre han sido poderosos, un rumor suelto en el mercado a las siete de la mañana se volvía verdad a mediodía en una ciudad pequeña como Quito". El uso de las redes sociales y de pasquines electrónicos ha potenciado este tipo de acusaciones.

"Correa y Patiño jamás tendrán un niño"

Las acusaciones homofóbicas contra Correa crearon un clima adverso contra las minorías sexuales en el Ecuador, destaca al joven activista gay Danilo Manzano. Manzano precisa que en 2017 se pudo identificar apenas 15 personas como candidatos que se asumían como gais y lesbianas, pero cree que en el ámbito hay muchas personas más que son políticos pero que esconden su homosexualidad por recomendación de sus propios partidos. "Un LGBTI con interés político tiende a esconder su homosexualidad, aunque en muchos casos se trata de personas cuya opción en conocida en su familia, en sus trabajos y en sus propias fuerzas políticas", dice Manzano, quien advierte que hay una contradicción entre intentar aspirar a un cargo de elección popular y luego convertirse en un político vulnerable a acusaciones de este tipo.

"Un LGBTI con interés político tiende a esconder su homosexualidad, aunque en muchos casos se trata de personas cuya opción en conocida en su familia, en sus trabajos y en sus propias fuerzas políticas", dice Manzano, quien advierte que hay una contradicción entre intentar aspirar a un cargo de elección popular y luego convertirse en un político vulnerable a acusaciones de este tipo.

Manzano recuerda que, durante las marchas contra el correato, en especial, las organizadas por Andrés Páez y sus simpatizantes, se gritaron consignas homofóbicas. Algunas de ellas, como "Correa y Patiño jamás tendrán un niño",  y otras como "el que no salta es Correa maricón" motivaron el rechazo de activistas como Manzano, quien sostiene que la clase política ecuatoriana es machista y homofóbica. "Muchos de quienes estaban gritando en el Consejo Nacional Electoral ese tipo de consignas son gais conocidos", dice el activista, quien denuncia que esta homofobia estructural de la clase política ha motivado que muchos homosexuales hayan tenido que esconderse para obtener votos.

LEA la opinión de Desirée Yépez: ¿Viene al caso si es o no maricón?

Pero al mismo tiempo que ocurre esto, los políticos le hacen guiños a los colectivos GLBT, en algo que parece más una moda que un afán sincero de apertura: tanto el Palacio de Carondelet en la capital cuanto el monumento de la Rotonda de Guayaquil han sido iluminados con los colores del arcoiris. Ello, precisa Manzano, quien fue invitado por el actual Gobierno al cambio de guardia en el Palacio, no ha significado una mayor apertura de los políticos. Recuerda que, aunque habló con el presidente Moreno sobre la necesidad de abrir nuevos espacios para la diversidad sexual, estos diálogos fueron encargados a la vicepresidenta María Alexandra Vicuña, pero no han llegado a respuestas concretas desde el Ejecutivo. "Es un reto para los activistas formar a nuestra clase política", dice Manzano, quien sostiene que los políticos siguen agrediéndose entre sí con acusaciones de homosexualidad que, más allá de que sean ciertas o falsas, perjudican a la diversidad sexual porque perpetúan la connotación negativa que debe ser erradicada. 

El Caso "Mameluco"

El último episodio de esta saga es el llamado "caso Mameluco", una acusación que, desde el nombre, puede ser considerada homofóbica, pues parece querer hacer alusión a un caso de sexo oral al más puro estilo del escándalo de Clinton y Levinsky en la Casa Blanca. Publicada originalmente en el blog de Fernando Balda  fue recogida por el ex asambleísta Galo Lara. Ambos alegan que es una de las razones por las que fueron perseguidos sin tregua por el correato. 

Según reseña el portal 4Pelagatos, un supuesto testigo de las acusaciones correístas contra el mayor (r) Fidel Araujo, denunció en la Fiscalía que en una audiencia con el ex presidente Correa, en pleno despacho presidencial -en donde el presidente Moreno denunció que estaban instaladas cámaras y micrófonos- el jefe de Estado intentó desvestirlo y abusar de él. La denuncia, que fue archivada por la Fiscalía, fue reactividada por el actual fiscal general, como un supuesto caso de acoso sexual homosexual. El denunciante, según relata 4Pelagatos, es un personaje que llegó a declarar que Fidel Araujo le proveyó de un artilugio digno de una película de James Bond para matar a Correa durante el 30S: una cámara de fotos que realmente era una pistola, con la que debía acercarse al presidente y dispararle. Correa respondió en Twitter a esta acusación que el día y la hora del supuesto acoso no estuvo en Quito ni en el Palacio presidencial. 

Ayala Mora es enfático: "Creo que Correa tiene suficientes casos de abusos, de corrupción y hasta de delitos contra la humanidad por los que puede ser enjuiciado, hay suficientes motivos y acciones públicas y claras por las cuales enjuiciarlo que por ese supuesto asunto", finaliza el historiador y opositor del correato. 

Pero, en defensa de nuestros políticos, se puede decir que no es una práctica exclusiva de nuestro subdesarrollo tropical. Las recientes elecciones francesas fueron el escenario de una acusación similar contra el actual presidente francés, Enmanuel Macron, a quien se vinculó en un supuesto romance gay con un funcionario, campaña atribuida a las injerencias rusas y en la que, desde la Embajada del Ecuador en Londres, tuvo parte Julian Assange.

Macron desmintió sin inmutarse y sonriendo: "Este rumor no solo es desagradable para Brigitte (su esposa), sino que además ella, que comparte mi vida de día y de noche, se pregunta cómo me las arreglo físicamente" para estar en dos lugares al mismo tiempo.