"Es lo peor que he vivido": testimonio de un juez en funciones

"Es lo peor que he vivido": testimonio de un juez en funciones
Estas son las 10 formas en las cuales el poder político, a través del Consejo de la Judicatura (con sus delegados provinciales), la policía, los ministerios del Interior y de Justicia actúan sobre los jueces. Este es el testimonio reservado de un juez que está en funciones (uno que no fue destituido ni ha renunciado) y las ejerce en medio, según dice, del miedo y la humillación constantes.
12 de Septiembre del 2017
Ramiro Ávila Santamaría

¿Existen realmente presiones a los jueces? ¿Quiénes son las personas que presionan? ¿Cómo se presiona a los jueces? ¿Cómo se estructura el aparato de presión a los jueces? ¿Cuáles son los efectos en la vida y en el trabajo de un juez? ¿Cuál ha sido el rol del Consejo de la Judicatura? ¿Qué significa ser un juez en la época de la Revolución Ciudadana? ¿Puede un juez resolver de forma independiente sobre las garantías de las personas cuando hay intereses de poder? Estas preguntas las contesta un juez, actualmente en funciones. Su experiencia, si bien no se puede generalizar a todos los jueces, no deja de ser un llamado de atención y refleja una situación que no es deseable para la democracia, para los usuarios del sistema de justicia ni para los mismos jueces. Su voz merece ser escuchada y su mensaje merece ser conocido y atendido. Preocupa, como se verá, que la palabra miedo y terror se reitere: ¿esa es una reforma judicial positiva? La voz que escuchamos es la de un juez cansado de las presiones y que, en el fondo, reclama dignidad, respeto e independencia.

El contexto

En el año 2011 se hizo una primera reforma constitucional a la Función Judical. Gracias a ese cambio, el Ejecutivo pudo tener “representación” en el máximo órgano administrativo y disciplinario de esa Función, al punto que el secretario particular del Presidente, ministros y altos funcionarios del Ejecutivo actualmente son vocales del CJ.

El 22 de agosto de 2017, un grupo de ex jueces, destituidos por procesos disciplinarios, denunciaron la injerencia del Consejo de la Judicatura y afirmaron que fueron sancionados por fallar en contra de los intereses de personas que trabajan en el gobierno.

Detallan casos, dan nombres y apellidos. Enseguida, el presidente del Consejo de la Judicatura negó las acusaciones, reafirmó la competencia del Consejo para sancionar,  descalificó a los ex funcionarios judiciales y amenazó con posibles acciones penales y auditorias a los jueces destituidos. De alguna manera, lo dicho por esos jueces va en la línea de lo documentado en el informe Pásara en el año 2014: hay injerencia del poder ejecutivo en la Función Judicial y “la actuación disciplinar del Consejo ha venido a ser su brazo ejecutor” . 

PDF del llamado informe Pásara (Luis) que cuestionó con evidencias la intromisión política en el sistema. El gobierno de Correa rechazó el informe e inició una campaña de desprestigio mediático contra el autor.

He conocido personalmente y con cierta profundidad casos en los que jueces destituidos han sido víctimas del poder del Consejo de la Judicatura y de la indebida intromisión en la independencia judicial de los jueces (ex jueces José Swing, Gustavo Durango, Julio César Molina, María del Carmen Jácome, Fabián Escalante). Parte de la información que conocemos ha provenido de jueces destituídos. Uno podría afirmar, si no se conoce con detalle los casos, que esos ex jueces hablan desde el resentimiento y que no son una fuente imparcial.

¿Será que algún día los jueces en funciones se atrevan a hablar, a confirmar las denuncias e informes o rebatirlas? ¿Cuándo se atreverán a dar su testimonio? Hace pocos días, un juez en funciones se atrevió.  Este juez siempre soñó con ejercer la magistratura y, mediante un concurso, accedió a la Función Judicial. Ahora tiene miedo y quisiera que las cosas cambien. Acá su testimonio, que nos habla no solo de las presiones de las altas esferas sino de las intromisiones cotidianas de la policía, lo que nos indica que la calentura no solo está en la cabeza sino en todo el cuerpo de la justicia.

La promesa de una mejor justicia

"En el año 2014, Gustavo Jalkh nos visitó por primera vez. Prometió que íbamos a tener mejores instalaciones, que las cosas iban a cambiar porque debemos tener una mejor justicia. En realidad sí cambiaron las cosas. Cambiaron el edificio y teníamos un nuevo Director [Provincial del CJ] nombrado por el Consejo de la Judicatura. Él comenzó a entrometerse en las cuestiones jurisdiccionales. Conmigo comenzó pidiéndome que en un caso formule cargos. Poco a poco las cosas fueron empeorando.

 


Lea también Las respuestas del académico y jurisconsulto peruano Luis Pásara.


Lea también El informe de este portal sobre la situación de la justicia del 18 de agosto de 2014.

 

Los mecanismos de injerencia

1. Reuniones, pedidos, informes y amenazas

"No acatar las peticiones de policías, que a su vez presionaban a los fiscales, significaba meterse en problemas. La policía informaba a sus superiores, que a su vez iban al Ministerio del Interior y todos los lunes, en las gobernaciones, el Ministro y Viceministro pedía informes sobre lo que pasaba en las provincias, en relación a las personas que se les dejaba libres o encarcelaban. El Ministerio, dependiendo el caso, comunicaba a la judicatura y ellos nos presionaban por medio de los directores. Los directores, a penas llamaban de Quito, nos reunían a los jueces y comenzaban a decirnos que, si no hacíamos caso a los policías y estos nos reportaban, íbamos a tener procesos disciplinarios. 

El funcionario vinculado a Alianza Pais "pedía de forma descarada cómo tenían que salir las cosas. Decían esto tiene que salir así, si no usted se está jugando su puesto. Ahorita nos tienen que obedecer o si no, nos tiene listo el sumario administrativo".

"Cada día las cosas se ponían peores. Nombraron un nuevo director del Consejo de la Judicatura, que tenía un fuerte vínculo con Alianza PAIS y hasta fue candidato en elecciones seccionales por la 35. Él sí ya pasó la barrera de todo cinismo. Él personalmente pedía cosas en las causas judiciales y siempre amenazaba con destituirnos, y lo hacía a nombre de los señores Alvear y Jalkh. Pedía de forma descarada cómo tenían que salir las cosas. Decían esto tiene que salir así sino usted se está jugando su puesto. Ahorita nos tienen que obedecer o sino, nos tiene listo el sumario administrativo.

"[La Dirección Provincial del CJ] nos llamaban a reuniones. Las reuniones eran en lugares donde los policías hacían sus peticiones. Nos obligaron a someternos a los policías. Un parte de los policías, que mandaban al Ministerio del Interior y en conocimiento del Director de la Judicatura, nos ponía mucho miedo. Lo peor es que con el mismo parte de la policía nos abrían la investigación. Nos sometieron tanto que hasta fuimos a hablar con la policía para que vean que no actuamos de mala fé. Fuimos al cuartel de policía como a pedir disculpas y para que no manden los partes a la judicatura. Nos trataron mal, nos dijeron que ese era su trabajo y que iban a pensar. Es decir, nos sometieron los policías y la judicatura.  De ahí, con la presión de la policía, eramos funcionanialistas con ellos. Eso nos trajo repercusiones: accedimos a cualquier cosa por parte de la policía".

2. La presencia en despachos judiciales y audiencias: “los ángeles de la muerte”

"Cuando hay casos en los que hay interés del Ministerio del Interior y de [l Ministerio de]  Justicia, envían a sus funcionarios portando sus credenciales visibles, para psicológicamente coaccionar al juez. Sin reparo alguno, con anuencia de los directores provinciales, toman contacto con los jueces. A ellos les denominamos los “ángeles de la muerte”. Estos entran a las audiencias, entran a los despachos, vienen a nombre de los ministros. Dicen cosas como “este caso interesa mucho al Ministro y usted tiene que dictar los autos a favor de la fiscalía”. También amenazan: “caso contrario se ejercerá las acciones disciplinarias”. A veces buscan a personas que tienen algún grado de amistad o contacto con los jueces. Ahí uno cree que le vienen a visitar y vienen con otro “ton y son”. Seguro que nos monitorean. La sola presencia de los delegados del Ministerio, se sabe que el ministro está monitoreando, está pendiente del resultado de la audiencia y se siente la presión. Sabemos que esto puede llegar al Ministro y a [l Consejo de]  la judicatura y que se nos viene un proceso de disciplinario si no se resuelve como ellos desean".

3. Las quejas y los procesos disciplinarios

"Todos nos ponen las quejas por cualquier cosa. Uno siempre sale perdiendo. La amenaza total es el error inexcusable. El error inexcusable es un pretexto perfecto para enmarcar cualquier conducta como error inexcusable. Por ejemplo, no dictar la prisión preventiva en caso de drogas, la judicatura de Quito considera error inexcusable.  Cuando uno oye los criterios jurisdiccionales o procesales de la judicatura de Quito, y consideran que es error inexcusable, uno acepta el criterio de Quito. Uno no puede hacer nada, todo está sentenciado.

"En los procesos disciplinarios, toditos los jueces fuimos alguna vez procesados y tuvimos que distraer nuestra atención de los despachos, para defendernos en esos procesos. Lo mismo pasó a los fiscales. La policía acabó siendo jefe de fiscales y jueces. Ay de los fiscales que no pidan medidas de prisión preventiva. Eran reportados. Siempre hubo amenazas con procedimientos disciplinarios tanto a jueces como a fiscales. Eso hemos tenido que soportar".

4. La destitución

"Comprendemos por qué la judicatura hace tantos concursos. Tienen bancos de jueces interminables para recambiar a los jueces, que somos como fusibles y nos sacan cuando no servimos al poder".

"La judicatura cualquier rato y por cualquier razón mínima nos puede destituir. Ese poder se siente y por eso muchos buscamos otros horizontes. Comprendemos por qué la judicatura hace tantos concursos. Tienen bancos de jueces interminables para recambiar a los jueces, que somos como fusibles y nos sacan cuando no servimos al poder.

"El mensaje era claro. Si alguien se revelaba, chao. Por eso hubo jueces que se hicieron a la judicatura, a los administrativos. Algunos jueces intentaban en algo garantizar derechos, son vistos como malos y tarde o temprano tienen que ceder a las presiones para alinearse, para evitar problemas y para trabajar tranquilamente. Lo mejor para preservar el trabajo es alinearse a la judicatura y a la policía.

"La judicatura ha demostrado su poder destituyendo a jueces, que uno sabía que eran jueces que actuaban bien y eran muy probos. Eso era decir como “si a esos jueces les destituimos, no se diga a ustedes”.

"El ambiente es fatal. Los jueces hasta tenemos miedo que la policía nos puedan involucrar en la comisión de cualquier delito para lograr su cometido".

5. El COIP (Código Orgánico Integral Penal)

"Con la vigencia del COIP, todo fue peor. No hubo capacitación verdadera. Solo nos pusieron atrás de un computador para aprender la parte sustantiva, pero nada hubo sobre procedimientos. La primera semana de vigencia del COIP, todos desconocíamos sobre la ley. Era una confusión y cada uno quería sacar su cuerpo bien librado. Cada uno por su lado.

"El Director de la judicatura nos llevó una vez a una videoconferencia. Ahí vimos a un vocal [del Consejo de la Judicatura] hablando sobre el COIP. Decía que el COIP se implementó para tener más sentencias condenatorias, que el juez califique la flagrancia y mandar a procedimiento directo aún si el fiscal no pida. Nos exigía que tenemos que aumentar los procedimientos directos".

6. Los efectos de la injerencia en los jueces

"El efecto en nosotros es que el juez se vuelve temeroso, no quiere meterse en problemas y prefiere alinearse. La presión es muy fuerte. A veces el Ministro venía personalmente. Cuando el Ministro estaba atrás de eso, ahí sí daba miedo y tocaba alinearse. Daba terror. Él demostró que tenía mucho poder, no solo que podía terminar con su vida judicial sino también con su vida personal y familiar.

"En las sabatinas el presidente Correa comenzó a cuestionar las actitudes de los jueces, que en muchos casos estaban garantizando derechos. El efecto es que todo el mundo tenía pánico".

7. Ser juez en tiempos de dependencia judicial

"Antes al juez lo respetaban y en la actualidad el juez no tiene respeto de la policía, la judicatura y la ciudadanía.

"Los administrativos hacen mucho daño a la Función Judicial. Eso es una mafia de personas. Entre los administrativos hacen la vida imposible a los judiciales. Esto que he contado es poco. Si me pusiera a indivualizar y a contar...

"En la justicia, sí, nos dieron la oportunidad de ser jueces. Pero no todos somos de Alianza PAIS. Ahí estamos mezclados. Hay [jueces] acérrimos a ellos, con los que ni siquiera hay como conversar. Ellos avisan todo. Informan lo que hacemos y no, mantienen al tanto a los directores. Dicen quienes somos un peligro para la revolución ciudadana. Hay que cuidarse de ellos, simplemente no hablando delante de ellos. Uno saluda pero jamás hay que conversar sobre la judicatura. Ellos tienen información y nos avisan de las quejas que nos pueden venir, para tratar de ganar nuestro favor. Por eso el ambiente de la justicia es tenso. Uno evita toparse con los administrativos, los oficiales de policía y con los jueces de Alianza PAIS, tratando de no salir de las salas de audiencias y oficinas. Verles me duele la barriga y la cabeza. Si no les veo, paso bien el día. Si les veo, se me arruina el día".

8. Las garantías de derechos en tiempos de injerencia

"Ahí nació este pensamiento: no se puede garantizar los derechos de todos y hay que saber a quién se garantiza y por quién nos jugamos el pellejo. Los comunes y corrientes que no tienen ningún poder, (están) condenados de entrada".

"Salió por ahí que alguien dijo que hay jueces garantistas. El vocal del Consejo dijo que esos jueces deben presentar su renuncia y que la judicatura tiene dos meses para sacarles. A uno ahí sí que le da más miedo, porque es como que hay que salvarse uno en lugar de garantizar los derechos de un procesado. Ahí nació este pensamiento: no se puede garantizar los derechos de todos y hay que saber a quién se garantiza y por quién nos jugamos el pellejo. Los comunes y corrientes que no tienen ningún poder, condenados de entrada. Los otros, si son personas que ostentan poder, se podía aplicar derechos. Si las personas enjuciadas eran de la oposición era un conflicto aún mayor. Si caía alguien de ellos en estado etílico, por ejemplo, caía preso, había presión de la judicatura para no dar medidas alternativas. Daba miedo y había que clavar una sentencia con privación de libertad.

"Sobre las acciones de protección, teníamos prohibido fallar en contra del Estado. Conocimos una circular enviada a las judicaturas con este tema. También sabemos que la Corte Constitucional revoca las acciones jurisdiccionales porque son parte del poder correista, y con esa revocatoria ordenan la investigación y hasta la destitución de los jueces que fallan contra el Estado".

9. Los nuevos edificios

"En lo físico hay otro tipo de corrupción. No hay todos los implementos, hay fallas estructurales, los contratistas nunca dejan de refaccionar. Ahí hay corrupción porque los edificios no valen lo que la judicatura pagó. Tengo una mesa evaluada por 800 dólares que no cuesta ni 50. Todo está sobrevalorado. Todo parece un negociado. Se cambiaron de muebles costosos por aglomerados. ¡Es impresionante! Ahí hicieron negociados. Algunos administrativos hasta intentaron vender los muebles. Vendían aires acondicionados y todo lo que podían. Hubo despilfarro.

"Los administrativos todos son amigos, familiares o militantes de Alianza País. Todos esos son una verdadera plaga revolucionaria".

10. Evaluación final

"Si uno evalúa los cambios, creo que fue para peor. Un juez tiene que tener su independencia, su dignidad, ser respetado. Lo peor que he vivido en mi vida, la peor función pública que he ejercido, ha sido trabajar en la Función Judicial. Uno termina enfermo".

"Esa es la justicia ahora en el Ecuador. Esa es la metida, bien metida de mano a la justicia".