Las perspectivas del cambio en los servicios de Inteligencia

Las perspectivas del cambio en los servicios de Inteligencia
El cierre de la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) el eje de los servicios secretos del correato, se produce por medio de un reciente decreto ejecutivo que, sin embargo, no puede modificar la Ley que creó el esquema de inteligencia del que la Senain era la entidad ejecutiva. ¿Necesita el país una entidad para inteligencia política? El cambio de nombre a Centro de Inteligencia Estratégica tendría como trasfondo que lo militares retomen el control del aparato de inteligencia.
01 de Octubre del 2018
Redacción Plan V

El presidente Lenin Moreno concretó un anuncio que había hecho en marzo de 2018. “Recogiendo el clamor ético de la ciudadanía, he dispuesto iniciar el proceso de eliminación de la Secretaria Nacional de Inteligencia, Senain", dijo el presidente en una alocusión desde el Palacio de Gobierno.

El ex policía Ronny Vallejo fue secretario de Inteligencia desde 2014,. 

Apenas un mes antes, el zar de los servicios secretos correístas, un ex policía llamado Rommy Vallejo, había presentado su dimisión como secretario de Inteligencia. Vallejo fue secretario de Inteligencia de mayo del 2014 al 21 de febrero del 2018. La Secretaría llegó a tener 321 empleados, con un gasto de hasta USD 4,6 millones al año en salarios. 

Una de las primeras preocupaciones del correato fue la aprobación en 2009 de la Ley de Seguridad Pública y del Estado, que le entregó a la Secretaría Nacional de Inteligencia “un fondo permanente de gastos especiales (reservados) asignados a actividades de inteligencia y contrainteligencia para la protección interna, el mantenimiento del orden público y de la defensa nacional”. Según la ley, la asignación de los gastos de la Senain es “información clasificada”. Rafael Correa, en junio del 2009, por medio del  Decreto Ejecutivo 1768 estableció que la Senain era la “responsable de producir inteligencia, inteligencia estratégica y contrainteligencia”. Estos criterios no son ajenos a otros servicios secretos, como el español, que trabaja con normas similares. 

Durante el correato, la Senain se dedicó a actividades que opositores y disidentes consideraron más de espionaje político que de seguridad nacional. Así, un informe revelado en septiembre de 2017 estableció que se monitorearon 335 ruedas de prensa, 943 asambleas, 328 marchas, cuatro huelgas de hambre, cerca de 2 100 actos durante el 2016. “Eventos anticipados para el control del orden público”, se dijo en su momento. 

Un informe revelado en septiembre de 2017 estableció que se monitorearon 335 ruedas de prensa, 943 asambleas, 328 marchas, cuatro huelgas de hambre, cerca de 2 100 actos durante el 2016. “Eventos anticipados para el control del orden público”, se dijo en su momento.

Pero el enfoque empezó a cambiar durante la administración de Lenin Moreno, quien advirtió que “Estamos trabajando en la institucionalidad adecuada para garantizar los objetivos de seguridad del país, insisto, del país”. En lugar de Vallejo, nombró a un ex coronel del Ejército como secretario de inteligencia: Jorge Patricio Costa Palacios. 

De la Senain al CIES

Moreno fue más allá hace pocos días, cuando suscribió el decreto ejecutivo 526. El decreto dispuso la supresión de la Secretaría y creó el Centro de Inteligencia Estratégica (CIES) como el ente rector del Sistema Nacional de Inteligencia. Jorge Costa Palacios, quien ya ocupaba ese cargo, será su Director General y tendrá rango de Ministro de Estado.

El Centro de Inteligencia Estratégica (CIES) es una entidad de derecho público, con personalidad jurídica, patrimonio propio, autonomía administrativa y financiera y sede en Quito.

Según el decreto, las competencias, atribuciones, funciones, representaciones, delegaciones, derechos, obligaciones, presupuesto, recursos, bienes y en general, todos los activos y pasivos que consten en leyes, decretos, reglamentos y demás normativa vigente, así como convenios, contratos y otros instrumentos jurídicos de la Senain serán transferidos al Cies.

El presidente Lenin Moreno decretó el cambio de nombre de la Senain el 21 de septiembre.

Con el decreto, se designó como Administrador Temporal al Subsecretario General de la Senain, con plena capacidad y representación para determinar y disponer las acciones necesarias para el proceso administrativo de traspaso y para ejercer todas las gestiones y acciones administrativas, judiciales y extrajudiciales necesarias para el cumplimiento de la disposición presidencial.

El Administrador Temporal,  en los próximos 90 días y en coordinación con el Ministerio del Trabajo, evaluará el personal, pudiendo cesar o suprimir puestos innecesarios de conformidad con la Ley Orgánica de Servicio Público y demás normativa aplicable. Mientras que, en un plazo de 60 días, el CIES, la SENPLADES y el Trabajo,  así como Finanzas, desarrollarán la matriz de competencias, modelo de gestión, estatuto y manual de puestos institucionales y demás acciones para garantizar el funcionamiento del organismo.

El Director del CIES garantizará además, la entrega de inteligencia estratégica a las "autoridades correspondientes".


La polémica secretaría funciona en esta antigua mansión incautada a los Isaías al oriente de Quito.

¿Cuál es el trasfondo?

Pero, ¿cuál es el trasfondo de lo que podría ser solo un cambio de nombre? Para el periodista Arturo Torres, experto en temas de seguridad, "el acta de defunción de la Senain tiene un fin táctico. Iniciar una purga. Sacar a todos los funcionarios identificados como leales al anterior jefe de Inteligencia, Rommy Vallejo. Y fortalecer el naciente Centro de Inteligencia Estratégica. Tras salida de Vallejo, militares tomaron control de la entidad con coronel (r) Jorge Costa a la cabeza", asegura Torres.

Torres precisó que Costa fue ratificado en el cargo "tras sortear guerra sucia desatada por grupos cercanos a Correa mimetizados en círculos próximos al Presidente, que lo querían fuera". 

Según el periodista Arturo Torres, Costa fue ratificado en el cargo "tras sortear guerra sucia desatada por grupos cercanos a Correa mimetizados en círculos próximos al Presidente, que lo querían fuera".

Sobre la reducción de personal, prevista en el decreto ejectutivo, Arturo Torres estima que "inicialmente salieron todos los funcionarios a contrato. Con el Decreto firmado por el presidente Moreno el 21 de septiembre empieza nueva etapa. Se reduce en un 40% el personal. Se espera resultados de procesos en la justicia y la Contraloría".

Sin embargo, Torres admite que "los cambios de fondo en sistemas de Inteligencia ocurrirán una vez que se apruebe un paquete de leyes en la Asamblea. La propuesta medular es que el Centro de Inteligencia no rinda cuentas solo al Presidente sino a todas las entidades estatales y órganos de seguridad".

La apreciación de Torres evidencia otro problema de fondo: el esquema de inteligencia que funciona en el país fue implementado por medio de una Ley y esa Ley no ha sido reformada ni hay, de momento, propuestas para cambiarla. 

El debate sobre la intimidad y el papel de la Inteligencia

Pero el temor hecho de que la Senain, amparada en un marco legal que se inspira en el que rige a otros servicios de inteligencia del mundo, se haya dedicado a más bien prosaicas actividades de espionaje político, ya había provocado críticas.

Para Juan Pablo Albán, ex vocal del Consejo de la Judicatura, "lo peor es que el señor Vallejo tuvo la jeta –en el sentido de desfachatez– de decir que quienes pusieron en el ojo del huracán a la Senain “han hecho un show patético”.  Patético es que este oficial de Policía siga negándolo todo ante irrefutable evidencia sobre la afectación de la privacidad de los ciudadanos ecuatorianos, revelada nada más y nada menos que por el huésped favorito de la embajada ecuatoriana en Londres, y su equipo de Wikileaks; patético es que este gobierno de “manos limpias”, “mentes lúcidas”, discursos altisonantes y bravuconadas constantes tenga tanto pero tanto miedo del qué dirá la opinión pública ecuatoriana que decida meterse en conversaciones ajenas, ¡por si acaso les vayan a dar un “golpe blando”!; patético es que luego de un silencio sepulcral desde diciembre de 2012 cuando se negoció la contratación de Hacking Team a través de terceras empresas como Robotech, de repente la inteligencia ecuatoriana –la cual no haría honor a su nombre si con la sola visita de cuatro asambleístas a los exteriores de su bunker redujo la productividad un 40%– convoque a una rueda de prensa para transparentar sus actividades, en la que el señor Rommy Vallejo sólo aceptó recibir cuatro preguntas: de Ecuavisa, El Comercio, Telesur y Radio Ciudadana, de las que sólo contestó las de los dos últimos medios –de reconocida “imparcialidad”–.

Para el abogado de Derechos Humanos Juan Pablo Albán, la Senain no tiene ninguna razón de ser en el marco de un Estado democrático y de derechos, con libre circulación de ideas –que dizque somos– que no mantiene conflictos con otros países.  No existe justificación alguna para un dispendio desmedido de recursos menos en época de recesión.

Albán agregó que "la explicación de Rommy Vallejo parece ser estándar en los servicios de inteligencia ecuatorianos cuando sus actividades son descubiertas.  Por ejemplo, los oficiales que en la época de Febres Cordero pertenecían a la Dirección de Inteligencia del Ejército y dependencias como Contrainteligencia Quito, –varios actualmente procesados por crímenes de lesa humanidad de tortura, violencia sexual y desaparición forzada–, han declarado ante las autoridades que ellos sólo leían los diarios y armaban carpetas con recortes de prensa".

”Para Albán, las normas que rigen la inteligencia en el país aún contienen demasiados vacíos, pues "debe mediar una orden legítima de una autoridad competente –judicial–, basada en disposiciones legales preexistentes, que fije en forma precisa la duración y condiciones de la medida de intercepción de comunicaciones, medida que sólo será pertinente cuando existan datos precisos o al menos indicios serios que permitan suponer que alguien intenta cometer, está cometiendo o ha cometido un delito grave, o cuando existan buenas razones o fuertes presunciones de que las infracciones están a punto de cometerse".

Para el jurista, "la Senain no tiene ninguna razón de ser en el marco de un Estado democrático y de derechos, con libre circulación de ideas –que dizque somos– que no mantiene conflictos con otros países.  No existe justificación alguna para un dispendio desmedido de recursos –menos en época de recesión– para afirmar el ego de ciertas autoridades blandas que parece que sueñan a diario con que les den un golpe.  Los funcionarios que metieron la pata pretendiendo jugar a James Bond deben aceptar sus culpas, no negarlas, corregir estas situaciones empieza por reconocer “si mi amor, es lo que parece!