Por qué las medidas económicas de Lenin Moreno no convencen

Por qué las medidas económicas de Lenin Moreno no convencen
Para varios sectores políticos y empresariales, el Programa Económico anunciado por el presidente Lenin Moreno tiene varios vacíos. Aunque las medidas no significaron subida de servicios básicos, como en la Argentina de Macri, las modificaciones tributarias no convencieron a los políticos y economistas del centro derecha ni a economistas de izquierda como Pablo Dávalos.
16 de Octubre del 2017
Redacción Plan V

El Gobierno lo presentó como su programa económico. Un conjunto de propuestas, algunas de las cuales dependen de la aprobación de la Asamblea Nacional, que básicamente pueden resumirse en una serie de incentivos tributarios y que para analistas como Pablo Dávalos (ver entrevista) más que un conjunto de medidas son una declaración que debe ser entendida en la coyuntura electoral de la consulta popular que ha convocado el presidente Lenin Moreno.

En una cadena nacional de nueve minutos de duración, el presidente Moreno reiteró que la economía no tiene la “mesa servida” y descartó de entrada que se vayan a subir impuestos o el precio de los servicios básicos.

En una cadena nacional de nueve minutos de duración, el presidente Moreno reiteró que la economía no tiene la “mesa servida” y descartó de entrada que se vayan a subir impuestos o el precio de los servicios básicos.

Moreno sostuvo que ocho de cada diez propuestas recibidas en el Comité Consultivo productivo y tributario fueron acogidas por el Ejecutivo, y reiteró su voluntad de combatir la evasión tributaria y el contrabando, así como la defensa de la dolarización.

El empleo y el trabajo, en su criterio, son claves para la economía, por lo que insistió en eliminar la Ley de Plusvalía por medio de la consulta popular. También dijo que debe eliminarse el anticipo del impuesto a la renta, en especial, para las empresas que no alcancen los 300 mil dólares de ventas anuales. Moreno dijo que el 82% de las empresas del país están en esta situación, pero admitió que para eso deberá enviar un proyecto de Ley a la Asamblea Nacional.

También propuso que las microempresas ya establecidas dejen de pagar el impuesto a la renta por sus primeros 11 mil dólares de utilidad, con lo que espera beneficiar a más de 36 mil empresarios.

El presidente sostuvo también que los nuevos “microemprendedores” deben ser exonerados del pago de impuesto a la renta durante los dos primeros años de creada su empresa. El objetivo de esta medida es que las micro y pequeñas empresas sigan “generando empleo”.

Por otro lado, en el caso de las empresas que facturan más de 300 mil dólares al año, el presidente propuso la devolución progresiva del anticipo del impuesto a la Renta, en un 50%, pero atado al compromiso de aumentar o mantener las plazas de empleo.

Moreno dijo también que en el mismo proyecto se incluirá el impuesto a las tierras rurales, para “dinamizar al sector agrícola que es otro gran generador de empleo”. Anunció que la banca pública ampliará los créditos para “productores y emprendedores”,  por medio de programas como Minga Agropecuaria, Impulso Joven y Banco del Pueblo.

En materia laboral propuso “nuevos tipos de contratos” que “incentiven el empleo”, aunque no explicó a qué tipo de contratos se refiere.

En el caso de la dolarización, sostuvo que también remitirá al Legislativo una ley que “incentive la repatriación de capitales”, para que el dinero de los ecuatorianos no financie a otros países. A quienes traigan sus capitales del exterior se les exonerará el impuesto a la renta y se darán estímulos a los exportadores. Sobre el impuesto de la salida de divisas, dijo que protege la dolarización, por lo que dio a entender que no lo modificará.

Sobre el dinero electrónico, dijo que lo operarán los bancos privados, pero bajo el control del Estado.
Habló también de austeridad fiscal, con reducción de sueldos, supresión de compras de vehículos, y otras medidas, que estima permitirán ahorrar hasta 500 millones de dólares.

En el caso del déficit fiscal, Moreno anunció una meta: reducir hasta el 2020 ese valor hasta el 1% del Producto Interno Bruto, cuando se ubica en la actualidad en el 4,7% del PIB.

Insistió en una “estricta política de austeridad” y en alianzas público privadas.
Sobre la deuda externa, se limitó a decir que los ecuatorianos “somos gente de palabra” y anunció que se cumplirán los compromisos internacionales, pero con “mejores tasas y mejores plazos”.

Moreno se refirió también al contrabando y la evasión de impuestos, y anunció que se produce una subvaloración de mercancías en las importaciones, habló de aranceles y de una tasa de control de diez centavos. Dijo que un par de zapatos importados entran al país declarando la mercadería de manera subvalorada.

Moreno dijo que el impuesto a la Renta para las sociedades volverá al 25%, pero esto no aplicará para las microempresas. También dijo que se gravará el décimo tercer sueldo de quienes ganan más de USD 3000. La estabilidad tributaria, dijo, será “a la baja”.

Cordes: “Es un programa inconsistente”

Pero las medidas anunciadas por Moreno no encontraron, en su mayoría, reacciones positivas.
La Fundación Cordes calificó como “un anuncio decepcionante” al realizado por el mandatario. Para Cordes, Moreno anunció “un paquete de medidas principalmente tributarias, aisladas y en algunos casos inconsistentes entre sí, que no llegan a constituir un verdadero programa económico” y cuyos efectos “podrían estar siendo sobrestimados”.

Según Cordes, el presidente “parece no estar conciente de la verdadera magnitud del hueco fiscal que enfrenta”, pues sus estimaciones sostienen que realmente el déficit fiscal alcanza el 8% del PIB para 2017.

Según Cordes, el presidente “parece no estar conciente de la verdadera magnitud del hueco fiscal que enfrenta”, pues sus estimaciones sostienen que realmente el déficit fiscal alcanza el 8% del PIB para 2017.

Para llegar al 1% como sostiene Moreno, Cordes cree que debería haber anunciado “un plan detallado de recorte del gasto”, ya que las medidas de austeridad del presidente “lucen insuficientes si se toma en cuenta la magnitud del gasto público” ya que, en vez de reducirse, “ha credido en más de 4% en los primeros nueve meses de 2017”.

Cordes cuestiona que la carga de las medidas vaya al sector privado, pues se está aumentando el impuesto a la renta del 22 al 25%, así como gravando el décimo tercer sueldo de quienes ganan más de USD 3000.

Aunque la clave de la propuesta de Moreno es que se genere más empleo, Cordes cree que el Gobierno “tiene demasiadas esperanzas en el efecto que traerá consigo una eventual eliminación de la Ley de Plusvalía en la consulta popular”. Esto se produce porque, a pesar de que la Ley sea derogada como consecuencia de la consulta, “es poco probable que en un contexto de austeridad fiscal la eliminación de la Ley de Plusvalía provoque un repunte inmediato en la construcción”, lo que, en criterio de Cordes, se debe a que el sector de la construcción creció la “malsana” dependencia de la obra pública.

Si bien el Gobierno espera que su programa genere por los menos USD 1700 millones, de los que hasta USD 400 millones vendrán del aumento del impuesto a la renta, y menos de USD 50 de gravar los sueldos de quienes ganan más de USD 3000, Cordes cree que se apunta al aumento de aranceles, mientras precisa que los ingresos por aracenles al presupuesto del Estado en 2016 fueron de USD 1633 millones.  Cordes dice que es “desproporcionado” que el presidente sostenga que se han perdido 200 mil empleos por efecto del contrabando.

Cordes criticó también el “sesgo” de las medidas del Gobierno a favor de pequeñas y medianas empresas, y el hecho de que el mandatario no mencionó “aspectos tan relevantes como la competitividad del país o las trabas que existen para movilizar capitales de un sector a otro de la economía”, lo que calificó como “inconsistente”.

Para Cordes concluye que “sigue pendiente la presentación de un verdadero programa económico”,  que considere “la precariedad de las finanzas públicas, la poca competitividad de la producción nacional, y la elevada dependencia de la economía en su conjunto hacia el gasto público”.

El Gobierno “sigue teniendo un diagnóstico parcial del problema económico y no muestra un real compromiso para mejorar la situación fiscal a través de un ajuste -gradual- del gasto público que incluya también el gasto corriente”.

“Se nota, en fin, que el equipo económico que diseñó las medidas sigue siendo escencialmente el mismo que llevó a la economía a la complicada situación actual”, dice Cordes.

Las reacciones políticas

Mientras tanto, desde la oposición, en especial, la basada en Guayaquil, también hubo críticas contra Moreno. En un comunicado, el movimiento CREO de Guillermo Lasso dijo que las medidas “son más de lo mismo, más gasto público, más impuestos y más deuda”.  Para el CREO el anuncio de Moreno careció de “metas cuantitivas” que permitan realizar un seguimiento de los resultados, y sostuvo que el Ejecutivo apenas mencionó algunas acciones que dependen del Legislativo, que carecen de sustento técnico y que no resuelven “la grave crisis económica” del país.

CREO dijo también que se debió eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas, pues “nadie invierte donde te cobran impuestos al salir”, al tiempo que recordó que la deuda pública llega a 57 mil millones de dólares, el 59% del PIB y 19% más que el límite legal, mientras el Gobierno no mencionó ninguna medida de reestructuración de la deuda.

El movimiento del ex banquero dijo que subir el impuesto a la Renta a las grandes empresas es “recaudatorio” y se mostró escéptico sobre que eso, de alguna manera, mejore el empleo. “Más impuestos no reactivan la economía” dijo el movimiento de centro derecha, por lo que criticó que se  continúe “extrayendo recursos del bolsillo de los ecuatorianos”.

CREO dijo también que se debió eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas, pues “nadie invierte donde te cobran impuestos al salir”, al tiempo que recordó que la deuda pública llega a 57 mil millones de dólares, el 59% del PIB y 19% más que el límite legal, mientras el Gobierno no mencionó ninguna medida de reestructuración de la deuda.

Por su parte, el Partido Social Cristiano si bien destacó que no hubo paquetazo, destacó la diferencia entre “los ortodoxos fiscalistas y quienes somos pragmáticos”. Al ubicarse entre los segundos, el PSC dijo que su postura es que “primero hay que recuperar la economía y la actividad privada para, como consecuencia, existan más ingresos fiscales”.

El PSC hizo un llamado a que el Gobierno y los empresarios “se escuchen con respeto, antes de formalizar las medidas”, y propuso que se incluyan temas como la dirimencia internacional de las diferencias entre el Estado y los inversionistas, las modalidades de trabajo, el mejoramiento de las alianzas público privadas y la reducción de gastos en el Estado sin recurrir a despidos.
El partido de Jaime Nebot hizo un llamado al presidente a generar un ambiente de confianza y diálogo también en materia económica.

   ENTREVISTA  

"No es un programa económico como tal, son líneas estratégicas de mediano plazo"

Pablo Dávalos. Catedrático de Economía de la Universidad Católica

¿Qué impresión le dejó el Programa Económico del Gobierno? ¿Son factibles las metas e incentivos anunciados?

Debemos contextualizar este programa dentro del ambiente político y de gobernabilidad para Lenin Moreno. El programa tiene que ver con metas económicas de mediano y largo plazo, pero en este caso no existe eso. Se trata de una propuesta de economía política, había ofrecido en septiembre un programa, ahora lo presenta en octubre. Es interesante que no hay ajuste, el presidente no tiene prioridades fiscales, no está concentrado en tomar medidas para ampliar los ingresos y reducir el gasto. El presidente está indicando que se ajusta de medidas fiscales. Su pivote son medidas impositivas como el impuesto a la renta, que se estructura tomando en cuenta las exigencias de los grandes conglomerados que exigían una devolución del anticipo del impuesto, y el drow back para los exportadores. Se está tomando en cuenta también a la pequeña y mediana empresa, quiere conectar la política fiscal con una estrategia de reactivación. Pero eso debe tener otros elementos, como líneas de crédito, reducir tasas de interés, y otros aspectos. El impuesto a la Renta apenas representa el 4% del PIB, su significación no es fundamental. El presidente hace lo correcto al distanciarse de la eliminación del impuesto de salida de divisas, ya que  la fuga de divisas llega  a los 20 mil millones de dólares.

Otro elemento es que el Gobierno no está conectando la política fiscal con la política económica, el empleo es un argumento pero no está conectado con otros sectores, no dijo nada de seguridad social, de política agraria. Habló de aranceles pero se fue por el lado del contrabando, pero el Ecuador forma parte de la OMC que obliga a bajar los aranceles por los tratados de libre comercio.

¿Entonces, hay omisiones en este llamado programa económico?

Creo que no es un programa económico como tal, son líneas estratégicas de mediano plazo que responden a inquietudes de los sectores empresariales, por ejemplo, si hay o no flexibilización laboral. El presidente se está generando un ambiente que le de votos en su consulta popular.

En algún diálogo anterior con PLANV usted había hablado de la inminencia del ajuste. ¿Es necesario un ajuste hoy?

Ya no es necesario, porque la economía está creciendo. En el próximo trimestre crecerá por la cercanía de diciembre y el crecimiento anual será del 2 al 3 por ciento. La disminución del IVA produjo movimiento económico, así como la eliminación de las salvaguardias. Moreno le apuesta a concentrar capital político para enfrentar la consulta, espera poder romper con ella con el legado de Correa, así como poner en el Estado personas más afines a él. La racionalidad de estas líneas estratégicas es la coyuntura política. No va a generarse más empleo, pero sí creo que le dará apoyos de sectores como las cámaras, y podrá responder a una visión social, al discurso de defender a los más pobres. Es ese contexto el que explica estas líneas, pero no son un programa todavía.

"No va a generarse más empleo, pero sí creo que le dará apoyos de sectores como las cámaras, y podrá responder a una visión social, al discurso de defender a los más pobres".

¿Ha habido injerencia del empresariado en estas medidas? ¿Cuánto cedió el Gobierno?

Creo que no cedieron mucho, porque necesitan una mayoría en la Asamblea Nacional para cambios legales que todavía no tienen. Los empresarios presentaron 139 propuestas y en la balanza del Gobierno hay elementos como Pablo Campana y Eva García, y el equilibrio lo marca el propio Lenin  Moreno. No hay un ministro de Finanzas que sea un contrapeso.

El presidente mencionó una sola meta: reducir el déficit fiscal al 1% del PIB en 2020. ¿Es viable?

El problema con el déficit es que es un fantasma. Si bien implica que los gobiernos se endeudan, los niveles de tres a cuatro por ciento son manejables, e indican que el Gobierno está haciendo obra. No es un problema mayor, y es muy difícil por los tiempos políticos. En 2019 hay elecciones locales, no se sabe si Moreno va a incidir con su propio partido y para eso necesita gasto. Es pura retórica, si en 2020 reduces el gasto les puede ganar la derecha. Le veo muy pocas posibilidades a eso.

Otro ofrecimiento es la “austeridad fiscal”, pero realmente ¿cuánto impactan esos ahorros en los gastos del Estado?

Es mínimo, tiene más un valor simbólico, en especial, para contrarrestar los manejos de los altos funcionarios de Alianza PAÍS. La incidencia de estos ahorros es muy marginal.

Entonces, ¿no hay propuesta económica integral? ¿Cuáles son las prioridades del Gobierno?

Exactamente, no hay ajuste, hay política tributaria con miras a la reactivación. Las prioridades del Gobierno ahora son ganar la consulta y sostener la dolarización por medio del dinero electrónico. Moreno está buscando construir legitimidad para lanzar el dinero electrónico. Si la gente no confía en el dinero electrónico, a pesar de que lo manejen los bancos que ya produjeron una crisis en 1999, el presidente deberá generar confianza. El Gobierno también debe ver qué hace con la deuda, se está pagando USD 10 mil millones, pero debe ser mucho más grande de lo que dice el ministro de Economía.

El presidente dice que se endeudaron a propósito para perjudicarlo, ¿lo cree posible?

No lo creo, esta es una economía que necesita muchos dólares, si en 2015 no se endeudaban se caía la dolarización. Ellos mismos pensaban seguir gobernando y fue una sorpresa para todos que Lenin Moreno se apartara de su línea. Pero es costumbre echarle la culpa de todo al Gobierno anterior. El aumento de la credibilidad del presidente se debe a que sabe moverse. No creo que los empresarios se hagan problemas con el Gobierno, han perdido mucho de la influencia que tenían antes.