Cinco millones de ecuatorianos no terminaron su educación básica

Cinco millones de ecuatorianos no terminaron su educación básica
Este es el problema estructural más grave del Ecuador, dicen los expertos: tener a casi la mitad de la población económicamente activa sin conocimientos ni capacidades suficientes para enfrentar el mundo moderno pone al país ante una grave crisis sobre su futuro.
03 de Enero del 2019
Fander Falconí

Tengo el dato de que en Ecuador son 5,2 millones de personas mayores de 16 años las que no han completado su educación básica. Eso significa que tenemos uno de los problemas estructurales más fuertes en este momento en el país. Porque toda la teoría de ascenso de movilidad social se basa en la construcción de capacidades humanas, donde son clave la educación y la salud. Si alrededor de cinco millones de personas no han concluido su educación básica, significa que estamos arrastrando un grave problema para la sociedad ecuatoriana. Esto se va a traducir en problemas de competitividad para la economía nacional, en la movilidad social ascendente que requiere siempre toda sociedad, en el fortalecimiento de una clase media, en el mejoramiento de los ingresos, en la reducción de brechas de equidad, en seguridad social. Es uno de los problemas más lascerantes que tiene la sociedad ecuatoriana y que requiere de estrategias contundentes para incorporar a la población al sistema educativo formal e informal.

 

Un estudiante puede haber completado el ciclo de educación primaria, básica o media o universitaria. Pero eso no significa que este en el nivel que corresponde en cuanto a calidad. Eso se mide a través de los logros educativos.

En los últimos diez años, el Ecuador mejoró el 12% en este tema. Es decir, si en el 2007, el 48.9% habían terminado su educación básica, en el 2017, fue el 60%. Si uno mira en general las metas de cobertura, lo que se tiene es que Ecuador está alcanzando los estándares internacionales y en algunos casos superándolos en el ámbito latinoamericano; esto en la cobertura en educación primaria y secundaria, que mide la Unesco. Ecuador tiene una espiral ascendente y esto viene desde hace 70 años. Pero hay una brecha educativa que se mantiene, que es una brecha de rezago fundamentalmente y que tiene que ver con el abandono de los estudios. Este abandono tiene varias causas, una es el tema laboral y de la pobreza, otra causa es el embarazo adolescente. Hay también un abandono por parte de jóvenes que consiguen un trabajo o buscan un trabajo. En esa situación están 4,6 millones y 5,2 millones de personas. Esto es un tercio de la población ecuatoriana y el 45% de las personas en edad de trabajar al 2017 (11,5 millones de personas). 

El otro problema es la calidad educativa. Un estudiante puede haber completado el ciclo de educación primaria, básica o media o universitaria. Pero eso no significa que esté en el nivel que corresponde en cuanto a calidad. Eso se mide por medio de los logros educativos. Es decir, cuáles son los puntajes promedio en matemáticas, lenguaje, etcétera. Ventajosamente, el país tomó la decisión de entrar a las pruebas PISA, que es un estándar internacional, y recientemente se obtuvieron  resultados, en los cuales nuestros estudiantes están bastante bien en temas de lenguaje, pero tienen serias deficiencias en matemáticas.

Eso significa que hay que mejorar la calidad del referente educativo. El referente nacional son las pruebas SER Bachiller. En estas, que dan el promedio para la nota final del colegio para el ingreso a la universidad, lo que se ve es un ascenso del promedio general de la prueba, pero hay problemas en algunos campos disciplinarios específicos. Pero cuando hablo de trabajar en mejoras estoy pensando en unos 20 o 30 años, que es el tiempo que se dan los países que han dado saltos cualitativos en el desarrollo educativo, con una estrategia sostenida y creciente en los programas. 

Cuando se habla de educación, los países hacen proyecciones en décadas. Independientemente de la ideología de los gobiernos. Estas apuestas lo han hecho Corea del Sur, Japón, Singapur... Son apuestas sociales para sentar bases sólidas para las siguientes generaciones. Es el caso de Finlandia también. Pactos sociales, redistributivos, que definen que la educación va a ser el tema esencial en la sociedad y nos ponemos de acuerdo con los enfoques, y cualquier tipo de gobierno respeta esos acuerdos. Se empieza por ahí. 

Lo segundo son los programas en sí mismos, los cuales tienen que llegar a tener los máximos resultados y cumplir los objetivos al menor costo. Está el programa Todos ABC, con un cuarto de millón de personas; la escala es importante, es un universo importante de personas. Y en cuanto a la calidad educativa, lo que mejor ha funcionado, y eso está reconocido por los propios organismos internacionales, es el Programa de Acompañamiento Docente, con la mejora de las capacidades en el aula. Así se mejora la calidad educativa.