De cómo la Cenicienta ganó la Premier League

De cómo la Cenicienta ganó la Premier League
Leicester se convirtió en campeón por primera vez en sus 132 años de vida institucional, en una historia que conmueve y despierta la esencia de lo que conocemos como amor por la camiseta. El equipo inglés es una Cenicienta cuya historia ha enamorado a todos los fanáticos del fútbol que seguimos creyendo que el deporte lo juegan 11 voluntades, y que el deseo por dar lo mejor puede transformarlos en campeones.
09 de Mayo del 2016
Juan Jacobo Velasco

Era la historia deportiva del año. Leicester City, un equipo modesto y sin estrellas rutilantes, comandaba la liga de fútbol más antigua del planeta –la Premier inglesa- durante buena parte del torneo. Nadie quería salir de la incredulidad cuando los zorros, que en el 2014 jugaban en segunda división y en abril de 2015, cuando jugaro en primera estuvieron a punto de bajar, fueron ganando partidos con la constancia que su solidez les permitió. Ese tesón, bajo la conducción del técnico Claudio Ranieri y con jugadores como Jamie Vardy y Riyad Mahrez, que explotaron en todo su potencial y se consolidaron como los mejores de la Liga, hizo posible que Cenicienta se convirtiera en reina, cuando el empate del Tottenham, segundo en la tabla, les aseguró el campeonato.

El cuento de hadas del equipo emblema de la ciudad inglesa de Leicester se forjó por ese cóctel de buena estrella, coincidencias y varitas mágicas, pero sobre todo por un sino marcado por el esfuerzo y la ambición. La historia comenzó con la urgencia que el equipo vivió para tratar de no bajar de categoría en el 2015. Los zorros del Leicester habían ascendido a mediados del 2014 pero los malos resultados parecían hacer muy breve su estancia en la Premier League. No obstante, el sentido de urgencia y la consolidación del esquema de juego del técnico Nigel Pearson, llevó a los azules a ganar 7 de sus últimos 9 encuentros, en un sprint final que los hizo soñar con más para el 2016.


En el estadio King Power, el entrenador del Leicester, Claudio Ranieri y los jugadores Kasper Schmeichel y Riyad Mahrez celebran el campeonato en la Barclays Premier League Action.

Con un palmarés que implicó exitosos pasos por la Fiorentina y el Valencia, y experiencia en el fútbol inglés dirigiendo al Chelsea, Claudio Ranieri era un técnico experimentado y conocido por su tranquilidad y caballerosidad.

No obstante, la Cenicienta ambiciosa se encontró con problemas casa adentro. Una gira por Tailandia –de donde son originalmente los actuales dueños del club, la familia Srivaddhanaprabha- en el verano de 2015, terminó en un enredo que acumuló escándalos sexuales con prostitutas y comentarios racistas de algunos jugadores, incluyendo al hijo del técnico Pearson. El hecho devino en la remoción del DT y una situación delicada para los dueños del Leicester. El problema implicaba un cambio radical de imagen, con un técnico que brindara confianza y bonhomía.

Eso fue justamente lo que encontraron en el técnico italiano Claudio Ranieri. Con un palmarés que implicó exitosos pasos por la Fiorentina y el Valencia, y experiencia en el fútbol inglés dirigiendo al Chelsea, Ranieri era un técnico experimentado y conocido por su tranquilidad y caballerosidad. No obstante, su carrera parecía en declive. Su pésima actuación como DT de Grecia, que incluyó una derrota con Islas Faroe, hizo levantar varias cejas en los fans del Leicester, que como el ex futbolista y actual comentarista Gary Linecker, se preguntaban dudosos por la pertinencia de contratar al italiano. Las dudas pronto se disiparon para bien. Ranieri llegó al Leicester a retomar lo hecho al final de la campaña 2014, ajustando aspectos defensivos (cambió el sistema de 3 por uno de 4 defensas) y aprovechó al máximo los refuerzos contratados, particularmente al mediocampista N’Golo Kante y a Shinji Okazaki.

Esa fue una de las bendiciones que recibió Cenicienta: contar con el ojo de un hada madrina (los expertos encargados de las adquisiciones) que sabían reconocer el potencial de los jugadores contratados. Mientras que los equipos tradicionales gastaron millonadas en jugadores buenos pero a la vez caros –o peor, caros pero no tan buenos- Leicester invirtió poco en futbolistas que como Vardy y Kante hasta hace pocos años jugaron en divisiones inferiores. La gracia del hada madrina fue encontrar esas calabazas y ratones que en realidad eran carrozas y caballos de raza. Vardy explotó en esta temporada rompiendo el récord de marcar al menos un gol en partidos consecutivos (11). Mahrez fue un genio del medio campo para arriba que complementó la tarea ofensiva de Vardy, mientras que Kante fue un pulmón que recuperaba y distribuía balones con eficacia. El resto del equipo cumplió su rol a cabalidad, en un cuadro de obreros que, con el tiempo, fue creyendo en el proyecto que Ranieri concibió: jugar bien, no permitir goles y contratacar.


En el juego contra el  Everton, el defensa Darron Gibson comete una falta penal sobre Jeffrey Schlupp, del Leicester.

La del Leicester fue una sorpresa que rompió esquemas y probabilidades. De hecho, las casas de apuestas inglesas perdieron un estimado de nueve millones de libras.

No obstante, el comienzo no fue perfecto. Según comenta Ranieri, le preocupaba que la defensa permitiera muchos goles. De hecho, los resultados eran muy cerrados y la balanza, si bien favorecía a los zorros, en algún momento podía inclinarse hacia los rivales. Por eso, el italiano invitó a sus jugadores a hacer en grupo una pizza todas las semanas. La actividad se convirtió en una suerte de cábala que les permitía cambiar de actividad, conocerse y convencerse de que entre todos podían hacer sus pizzas y alcanzar sus objetivos futbolísticos, como el evitar goles. Desde entonces, como por arte de magia de una varita, el equipo se convirtió en uno de los menos batidos de la liga.

La del Leicester fue una sorpresa que rompió esquemas y probabilidades. De hecho, las casas de apuestas inglesas perdieron un estimado de nueve millones de libras cuando al comienzo de la temporada ofrecían pagar 5000 libras por cada libra que se apostara al Leicester campeón. No obstante, la sorpresa tenía precedentes. En lo futbolístico reciente, por el tipo de dinámica que privilegia la defensa ordenada y la eficacia ofensiva que propone Simeone en el Atlético de Madrid dos veces finalista de la Champions. En lo histórico, por el campeonato obtenido por el Nottingham Forest, que tras haber subido de categoría, se coronó monarca de la liga inglesa en la temporada 1977/1978.

Leicester se convirtió en campeón por primera vez en sus 132 años de vida institucional, en una historia que conmueve y despierta la esencia de lo que conocemos como amor por la camiseta. El equipo inglés es una Cenicienta cuya historia ha enamorado a todos los fanáticos del fútbol que seguimos creyendo que el deporte lo juegan 11 voluntades, y que el deseo por dar lo mejor puede transformarlos en campeones.