El asesinato de Óscar y Katty se investiga; sigue pendiente el caso de Marcelo Muñoz

El asesinato de Óscar y Katty se investiga; sigue pendiente el caso de Marcelo Muñoz
Las familias de la pareja secuestrada y asesinada en Tumaco reclamaron por la falta de apoyo del Gobierno. La familia de Katty Velasco dice que irá a la CIDH. Mientras tanto, un caso más sigue en el olvido: el del ibarreño Marcelo Muñoz secuestrado en el 2013. Su esposa dice que ni la reunión con el presidente Lenín Moreno ha servido para tener más información.
09 de Julio del 2018
Susana Morán

La noticia las alcanzó en Pasto. Elvia Villacís y su madre María Natalia Gómez viajaron hasta esa ciudad en busca de información sobre el paradero de Óscar Villacís y de su pareja Katty Velasco, desaparecidos desde el 12 de abril pasado. El hecho fue atribuido a la agrupación narcoguerrillera de alias Guacho, señalado también como el ejecutor del equipo periodístico de El Comercio.

Ellas fueron con poco presupuesto a la ciudad colombiana, para un solo día. Pero la mañana del 3 de julio pasado durante su búsqueda en la capital de Nariño recibieron una llamada. Se sospechaba que en ese departamento, específicamente en Tumaco, se encontraban sus seres queridos secuestrados. Al otro lado del teléfono estaba Juan Pablo Morales, subsecretario del Ministerio de Justicia. “Él me dijo ‘disculpa, pero te tengo que decirte que han encontrado dos cuerpos que parecen que son tus familiares’”. “Como me han dado muchas falsas alarmas, no creí que era verdad”, contó Elvia a Plan V.

Decidieron quedarse en Pasto. El miércoles pasaron solas afuera de Medicina Legal. Vieron llegar los cuerpos, a los que no pudieron acercarse. La Cruz Roja fue la única institución que las atendió durante el día. Les brindó café y les dio dinero para pagar un hotel. Esa misma noche, cuando arribaron los funcionarios ecuatorianos, las dos mujeres fueron llevadas a otro hotel por seguridad.


La familia de Katty Velasco a su arribo a Quito, después de que en Pasto les confirmaran que los dos cuerpos hallados en Tumaco eran de la joven y de su pareja Óscar Villacís. 

No era la primera vez que estaban en Colombia. Madre e hija ya habían viajado a ese país para buscar alguna pista que las llevara hasta Óscar. En Bogotá, el 5 de junio pasado junto a parientes de Katy se reunieron con la alta Consejera para los derechos humanos, Paula Gaviria; el Subdirector Nacional Antisecuestro y Antiextorsión de Colombia, Teniente Coronel Naranjo; con los representantes de la Cruz Roja Internacional; con funcionarios de la Fiscalía de ese país; con Jessica Faieta, representante especial Adjunta del Secretario General de la ONU y principal de la misión de verificación ONU en Colombia.

Elvia asistió a esa cita y así recuerda ese episodio: “En Colombia nos dijeron que estaban trabajando, nos mostraron papeles de las peticiones a otros países para que les ayuden en las investigaciones con métodos más avanzados. Nos dijeron que tenían casi la dirección exacta de donde ellos se encontraban secuestrados. Ellos no pueden entrar porque son zonas minadas”. Al mismo tiempo que Elvira estaba en Bogotá, su madre María viajaba a Ipiales. Fue para hablar con un obispo que había estado en Tumaco. Ofreció ayudarle y le entregó su número telefónico al que nunca llamó. “Usted sabe que las llamadas para allá cuestan”. También habló con la Defensoría del Pueblo en Ipiales.


El avión Casa de la FAE cn los restos de Óscar y Katty fue recibido con chorros de agua. El recibimiento de los cuerpos de los periodistas asesinados fue igual. 

Esa fue la última información que obtuvieron de la pareja. Las dos mujeres lo narraron a Plan V la noche del pasado jueves 28 de junio. Era el segundo día de los funerales de los periodistas de El Comercio. Con una delgada chalina color celeste pastel, Elvia explicó afuera de la iglesia La Dolorosa que estaban allí para acompañar a las familias de los periodistas de El Comercio. Era su forma de agradecer que en cada intervención y rueda de prensa que ellos daban mencionaran el caso de Óscar y de Katty.

Su madre cargaba la foto de su nieta de 11 meses e hija de Óscar. La menor vive en Manta con un familiar. La señora, de 56 años de edad, habló de su sufrimiento. “Diosito hasta dónde me tendrá castigando con esto. Don Guacho también hasta cuándo me tendrá sufriendo. Le he pedido que me lo devuelva, pero me han dicho que don Guacho ya no tiene corazón. Que no le importa nada, que todo le da igual. Eso es lo que me han dicho de él”.

Elvia sin trabajo y dejando a sus hijas de 6 y 11 años encargadas acompañó a su madre en la búsqueda. Son seis hermanos en total. “Mami a donde nos toque ir, vámonos, yo no voy a dejar a mi hermano abandonado a su suerte”, dijo la hermana esa noche de jueves mientras empezaba la vigilia por los periodistas. Recordó en ese momento que debía irse pues la señora que les daba posaba pronto se iría y vivía muy lejos. Las dos mujeres viajaron en bus desde Santo Domingo a Quito un día antes, cuando los restos de los comunicadores arribaron desde Cali.


"Nadie se cansa" gritaron los familiares de los periodistas, quienes acompañaron a los parientes de Óscar y Katty. 

Ese día incluso se trasladaron hasta el sur, a la matriz de El Comercio, donde también fueron velados por sus compañeros y familiares más cercanos. “No tenemos palabras para consolarlos. Pero por lo menos hacemos presencia y los acompañamos en su dolor”, dijo Elvia sin imaginar que una semana después recibiría los mismos abrazos de solidaridad de parte de las familias del periodista Javier Ortega, del fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín Segarra. 

El pasado viernes los parientes de Óscar y Katty se bajaron del avión Casa 1032 de la FAE con los restos de la pareja. Las huellas dactilares confirmaron su identidad, pero la Fiscalía en Quito aclaró que un examen de ADN está en marcha. el director del Instituto de Medicina Legal de Colombia, Carlos Valdés, dijo que la pareja murió por heridas con armas cortopunzantes en el cuello y el abdomen, y que pudo haber sido asesinada hace dos meses.

La aeronave también fue bañaba por agua en señal de honores y los restos bajaron en cajas de madera selladas con plástico y cubiertas de la bandera nacional. En la pista del aeropuerto Mariscal Sucre se encontraron con más parientes que había llegado desde Santo Domingo o que vivían en Quito.


La bandera del Ecuador cubrió los féretros de la pareja. Los niños, sobrinos de Katty, estuvieron también muy afectados. 

El llanto estalló apenas padres, hijos, hermanos se abrazaron. Eso despertó a la banda de la Policía, que empezó a tocar sus instrumentos que en algo escondieron los sollozos de los afectados. Uno de ellos recibió atención de una paramédica. Fueron escoltados por las familias de los periodistas y amigos que integran ahora el colectivo “Nos faltan tres”. En un momento de silencio, todos empezaron a gritar “nadie se cansa” con su último aliento.

La hermana de Óscar, muy afectada, habló pocos minutos con los medios. Llevaba consigo el único objeto que le entregaron de su hermano: un anillo. “Ese anillo nunca se lo quitaba”, explicó a Plan V después del entierro de la pareja en el cementerio general de Santo Domingo. No le dejaron ver los restos de Óscar, pero las imágenes que le tomaron. Así reconoció un tatuaje en su mano izquierda que aún era visible. “Estaba puesto botas, pero esa prenda no era de mi hermano. Seguro ellos (sus captores) se lo dieron”, narró. A los funerales, dijo Elvia, se presentaron autoridades que no habían visto o que no los habían recibido durante su búsqueda. “Todos llegaron a último momento”. Antes de conocer la noticia del asesinato, Elvia expresó: “Lo que digamos aquí no nos está sirviendo de nada porque estamos abandonados por las autoridades”.

Este es un reclamo que compartió la familia de Katty, quien dejó huérfana a una niña de 4 años. Norma Velasco, tía de la joven de 20 años, antes de la noticia del asesinato recordó la crisis que provocó a su familia un video en Facebook donde aparecía la pareja en una fiesta. Creyó que fue un intento de desmentir el secuestro de los jóvenes. Eso afectó sobre todo a la madre de la joven, Ana María Pinargote, de 38 años. Lo contó mientras abrazaba una tela blanca con las imágenes de Javier, Paúl y Efraín afuera del funeral de los tres.


Elvia Villacís y su madre María Natalia Gómez durante los funerales de los periodistas de El Comercio. Esta última carg{o la foto de su hijo, Óscar Villacís, con su niña de 11 meses. 

Pero las esperanzas volvieron a la familia Velasco cuando en Colombia, en junio pasado,  las autoridades les dijeron que que existía un 80% de encontrarlos con vida, que están vivos y que deben tener paciencia. No ocurrió. El día que llegó el cuerpo de Katty, la tía dijo: “siempre nos sentimos abandonados por el Gobierno.

Leonardo Tipán, abogado de los Velasco, recalcó ante la prensa la indignación de la familia con el Gobierno por la falta apoyo. “La atención ha sido irrisoria. El padre lo han recibido solo enviados del Ejecutivo, personas que ni siquiera le han atendido, solo en el pasillo. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias, esto no puede quedar en la impunidad. Llegaremos hasta las instancias de la CIDH”, manifestó.

El jurista contradijo a la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, quien minutos antes manifestó: “lo que sí puedo decir que yo personalmente, yo desde el Ministerio de Justicia me he reunido y no solo en una ocasión (con las familias). Desde los servicios de protección especial hemos dado toda la asistencia a los familiares de las víctimas. La Unase ha colaborado de la misma manera para que no se sientan solos cuando tenían que trasladarse desde Santo Domingo”. Leonardo Tipán dijo no que la Ministra no se reunión con ellos y anunció que pedirá el expediente de las investigaciones para saber qué hicieron durante el secuestro. “Ni siquiera el representante del Ejecutivo ha estado para darles un abrazo”, dijo. “Me la destrozaron”, dijo sin consuelo José Velasco, padre de la joven, en el Memorial Necrópolis donde estuvo un par de horas antes de partir a Santo Domingo.


Norma Velasco, tía de Katty Velasco, estuvo también en los funerales del equipo de El Comercio en la iglesia La Dolorosa. Abraza la imagen de los periodistas asesinados. 

Un secuestro aún sigue pendiente

Marcelo Muñoz, de 56 años, fue secuestrado en el 2013 por supuestos miembros del ELN.

Marcelo Muñoz y su esposa Yolanda Buitrón fueron secuestrados el 1 de junio de 2013. Los encapuchados se identificaron como miembros de un grupo subversivo de Colombia. Estaban fuertemente armados. Ocurrió en Yaguarcocha en una visita que hicieran a una propiedad. Los amarraron y los subieron al balde de una camioneta. Circularon por la Panamericana norte y después fueron internados en la selva. A los 15 días, Yolanda fue liberada para que reuniera el dinero que pedían a cambio de dejar libre a su esposo. Ella volvió a su casa, pero de su esposo no tiene noticias desde entonces. Tras el secuestro de los periodistas, su familia decidió visibilizar el caso.Fueron recibidos hasta por el presidente Lenín Moreno, pero aún no tienen ninguna información nueva sobre el paradero de Marcelo Muñoz. Este es su testimonio:

“El caso de mi esposo siempre lo supieron las autoridades. Nos contactamos con el expresidente Rafael Correa. Me decían que estaban trabajando, que estaban investigando. Pero nada ocurría. Después del secuestro de los periodistas decidimos con mi familia denunciar el caso ante los medios. Hubo marchas en Ibarra. Las autoridades locales nos apoyaron. Hicimos un plantón con mi familia en el Palacio de Gobierno.

La carta enviada al ministro Mauro Toscanini que aún no tiene respuesta. Allí la familia piden una audiencia con el funcionario para explicarle el caso. La misma carta enviaron al ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín. 

A los dos días de eso, nos recibió el presidente Lenín Moreno con los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores. Nos ofrecieron toda la ayuda necesaria. El entonces ministro del Interior, César Navas, nos dijo que habían ofrecido una recompensa a quien dé información. Pero la Unase siempre nos había dicho que el problema está en Colombia. Las llamadas extorsivas siempre las realizaron desde allá. También hicimos la denuncia en la Fiscalía colombiana. El Gaula también está al tanto de todo. Yo sabía que eran colombianos, porque a mí también me llevaron al inicio. Cuando estuvimos en cautiverio ellos se identificaron como grupos subversivos de Colombia.

Supimos que una desmovilizada del Frente de Comuneros del Sur del ELN declaró en el 2017  que vio a mi esposo en 2015. Eso me manifestó la Unase. A raíz de eso hablamos con el Ministerio de Relaciones Exteriores porque en esas fechas el ELN estaba en Ecuador para las negociaciones de la paz. Pero ella (María Fernanda Espinosa, excanciller) nunca nos recibió personalmente. Envió un delegado. A través de Silvia Salgado, que fue parlamentaria andina y allegada a la familia, nos contactó con el delegado ecuatoriano en esas negociaciones. Él a su vez nos hizo el contacto con el delegado del ELN en Quito, Pablo Beltrán. Nos reunimos con él en Quito en la Universidad Católica. Nos dijo que nos ayudarían a investigar.

Nosotros comprendemos que la Policía de aquí no puede ir más allá. Por eso lo que quería es que hablen de autoridad (de Ecuador) a autoridad (de Colombia). Nosotros hemos golpeado puertas en Colombia. Pero parece que no oyen. Por eso queríamos que se maneje de autoridad a autoridad. Eso nos ofreció el presidente Moreno. También nos ofreció hablar con el presidente Juan Manuel Santos en la Cumbre de las Américas en Perú. Pero con el asesinato de los periodistas se tuvo que regresar.

El mandatario Moreno le dijo al ministro Navas que la recompensa debía darse en Colombia. Pero después de tres semanas cambiaron de ministros y otra vez quedamos en cero. Mandamos cartas en mayo pasado para insistir. Pero desde entonces no sabemos nada. Queremos reunirnos con el nuevo ministro del Interior, Mauro Toscanini, para plantear otra vez el caso.  Un delegado del Ministerio del Interior me ha dicho que están trabajando. Pero ahí se queda todo. Todo es ofrecimiento, todo es palabras”.