El fantasma del ajuste gravita sobre el nuevo Gobierno

El fantasma del ajuste gravita sobre el nuevo Gobierno
El correísmo dejará un país con cerca de 30 mil millones de dólares de deuda externa, y con un déficit fiscal que obligará a recortes. La inviabilidad de la forma de administrar el Estado, la contracción de la economía y una moneda sobrevalorada, según un reciente análisis publicado por Cordes, configuran una trampa que deberá sortear cualquiera de los dos aspirantes a ser los nuevos inquilinos del Palacio de Carondelet.
20 de Marzo del 2017
Redacción Plan V

Sea quien sea el próximo presidente del Ecuador, la situación económica del país que heredará del economista Rafael Correa es complicada. En esto coinciden los analistas José Hidalgo Pallares y Vicente Albornoz, consultados por PLANV. La falta de recursos para financiar el Estado, la contracción de la economía y la pérdida de competividad de las exportaciones son tres elementos clave que se describen en un reciente estudio realizado por Hidalgo Pallares y Augusto de La Torre. 

Según el estudio, publicado por Cordes, hay una evidente "trampa" que asfixia la economía ecuatoriana, y está caracterizada por tres elementos. 

"La economía del Ecuador se encuentra apresada en una trampa compuesta de tres tenazas: (i) situación fiscal inviable; (ii) contracción económica; y, (iii) moneda sobrevalorada en términos reales" advierte el documento, que sostiene que "las tenazas de la trampa se refuerzan y retroalimentan entre sí, generando un círculo vicioso del cual la economía no podrá escapar sin un programa amplio que ataque los tres problemas simultáneamente".

270 mil

millones de dólares ha administrado el Gobierno de Rafael Correa desde que llegó al poder en 2007. De estos, 184 mil millones han sido gasto público del Estado. 

Según el estudio, "el espacio de maniobra para instrumentar un programa así se ve restringido por la ausencia de ahorros líquidos, elevada prima de riesgo del país, estructura productiva dependiente de la demanda interna, alta conflictividad política y un contexto externo poco favorable e incierto".

Para los autores del estudio, "un programa económico que libere a la economía del círculo vicioso preservando la dolarización requerirá de una tregua política y un sacrificio inicial de toda la sociedad, sin los cuales la creciente presión de la trampa podría sumir al país en una crisis sistémica". 

En resumen, un panorama poco alentador para quienes deban administrar la República a partir del 24 de mayo de 2017. José Hidalgo explicó a PLANV las implicaciones de su diagnóstico. 

La reducción del gasto público 

José Hidalgo Pallares es el actual director de Cordes. 

Para Hidalgo, el desequilibrio fiscal, el interno y el externo complican la situación del país. En efecto, el país incrementó su gasto público a cerca de 44 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), esquema que se sostenía en el precio del petróleo superior a los USD 100 por barril. Al caer los ingresos petroleros y tributarios, "el tamaño del Estado es insostenible" y el déficit fiscal ha alcanzado hasta ocho puntos del PIB. Hidalgo explica que para cubrir esa falta de recursos el Gobierno ha contratado préstamos, ha tomado recursos del Banco Central y ha realizado preventas de petróleo, así como ha realizado emisiones de bonos en el mercado internacional. El Gobierno, sin embargo, tiene dificultades para endeudarse por las altas tasas que se le cobran al Ecuador. De esta forma, Hidalgo cree que el gasto público es insostenible e impagable, y tanto Guillermo Lasso cuanto Lenin Moreno deberán "ordenar las cuentas públicas".

El gasto de inversión del Estado (lo que se invierte en obras) fue el que más creció durante el Gobierno de Rafael Correa, dice Hidalgo. Pero también se ha duplicado el gasto corriente, es decir, el que se ejecuta en sueldos y en mantenimiento del Estado. Los ajustes, que ya ha hecho el actual Gobierno, se han realizado desde 2015 en ese gasto de inversión, asegura Hidalgo. 

86 mil 

Millones de dólares han invertido el Gobierno correísta en gastos de capital, en decir, en obras públicas de distinta naturaleza desde 2007. 

El Estado correísta, señala Hidalgo, entre 2007 y 2015 ha gastado por lo menos 270 mil millones de dólares. De ese total, precisa el analista, 184 mil millones se fueron en gasto corriente y los 86 mil millones restantes en gasto de capital. Es decir, dos de cada tres dólares se gastaron en gasto corriente. 

¿De dónde debería dejar de gastar un nuevo Gobierno? Hidalgo Pallares cree que aún es posible ajustar el gasto de inversión, pues podría compensarse con inversión privada. Habrá que hacer, sin embargo, también recortes en el gasto corriente, por lo que Hidalgo cree que tanto una administración de Lasso cuanto una de Moreno deberán tomar medidas si es que quieren mantener la dolarización de la economía. 

El caso, admite Hidalgo, es similar al de la Argentina de Macri, cuando el nuevo presidente del país austral debió hacer ajustes al asumir el poder tras más de una década de hegemonía política del kirchnerismo. 

En el Ecuador, sostiene el experto, la situación podría ser todavía más complicada que en Argentina, pues el Estado argentino no creció en la proporción que lo ha hecho el Estado del Ecuador, mientras la deuda externa también era menor en Argentina. Los precios de algunos servicios fueron la salida del ajuste en el caso de Macri, ante la situación fiscal en ese país. Por ello, Hidalgo cree que podrían haber medidas impopulares en los primeros meses del próximo gobierno. "Si las medidas no se toman, en el mediano plazo podría haber una crisis de magnitud".

La deuda externa 

Otro aspecto que los nuevos gobernantes deberán analizar es la deuda externa. Se estima que el país debe cerca de USD 30 mil millones a estados y prestamistas internacionales.

Aunque Hidalgo admite que ciertos indicadores hacen pensar que la deuda, en proporción, es menor a la que tiene la vecina Colombia, el servicio de la deuda para Ecuador entre 2017 y 2021 podría significar no menos de USD 3500 millones al año, solo para poder pagar las obligaciones contraídas anteriormente. 

Esta cantidad, que significa cada el 10% del presupuesto del Estado, podría afectar el flujo de dólares en el Ecuador, pues el monto del dinero en circulación depende de todas las transacciones que realiza el país con el resto del mundo. Hidalgo advierte que el peso de la deuda afectará no solamente las cuentas fiscales, sino la balanza de pagos. Frente a ello, recomienda acercarse al Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder renegociar sus deudas y obtener una deuda que permita un ajuste gradual. El correísmo, dice, ha "maquillado la situación" y podría dejarle "los costos de su farra" al nuevo Gobierno.

30 mil 

millones de dólares debe el país a acreedores internacionales. De éstos, por lo menos 10 mil millones se deben a China.

Por lo menos la tercera parte de la deuda externa -cerca de USD 10 mil millones- son los créditos contratados con China. Esta deuda, que tiene altos intereses y plazos cortos, podría afectar también la situación del país. Si bien es una ventaja, dice Hidalgo, en negociar con un solo acreedor y no con muchos pequeños tenedores de papeles de deuda externa. Los chinos, advierte, podría seguir buscando oportunidades de negocio en el Ecuador, lo que significaría más ingresos desde el gigante asiático, pero cree que se debería volver a los organismos multilaterales, a pesar de que estos impongan un programa económico como es su política. El analista piensa que un programa económico acordado con el FMI o con otro organismo multilateral podría servir para ajustar la economía nacional y disciplinar el manejo de las cuentas del Estado.

El ajuste, asegura, puede ser gradual, pero debe ser "creíble" y en eso podría ayudar un acercamiento al FMI. Frente al temor de que el país caiga en un crisis similar a la de Venezuela, Hidalgo sostiene que aún estamos "bastante lejos" de la quiebra del país caribeño que pueda afectar tan severamente a la población.

Hidalgo advierte que el Gobierno ha empezado a pagar con papeles a proveedores y acreedores, pero eso afectará la liquidez del Estado. La inversión privada podría verse desestimulada por la falta de liquidez del Gobierno, sea porque no pague sus deudas, o porque suba los impuestos. 

La contracción económica

La segunda parte de la "trampa" es la contracción económica, que significa que el país produce cada vez menos. La reducción del gasto público y la falta de inversión privada extranjera y nacional se reflejó en cifras hasta el 2014. Esto, señala Hidalgo, ha significado la pérdida de más de 300 mil puestos de empleo adecuado, lo que está afectando la calidad de vida de la población. La contracción económica puede significar que muchos hogares puedan volver a la pobreza. Hay sin embargo una contradicción en ese fenómeno, pues grandes grupos económicos nacionales han tenido ganancias muy grandes durante el Gobierno de Correa. Para Hidalgo, la incertidumbre del modelo económico de Correa ha sido una de las causas de la falta de la inversión privada. 

Otro aspecto que Hidalgo critica son las varias reformas de todo tipo que ha realizado el Gobierno, lo quue ha generado una situación de incertidumbre. 

La moneda sobrevalorada

300 mil 

Puestos de empleo adecuado se han perdido en el Ecuador por la contracción de la economía, según cifras del INEC. 

El elemento final que describen Hidalgo y De la Torre es el de la moneda sobrevalorada. Esto significa que los costos de producción en el Ecuador son mayores que en paises vecinos como Colombia y Perú, lo que en la práctica afecta la competividad de las exportaciones nacionales. Frente a esto, y aunque no es posible bajar los salarios, hay personas que por mantener sus empleos ya están cobrando menos. 

De su lado, el economista Vicente Albornoz, de la Universidad de las Américas (Udla) coincide en la necesidad del ajuste en los primeros meses del nuevo Gobierno. Albornoz cree que es urgente realizar estos ajustes en la economía por lo problemas de la caja fiscal, y que habría por los menos dos temas en el mediano y corto plazo que solucionar.

Vicente Albornoz es catedrático de la Universidad de Las Américas. 

Albornoz cree que entre los problemas de corto plazo deben ser afrontados con urgencia. "Las finanzas públicas están en crisis, la deuda pública se ha multiplicado por cuatro, y hay una deuda con altas tasas de interés. El Gobierno tuvo el año anterior ocho mil millones de déficit, y de cada tres dólares que se han gastado, uno ha sido de deuda. Es necesario reducir los gastos y modificar la deuda acumulada", asegura el experto. 

La reducción del gasto público, sea por medio de la menor inversión estatal o por ajustes en el personal o el funcionamiento del Estado, serían las medidas que debería tomar el régimen, en criterio de Albornoz, para solventar los problemas económicos del país. Sin embargo, Albornoz no descarta que se tome una medida "avestruz" que significaría no solucionar los problemas y provocar una escalada de la crisis, similar a la de Venezuela. 

Para el economista, en el mediano plazo el país debe recuperar la importancia de la producción económica, como clave para superar el modelo impuesto por el Estado correísta.