Las horas oscuras del secuestro de los periodistas

Las horas oscuras del secuestro de los periodistas
A seis meses de su secuestro y asesinato, Plan V entrevistó a los familiares del equipo de El Comercio para identificar los grandes pendientes de las investigaciones. Entre los vacíos están el día de la falsa liberación, las horas del secuestro, el día de la muerte de los comunicadores, entre otras. Esta semana, los parientes se reúnen con el Equipo de Seguimiento Especial de la CIDH en Denver, Estados Unidos. Allí esperan los primeros resultados de las indagaciones de los investigadores internacionales.
01 de Octubre del 2018
Redacción Plan V

Los familiares de los periodistas de El Comercio cuentan las horas para reunirse con el Equipo de Seguimiento Especial de la CIDH en Denver, Estados Unidos. Esperan encontrar en esa investigación las respuestas a sus dudas sobre lo que sucedió a los comunicadores en la frontera norte. Plan V entrevistó a cuatro representantes de las familias por separado y sus preocupaciones coinciden.

Todos aseguraron estar decepcionados de las indagaciones de la Fiscalía ecuatoriana. Aseguran que por sus gestiones lograron que los exministros César Navas y Patricio Zambrano rindieran sus versiones. Y sus pedidos han ido más allá. Han solicitado al menos ocho documentos a la Policía, Dinased y Ministerio de Defensa, así como la comparecencia de ocho actores más para esclarecer el caso. A las cuales la Fiscalía ha respondido: “oportunamente se despachará”. “¿Cuándo será eso?”, se preguntan los familiares.

Hasta ahora dicen no tener respuesta por los papeles reservados. Ellos reclamaron que la mayoría de la información entregada era pública y que no aportaba a las investigaciones. Tampoco sus pedidos han sido atendidos por el Ministerio de Defensa, que tiene las actas del Consepe, el máximo órgano de la seguridad del país. “Tienen una deuda con nosotros, por habernos mentido, por no habernos entregado información clara”, Yadira Aguagayo, expareja del fotógrafo Paúl Rivas.

Mientras tanto, las investigaciones del equipo de la CIDH avanza. Luz Adriana Camargo, la investigadora principal, visitó Quito la semana del 3 de septiembre para revisar el expediente del caso en la Fiscalía. Los representantes de las tres familias viajaron el lunes 1 de octubre y esperan reunirse a puerta cerrada con el equipo el miércoles 3.

Las grandes dudas que aún tienen las familias

Las horas del secuestro. Para los familiares, las horas de la Unase no cuadran. La última comunicación fue antes de las 09:00 con mensajes de Javier Ortega, quien estuvo reportando sobre su cobertura del día. Y luego, según la Unase, el secuestro se conoció cerca de las 15:30. También supieron que la primera información sobre el secuestro del equipo había sido entregada a un funcionario de la Alcaldía de San Lorenzo, luego que había sido por medio de una llamada telefónica y finalmente que los mismos secuestradores informaron a los policías con quienes ya tenían comunicación. Consideran que no hay una coherencia en el discurso.

El día de la falsa liberación. En una visita a Colombia, Christian Segarra, hijo de Efraín Segarra, recuerda que el Subdirector de El Tiempo les dijo que la fuente militar que les había dado los datos sobre la supuesta liberación de los periodistas se ratificó 10 días después. Y que tenían gente en la zona que les habían dicho que habían sido liberados.

Los operativos en la zona. Los familiares coinciden en que hubo voces en Colombia que les hablaron de operativos en la zona donde estuvieron secuestrados los comunicadores. Dicen que no saben si este tipo de hechos tiene un informe que pueda corroborarlo, pero que es un cabo suelto que se tiene que investigar en ambos territorios. El coronel de la Unase, recuerda Segarra, dijo que había logrado determinar cuatro puntos en los que los estaban moviendo entre Colombia y Ecuador.

¿Compartían o no información de inteligencia entre los militares y los policías? ¿En qué grado estaban coordinados?, son otras preguntas que se hacen. También les llama la atención que el exministro Zambrano dijera que ellos cumplieron con no hacer operativos, pero se preguntan si usaron elementos de inteligencia militar y policial en la zona. Esta duda les queda después del operativo, del 5 de abril, para sacar la camioneta de los periodistas de Mataje. “¿Fue oportuno ese despliegue solo para sacar la camioneta? ¿No podían esperar’”. Luego ocurrió el atentado en Viche donde hubo capturas al grupo de Guacho y se cuestionan si esas acciones salvaguardaron o no la vida de los periodistas.

Esta duda les queda después del operativo, del 5 de abril, para sacar la camioneta de los periodistas de Mataje. “¿Fue oportuno ese despliegue solo para sacar la camioneta? ¿No podían esperar’”

“¿Cómo se aseguraron que no hubo operaciones militares y policiales en Colombia si estas se solicitaron verbalmente?”, es otra de sus inquietudes. Mucho de esos pedidos no están por escrito y solo hubo llamadas telefónicas, afirman. Cuando han solicitado un documento al respecto les han dicho que deben pedir los registros a las personas involucradas en las llamadas. Es decir entre los exministros de Defensa de Ecuador y Colombia. Y en ese contexto recuerdan el papel de la Cancillería al que califican de “nefasto”. Esta cartera de Estado se vinculó al proceso después del asesinato.

El contexto en la frontera. Los familiares consideran que uno de los grandes vacíos es que no se quiera vincular todos los hechos de la frontera con el secuestro. Afirman que la Fiscalía ha sido muy estricta al respecto y les ha pedido que tanto las preguntas que planteen en  las versiones y en la documentación que soliciten tienen que ser exclusivas sobre el secuestro. Yadira Aguagallo afirma que ha preguntado al fiscal si piensa hacer una conexión entre la instrucción abierta por los atentados en San Lorenzo y la respuesta ha sido ‘si es que en las declaraciones de los que están detenidos en Colombia dicen que hay una relación, ahí puedo hacer la relación’. “Es decir, ¿un fiscal está esperando la declaración de tres delincuentes para tener una hipótesis de su caso?”, se pregunta.

Tampoco creen que la Fiscalía vincule los chats de los policías con alias Guacho y qué acciones se tomaron para precautelar a los civiles en la zona. También se preguntan si en el Mando Único existía coordinación entre la Policía y las FFAA. El policía Alejandro Zaldumbide (uno de los uniformados que chateaba con supuestamente alias Guacho) dijo que él informó a todos sus superiores. “Si hay amenazas de muertes, de secuestros, de atentados y esto no se comparte con el Mando Único, ¿cómo se coordinaron las  FF.AA. con la Policía?”, insiste.


La Plaza Grande ha sido el escenario de los plantones convocados para exigir justicia en este caso. La primera protesta se realizó el 27 de marzo, un día después del secuestro.

El paso por el retén militar. El tema de la coordinación entre militares y policías en el Mando Único los lleva a preguntarse también ¿por qué los dejaron pasar en el retén militar? Afirman que los militares fueron llamados a rendir versión y ellos dicen que les dejaron pasar, pero les advirtieron que adentro se escuchaba disparos. “¿Por qué no hubo toma de decisiones para salvaguardar la vida?, ¿por qué a unos equipos periodísticos no les permitieron el paso y a El Comercio sí?”, se pregunta Yadira y Ricardo Rivas. “Hay algo allí que no cuadra y son esos silencios los que a nosotros nos hacen pensar que hay muchas cosas que se protegen. Queremos saber a qué se protege y a quién se protege”, afirman.

Según los familiares, existen versiones contrapuestas también sobre la ubicación de la camioneta. En un inicio les dijeron que esta fue encontrada entre el control militar y Mataje. Después que fue ubicada cerca a la casa de la madre de Guacho.

La fecha exacta del asesinato de los periodistas. El 7 de abril por la mañana ya sin comité de crisis, César Navas llamó a los tres representantes de las familias a una reunión muy informal, según recuerdan las familias. Les pidió que sea una cita de bajo perfil, sin medios. Allí les dijo que todo está bien, que todo está en orden, que la situación está controlada, que hay negociación. Esa reunión coincidió con el último día que tuvieron comunicaciones con los secuestradores. Después, en una entrevista con El Universo, Navas dijo que la última comunicación que tuvo con ellos fue el 7 de abril y el mensaje fue: ‘los hemos asesinado’.  Pero ese mensaje no consta en los cuerpos, según los familiares. ¿Por qué les dijo que todo está en orden? Eso no está siendo investigando, aseguran. “¿Que pasó hasta el 11 de abril que es cuando aparece el primer comunicado de alias Guacho?”, se preguntan.

Otra inquietud que les queda es por qué no usaron otros canales para comunicarse con los secuestradores. Una de las opciones pudo ser el policía Zaldumbide o la misma familia. Yadira Aguagayo recibió un correo con la foto, los videos y la carta escrita por Paúl. Luego apareció el comunicado del Frente Óliver Sinisterra, que fue desmentido por Ecuador. “Nos dicen que no es real por una inconsistencia: que se habla de una negociación de dos meses, pero cuando analizas por el canal 1 (Zaldumbide) sí se negociaba ya desde hace dos meses”.

El informe de medicina legal tampoco ha sido claro con el día de la muerte. Ahí se menciona el término “ventana de muerte” que es un lapso que va desde la última comunicación hasta que el día que encuentran los cuerpos. Los forenses les explicaron que cuando se los encontró, los cuerpos estaban colocados de una manera tal que no pudieron desarrollar fauna cadavérica que pueda evidenciar el tiempo que estuvieron allí.

Intervención internacional. Los familiares aún se preguntan por qué no se pidió la intervención de la Cruz Roja durante el secuestro y por qué después del asesinato sí recurrieron a ese organismo. También afirman que nunca les dijeron que iba a participar como mediador Monseñor Eugenio Arellano, de quien se supo estaba por viajar a la zona. Les han dicho que se trató de una conversación de carácter verbal.

Una versión con incidentes

Uno de los episodios más recientes en las investigaciones del secuestro y asesinato del equipo periodístico de El Comercio tiene que ver con la comparecencia del exministro del Interior, César Navas, ante la Fiscalía, el pasado 24 de septiembre. Acudió al segundo llamado de las autoridades. Pero en la diligencia hubo incidentes. Yadira Aguagallo, expareja del fotógrafo Paúl Rivas, dio detalles a Plan V de lo sucedido: 

“Nosotros creímos necesario llamar a todas la autoridades, como a los exministros Navas, Patricio Zambrano (exministro de Defensa), a los oficiales de la Unase. Esto con el fin de conocer cómo manejaron el caso. Esta no es una cacería de brujas, pero sí es necesario que la  Fiscalía conozca cómo se desarrollaron los 19 días del secuestro. Nosotros sí fuimos testigos de insensibilidad, de apatía en ese tiempo.

Estuvimos aguantando que la Fiscalía llamara para que tuviese todas las versiones pero no lo hacía. Con los abogados decidimos llamar a versión a los exministros y funcionarios porque es evidente que para nosotros no está claro. He escuchado las declaraciones de Navas y Zambrano en la Asamblea y en la Fiscalía. No sé cuál de todas esas versiones es cierta.

Se llamó a Zambrano y él dijo que personalmente no sabía nada y que todo estuvo en manos del Ministerio del Interior. Nos preguntamos cómo una autoridad que estuvo sentada en el comité de crisis y fue la máxima autoridad de la Defensa del país afirma que todas las cosas las conoció por redes sociales y por noticias de Colombia.

Luego vinieron las preguntas de la defensa que eran muy específicas como, por ejemplo, ¿cuál fue la resolución del Consejo de Seguridad Pública del Estado (Cosepe) del 28 de marzo en relación al secuestro?

Navas a la primera llamada no acudió porque le habían notificado con muy poco tiempo. Acudió a la segunda y dio una cronología que es la que se encuentra en los documentos reservados. Tenía sus documentos y carpeta e iba leyendo. Después el fiscal le hizo preguntas que, para nosotros, fueron para reiterar que lo que el funcionario hizo. Fueron preguntas abiertas como ‘especifique qué acciones hizo para salvaguardar la vida de los secuestrados’. No sé si es una pregunta que un fiscal plantearía en un caso como este. En total, la Fiscalía hizo cuatro preguntas.

Luego vinieron las preguntas de la defensa que eran muy específicas como, por ejemplo, ¿cuál fue la resolución del Consejo de Seguridad Pública del Estado (Cosepe) del 28 de marzo en relación al secuestro? Entonces Navas dijo que no recordaba y que nos remitimos a las actas del Cosepe. Nosotros hemos solicitado al Ministerio del Interior esas actas y este nos ha respondido que debemos pedirlas al Ministerio que lidere el Cosepe, es decir Defensa. Pero Defensa ni siquiera nos ha contestado.

La siguiente pregunta fue ¿cuál fue el tipo de información que se utilizó para establecer los cuatro escenarios del secuestro? El 9 de abril él tuvo un conversatorio con la prensa extranjera y él dijo que no se está negociando, pero que se tiene cuatro escenarios. Lo lógico es que haya tenido un diagnóstico para cada uno de esos escenarios y que tenga varias opciones para actuar en cada uno de ellos.

Frente a esa pregunta empezó la molestia. Navas se exasperó. Pidió una pausa y se dio la vuelta y ahí empezó. Le gritó a nuestro abogado y le dijo cuál era la intención de preguntar ese tipo de cosas. Le dijo a Ricardo: ‘tú estabas ahí en los comités de crisis, tú sabes cómo pasaron las cosas, por qué no te queda claro cómo funcionaron las cosas, me sorprende que ahora quieras preguntar esto’. Acto seguido se golpeó las piernas, se paró, dijo que nosotros no tenemos idea cómo esto le ha cambiado la vida. Vio al señor Galo Ortega (padre de Javier Ortega) y le dijo que a Javier lo ha querido muchísimo y que sufre como el que más la muerte del periodista.


Los periodistas estuvieron secuestrados 19 días hasta que el presidente Lenin Moreno confirmó su muerte, el 13 de abril. Hubo indignación.

Esperamos que el fiscal le pida calma y que le recordara que tiene todo el derecho a acogerse al silencio. Y que si no conoce las respuestas a las preguntas no le estamos pidiendo lo imposible, que diga lo que conoce. Pero frente a la exasperación, fui yo quien le tuvo que decir que mantenga el respeto con lo que está ocurriendo. Le dije señor Navas le pido respeto con los representantes de las víctimas así como nosotros hemos mantenido el respeto y el silencio durante toda su comparecencia. El fiscal me dijo: ‘ay señorita aquí no se trata de polemizar y usted conoce cuál es la dinámica de la audiencia’. Señor fiscal, le respondí, yo no estoy polemizando solo he pedido que mantengamos el respeto y la cordura.

Navas dijo ok voy a limitarme a responder. Y se volvió a sentar. Todas las respuestas tuvieron que ver con que ‘eso lo hizo la Unase’. Y el fiscal nos dijo: ‘pero ya está diciendo pues que eso lo hizo la Unase y le sugiero que cuando vengan los oficiales de la Unase se lo pregunten a ellos’. Preguntamos cuál fue el diagnóstico del Gaula y sus recomendaciones y si Ecuador decidió acogerlas. Respondió que no sabía. La actitud del exministro es el símil de la actitud del Estado.

Dicen que todo está a cargo de la Unase y esperaremos ahí las respuestas. Siguen con el cuento: lo hicieron todo, pero que era evidente que Guacho no quería negociar. Sin embargo, la Policía estuvo negociando con ellos desde enero, no era algo nuevo.

Dijeron que el 27 de marzo (un día después del secuestro) nos hicieron ver el video de la prueba de vida, pero recién lo vimos el 29 de marzo en el primer comité de crisis que se hizo después de la noticia de El Tiempo de la supuesta liberación de los periodistas. Ese video no fue público. Pero en sus partes dicen que nos hicieron ver el 27. No es real. Hay inconsistencias en las cronologías. 

Nosotros seguimos la línea del Gobierno en ese entonces y dijimos que sí estábamos en contacto con las autoridades. Porque vivir eso fue lo peor, no sabes qué hacer. Prefieres mantener el discurso de la unidad y de la coherencia, a dejar entrever que todo estaba descoordinado y te callas un montón. Hubo nueve comités de crisis y nosotros estuvimos máximo en tres o cuatro, no tenemos  registro de haber estado nueve veces en el Ecu 911 en los 19 días. En los comités nunca nos enseñaron lo que los secuestradores escribían. Lo supimos cuando fuimos a la Fiscalía y en el cuerpo 1 constan los chats de la negociación. Esto ya fue después del asesinato.


Galo Ortega, padre de Javier, dice estar decepcionado por las investigaciones. Pide celeridad y justicia.

Hemos conversado con exagentes de la Unase y ellos nos han dicho que lo primero en estos casos es un familiar viviendo en el ECU 911, que sepa lo que escriben y autorizando lo que se responde. Y eso nunca existió. Hemos solicitado los records de notas y ascensos del oficial del caso y la Fiscalía dice que eso no lo puede entregar. Hemos pedido que ese documento entre a la indagación previa. Y el fiscal respondió que en la presente investigación ha sido aperturada con el fin de recabar los elementos de convicción en torno al secuestro y muerte del equipo de El Comercio y que por lo tanto requiere a los peticionarios que aclaren la pertinencia y la trascendencia de su pedido. ¿No es pertinente ni trascendente que quede demostrado que quien manejaba el caso era el mejor oficial de la Unase? Esta respuesta nos llegó el pasado 27 de septiembre.

Creemos que el papel de la Fiscalía es investigar todo. Cuestionamos su independencia porque esa misma Fiscalía fue parte de ese comité de crisis. ¿Cómo lidera una investigación quien es juez y parte?

  PUNTOS DE VISTA  

Ricardo Rivas:
‘El 80% de los pedidos que hemos hecho las familias no se ha dado paso’

En Colombia he visto que hay muchos detenidos, muchas declaraciones e indagaciones para esclarecer el hecho. En el lado ecuatoriano las investigaciones no avanzan desde mi punto de vista. Es un contexto muy pobre, muy escueto y determinar que todo está en Colombia y que hay que enviar la investigación allá. No puede ser que un investigador tenga un punto de vista muy reducido cuando hay un contexto en el cual se desarrolló este escenario. Por lo menos el 80% de los pedidos que hemos hecho las familias no se ha dado paso. Nosotros tuvimos que oficiar para que se le llame a César Navas, a los agentes de la Unase. ¿Cómo se puede hacer una investigación sin llamar a las principales personas que estuvieron a cargo de este hecho? No se ha llamado a Ramiro Mantilla, ex comandante de la Policía, por ejemplo. ¿A quién se está cuidando? No se han dado muchas pericias. No se tiene concatenadas algunas líneas de investigación. Solo se han dedicado a buscar los responsables, que sabemos quiénes son, pero hay niveles de responsabilidad más allá.

Galo Ortega: 
‘Para hacer las pericias nos han dicho que aún no tienen los reactivos’

Los primeros meses fueron duros. Muchas palizas. Aunque sucedió un milagro porque yo decía por lo menos encontrar los huesitos de nuestros seres queridos. Eso nos ha dado un poco de paz para seguir adelante. En cuanto a las autoridades colombianas tuvimos buen trato porque tuvimos sicólogos desde que llegamos hasta que nos fuimos de Cali. De ahí para acá las autoridades no han hecho nada. Más bien intentan lavarse las manos y eso para mí es muy doloroso. Me siento indignado aún, tengo rabia porque nos han prometido muchas cosas, pero no nos dan. Quiero denunciar que aún no nos han entregado las pertenencias de nuestros seres queridos. Para hacer las pericias nos han dicho que aún no tienen los reactivos. ¿Qué pasa? Por el lado de Colombia yo estoy contento porque cada paso que dan es positivo. Ojalá capturen vivo a Guacho para que enumere de quién es la culpa. Quiero que se haga justicia porque no hicieron nada a tiempo. Como no fueron los hijos de ellos, entonces qué les puede importar. No saben el dolor de lo que es perder un hijo, un padre, un hermano.

Christian Segarra:
‘Si bien el cautiverio fue allá, creo que hay mucho material en Ecuador’

Estoy bastante frustrado porque hemos visto que las autoridades no tienen un respuesta efectiva sobre el caso. Nosotros hemos sido quienes hemos impulsado muchos de los acontecimientos de los procesos que han llevado a cabo. La dinámica no cambia. La información es escueta. La mayor parte de las cosas que se han descubierto viene de Colombia. Si bien el cautiverio fue allá, creo que hay mucho material en Ecuador. Hay informaciones que no se llegan ha hablar de frente y que es importante porque con eso se puede lograr determinar responsabilidades. Hay ciertos detalles importantes que en esta visita a Denver podamos exponer al equipo de seguimiento especial. Ahí sabremos cómo avanza su investigación.