Noticias del país invisible

Noticias del país invisible
Más de la mitad de los jóvenes, entre los 15 y los 29 años, está en estado de pobreza o pobreza extrema. Aunque cerca del 90% ha terminado la primaria, más del 46% abandona los estudios antes de concluir la educación básica. Sólo el 11% de 3 912 000 jóvenes termina la universidad. Son los datos que cuestionan la llamada revolución educativa, donde los jóvenes viven en un país que nadie ve, en un país invisible.
03 de Junio del 2014
Redacción Plan V

La mitad de los jóvenes ecuatorianos, en el rango entre los 15 y 29 años, ha abandonado sus estudios antes de terminar los 10 años de la educación básica. Solo el 11% de los jóvenes ecuatorianos, ha tenido acceso a la universidad. Si alguien sigue hablando de milagro educativo y no de elitización de la educación ecuatoriana puede referirse al cuadro adjunto, fruto del censo 2010, que es el dato último de las estadísticas nacionales.

El otro dato que da señales claras sobre la situación de la juventud en el Ecuador, se refiere a los índices de pobreza. En el mismo rango de edad, el 53% de los jóvenes son pobres o extremadamente pobres: uno de cada dos. Y de estos, 7 de cada 10 que viven en el campo están en la pobreza o la extrema pobreza. Las mujeres jóvenes son las mayormente afectadas, así como las poblaciones juveniles indígenas. Más grave aun, los menores de 15 años, registran el 63% de pobreza y pobreza extrema.

Son los datos de una investigación que puso el ojo en la juventud, un diagnóstico del sector en el cual participó la Fundación Esquel.

Ecuador es un país eminentemente joven. Seis de cada diez ecuatorianos tiene menos de 29 años de edad.

Si se quisiera hacer el perfil del ecuatoriano actual, es que tiene menos  de 30 años de edad, es pobre, es mujer indígena, no ha terminado la educación secundaria por razones laborales y económicas, está casada, pero no ha abandonado la casa de sus padres por las mismas razones.

4 000 000

aproximadamente son los jóvenes habitantes del Ecuador entre los 15 y 29 años de edad.

Los datos no se han hecho públicos sino hasta ahora debido a que pocos ponen sus ojos en este sector poblacional, los jóvenes, que son cerca de 4 000 000 de habitantes de este país, entre los 15 y los 29 años de edad. Un tercio de la población del Ecuador. Y si se quiere abundar sobre esto, Beto Salazar, sociólogo y ejecutivo de la Fundación Esquel, define a este sector no desde la estadística sino desde la realidad social: los jóvenes son, para el Estado, para la sociedad adulta, un mundo desconocido, un país invisible: “invisibles para el Estado, para las instituciones, para la cultura. Y te digo por qué: Existe un país invisible que es el país de los jóvenes, este país adolece del síndrome de Peter Pan, por así decirlo. Esa es la metáfora que construimos, ¿no? Porque Peter Pan sólo puede ser visto por los adolescentes, no porque nunca crece, sino que sólo los adolescentes ven a Peter Pan, no lo pueden ver los adultos, y lo mismo pasa en el contexto nacional”.

Entonces Esquel y otras entidades públicas y privadas hicieron un diagnóstico situacional de la juventud, usando los datos de censo publicados en el 2011. ¿Por qué esa invisibilización de los jóvenes? Porque se considera, en general, que los jóvenes están en una etapa en transición, el joven es casi una caricatura del adulto, es un adulto en ciernes. Por ahora le pasará la edad de la cebra, entonces cuando le pase la edad de la cebra, burro y rayado, ahí realmente se va a insertar, ahí va a comprender, pero mientras tanto es una etapa que queda huérfana: huérfana de apoyos, huérfana de conceptos, huérfana de acercamientos. No son tratados como pares, o se los sienta en la mesa pero desde la perspectiva del proyecto del adulto, no desde la perspectiva del proyecto del joven.

"Los jóvenes son, para el Estado, para la sociedad adulta, un mundo desconocido, un país invisible".

Beto Salazar

“Entonces, dice Salazar, ahora se habla mucho de que el Estado ecuatoriano ha insertado muchísimo a los jóvenes. Pero la pregunta es si los ha insertado a un proyecto propio o al proyecto de los jóvenes, no hay proyectos generacionales bien definidos”. Este es el primer marco, el segundo es que es que los jóvenes van construyendo sus códigos, sus lenguajes, sus espacios de aproximación propios y lo van haciendo a partir de ciertos canales de comunicación, unos ciertos códigos que son particulares a las juventudes.

El tercero es que los adultos, el Estado y las instituciones piensan a la juventud como si fuera un bloque homogéneo. Entonces, “no puedes tener una política pública para las juventudes. Yo veía en algún momento que presentaba la Dirección Nacional de Juventud su plan, su agenda, es la agenda de la juventud, es la visión monolítica, es la visión de que una sola política pública atiende a una diversidad”.

Dentro de las juventudes hay una diversidad que tiene por lógica lo residencial: urbe o ruralidad. Pero hay una diversidad que tiene que ver con lo cultural. Está el joven urbano perteneciente a una lógica de las culturas juveniles, las llamadas tribus urbanas y también el joven popular que frente a la cultura se posiciona dentro de la cultura del pop. Pueden tener una misma necesidad común, como la pobreza, pero la forma de acercamiento a uno y otro no puede ser única porque el roquero va a aspirar a tener un tipo de aproximación en sus lenguajes, en sus códigos, pese a que el problema sea igual al del joven popular de un barrio marginal, que se aproxima a la cultura del pop, que escucha reggaetón.

Curiosamente, dice Salazar, el adulto ve eso como un tema “Ah eso es una tontera”. Pero en el caso de los jóvenes la forma y el fondo no son lo mismo. Las formas son muy importantes, y esas han sido las grandes dificultades que tienen las instituciones en su aproximación, y es la gran dificultad que se tiene en el Estado en la aproximación al trabajo con jóvenes, porque sus políticas son políticas públicas pensadas en el adulto, en lo que debería llegar a ser, y no pensadas en el joven que es.

53% 

de  los jóvenes ecuatorianos, son pobres, según datos del censo del 2010.

La pregunta es, ¿qué sucede con esta generación, supuestamente la de las oportunidades en tiempos de revolución ciudadana? Salazar cuenta que el primer cuestionamiento para el diagnóstico de la juventud actual fue mirar la pobreza. Entonces fueron a las cifras. La primera cosa que descubrieron es que entre los 15 y los 29 años el dato nacional es que el 53% de los jóvenes es pobre, o sea uno de cada dos jóvenes. Si se hace ese mismo cruce por el lado de la información general que dice que ha caído la pobreza. Pero el momento que se aplica el corte etario te vas a encontrar con que el lío es profundo para los jóvenes. Ahora, si se hace el corte por residencia, urbano/rural, resulta que 7 de cada 10 jóvenes rurales es pobre. Y Salazar se pregunta:  ¿existe o no un bono histórico para los jóvenes? ¿Qué está pasando con el tema de los jóvenes?

¿Qué pasa con los más jóvenes? Es decir, antes de los 18 años? La adolescencia.

Decíamos antes: no se están mirando los jóvenes, son invisibles. Cambiaron la metodología, se hicieron incluso cortes etarios de 15 a 20 años de edad,  sin considerar que los 18 años significan un cambio importantísimo: es la terminación del colegio, la entrada a la universidad, es el tema de la ciudadanía, la formalización del ejercicio democrático. Tradicionalmente los 18 años son un salto de vida, un cambio, pero tú tienes el corte 15-20, entonces ahí resulta que dentro de la lógica de recuperación de información no está presente esta opción.

Jóvenes globales

64%

de los jóvenes está en las ciudades, y 7 de cada 10 jóvenes en el campo son pobres o extremadamente

pobres.

Otro dato que destaca Salazar es que el 64% de los jóvenes está en las urbes. Y eso da un elemento que es importante a propósito de la política pública y de la relación con los jóvenes, que ahora tienen una cultura urbana, una perspectiva de globalización sobre la cual todos sus símbolos, sus signos tratan de medirse con base en una figura de un joven que es más global y también desde ahí se analizan a sí mismos, se autoevalúan. Desde ahí es la lógica del proyecto de vida, o sea, de ahí evalúa el propio fracaso o el éxito. Ahora estamos hablando de jóvenes que tienen una tendencia y en relación a las generaciones anteriores están más educados, pero también tiene muy limitadas las oportunidades de autonomía.

Entonces "ahora tienes más expectativas sobre la vida, sobre a qué aspiras, pero también esas expectativas se chocan contra el muro de la situación propia, entonces tienes yo quisiera hacer esto y ese imaginario choca con la condición de pobreza que es un elemento que está más allá del ingreso. Otra cosa que fue surgiendo en el análisis que hicimos es referida a la formación de hogares jóvenes, en esto –lamentablemente– los datos son del censo 2001 porque no hay la posibilidad del corte que te decía, pero la mayor parte de jóvenes, una buena parte se casa, o sea ya  forma su familia, pero no se separa del hogar en sí mismo: 6 de cada 100 jóvenes, de entre 15 a 29 años de edad, son los que llegan a tener un nivel de independencia".

"Hay un buen número de jóvenes que ya han formalizado relaciones pero no logran separarse del hogar familiar. Entonces ahí hay un tema importante, por que la perspectiva del joven es independencia y autonomía pero no lo están logrando".

¿Razones económicas básicamente?

Hay razones económicas, y también razones culturales, pero si tienes un 53% de jóvenes en pobreza y pobreza extrema es una razón de sobrevivencia, la mitad de los jóvenes no puede salir porque necesita apalancar y apalanca estando dentro del hogar. Y el dato es que 7 de cada 10 ya han formado familias, pero sólo 6 de cada 100 logran independizarse. El otro dato es que 46% de las mujeres jóvenes son madres.

¿El dato es del 2011?

124 000

mujeres entre los 15 y 29 años son madres solteras. Un tercio de toda la población de mujeres en ese rango.

Del 2011. Esto es importantísimo porque además son jóvenes que no logran constituir sus hogares, pero que ya tienen familia. Hay 124 000 madres solteras, que también te deja ver el funcionamiento de las relaciones hombre-mujer, ese es un buen porcentaje: de 378 000 mujeres jóvenes en ese rango, 124 000 ya son madres solteras y eso significa que el hombre joven no está asumiendo su rol, un rol de conformar una familia. Tienen el hijo pero “bueno, ahí quedaste” y el 13% de la población joven menor de edad, entre 15 y 18 años, ya son madres. Solo un dato, calcula 45 000 chicas que son madres, suma un niño por cada chica, estamos hablando de una ciudad de adolescentes: 90 000 chicos, pero eso no se ve, no se reconocen, están ahí ¡Estás hablando de una ciudad de adolescentes! Es increíble, a la buena de Dios, porque claro, las familias atienden, pero no se ven todos los impactos, porque el tema de paternidad y maternidad adolescente tiene una consecuencia sobre proyecto de vida que es súper importante.

Un dato terrible para el país

El de la educación es un dato determinante y Salazar lo califica como "terrible como país": ha habido un proceso muy importante en completar la primaria, hay casi un 90% de los chicos en esa edad, de 15 a 29 años, que ha completado la primaria. Pero para la educación básica, cae a 44,79%. Eso significa que la mitad de los jóvenes ecuatorianos abandona los estudios antes de terminar la educación básica. Ahí hay condiciones económicas, condiciones de infraestructura. Muchos colegios, en las zonas rurales sobre todo, no tienen el octavo año, luego no tienen a dónde ir. Aquí hay la brecha: sólo el 11% termina la universidad. Todos los recursos que se están asignando a educación superior, están beneficiando exclusivamente al 11% de la población de jóvenes.

"No existen instrumentos actuales para enfrentar este problema. Incluso si puedes hacer algún contacto en el Ministerio, visitar, están por generar estos procesos del programa de rezago escolar o programas de ciclos básicos acelerados, cosas que tengan que ver con el rezago, ninguno de esos proyectos está siendo impulsado con fuerza, con la fuerza que requiere, no se está mirando el problema", dice Beto Salazar.

Estamos hablando de chicos entre 12 y 16 años básicamente. ¿Esos chicos salen a hacer qué cosa? ¿A trabajar?

Claro, ahora en el modelo económico hay una perversidad del sistema, digamos, hay trabajo para los no calificados y hay trabajo para los super calificados. Así es el comportamiento del mercado de trabajo para los jóvenes: tienen trabajo los chicos que no están calificados, se logran insertar en trabajos de baja remuneración, y está el 10% muy calificado. Todos los que están en este proceso de formación preprofesional, formación profesional, ahí hay unos vacíos, unos huecos. El problema se reactiva a partir de los 14 años de edad en adelante, se reactiva la necesidad de inclusión y la lógica que estamos teniendo ahora es un proceso de fortalecimiento de la educación superior, maestrías, etc. Eso está dirigido a ese segmento de los supercalificados, que ya no son ese 10%.

Ni siquiera el 1%.

Uno o dos por ciento. Por ejemplo las becas que da el Estado ahora son 800, entonces calcula esto en un universo de 3 912 000 jóvenes. Es la elitización absoluta, es totalmente contradictorio al discurso de inclusión y de la revolución educativa.