¿Quién fue Laura Chávez? La vida de la empresaria asesinada en Manta

¿Quién fue Laura Chávez? La vida de la empresaria asesinada en Manta
Este es un retrato de la manabita Laura Chávez levantado con los testimonios de dos de sus amigas personales: la periodista Martha Paz y la señora Sandra Loaiza. Una mujer con peluca disparó a la empresaria frente a su restaurante y nueve días después falleció por la herida en un hospital de Miami. Tenía 50 años. La familia no ha puesto una denuncia. Sus restos regresaron al país y el mismo día la Policía detuvo a cuatro personas, entre ellas a su única hija.
03 de Diciembre del 2018
Susana Morán

Laura Chávez tenía 50 años cuando fue atacada frente a su restaurante. Estuvo hospitalizada siete días en Miami. 

Laura Chávez fue la última de ocho hermanos. Creció en un hogar humilde de Portoviejo. Ella supo lo que era hambre y la necesidad, dicen sus amigas. Su madre pasó por muchos apuros para mantenerlos. La ropa pasaba de hermana en hermana hasta que le tocaba a ella, la menor de todos. Laura solía caminar dos horas desde su casa hasta la escuela. Después hizo lo mismo al colegio. “Me decía cuando yo era jovencita no tenía nada”, recuerda su mejor amiga, Sandra Loiza.

Terminó el cuarto año de veterinaria en la Universidad de Portoviejo. Desde entonces cultivó su afecto por los animales. Sus allegadas la describen como una mujer defensora de esos derechos. Si encontraba algún animal, lo recogía y lo llevaba hasta un refugio o pedía a amigos que se encargaran de la mascota. Cuando fue empresaria, donó comida, medicamentos y costeó operaciones de esterilización.

En los años universitarios conoció a su primer esposo. Era un italiano de clase media alta y juntos se fueron para ese país. Ambos volvieron cuando Laura bordeaba los 30 años y se pusieron un restaurante que logró tener éxito en poco tiempo. Se llama Mamma Rosa porque así su esposo le decían a su suegra.

Ahora es de los más antiguos de la ciudad. En sus inicios fue un negocio pequeño. Ella fue la mesera, mientras su esposo el chef. Su comida alcanzó la fama. Es parte de la Cámara de Turismo de la ciudad. Se convirtió en un punto de encuentro.

A Laura le gustaba tomar vino. Decía: “el vino y la amistad se llevaban de la mano”. Fue ascendiendo. Pero siguió vistiendo de jean, camiseta, tenis, bolso, moño y gafas. Su esposo italiano falleció y tuvo un segundo matrimonio. Con su nueva pareja montaron una empresa de bienes raíces y siguió con el área turística.

Sus amigas la recuerdan como una mujer humanitaria e incansable. “Parecía un chino, de lunes a lunes trabajaba, no cerraba el restaurante. Tenía bienes raíces y era muy correcta en sus negocios”, la describió Martha Paz, otra de sus amigas cercanas. 


Tras la tragedia, sus amigos y allegados hicieron vigilias por su recuperación. Foto: Cortesía

La labor social de la empresaria fue conocida más aún a raíz del terremoto del 16 de abril de 2016. Empezó a visitar los barrios para conocer sus necesidades. Lo hacía en la tarde/noche de esos días tras la tragedia que asoló su provincia. Escogió ese horario porque solo así podía llegar a la gente que se quedó sin viviendas. Con sus amigas, salió muchas noches.

En una ocasión se perdieron en el barrio 11 de Mayo de Manta. Era la 01:00. Laura pidió por la encargada del sector e hicieron un conteo de los familias. Su grupo fue al día siguiente con la Armada para hacer un mapeo de la zona. Un mes después, por información de un policía, se enteraron que se trataba de uno de los barrios más peligrosos de la ciudad.

Pero Laura no sintió miedo y siguió visitando el sector. Sus habitantes incluso la ayudaban a descargar los víveres que llevaba al barrio. Nunca pasó nada. “¿Por qué nos pasó esto, a nuestra gente?”, se preguntaba en esos días la empresaria.

No solo entregó comida, sino también medicamentos y cientos de carpas para los que se quedaron sin techo. Sus amigas recuerdan que su esposo -quien es norteamericano- le ayudó a enviar un avión con vituallas. También recolectó colchones e hizo brigadas médicas.

Laura formó el Frente de Mujeres 16A. Era un grupo de amigas para trabajar con la gente necesitada. Tras esta labor, la siguieron llamando para conseguir ayuda de empresarios.

Formó el Frente de Mujeres 16A. Era un grupo de amigas para trabajar con la gente necesitada. Tras esta labor, la siguieron llamando para conseguir ayuda de empresarios. Su palabra tenía mucha credibilidad, las autoridades creían en ella.

Nunca dejó el restaurante. Ella también cocinaba aunque tenía sus chefs. Le gustaba preparar la comida para sus clientes. Pero por el terremoto cerró un tiempo. Es un lugar hecho de madera y piedra. Está decorado de plantas.

Cuando iba a los barrios y veía a una persona en problemas económicos le ofrecía un trabajo temporal en su restaurante. Una señora se quedó permanentemente allí. Está ubicado en la zona rosa de Manta, al frente está un parque del barrio Umiña y cerca una discoteca donde se presume se consumía droga. Es un sector de clase media alta.

“Parece que ella en el algún momento los encaró y con su teléfono filmó a los que estaban consumiendo”, afirmó su amiga Martha a Plan V. En ese incidente, Laura les dijo: “mi cuidad no se puede convertir en eso, mi ciudad tiene que estar limpia”. Sus amigos cercanos solo recuerdan ese antecedente. En ese momento, Laura no le dio mucha importancia. Ocurrió seis meses antes de su asesinato. La empresaria sabía de los problemas de la droga en su barrio, pero no se había querido meter. Pero se cansó y amenazó con llamar a la Policía. “No estoy aseverando que fueron ellos”, reiteró Martha. De lo que sí están seguras sus amigas es que Laura no tenía enemigos. Ni deudas.

Martha habló con Laura 15 días antes del crimen. Como Martha es presidenta del grupo de Mujeres por la Paz y vicepresidenta de la Junta Cívica de Manta siempre en su agenda están las obras sociales. Llamó a Laura, quien estaba en EEUU, por whatsapp y le dijo: “Flaca, ¿cuándo vas a venir? Oye, no te olvides que tenemos que hacer algunas cosas que ya se acerca la Navidad”. “Ella me dijo ‘no te preocupes, ya llego’”. Siempre hacían canastas para las familias de los barrios de Manta, gente que conoció después del terremoto. Venía además para organizar una fiesta de Navidad para niños.

El ataque a la empresaria sucedió el 10 de noviembre. Había llegado de EEUU hace solo cuatro días. Incluso su esposo le dijo que no viniera, que viajaran juntos para Navidad. Pero ella se adelantó por su obra social.


Las cámaras captaron a la atacante: una mujer con una peluca rubia. Aún no hay detenidos por el crimen. 

Según las cámaras del sector, quien disparó fue era una mujer con peluca rubia y camisa blanca. Se observa su mano dentro de su bolso dorado y tiene zapatos deportivos. Según testigos el intento de asesinato se dio cuando la empresaria se bajó de su auto que estacionó frente al restaurante. En un inicio se dijo que el atacante era un hombre vestido de mujer. Pero las imágenes que tomó otra cámara más lejana captó a la mujer corriendo y con eso se descartó esa especulación. Fueron cuatro disparos, dos están en la pared del restaurante, uno en el auto y uno impactó a Laura a la altura del oído. Hasta el momento no se ha detenido a nadie.

Ambas amigas vivieron de forma distinta los hechos. “Me llamaron y me dijeron que hubo una balacera en Mamma Rosa entonces entré en pánico”, recordó Sandra. Pensó inicialmente que se trató de un robo. “Luego me volvieron a llamar a decir que habían disparado a Laura, ni siquiera pude hablar, no pude manejar”. Sandra acudió directamente hasta el hospital Rodríguez Zambrano a donde fue llevada Laura. Los trabajadores del restaurante habían recogido del piso a la empresaria y la subieron a un vehículo. Nunca llegó la ambulancia.


Durante la balacera hubo cuatro disparos, uno impactó a la empresaria a la altura del oído. Foto: Metro

Martha también conoció del hecho por una llamada. “Yo corrí hasta el hospital para verificar si era verdad”, relató. Después de confirmar la tragedia, llamó a un neurólogo conocido porque en ese momento no había ningún médico tratante en el hospital. El especialista, que vive en la parroquia Santa Marianita, fue hasta Manta y pidió permiso para revisarla porque él no trabaja en ese centro de salud. Entonces solicitó que se le haga una tomografía y la pasaron a la clínica del Sol de Manta para ese examen. Allí se conoció que la bala se había alojado en la columna. De ahí la trasladaron a otra clínica privada, Cardiocentro, donde estuvo por 48 horas. Casi no tenía signos vitales. Su diagnóstico fue reservado.

Sandra comunicó la tragedia a la familia de Laura. Su esposo estaba en Estados Unidos. Hasta la clínica fueron sus amigos y vecinos. Hicieron cadenas de oraciones y vigilias. La gente decía: “malditos desgraciados”. El hecho impactó a toda la ciudad.

La empresaria fue trasladada hasta el Jackson Memorial Hospital en Miami. Llegaron médicos de cuatro diferentes partes del mundo para que la evaluaran, narra Martha. “Los médicos dijeron que tenía 1% por ciento de vida y la probabilidad de quedar parapléjica. El esposo se aferró al 1%”. Ella estuvo hospitalizada en Miami durante siete días acompañada de su esposo, hija y nieta. Pero falleció el 20 de noviembre, nueve días después de recibir el disparo.

El vehículo permaneció al frente del restaurante hasta el mediodía del día siguiente del crimen. “La del ‘sticker’ no es Laura”, aclaró Sandra en referencia a una supuesta candidatura de la empresaria a concejal de Manta.

Medios de comunicación mencionaron que el crimen estaba relacionado con una posible candidatura de la empresaria a concejal de Manta. Un ‘sticker’ con una supuesta imagen de ella apareció en la parte posterior de su auto. Pero sus amigas desmienten esa versión. Laura, afirman, pasaba seis meses en EEUU y seis meses en Manta. Su esposo le había pedido que dejara de viajar y se radicara en EEUU, donde la empresaria tenía nacionalidad. Laura inclusive estaba vendiendo su auto para atender ese pedido. Su auto tenía un rótulo de venta.

Sus amigas desconocen quién pegó esa imagen política en el auto. El vehículo permaneció al frente del restaurante hasta el mediodía del día siguiente del crimen. “La del ‘sticker’ no es Laura”, aclaró Sandra. “O decidió de un día para el otro aceptar una candidatura o colocaron el ‘sticker’ en el lapso que quedó el auto fuera del restaurante. Querían hacer proselitismo. Querían hacer un bingo con el nombre de Laura Chávez”, manifestó Martha.

Días después, sus amigos hicieron una rueda de prensa para pedir a las autoridades más seguridad para Manta. Si le pasó eso a ella que ayudaba a la comunidad, ¿a quién más le puede pasar?, se preguntaron. “Si pasa un robo en Quito o Guayaquil a las dos horas cogen (al ladrón), pero en este caso van más de 20 días”, cuestionó Sandra. “Si hay tantas cámaras en el sector, ¿qué pasó?”. La Fiscalía investiga el caso, pero ya ha anunciado que por lo menos le tomará dos años saber quién asesinó a la empresaria, recordó Sandra. (Sin embargo, el día que llegaron sus restos, el 7 de diciembre, se detuvo a cuatro personas. La ampliación más adelante).

Mientras tanto, la ciudad espera sus restos. Está previsto que lleguen esta semana. Sus allegados la recibirán con globos y rosas. Después el colectivo Mujeres por la Paz organizará una marcha contra la inseguridad, la violencia y la impunidad. Esa organización también apoya a mujeres víctimas de violencia con atención psicológica y emocional. Ahora, dicen, seguirán con la labor de Laura.

Actualización: El crimen involucra a la hija de Laura

Los retos de la empresaria llegaron el jueves, 6 de diciembre, por la noche y un día después se hicieron las primeras detenciones por su crimen. Al momento cuatro personas tienen prisión preventiva por el asesinato de la empresaria. Entre ellas está la hija de Chávez,  Érika P.

El fiscal del caso, Paco Delgado, dijo que después del fallecimiento de Laura Chávez lo primero que se realizó fue la ubicación de videos de varios locales comerciales. Así se pudo ver que una hora antes de que ocurra el hecho, se ven dos personas que llegan hasta el sector del restaurante Mamma Rosa. Eran un hombre y una mujer -la que llevaba la peluca-.

El hombre se sentó frente al restaurante. Cuando llega la señora Chávez, se observó que el hombre se levantó e hizo una seña con su brazo a la mujer con peluca. Ella se acercó y disparó dos veces contra Chávez, uno de esas balas le impactó. La mujer con la peluca corrió por el sector de Palmeiras, avanzó hasta el almacén Bocayá y luego se dirigió hasta un colegio. Pero en ese tiempo, ella se quitó la peluca y las cámaras captaron mejor su rostro.

Luego, la Fiscalía solicitó a las operadoras telefónicas que reportaran todas las llamadas realizadas durante el día y hora de los hechos. A los investigadores les llamó la atención dos números telefónicos que continuamente se comunicaron antes, durante y después del crimen. Los abonados de esos números eran un hombre y una mujer. Sus perfiles fueron buscados en Facebook  y cotejaron la imagen de la mujer con la del video de las cámaras. “No se necesitó ser perito para determinar que era exactamente la misma persona”, dijo el fiscal en referencia a a mujer con peluca.

Sobre el móvil, dijo que en el entorno de la hija de Laura Chávez encontraron que ella tiene amistad con Michelle B., y ella a su vez un día antes del hecho se había comunicado con los dos sospechosos. Dijo que Érika P. y Michelle B. tendrían una relación y que planificaron quitar la vida de la empresaria. Según las investigaciones, madre e hija habrían tenido problemas. La hija regresó de Miami acompañando los restos de su madre y en ese momento la Policía la detuvo. La mujer con peluca que disparó dijo en su versión, según el fiscal, que ella cometió el delito, pero que no sabía quién era la víctima.

Los restos de Laura Chávez fueron inhumados el pasado sábado en el camposanto Parques del Recuerdo de Manta.