Quieren el voto de los jóvenes, no su voz

Quieren el voto de los jóvenes, no su voz
Cinco jóvenes quiteños construyeron una propuesta ideal a partir de los planes de campaña entregados al CNE por los ocho presidenciables.
15 de Febrero del 2017
Cristina Arboleda, Isabel González Ramírez y Natalia Rivas

Los jóvenes en los planes de gobierno de los candidatos

Una semana antes de las elecciones, exploramos la percepción de los jóvenes sobre los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia del Ecuador. A pesar de que era domingo, los participantes dejaron de lado las actividades propias de un día de descanso para reunirse a expresar sus expectativas y demandas de cara a los comicios.

David Revelo (25 años) es activista de derechos digitales. Daniela Campos (22) estudia periodismo en una universidad privada. Enver Aguirre (26) es presidente de la Juventud Revolucionaria del Ecuador (JRE). Daniela Esparza (19) estudia comunicación en una universidad pública y Jorge Piedra (16) es presidente nacional de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE). Juntos constataron que los planes de gobierno de los candidatos han sido diseñados desde una visión adultocéntrica y que existe una brecha entre el discurso usado en las campañas y las propuestas entregadas al Consejo Nacional Electoral (CNE).

El derecho a elegir

Los jóvenes entre 16 y 30 años de edad representan el 35% del padrón electoral de acuerdo con el CNE. De ellos, el 5%, que tiene entre 16 y 18 años, podrá votar por primera vez el próximo domingo.

Las organizaciones juveniles estuvieron presentes en la Asamblea Constituyente de Montecristi en 2008, donde consiguieron el derecho al voto facultativo desde los 16 años. Esta victoria para la juventud visibilizó un nuevo sector de votantes a quienes los políticos deben convencer. Jorge Piedra recuerda que otro logro de ese momento fue el acceso a la educación gratuita hasta el tercer nivel, así como la asignación presupuestaria del 6% del PIB a la educación. Estos avances fueron el resultado de medio siglo de luchas estudiantiles.

Los jóvenes entre 16 y 30 años de edad representan el 35% del padrón electoral de acuerdo con el CNE. De ellos, el 5%, que tiene entre 16 y 18 años, podrá votar por primera vez el próximo domingo. Esta realidad debió bastar para que los partidos políticos enfocaran sus propuestas hacia este sector de la población, pero “muy pocos han escuchado a los jóvenes para incorporar sus propuestas”, opina Enver Aguirre.

Del dicho al hecho

Con el objetivo de comparar los planes de gobierno de los presidenciables, elaboramos una matriz que sintetiza las promesas de campaña dirigidas a los jóvenes y que está dividida en cinco ejes: educación, violencia y drogas; libertad de expresión, derechos sexuales y reproductivos; tecnología. Al imprimir las propuestas en los colores asociados a cada partido político, la tabla permite ver un panorama de las estrategias enfocadas en los jóvenes. Después de analizar los ofrecimientos, los jóvenes aumentaron papeles de color morado con las nuevas propuestas o enfoques que los políticos no contemplaron.

Algunos expresaron su desconcierto al constatar que las tablets ofrecidas por Cynthia Viteri, las 40 universidades técnicas prometidas por Lenín Moreno o el protagonismo que Dalo Bucaram pretende dar a los jóvenes si gana la presidencia, no aparecen en las propuestas entregadas al CNE, así como tampoco existe un compromiso manifiesto con los derechos sexuales y reproductivos por parte de Guillermo Lasso. “Para tratar de ganar el voto juvenil, se dedican a hablarnos ‘bonito’, pero por debajo no hay propuestas concretas”, dice Daniela C.

Para David, uno de los problemas fundamentales es que no hay una propuesta incluyente. “Nos ponen a todos en un mismo costal, cuando la juventud es diversa. Se han construido las propuestas basándose en el estereotipo de que todos somos una sola cosa y a todos nos preocupa lo mismo”.

Educación, el gran tema

“Nos ponen a todos en un mismo costal, cuando la juventud es diversa", David Revelo.

La educación se convirtió en uno de los caballos de batalla de la actual contienda electoral. En la mayoría de candidatos hay una propuesta en este tema debido a la reforma educativa que se ha emprendido en los últimos 10 años, y a la dificultad que, como manifiestan los participantes, existe para acceder a este derecho fundamental. De acuerdo con el informe ‘El Ecuador que los jóvenes queremos’, elaborado por organizaciones juveniles, más de 650 mil bachilleres no han logrado ingresar a las universidades públicas, desde la aplicación del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión para la Educación Superior (2012) y 30% de estudiantes universitarios no estudia la carrera de su preferencia.

“Todos los candidatos se centran en cambiar el proceso de admisión a las universidades, pero lo mencionan porque quienes vamos a votar somos jóvenes”, dice Daniela E. Ella comenta que este sistema retrasó su entrada a la universidad, que amigos suyos aún no logran ingresar y deben tomar cursos privados de preparación para rendir el examen. Según el mismo informe, siete de cada 10 estudiantes ingresa a este tipo de preuniversitarios, e invierte entre USD 100 y 400, lo que representa otra barrera en el acceso a la educación.

Otro tema que preocupa a los jóvenes consultados es que en la mayoría de planes de gobierno no se habla de una educación incluyente que tome en cuenta todo tipo de diversidades: culturales, sociales y sexogenéricas. Su deseo es que se asegure una educación laica, gratuita, de calidad en todos los niveles, democrática, libre de estereotipos y discriminación.

Los cinco coinciden en que las carreras técnicas son importantes, pero el afán de vincularlas al cambio de matriz productiva ha relegado a las Ciencias Sociales y las Artes. La autonomía universitaria también los inquieta, ellos quieren tener voz propia para expresarse libremente y ejercer el cogobierno sin ser señalados.

Otras exigencias impostergables

De acuerdo con la Encuesta de Niñez y Adolescencia desde la Intergeneracionalidad (ENAI, 2015), el embarazo adolescente alcanza el 12% y las mayores tasas de contagio por VIH - SIDA se ubican en la población de entre 15 y 35 años. Así mismo, existen otros pendientes en materia de derechos sexuales y reproductivos que, por ser polémicos, casi no se han abordado en las campañas, entre ellos: la legalización del aborto, la educación sexual integral, la diversidad sexogenérica y la erradicación de la violencia de género. 

El embarazo adolescente alcanza el 12% y las mayores tasas de contagio por VIH - SIDA se ubican en la población de entre 15 y 35 años.

Quien gobierne durante los próximos cuatro años también deberá atender el problema del consumo y comercialización de drogas. La ENAI señala que el 48% de estudiantes han visto que se expenden alrededor de los centros educativos. En este caso, las propuestas también se quedan cortas. David opina que es un avance que en ciertos planes de gobierno se considere al tema de las drogas como una problema de salud y no solo desde la perspectiva de la seguridad, pero recalca que su tratamiento debe ser más amplio.

Los jóvenes demandan enfoques integrales que superen los sesgos moralistas, no científicos o basados en dogmas. Además, proponen que el gobierno elegido los incluya en la toma de decisiones y se comprometa a garantizar el derecho a la recreación, facilitando la apertura de espacios para la juventud en cada provincia y promoviendo la apropiación del espacio público.

Un tema poco abordado en las propuestas es el derecho a la resistencia y las garantías para que los jóvenes ejerzan la libertad de expresión y organización; a pesar de que en el último año el Estado ecuatoriano recibió recomendaciones de parte de la ONU y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos por haber empleado el uso excesivo de la fuerza en la represión de protestas estudiantiles y de otros sectores de la sociedad civil. “Que se termine el linchamiento mediático cuando los jóvenes protestan, cuando cualquiera exprese un pensamiento diferente”, manifiesta Aguirre.

Un país joven

Quien llegue a la presidencia gobernará un país con dos tercios de su población menor a 30 años, la más alta de la historia del Ecuador. A diferencia de épocas anteriores, caracterizadas por la inestabilidad política, estos jóvenes crecieron bajo el gobierno de un solo partido político durante la última década. Son muchos los desafíos y deudas pendientes con este grupo etario. De acuerdo con el informe Jóvenes ecuatorianos en cifras (2012), tres de cada 10 jóvenes viven en condiciones de pobreza y dos de cada 10, en pobreza extrema. En el campo laboral, las tasas de desempleo y subempleo de la población joven triplican las correspondientes a la población adulta y alrededor del 15% de los jóvenes no estudian ni trabajan. El nuevo gobierno tendrá el desafío de atender las necesidades de quienes serán la fuerza productiva de los próximos años.

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El domingo de elecciones, Plan V estará a las afueras de tres recintos electorales de Quito con el Proyecto ALTAVOZ: el Colegio Nacional Eloy Alfaro, el Instituto Nacional Mejía y la Unidad Educativa del Consejo Provincial de Pichincha. Busca la furgoneta de ALTAVOZ para expresar tu propuesta en vivo o usa el hashtag #HazteOír en Twitter y Facebook.