Sumak Kawsay, la palabra usurpada

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Sumak Kawsay, la palabra usurpada
El Plan Nacional de Desarrollo para el Buen Vivir sustentó la vigencia del concepto como “la forma de vida que permite la felicidad y la permanencia de la diversidad cultural y ambiental". Cuatro especialistas cuestionan el uso del concepto del Buen Vivir.
28 de Abril del 2014
Redacción Plan V

Ariruma Kowii
'Hay una gran deuda y una gran ausencia'

Sumak es en quichua lo grandioso y kawsay es vida. Esta es una filosofía de la vida. Es importante para trabajar en la recuperación de la memoria de nuestros pueblos. Todo el trabajo de la Colonia y la República estuvo orientado al empobrecimiento del espíritu de nuestras poblaciones. Más allá de la usurpación de los territorios, lo más fuerte fue el empobrecimiento del espíritu de la población. Porque ha mutilado la memoria de nuestros pueblos y se debilita la fortaleza para seguir luchando por sus derechos. El sumak kawsay viene a ser entonces toda esa riqueza espiritual que hay en los pueblos indígenas, la memoria en sí misma. La filosofía de vida que existía sobre aprender a comprender el ser de la naturaleza, el ser del espacio. En nuestros pueblos, el espacio tiene vida.  Por eso decimos allpa mama, pacha mama. Nuestros padres mayores son la naturaleza, el universo. El sentido universal es pensar que la naturaleza tiene vida y nuestro deber, siendo sus hijos, es cuidarla y protegerla. Para Occidente la naturaleza no tiene vida y por tanto es mercancía, se la ve como una opción mercantil, por lo tanto tenemos que aprovecharnos y explotarla. Pero desde el mundo indígena es todo lo contrario: la naturaleza tiene vida y siendo nosotros sus hijos tenemos que cuidarla.

De lo poco que se ha logrado recopilar hay relatos que nos explican todas estas cosas. Cómo era de importante este ser de la naturaleza y cómo se configuró el ser de la comunidad. Las montañas fueron personajes, los dioses, trabajaron con la comunidad, le enseñaron muchas cosas y luego decidieron inmortalizarse y se transformaron en montañas. Para nosotros, el Taita Imbabura, la Mama Cotacachi. En la misma naturaleza está el registro, la memoria. Una montaña tiene una historia y es rememorada en la tradición oral. Entonces las matrices culturales están presentes. Siempre nos estamos acordando de que esa historia es la de nuestros antepasados. Y esas historias se fraguan en la vida de la comunidad y le dan su identidad y su personalidad.

En otra dimensión, el tema de trabajar en el ser, en las personas. Estas enseñanzas que se han dado de generación en generación son una manera de sostener la forma de ser de nuestras poblaciones. Y desde ahí ir cumpliendo los mandatos para vivir mejor.

El Sumak Kawsay es una construcción que se ha configurado en los últimos años. La práctica, el contenido, las diferentes formas como se expresa siempre ha habido. En los mitos, como el retorno del Inkari, el Pachakutik, en la idea de que van a venir tiempos mejores. Pero la construcción como concepto se ha dado en relación con el desarrollo del movimiento indígena contemporáneo, que se expresa en las organizaciones indígenas. Hablamos en el Ecuador de una historia desde los años 70 y 80, que va acompañada de indígenas profesionales y estudiantes, que comenzaron a indagar en nuestra mitología. En la preparación del levantamiento de 1990 se trabajó mucho sobre estos mitos y la recuperación del idioma.  Se reivindican rituales y prácticas para la movilización. El levantamiento ayuda a consolidar el Sumak Kawsay.

El que el gobierno lo use como concepto, está bien en lo ideal, porque para un individuo, un pueblo, un país, lo ideal es lograr mejores índices de vida con dignidad. Pero en el caso específico de los pueblos indígenas –lamentablemente– el gobierno no tiene políticas públicas orientadas a favorecer a los pueblos indígenas. Hay una gran deuda y una gran ausencia. Y no hay políticas claras en ninguno de los campos ni ministerios.  Es una contradicción, porque se usa un concepto que sale de la cosmovisión indígena pero los pueblos indígenas no se benefician de políticas públicas.

"En la educación bilingüe la propuesta oficial es hegemonizar la oferta educativa. Y dejar de lado las particularidades pedagógicas, culturales y lingüísticas de nuestros pueblos. Eso significa un genocidio".

En la educación bilingüe la propuesta oficial es hegemonizar la oferta educativa. Y dejar de lado las particularidades pedagógicas, culturales y lingüísticas de nuestros pueblos. Eso significa un genocidio, un genocidio cultural porque si no están claras las políticas en la educación se está violando un mandato constitucional que es el fomento y protección de los derechos colectivos de los pueblos indígenas; y dentro de estos derechos están la lengua y la cultura.

Igual en el plano del desarrollo. Qué políticas hay que nos ayuden a lograr un desarrollo para los pueblos indígenas. Hay lindas carreteras para la Amazonía, pero cuando no hay políticas claras una carretera implica acelerar los procesos de aculturación. Si bien podemos ver que dinamiza la economía acelera la aculturación y perjudica la tenencia y conservación del territorio. No se trabaja respetando los procesos de los pueblos indígenas, entonces se está atentando contra su desarrollo. Me parece que hay una contradicción en la medida que la estructura pública no está respondiendo al mandato constitucional de que vivimos en un Estado Pluricultural y Plurinacional, pero nos llevan a una visión hegemónica, porque no se incluye en el mismo sistema público la representación de los pueblos. Si bien se usa el concepto de Sumak Kawsay, se está atentando contra los derechos colectivos de los pueblos indígenas.