Las últimas horas de Juliana Campoverde aún en duda

Las últimas horas de Juliana Campoverde aún en duda
La Fiscalía intensificará la búsqueda del cuerpo de Juliana Campoverde en la quebrada de Bellavista. El abogado de Jonathan C., acusado de secuestro extorsivo con el agravante de muerte, dijo que las excavaciones en ese sector se hicieron “mala gana”. Una crónica de la audiencia donde la versión del pastor aún sigue en entredicho por la familia de la joven y sus abogados.
03 de Diciembre del 2018
Susana Morán

Jonathan C. escuchó la intervención de la fiscal Mayra Soria tomado de las manos y el rostro quieto. Su cuello había desaparecido entre sus hombros. Su espalda estaba encorvada. Por medio de videoconferencia, desde la cárcel de Latacunga, el pastor asistió a la audiencia donde se le iba a imputar un nuevo delito en el caso de Juliana Campoverde. Su imagen resaltaba por el saco color naranja que llevan los presos del país en medio de una sala vacía con seis sillas. El hombre apenas movió los brazos: los cruzaba o los bajaba a sus piernas.

Un día antes en la misma cárcel, el pastor se sometió a la versión más larga que ha dado en los últimos seis años por la desaparición de Juliana. Fueron seis horas y media en las que contestó 125 preguntas de la fiscal Soria. En ninguna se acogió al silencio, como lo había hecho en una ocasión anterior cuando a muchas interrogantes dijo “no recuerdo” o “desconozco” . Esa versión fue el último documento que incorporó la fiscal al expediente un día antes de la audiencia donde se conocería qué pasó con la joven.


Visiblemente agotada, Elizabeth Rodríguez asisitió junto a su hermana a la audiencia de reformulación de cargos. 

El viernes, día de la diligencia, Elizabeth Rodríguez, madre de Juliana, fue una de las primeras en llegar. Casi una hora antes estuvo fuera de la sala acompañada de su hermana. Tenía el cartel de fondo morado con la imagen de su hija. Su rostro estaba cansado. Apenas había dormido unas horas la víspera, como toda esa semana a la espera de resultados de las investigaciones. “Se me ha quitado el hambre, tengo una profunda tristeza”, dijo. Elizabeth entró a la sala de audiencia y se sentó junto a sus abogados. Sostuvo el cartel, del tamaño de una hoja, frente a su pecho, con sus dos manos, y de ahí no lo bajó durante la hora que duró la audiencia. 


La fiscal Mayra Soria pidió que se ratifique la prisión preventiva contra Jonathan C., recluido en la cárcel de Latacunga. 


Elizabeth junto a sus abogados antes del inicio de la audiencia. Nunca soltó el cartel con la imagen de su hija. 


La audiencia se llevó a cabo en el Complejo Judicial de Quitumbe. 

La fiscal Soria fue la primera en intervenir frente a la jueza Yolanda Portilla. Entonces empezó a leer sus hallazgos. Mencionó cuatro lugares en la última ruta que hiciera Juliana entre el 7 –día en el que desapareció– y el 10 de julio de 2012. Según la reconstrucción de los hechos, Juliana fue abordada por el pastor en la calle Ajaví, en el sur de Quito, mientras ella se dirigía a su lugar de trabajo, un centro naturista. Elizabeth ha narrado infinidad de veces que ella se despidió de su hija en una gasolinera. Ambas vieron a Jonathan C. y lo saludaron por ese sector, minutos antes de que Juliana desapareciera.

Gabriela Flores es una de las abogadas de la familia. Estuvo presente en las seis horas y media de versión de Jonathan C. 

Ahora se conoce que esa mañana del 7 de julio de 2012 la invitó a un café y después la llevó al motel Monte Verde en El Recreo. La última localización que registró su celular fue en ese sector.  Comieron y la dejó en el mercado de Santa Clara. Luego la fiscal mencionó que ambos habrían tenido una discusión en el norte de la ciudad donde se ella se habría caído y no habría reaccionado más. “No respiraba”, según la versión que dio el pastor. Luego abandonó el cuerpo en la quebrada de Bellavista el 10 de julio, lugar donde aún no aparece un rastro de ella.

Según esos datos, el secuestro y muerte duró tres días. ¿Qué pasó con Juliana en ese lapso? Para Elizabeth esa es otra mentira del pastor. Para su defensa, aún no hay un relato lógico de los hechos. Daniel Véjar, uno de sus abogados, el detenido ratificó en su última versión que Juliana lo visitó en su trabajo dos días después de su desaparición. Esta ha sido la historia que contó desde el 2012. En su segunda versión de agosto de ese año, el religioso afirmó que Juliana llegó a su oficina para enviar un mensaje por Facebook para despedirse de su familia y pedirle 10 dólares. Pero sus compañeros de la oficina pública donde el pastor trabajaba no recuerdan esa visita, apunta Véjar. Según Jonathan C., en ese encuentro pidió a su creyente que regrese a casa.

Daniel Véjar es otro de los abogados de los padres de Juliana. Trabaja para Inredh que ha impulsado el caso desde el inicio. 

En la última versión que diera ante la fiscal Soria, Jonathan C. dijo que Juliana lo visitó con la misma ropa con la que la joven salió de su casa. “Siendo su pastor no se preocupó en preguntarle dónde se está quedando”, dijo Véjar a Plan V. El abogado agregó que –de acuerdo al relato de Jonathan C.– Juliana llegó hasta la casa del pastor el 10 de julio. Afuera, en la esquina del inmueble se habría dado la discusión y luego en el parqueadero de su casa a donde la metió, ella habría caído y fallecido.

El relato de la fiscal fue general sin ahondar en los detalles que el detenido había entregado un día antes. Pero esos elementos fueron suficientes para acusar al procesado ya no solo por secuestro extorsivo sino por secuestro con resultado muerte. Este delito tiene una pena entre 22 y 26 años de cárcel. “Juliana no va a regresar a casa, ha dejado de existir”, dijo la fiscal. Las manos de Elizabeth temblaron con el cartel. Véjar, quien estaba a su lado, la reconfortó. La fiscal –que cuidó cada una de las palabras para relatar el delito en la sala– cerró con una sentencia: “Jonathan C. estuvo con Juliana hasta el último minuto de su vida”.

La defensa salvadora

“Con secuestro extorsivo yo lo saco libre”, dijo el abogado Joe Paúl Ocaña dirigiéndose a la jueza y señalando a la pantalla donde estaba Jonathan C. El defensor del pastor intervino de pie. Su chaqueta gris a cuadros se contoneaba a sus pasos. Usó un tono de voz fuerte. Y en varios momentos recalcó que su objetivo era contribuir a la verdad. “Nosotros, esta defensa, no quiere que quede en la impunidad el delito”, aseveró.

Joe Paúl Ocaña es abogado del pastor desde hace dos meses y medio. Foto: Ocaña Abogados. 

Por eso no contradijo a la fiscal en ninguno de los hechos que ella relató. Pero tampoco le dio el crédito total de los avances de las investigaciones. Aunque ella fuera la número 11 del caso y en menos de un año lograra detener al principal sospechoso. Después de varios silencios y versiones contradictorias, el pastor se acogió a la cooperación eficaz. A través de esta, el procesado entrega información que ayuda  a esclarecer los hechos y si estos son comprobados, podría beneficiarse con una rebaja de pena. Eso, según el abogado Ocaña, permitió que la fiscalía tenga una “tesis” del caso.

Pero la semana previa a la audiencia, ese acuerdo fue cuestionado. Los tres fragmentos de huesos y el diente hallados en la quebrada de Bellavista dieron negativo con el ADN de los padres de Juliana. Eso puso en duda si la información que entregó Jonathan C. fuera real. Elizabeth se enfrentaba a un dilema: a veces quería que fuera su hija y en otros momentos no para que se anule la cooperación eficaz.

“Al escarbar los escombros lo hicieron de mala manera”, fue la respuesta del abogado a las críticas. En su opinión, las excavaciones debieron ser acompañadas por un antropólogo forense y el uso de otras técnicas para encontrar los restos de Juliana. La Fiscalía tiene previsto reanudar en los próximos días los trabajos.

 

“Hay algo en el fondo del corazón que me dice que mi hija está con vida en algún lado”

Elizabeth insiste en que su hija no está allí. “Hay algo en el fondo del corazón que me dice que mi hija está con vida en algún lado”. Los resultados negativos del ADN le dieron una nueva esperanza. Recuerda que en una de las primeras versiones, el pastor le dijo: “nosotros no la tenemos”. Le sugirió que la busque en Perú, en Colombia, en Ambato, en Cuenca. “Me quedó una duda y de que pronto ellos la pudieron vender, entregar a personas de trata. Pienso yo”.

Pero Jonathan C. asegura haberla botado en esa quebrada. “Necesitamos que el procesado tenga la tranquilidad de dar información sin ser atacado”, recalcó su abogado quien pidió más seguridad para el pastor y el cambio de cárcel. Según el jurista, el procesado habría sufrido dos intentos de asesinato en Latacunga. Dijo que fue golpeado y que tenerlo allí es un riesgo.

La fiscal Soria movió su cabeza desaprobando el pedido. La jueza Portilla le consultó si conocía de esas amenazas. La fiscal informó que había solicitado información al Ministerio de Justicia para confirmar esas denuncias. Para ella, la mejor opción es reubicarlo dentro del mismo centro. La jueza tomará una decisión una vez que se conozca el informe de Justicia.

Elizabeth terminó la audiencia con el rostro enrojecido. El abogado Ocaña y sus ayudantes evitaron a la prensa y salieron por la parte posterior del Complejo Judicial de Quitumbe, donde se realizó la diligencia. Los padres de la joven atendieron a los periodistas, que en su mayoría eran mujeres cubriendo el caso. Detrás de ellos, familiares y amigos los cobijaban con decenas de los carteles morados. “Jamás vamos a olvidar esta cicatriz, hasta por descanso de nuestra hija queremos encontrarla”, manifestó a los medios Absalón Campoverde, padre de Juliana, quien también estuvo presente en la audiencia. Al final de la rueda de prensa, se acercó a su exesposa Elizabeth a quien le dijo: “cada día estás más valiente”.


Salida de la audiencia de la fiscal Soria junto a su equipo de investigadores. 


La fiscal Soria tiene 30 días más para investigar cómo murió Juliana en manos del pastor. 


Absalón Campoverde, padre de Juliana y asambleísta, dijo que ninguna condena borrará la cicatriz que llevan. 

Narcisista e impaciente. La fiscal Soria sustentó su pedido a la jueza en cuatro documentos: la reconstrucción de los hechos, el informe genético a los restos óseos, la ampliación de versión, el parte de la remoción de los escombros y el informe del análisis de personalidad hecho al procesado. Según este último, Jonathan C. tiene rasgos de narcisismo, vanidad, impaciencia, egocentrismo, acompañado de un afán de ocultamiento. Tiene rasgos neuróticos con tendencia a la escrupulosidad. A nivel social es una persona sensible a las críticas y su edad sicosexual, dijo la fiscal, es la de un joven de 20 años. Jonathan C. tiene 38 años en la actualidad.

Víctor Rey, pastor bautista, llegó a la  diligencia para apoyar a la familia Campovede y rechazar la actuación de la iglesia del pastor.

Las investigaciones apuntarán a la muerte. Con la reformulación de los cargos, la investigación se amplió por 30 días más. Fiscalía anunció que ese tiempo seguirán verificando las circunstancias sobre cómo ella murió. “Actualmente no existen, pero no se descarta”, dijo la fiscal sobre la posibilidad de nuevos involucrados. Fiscalía pidió además la inmovilización de las cuentas de Jonathan C. y la prohibición de la venta de sus bienes. Además solicitó tratamiento psicológico para la familia de Juliana.

Una resolución sorpresiva. El 27 de noviembre, tres días antes de la audiencia, una decisión del Pleno del Consejo de la Judicatura causó indignación de abogados y familiares de Juliana: la suspensión por 30 días de la fiscal Soria. Un día después, Elizabeth escribía que se trataba de un hecho gravísimo, que se sumaba a la indolencia del Estado en el caso de su hija. La vocal del Consejo, Angélica Porras, que no asistió a esa reunión, pidió la reconsideración de esa decisión y fue aceptada por sus colegas. Pidió recabar más información. Dijo a Plan V que la fiscal Soria fue la que más ha avanzado en las investigaciones sobre Juliana Campoverde y el sumario abierto en contra de Soria era por otro caso. La falta que supuestamente había cometido la fiscal era por no realizar una diligencia en un caso de violación de hace 5 años denunciado por el Ministerio de Educación. Pero el sumario sigue abierto.