Yuca amarga para Venezuela

Yuca amarga para Venezuela
Según un estudio dirigido por la propia Raffalli la desnutrición aguda en niños preescolares, proyectada para 2017, aumentará 3% con respecto a 2016, y afectará a 12% de los aproximadamente 3.200.000 niños que hay en Venezuela. Así, entre 350.000 y 380.000 niños sufrirán desnutrición aguda grave.
20 de Marzo del 2017
Provea Venezuela

La pobreza está reconocida por Naciones Unidas como un estado general de violación a los derechos humanos. Un fenómeno multidimensional que comprende la falta de ingresos y de capacidades básicas para vivir con dignidad. Los más recientes informes de organizaciones, consultoras y universidades del país coinciden en las alarmantes cifras de pobreza y deterioro de la calidad de vida de los venezolanos durante la gestión del presidente Nicolás Maduro; proceso que se ha acelerado durante el año 2016 e inicios del 2017.

Hogares pobres se duplicaron

La tercera edición de la Encuesta Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi 2016) elaborada por las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar evidenció que los hogares pobres se duplicaron en Venezuela. De un 48% de hogares pobres que había en 2014 se pasó a 81,8% el año pasado. Sólo en 2016, la pobreza coyuntural pasó de 31% a 35%, es decir que 350.000 venezolanos cayeron en pobreza.

81,8%

De los venezolanos viven bajo la línea de la pobreza, en un aumento considerable con relación a 2014. 

En tres años de presentación del Informe, por primera vez la desnutrición apareció en un 3,9%, evidenciando un problema de salud ocasionado por falta de alimentos. Mientras en 2014 solo en 10,2% de hogares se preparaba únicamente dos comidas, en 2015 la cifra se incrementó a 11,2% y en 2016 se elevó a 32,5%, lo cual representa que 9,6 millones de personas hacen menos de dos comidas al día. Se está consumiendo la carga calórica de países en guerra: la mayoría de la población está por debajo de 2.000 calorías bajas. 93,3% afirma que el ingreso no le alcanza para comprar comida, lo cual indicaría la presencia de la inseguridad alimentaria en el país. Tal como aseguran los investigadores, todo es producto de una errada política para atender a los pobres que dejó a la población desprotegida.

Ellos están más gordos

Según los resultados de la investigación documental y cualitativa Impacto de la escasez de alimentos y medicamentos sobre el venezolano en el 2016, presentada por la consultora Visor 360, la percepción general de los grupos focales fue la de responsabilizar al actual gobierno del evidente fracaso de sus políticas públicas. En este sentido, fueron examinados cada uno de los errores de las distintas políticas públicas que condujeron a la crisis actual.

Una constante en todos los grupos focales fue el surgimiento de términos como “discriminación”, “miedo” y “exclusión”; además de a orar la percepción del control social a partir de las políticas que sobre la distribución de los alimentos y la comida desarrolla el gobierno nacional. Todo lo que rodea el desabastecimiento, escasez de medicamentos e insumos hospitalarios impacta en el entorno psicosocial demarcado por cómo se establecen las relaciones intersubjetivas de los ciudadanos. En los grupos focales a oraron claros síntomas de una intersubjetividad maltratada, herida y muy sensible, expresada en comentarios tales como: “Nosotros cada vez más  acos y ellos [en el gobierno] están más gordos.”

El derecho humano a la alimentación

El autodenominado gobierno humanista de Nicolás Maduro, devenido en dictadura del siglo XXI, somete a millones de venezolanos al problema humano más grave del mundo actual: el hambre. Es indispensable un cambio en las políticas públicas que se encamine a superar la pobreza, lo cual sólo es posible con el rescate de la democracia.

Provea ha podido corroborar 20 casos de personas fallecidas por comer yuca amarga en Venezuela, una variante tóxica del tubérculo por su alto contenidos de cianuro, pero que, debido a la grave situación de acceso a los alimentos en el país, está siendo consumida cada vez más por los venezolanos.

En opinión de Susana Raffalli, investigadora de Provea en materia del derecho a la alimentación, “las muertes lamentablemente van a continuar sucediendo. En el envenenamiento por yuca hay tres dramas en uno: el primero es que por hambre las personas no procesan bien la yuca para sacarles el veneno. Eso tiene que remojarse y dejarse colar en un sebucán, como lo hacen en el oriente y la Amazonía por tres días. Si tienes hambre, no te permites eso. El segundo drama es que la yuca dulce, que es la que más comemos, también tiene el cianuro, pero en menos cantidad, pero si se cosecha antes de tiempo, si se cosecha verde por la desesperación de comerse algo ante el hambre, también puede ser letal. El tercer drama es que sea el que sea el nivel de cianuro, de cualquier de los dos tipos de yuca, la letalidad del veneno aumenta por mil en personas desnutridas, especialmente por desnutrición proteica. Entonces tenemos los tres dramas en uno. Se debe liberar el acceso a la harina de maíz, que es el almidón básico en la dieta del venezolano y el acceso a la pasta”.

20

casos confirmados de muertes por comer yuca amarga, una variedad del tubérculo que es tóxica, evidencian la crisis alimenticia en el país caribeño. 

Según datos recopilados por la Fundación Bengoa, los venezolanos más pobres han sustituido las carnes por los tubérculos. La yuca se encontraría de primero en la lista, debido a su menor costo, seguida por el ocumo. “Las hortalizas y los tubérculos desplazaron a las proteínas”, aseguran. 

Según un estudio dirigido por la propia Raffalli la desnutrición aguda en niños preescolares, proyectada para 2017, aumentará 3% con respecto a 2016, y afectará a 12% de los aproximadamente 3.200.000 niños que hay en Venezuela. Así, entre 350.000 y 380.000 niños sufrirán desnutrición aguda grave.

Por otra parte Fedeagro estimó que durante el 2016 la producción agrícola nacional sólo cubrió el 30,5% de la demanda del país, por lo que para el año 2017 se necesitarían alrededor de 900 millones de dólares mensuales para comprar alimentos en el exterior. Sin embargo, la crisis económica ha reducido la cantidad de recursos disponibles por el Ejecutivo para la compra de alimentos.

El drama de la yuca amarga

Entre los casos registrados por Provea se encuentra el de Kevin Lara Lugo, un joven de 16 años que se hizo tristemente famoso debido a que falleció tras ingerir yuca amarga el día que cumplía 16 años. Su historia, que llegó hasta el New York Times, simboliza muchos de los padecimientos actuales de los venezolanos.

Habitante de una ciudad petrolera que conserva rastros de sus años de prosperidad, y de un barrio que padecía la escasez de productos básicos de alimentación. 7 meses antes su madre había quedado sin trabajo pues la fábrica en la que laboraba cerró sus puertas debido a la falta de la materia prima importada necesaria. Su padrastro también había quedado sin trabajo.

La familia conocía los riesgos de la yuca amarga, por lo que trataron de secarla para extraer las toxinas. Habían perdido peso y no dudaron en cocinar la yuca para comerla.

La fábrica de construcción que lo empleaba para hacer bloques de construcción también cerró sus puertas debido a la escasez de cemento. Según relataron, la dieta de la familia terminó siendo exclusivamente mangos. Luego buscaban yuca en una cosecha de un familiar, a corta distancia en autobús. Pero llegó el momento en que tampoco disponían del dinero para pagar el pasaje, por lo que empezaron a buscar comida en cualquier sitio.

Según el relato, al acercarse el cumpleaños de Kevin la familia intentó un plan alternativo: Pedirle a un vecino, que también celebraría su nacimiento esos días, dejarle una rebanada al adolescente. Sin embargo, habían pasado tres días sin comer y la situación era desesperada.

Habían escuchado que, a 45 minutos de su casa, en un campo abandonado algunos vecinos habían conseguido yuca amarga. Caminaron hasta allá y recogieron el tubérculo, con tan mala suerte que al salir cuatro hombres armados les robaron sus teléfonos celulares.

La familia conocía los riesgos de la yuca amarga, por lo que trataron de secarla para extraer las toxinas. Habían perdido peso y no dudaron en cocinar la yuca para comerla. La noche antes del cumpleaños la familia enfermó, el padrastro vomitaba mientras el adolescente estaba adolorido en el suelo.

Como no contaban con auto propio, esperaron una hora hasta que un vecino pudo llevar a Kevin a un centro asistencial. Allí comenzó la segunda parte del drama: La falta de insumos hospitalarios y la ausencia de médicos para tratar a los pacientes.

Tras horas sin atención, les pidieron comprar solución intravenosa, y como no tenían el dinero tuvieron que esperar hasta que otro paciente les donara alguna. A las 4.45 de la madrugada de su cumpleaños, Kevin falleció.

Más información en el sitio de Provea