Sebastián Peñaherrera quiere ser un centauro

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Sebastián Peñaherrera quiere ser un centauro
Con apenas 16 años, será el más joven rejoneador ecuatoriano, cuando tome la alternativa en la Feria de Quito en Tambillo. Las esperanzas de los aficionados a la Fiesta Brava se mantienen fuera de la jurisdicción del Distrito Metropolitano de Quito. El empresario Marco Galindo no teme a los antitaurinos. En Latacunga, José Luis Cobo organiza la venida de 'El Juli'.
18 de Noviembre del 2013
Fermín Vaca

Sebastián Peñaherrera es un chico de mediana estatura, blanco y de ojos verdes, que viste un pantalón de montar azul, botas altas y un polo rosado. En el corazón de una exclusiva urbanización en las afueras de la capital, hay un tentadero que es el cuartel general del que aspira a convertirse en el más joven de los toreros nacionales, pues tomará la alternativa este 30 de noviembre en la Plaza de Tambillo, el nuevo hogar de la feria taurina de la capital.

Sebastián tiene 16 años. Y quisiera ser un centauro: lograr tal dominio y sincronía con sus caballos toreros, que parecieran un solo individuo, como aquellos seres míticos que imaginaron los griegos.

Como destaca él mismo, la afición taurina lo marcó desde muy niño, cuando su padre, el presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Blasco Peñaherrera Solah, quien es aficionado práctico al rejoneo, lo llevaba a los toros. Cuando su abuelo, el ex vicepresidente de la República Blasco Peñaherra Padilla, le contaba de los valientes toreros que habían pasado por el ruedo de Quito.

Sebastián tiene 16 años. Y quisiera ser un centauro: lograr tal dominio y sincronía con sus caballos toreros, que parecieran un solo individuo, como aquellos seres míticos que imaginaron los griegos.

Mientras habla con este portal, el muchacho juguetea con las puntas de dos banderillas que estaban en el sofá en donde nos sentamos. Con ellas, perfora las correas de cuero de sus botas, manchadas del barro del tentadero donde practica.

Pasa más tiempo en una sala contigua al tentadero, dice, que en su propio dormitorio. La decoración es la que corresponde al bunker de un torero: carteles taurinos, cabezas de toros disecadas, y una colección de varias sillas de montar que coloca sobre sus caballos. 

Sebastián parece un niño pequeño mostrando sus juguetes cuando abre los cofres de madera que contienen los rejones, que son las lanzas rematadas en banderines que colocan los toreros de a caballo, y toma entre sus manos el rejón de muerte, un estoque de larga hoja que es usado en la hora final de los astados.

En los cofres se pueden ver estampas católicas. Como buen torero, Sebastián se confieza creyente. Dice que reza siempre todas las noches no para pedir, sino para agradecer todo lo que tiene -se sabe y admite afortunado- para poder desarrollar su afición y llegar a ser figura en el competitivo mundo del toreo a caballo.

Al igual que Pablo Hermoso de Mendoza cuando se le preguntan cuánto valen los garbosos animales, el joven rejoneador quiteño se limita a decir que no tienen precio.

Dice que su niñez estuvo siempre ligada al campo, a los caballos y a los toros. Que aprendió a montar a caballo, a instancias de su padre, a muy corta edad, y que el rejoneo le pareció la mejor manera de conjugar las dos aficiones familiares. Su padre fue su primer instructor. Luego, tuvo la oportunidad de viajar a España y Portugal a aprender de reconocidos rejoneadores, como Pablo Hermoso de Mendoza y el portugués Rui Fernandes.

Pero el principal tesoro del joven jinete son sus animales. Cinco caballos llevará Sebastián a Tambillo, a la Feria de Quito que se inicia este viernes 30 de noviembre. La mayoría de los animales, de color blanco o manchado de gris, que en argot de los caballistas llaman tordos, están ya preparados para la faena en que la Sebastián dejará de ser novillero y pasará a ser matador de toros. 

Su preferido es Calé, un caballo lusitano de 18 años de edad, que proviene, como la mayoría de los caballos que tiene, de España, de la propiedad de su mentor, Pablo Hermoso de Mendoza. Y al igual que él, cuando se le preguntan cuánto valen los garbosos animales, el joven rejoneador quiteño se limita a decir que no tienen precio.

Cabe anotar que Hermoso de Mendoza tiene su propio criadero de caballos, y se encarga de supervisar las cruzas para obtener los mejores ejemplares para el toreo. Algunos de sus caballos más reputados podrían valer hasta un millón de dólares, según publicaciones internacionales. 

Pero a Sebastián, más que preocuparle el valor monetario de sus monturas, le interesa conseguir la unión entre él y su caballo. Para eso, dice, entrena no menos de cinco horas al día en su tentadero. Estudiante del Colegio Americano de Quito, va a clases en las mañanas y a las 16:00 está de vuelta con sus monturas para practicar. A veces le sorprende la noche en el ruedo, iluminado con potentes reflectores.

Si don Quijote tenía a Rocinante y Bolívar a Palomo, en aquellos tiempos en que el automóvil aún no desplazaba al caballo, Sebastián tiene una relación especial con Calé, con quien empezó a rejonear en el año 2009.

Su debut fue a los 13 años, en una plaza de provincia. Y desde entonces su afición ha ido creciendo. Por ello, defiende su convicción torera frente a la corriente, especialmente fuerte entre los jóvenes, que rechaza la fiesta brava en defensa de los derechos del toro.

Su semblante se nubla un tanto, cuando sostiene que, de plano, quienes critican a los toreros es porque no saben de toros. Y así como él, que no es tenista, no se cree con autoridad para criticar el tenis, pide que se respete su afición y su esfuerzo. "Los antitaurinos se dicen animalistas, pero no lo son, no deben criticar sino saben", dice el adolescente, firmemente convencido.

A lo largo de la entrevista, Sebastián menciona varias veces a Pablo Hermoso de Mendoza, y destaca también su admiración por el torero Juan José Padilla, quien perdió un ojo en una cornada, pero sigue toreando con un parche en la cara, cual un pirata moderno. 

Aunque su madre es norteamericana, es también aficionada a los toros, y si bien el muchacho sabe que ella sufre en sus presentaciones, cuenta con su apoyo. Una sola caída grave ha tenido hasta el momento, pero afirma que solo fueron algunos golpes. 

Sebastián hace un alto en sus entrenamientos para pasar tiempo con su novia, Valentina Armendáriz, aunque admite que tiene muy poca vida social. Ya se va haciendo tarde y Diego Rivas, torero ecuatoriano que es su apoderado, llama al joven caballista a seguir entrenando. Le espera la que cree será la tarde más feliz de su vida. 

Los taurinos se fueron a la frontera de Quito

Toros y toreros han tenido que seguir el camino del exilio. Prohibida la muerte del toro en la plaza capitalina por un estrecho margen en consulta popular, la Feria de Quito que organizaba la empresa Citotusa, vinculada al Grupo económico de Fidel Egas, cerró sus puertas, alegando que la integridad de la fiesta estaba primero. 

Pero los taurinos no se rinden. La "gente del toro", como se autodenominan, tiene una nueva esperanza de seguir con el festejo de herencia española. Otra empresa organiza una feria en las goteras de la capital, en un paraje del vecino municipio de Mejía, Tambillo, donde la muerte del animal no está prohibida. 

Para llegar a la hacienda Tambillo Alto, que espera acoger a los taurinos quiteños, se sale de Quito siguiendo el curso de la avenida Simón Bolívar. A pocos minutos del moderno intercambiador que da paso hacia Alóag, está el acceso a la hacienda, desde cuyos terrenos se puede ver la carretera panamericana.

En el cartel están figuras nacionales como Guillermo Albán y Cruz Ordóñez, jóvenes talentos como Sebastián Peñaherra y Gabriel Cevallos.

Ahí, en una explanada preparada para la ocasión, una cuadrilla de 50 trabajadores del empresario Marco Galindo descargaba el pasado 16 de noviembre tres grandes camiones. Estos contenían el esqueleto de una plaza desarmable, construida en España pero que se usaba en la vecina Colombia, que acogerá a por lo menos 4600 aficionados a los toros, más o menos la tercera parte de las personas que asistían a la Monumental de Iñaquito. La Feria se presentará entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre. Este lunes 25 de noviembre la plaza portátil estaba lista. 

En el cartel están figuras nacionales como Guillermo Albán y Cruz Ordóñez, jóvenes talentos como Sebastián Peñaherra y Gabriel Cevallos.

También, el reconocido rejoneador español  Pablo Hermoso de Mendoza; sus compatriotas Daniel Luque, Antonio Nazaré, Iván Fandiño, y los mexicanos Diego Silveti, Arturo Saldívar y André Lagravere. Completa el cartel el colombiano Juan Rafael Restrepo. 

Aunque parte del ganado iba a ser traído de Colombia, la organización de la Feria anunció que todos los toros serán de origen nacional, con ganaderías como La Viña, Campo Bravo, Trinidad y Santa Rita. 

Junto a donde se instalará la Plaza, se levanta una antigua casa de hacienda, donde los organizadores piensan realizar varios eventos artísticos para las personas que quieran seguir festejando luego de terminada la faena.

El paraje de Tambillo Alto es plano, y desde ahí se pueden ver las montañas del valle de Machachi. Los trabajadores de Galindo bajan de los tres grandes camiones piezas azules y rojas, para irlas colocando en torno de un gran círculo de arena, que es el ruedo de la pequeña plaza portátil.

A la llegada de las piezas del anfiteatro desarmable han sido invitados algunos periodistas taurinos, entre ellos, la conocida cronista Carmen Toledo, quien durante el viaje hasta Tambillo ha escuchado los pasadobles que lleva en su celular y que incluso son su tono de llamada. Pepe Luis Castillo, otro veterano en las coberturas de la fiesta quiteña, es el relacionador público de la nueva empresa taurina. Pobladores de Aloág, representantes de la Junta Parroquial, de la Policía del sector y de la asociación de vendedores de comida en plazas y estadios están presentes. 

Los vendedores saben que el espacio de la plaza es reducido y, por ello, han decidido turnarse para trabajar en distintos días del evento. Sostienen que son 500 familias las que están vinculadas a esa actividad.

Las esperanzas de los taurinos se mantienen fuera de la jurisdicción del Distrito Metropolitano. En Latacunga, el 30 de noviembre, se realizará también otro festejo, que contará con la presencia del conocido matador español Julián López 'El Juli'. Esta otra fiesta la organiza la empresa del ganadero José Luis Cobo, llamada Triana. 

Junto a donde se instalará la Plaza, se levanta una antigua casa de hacienda, donde los organizadores piensan realizar varios eventos artísticos para las personas que quieran seguir festejando luego de terminada la faena. 

ENTREVISTA

MARCO GALINDO

EMPRESARIO DE LA FERIA

¿De dónde surgió esta iniciativa de organizar esta feria fuera de los límites de la capital?

Bueno, básicamente desde la suspensión de la Feria en el 2012, cuando yo estaba en la ciudad, me gustan los toros y vi con pena lo que sucedía. Yo soy ecuatoriano pero vivo en Estados Unidos. Al ver que nadie hacía nada a mí se me ocurrió organizarlo.

¿Cuál ha sido el objetivo de organizar la Feria en este paraje en particular?

Tenía dos opciones: hacer algo en Quito sin la muerte de los toros, o en Tambillo, que pertenece al cantón Mejía, donde ganó el sí a la muerte de los toros en la Plaza. Acá se pueden hacer las corridas con los tercios completos. 

¿Ha contado con el apoyo del Municipio de Mejía para este evento?

Hemos contado con la colaboración de todo el mundo. Hay un gran impacto económico al hacer la Feria acá. Recordemos que en el caso de Quito se perdieron cerca de 100 000 puestos de trabajo que se generaban en la Feria. El mayor apoyo ha venido de la parroquia de Tambillo. La capacidad de esta plaza es de 4 600 personas.

¿Cómo les ha ido con la venta de abonos? ¿Ha habido respuesta del público?

Al comienzo la venta en abonos fue lenta, ha mejorado con la venta de las entradas sueltas y cuando el público ya conoció las fechas de las corridas.

¿Cuál ha sido la acogida de la gente del toro?

Ellos están felices por la posibilidad de recuperar la Feria. Hay mucha gente que no es taurina, sino que vive de las actividades relacionadas con la Feria, que también está muy contenta, al igual que la presidenta de la Junta Parroquial de Tambillo, que ha dado un tremendo impulso al proyecto y a que se involucren los vecinos de esta población.

¿Cuál ha sido la inversión de la empresa en este evento?

Prefiero reservarme esa cifra, pero bastante.

¿Ha tenido acogida de los toreros extranjeros?

El matador Iván Fandiño dijo que cuando hay que reconstruir algo hay que hacerlo desde abajo. Han sido muy conscientes del esfuerzo que se hace, han cancelado compromisos para estar en esta feria, a pesar de que es una plaza más chica y de menor capacidad. Algunos de ellos participan con el ánimo de rescatar la fiesta taurina en Quito.

¿Han participado los toreros nacionales?

La Unión de Toreros ha participado activamente pues la Feria de Quito es su principal fuente de ingresos.

En redes sociales, la Empresa Citotusa ha aclarado que no hay toros en Quito, ¿qué opina?

Respeto su reacción. Ellos han aclarado que no están organizando la Feria lo cual es correcto. Hemos aclarado que somos una empresa independiente. Hay que pensar en el punto de vista del espectador: lo único que ha pasado es que la Feria se cambió del norte al sur de Quito. Este punto es estratégico y tiene muchas más facilidades de parqueo que en Quito. La parroquia está arreglando las vías que faltan.

¿El nombre de "Jesús del Gran Poder" no estaba protegido por propiedad intelectual?

Ese nombre dejaron de usarlo desde 1988. Nosotros nos reunimos con los padres franciscanos para retomar el tema y ellos estuvieron muy contentos de que la tradición no se muera.

¿Hay otra Feria en Latacunga, afectará a su público?

Por cortesía con la empresa Triana decidimos abrir con la novillada el día 30, para que los taurinos no tengan un conflicto. Nosotros vamos a hacer un homenaje a Raúl Guarderas el 1 de diciembre, dirigido a la gente de este sector. 

¿No temen algún tipo de acto de repudio de los antitaurinos?

Eso siempre hay en toda parte del mundo. Son más que antitaurinos, antiespañoles. Estamos dando medidas de seguridad al público con la Policía y seguridad privada. Hemos hecho un gran esfuerzo para que la Feria permanezca.