Corazón dañado

Corazón dañado
¿Si Charlie Pareja era tan socialcristiano, tan mafioso, tan traidor como siempre se supo, por qué no lo investigaron desde el principio de este gobierno, por qué lo dejaron participar en las negociaciones de los millonarios contratos petroleros, por qué le permitieron capitalizar tal influencia durante todo el periodo del ahora saliente gobierno correísta?
04 de Enero del 2017
POR: Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

¿Por qué las débiles voces de disidencia dentro del propio correísmo son ningu-neadas? La respuesta es simple: porque las raíces del correísmo se nutren del autorita-rismo, la podre-dumbre y el cinismo".

El presidente Correa aseguró que Carlos Pareja Cordero es un personaje que desde hace décadas “pulula” en las redes de corrupción. Que siempre escuchó su nombre y que siempre supo que era socialcristiano. Después de diez años de gobierno, después de una investigación exhaustiva, por fin han recopilado las pruebas suficientes para encerrar a este traidor, delincuente y sinvergüenza. Eso dijo el mandatario en su última sabatina. Pero es una pena que esté prófugo, dijo. Prófugo como Pedro Delgado y como Pareja Yanuzelli que salieron del país, muy campantes, frente a las narices de la justicia penal.

¿Importó que el tal Pareja Cordero, primo de Carlos Pareja Yanuzelli, haya estado presente en toda la década ganada del correísmo? ¿Si era tan socialcristiano, tan mafioso, tan traidor como siempre se supo, por qué no lo investigaron desde el principio de este gobierno, por qué lo dejaron participar en las negociaciones de los millonarios contratos petroleros, por qué le permitieron capitalizar tal influencia durante todo el periodo del ahora saliente gobierno correísta?

Según los pretextos utilizados por la propaganda oficialista, estos influyentes funcionarios son un caso aislado en su administración y un grupo de conjurados con el “corazón dañado” que arrastraron a la corrupción a otras personas buenas, convertidas ahora en traidoras. Para estos, todo responde a una gran conspiración, precisamente introducida en esta víspera electoral, para detener el avance de los gobiernos progresistas, incluyendo al populismo chavista en la versión ecuatoriana. Entonces reaparece en su drama la justicia de los Estados Unidos y la prensa independiente ecuatoriana, que si no fuera por los últimos no se supiera nada. La justicia extranjera y la mutilada libertad de prensa son los aguafiestas de esta parranda con fondos públicos.

Para el conspiracionismo correísta, los escándalos de corrupción en Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Panamá y otros, a los que se suman las denuncias sin responsables en Ecuador, son parte de una estrategia bien montada para destronar a los gobiernos dizque progresistas de las mentes obtusas, uñas largas y bolsillos ardientes. Dijo el presidente Correa que sintió una “puñalada por la espalda” propinada por estos socialcristianos que se disfrazaron de correístas para traicionarlo.

Importa un rábano, señores gobiernistas, que Pareja Cordero o Pareja Yanuzelli hayan sido socialcristianos en el pasado. Lo que importa ahora es que hayan sido correístas en estos últimos diez años de este gobierno y que hayan formado parte de los negociados petroleros de esta década de la revolución ciudadana.

¿Cuántos antiguos socialcristianos forman parte de este gobierno? ¿También sobre ellos cae el velo de la sospecha? Si lo ideológico es el indicio más importante para demostrar la vinculación entre los corruptos y sus actos de corrupción, por qué no se empezó por eso, por qué se mantiene a tantos socialcristianos, roldosistas, democristianos y más dentro de las filas del correísmo más recalcitrante. Y lo mismo en sentido contrario ¿por qué las débiles voces de disidencia dentro del propio correísmo son ninguneadas, agredidas, perseguidas y acusadas de traición? La respuesta es simple: porque las raíces del correísmo se nutren del autoritarismo, la podredumbre y el cinismo. 

Los que tienen el corazón dañado, señores gobiernistas, son los que dejan escapar a los malhechores, se burlan de la ingenuidad de sus crédulos, evitan toda forma de fiscalización y, aun así, quieren el poder para siempre.

@ghidalgoandrade