El escarmiento ciudadano

El escarmiento ciudadano
La nueva consulta revela lo frágil de la democracia ecuatoriana, la manipulación de los valores, la política del show emotivo. A los ecuatorianos nos han acostumbrado a votar, no por que en verdad nos interese los temas, sino porque es el capricho de la autoridad de turno.
08 de Enero del 2018
POR: Jean Cano

Periodista de investigación, editor general de la revista Criterios de la Cámara de Comercio de Quito. 

A Lenín no le dio la gana de desactivar todo lo que se aprobó con la magia propa-gandística del correísmo".

Votar sí. Votar no. Votar nulo. Votar blanco. Las cuatro opciones son las que tenemos los ecuatorianos para la consulta popular propuesta por Lenín Moreno. Un nuevo plebiscito, uno más, de siete preguntas, que está sostenido en la guerra entre el actual Presidente y el anterior, Rafael Correa. Y donde los ciudadanos estamos en el medio para una elección de espinosas opciones e inciertas consecuencias.

La nueva consulta revela lo frágil de la democracia ecuatoriana, la manipulación de los valores, la política del show emotivo. A los ecuatorianos nos han acostumbrado a votar, no por que en verdad nos interese los temas, sino porque es el capricho de la autoridad de turno.

Lamentablemente ya tenemos varios ejemplos. Desde la consulta de abril del 2007 para dar paso a la Asamblea Constituyente. Votas por el sí para derrotar la partidocracia. Votas por el sí, para enterrar el pasado de pobreza. Y luego otra consulta para aprobar la Constitución… la más avanzada de todo el mundo. Ahora vemos las consecuencias. Nada fue verdad.

En mayo del 2011 ganó que nadie pueda invertir en medios de comunicación si poseía otro negocio, incluso extranjeros. Claro, algo inmoral y que sigue asfixiando a la prensa, pero conectaba con el discurso poderoso antiprensa de Correa. Quitaron los casinos, dando esa apariencia de pulcritud que ahora no es más de un mal recuerdo. Todo sí.

De ahí, en el 2017, la consulta por la prohibición de tener bienes en paraísos fiscales para las autoridades de elección popular y servidores públicos. Ganó el sí. Pero meses antes empezaron a ingresar millones de dólares de todo lado y, al parecer, sin control alguno.

Y ahora… votar siete veces sí porque puede regresar Rafael. Y si votas por el no, eres correísta. Pero en esta nueva consulta, votar por el sí también es votar a favor de las 15 enmiendas constitucionales, de diciembre del 2015, donde está la ilegal calificación de la comunicación como un servicio público. A Lenín no le dio la gana de desactivar todo lo que se aprobó con la magia propagandística del correísmo.

Propone un cambio del Consejo de Participación, pero no hay eliminación. Y tampoco hay garantía de la futura independencia de ese organismo.

Y si tanto miedo tienen a Correa… enfréntelo con coaliciones efectivas, con resultados en gestión. Con el cambio del modelo económico que entierre su socialismo, su alfarismo, su bolivarianismo. Correa quedará en el pasado únicamente con un gran trabajo de los políticos, del gobierno, de la oposición. No quedará enterrado políticamente con una pregunta en un consulta que, además, cae en las encuestas.

Desde la oposición también hay perlas… Votar por Mauricio Rodas porque pueden seguir los correístas…. Votar por Guillermo Lasso porque no hay más políticos, porque Cynthia Viteri es mujer (fue un argumento para no votar por ella)… Olvidar a Jaime Nebot porque no le interesa nada que rebase los límites de Guayaquil…

Nos han dicho que las ideologías han muerto, que es tiempo de pragmatismo. Mentira. En Ecuador no han muerto. Ejemplo, ahí está la nueva vicepresidenta Alejandra Vicuña, una convencida socialista y alfarista, progresista dice Lenín, que sostiene, en discurso y obra, el modelo que ya lo vemos 11 años.

Ese es el trato a la ciudadanía en esta democracia electorera. Por eso, en esta y en ocasiones futuras, la clase política, toda, requiere de un escarmiento ciudadano. Durante demasiados años, los movimientos y partidos políticos se han convertido en unos carroñeros. Hambrientos de contratos y de privilegios.

No todos son así. Y es la verdad, pero son minoría. Y ellos también han alzado la voz para dignificar la política, algunos como César Montufar, Blasco Peñaherrera Padilla, Jaime Roldós, Paco Moncayo, Lourdes Tibán, Luis Macas, Cynthia Viteri y otros más.

Ya que los electores tenemos esta novísima oportunidad que nos brindan los políticos ecuatorianos, hay que aprovecharla. Para llegar cada uno a la conclusión, a la motivación para el escarmiento, vale la pena responderse tres preguntas antes de votar el próximo mes. ¿La consulta planteada por Moreno tiene las preguntas que en verdad me interesan?, ¿Esta consulta servirá para mejorar la economía en mi hogar?; y, ¿Si tuviera la opción de no votar, asistiría a las urnas?. Yo tengo mis respuestas. ¿Y usted?