El neocolonialismo de fe

Enviar por correo electrónico
El neocolonialismo de fe
No hemos escuchado casi ninguna voz que critique la visita del “Vicario de Cristo”, como en otras oportunidades tampoco han criticado la visita neocolonialista que ha hecho su majestad el Rey de la “Madre Patria”. Ni derechas ni izquierdas, ni intelectuales ni académicos, han cuestionado al neocolonialismo de fe que arriba en su propósito de adoctrinar y domesticar más al pueblo ecuatoriano ante el Dios antropocéntrico y la iglesia patriarcal.
27 de Mayo del 2015
POR: Atawallpa Oviedo Freire

Investigador del pensamiento y episteme indígenas. Fundador de la Multiversidad Yachay Wasi. Impulsor del "indianismo".

Las izquierdas y las derechas son enemigos políticos, pero a nivel ontológico, epis-témico, cultural, religioso, racial, son amantes".

“Nuestra América debe sacudirse de todo neocolonialismo.
Lo que más abunda todavía son esos intentos neocolonialistas”[1].
Rafael Correa.

No sabemos qué entiende Correa por neocolonialismo y que quiere decir con “todo neocolonialismo”. Seguramente se refiere al colonialismo político-militar por parte del “imperialismo norteamericano”. Pero, ¿es ese el único colonialismo? Y los colonialismos económico, cultural, racial, sexual, religioso…, no lo son? ¿El colonialismo político está separado de todo lo que representa y constituye el colonialismo en su conjunto?

Si Correa dice “todo”, entenderíamos que se refiere a todas las formas y expresiones del neocolonialismo… Pero, tan solo son golpes de pecho como los que se dio el 30-S, pues hablar del “imperialismo del siglo XXI” sin hacer referencia al colonialismo en forma integral es tan solo un saludo a la bandera. El neocolonialismo se expresa a nivel epistémico, ontológico, axiológico, hermenéutico, a través de la modernidad y del auto-denominado primer mundo. El colonialismo hace 500 años se definía como monarquías civilizadas y cultas, ahora el neocolonialismo se titula pomposamente repúblicas desarrolladas y avanzadas.
Según los herederos del colonialismo, éste desapareció luego de la independencia de España. Creer esto, es creer en la historia y pensamiento oficial, que no quieren ni les interesa reconocer que la colonización siguió y sigue por otros medios y formas. Que continuó con el mismo proceso iniciado hace 500 años pero con otros eufemismos, en vez de decir que vienen a civilizar, culturizar, evangelizar, etc., ahora dicen a desarrollar, progresar, adelantar, etc.

Reconocer la “independencia” (derecha) o “primera independencia” (izquierda) es aceptar la colonización, que hoy implica no hacer un proceso de descolonización profunda, para continuar serviles a las modernas monarquías republicanas que sostienen el desarrollado y profundizado pensamiento colonial-patriarcal-civilizatorio en el siglo XXI.

Para el pueblo hasta ahora no ha habido ninguna independencia, peor puede haber una segunda, tan solo fue una independencia para los criollos. Lo que implica plantearse actualmente una primera y definitiva descolonización, sino todo será pura retórica y nada en concreto, como lo demuestran los 500 años de democracia occidental que no han modificado la situación de dominación, solo ha alcanzado nuevos ribetes y expresiones.

Tanto derechas e izquierdas, ensalzan a Bolívar y otros, cuando el colonialismo alcanzó nuevos niveles y dimensiones, tan solo hubo un corte administrativo pero siguió y siguen las mismas instituciones políticas, económicas, jurídicas, culturales, sociales, etc. impuestas por los criollos y sus descendientes. Acaso hay alguna diferencia entre el sistema ecuatoriano y el occidental. ¿No es el mismo sistema de Montesquieu? Incluso ahora el colonialismo es mucho más fuerte que antes, pues el conquistador ahora tiene muchos colonizadores casa adentro y muy bien preparados. ¿No es cierto, señor Rafael Correa?

¿Será posible que solo haya neocolonialismo geo-político y que éste esté separado de los demás elementos que la constituyen? ¿Desde Europa solo llegó el colonialismo político-administrativo o todo lo que representa el sistema-mundo eurocéntrico? ¿Es posible que el pensamiento epistémico colonial-imperialista no esté dentro de las universidades occidentales? ¿Son universidades anticoloniales  o por el contrario son la máxima expresión del colonialismo epistémico de nuestro tiempo? Acaso los más grandes pensadores del neoliberalismo no han salido de dichas universidades.

Sin dejar de mencionar, que en algunas universidades occidentales hay algunos personajes anticoloniales (Noam Chomsky), pero la mayoría son preparados para continuar el vasallaje desde otras presentaciones y medios. Hay muy pocos profesores descolonizadores, algo así como en la película La Sociedad de los Poetas Muertos donde un profesor de literatura rompe con toda la visión colonial-patriarcal-civilizatoria y pretende otro tipo de educación, que implique amar el “carpe diem”, o el “aquí y ahora” como dicen los maestros-sabios de todas las culturas del mundo, en diferencia a la visión desarrollista y futurista del colonialismo desarrollista. Aunque a la final el patriarcalismo se impuso y el profesor “Oh Capitán mi Capitán” fue expulsado de la institución educativa.

Por cierto, ¿en las Escuelas del Milenio del correismo habrán profesores como el señor Keating?, o simplemente es la misma educación colonial pero ahora con formas más sofisticadas, en modernos edificios y mejores laboratorios, para facilitar y profundizar el neocolonialismo epistémico del primer mundo. ¿Es esa la educación de la excelencia neocolonial? Por el contrario, los institutos alternativos de tipo Montessori, Steiner, Pestalozzi, Waldorf,  han sido repelidos y obligados a uniformarse en el pensamiento único del correismo. No se diga las escuelas interculturales.

En este punto, vale la pena también referirse a la FLACSO o la Universidad Andina consideradas actualmente las más avanzadas en el pensamiento crítico del Ecuador, pero que a la final desarrollan a otro nivel los mismos esquemas y estereotipos del ilustrismo y del positivismo, es decir, del colonialismo logocrático o como diría Boaventura de Souza Santos de “las epistemologías del norte”. Todos sus alumnos están preparados para insertarse en el sistema oficial, no para cuestionarlo y cambiarlo desde la resistencia anticolonial, máximo para tener una actitud anticapitalista. Tanto es así, que no existe en dichas universidades una formación en Filosofía Andina o carreras basadas en las epistemologías indígenas. Tan solo por ahí unos cursitos y conferencias. ¿Cuándo aparece una Maestría en Sumak Kawsay?

La única universidad anticolonial y por ende antipatriarcal, antiimperialista, anticivilizatoria, anticapitalista, antiantropocentrista, era la Amawtay Wasi, con otros tipos de epistemologías provenientes de la alteridad, pero ante todo con otras estructuras, pedagogías, metodologías, simbologías, etc. Quedará para la historia que un gobierno autotitulado de “izquierda” la eliminó, y por el contrario, instituyó la mal denominada “Universidad Yachay” que sigue los mismos patrones de las universidades economicistas, que ponen a la tecnología y al productivismo como elementos supremos, tal como lo cree y lo promueve la derecha y el gran capital[2], cuando el dilema principal es superar el colonialismo en forma integral o total. No solo se necesitan más tecnócratas de la “economía del conocimiento” sino científicos que reformulen todas las ciencias desde las “epistemologías del sur”. Ahí está lo revolucionario.

El correismo en estos 8 años de desgobierno –sería mejor decir- y luego de haber puesto en marcha el neocolonialismo epistémico (institutos del milenio), cultural (profesionales provenientes del primermundismo), racial (persecución al movimiento indígena), sexual (plan familia)…, ahora se lanza con el neocolonialismo religioso para completar su “segunda y definitiva independencia”, es decir, la segunda y definitiva colonización. Ese su gran propósito, construir el Estado-Nación que no ha logrado todavía la “derecha conservadora” y que ahora la “derecha progresista” lo pretende, para ello han logrado cooptar a algunos indígenas bajo el eufemismo de interculturalidad y de Buen Vivir. Hábil maniobra para folclorizar lo indígena dentro de la sociedad nacional. Tomar los nombres y vaciarlos de contenido. Con ropas indígenas pero con pensamiento eurocentrista.

Hasta ahora no hemos escuchado casi ninguna voz que critique la visita del “Vicario de Cristo”, como en otras oportunidades tampoco han criticado la visita neocolonialista que ha hecho su majestad el Rey de la “Madre Patria”. Por el momento, máximo se han escuchado unas pocas voces que critican los excesivos gastos que se piensan realizar, pero ni derechas ni izquierdas, ni intelectuales ni académicos, han cuestionado al neocolonialismo de fe que arriba en su propósito de adoctrinar y domesticar más al pueblo ecuatoriano ante el Dios antropocéntrico y la iglesia patriarcal.

Antes le trajo León Febres Cordero (derecha) al Papa Juan Pablo II, ahora otro autoritario de la “dictadura del corazón” (izquierda) le trae al Papa Francisco, con los mismos propósitos de continuar profundizando la dogmatización del pueblo. ¿Pura coincidencia?

Hasta hace unos pocos años, habían izquierdistas que se decían ateos y creían con Marx que la “religión es el opio de los pueblos”, pero como ahora las izquierdas también se han fumado no pueden salir de esa adicción.

Se reclaman de izquierda política pero al mismo tiempo se confiesan con la derecha religiosa. Antes comulgaban con la teología de la liberación[3] y aplaudían a “curas rojos”, que si bien habían cuestionado el hegemonismo de los gobiernos de derecha y del sistema imperante, seguían implantando el colonialismo de fe y por ende la dominación antropocentrista de la naturaleza y de la vida. Por ejemplo alaban a Monseñor Proaño, pero, que diferente hubiera sido si el “obispo de los indios” se habría dedicado a enseñar y motivar en la revalorización y profundización de las espiritualidades indias, y no a formar curas católicos indios y más feligreses cristianos.

Quizás “salvaba” a los indios de los terratenientes pero seguía sometiéndolos al gran terrateniente del cielo, es decir, al “servilismo religioso” que implica soñar el paraíso en el más allá, cuando la Pachamama es el paraíso de todos los días. Pobres, aquellos que viven en el pecado cristiano cuando Dios o el Gran Espíritu está en todos lados brindándose como montaña, maíz, aire, amor…

Acaso las izquierdas han promovido las espiritualidades animistas y vitalistas, o por el contrario en su pensamiento positivista creen que son brujería, superstición o fetichismo de “pueblos atrasados”, como también lo cree la derecha. Ramón Grosfoguel nos recuerda que Marx estuvo de acuerdo con la invasión de Inglaterra a la India y de EEUU con el norte de México, pues consideraba que estos pueblos eran “sociedades atrasadas” con respecto a Occidente.

Las izquierdas y las derechas son enemigos políticos, pero a nivel ontológico, epistémico, cultural, religioso, racial, son amantes.

Deberíamos escuchar al ex Subcomandante Marcos, ahora Subcomandante Galeano, cuando dice: “Somos los ciudadanos los que tenemos el verdadero poder, ni los banqueros, ni los políticos, estos últimos se supone que se deben a nosotros, pero realmente se deben a los primeros; pero la capacidad final de elección y de control sigue siendo nuestra. Cuanto antes volvamos a aprender esas grandes verdades, antes nos libraremos de los parásitos que infectan ambos colectivos."

Seguramente ahora Fidel Castro estará orando al dios antropocentrista para que no le mande al infierno. Y así demás izquierdistas, como su hermano Raúl, o como el vicepresidente de Bolivia Alvaro García Linera quien decía en estas últimas navidades cristianas que pasé en Bolivia: “Recordemos que nos estamos reuniendo con la familia, con ustedes para recordar el nacimiento de una persona muy importante, Jesús, una persona que 33 años después va a morir por todos nosotros, en un acto tan noble, tan extraordinario que alumbra todavía nuestras vidas hasta el día de hoy. Recoger su enseñanza, de unidad, de paz, pero ante todo su enseñanza de sacrificio por los demás”, dijo durante un desayuno con los periodistas.[1]” “Manifestó que Cristo es el símbolo de la entrega y que en la Noche Buena, se recuerda en nacimiento de Cristo que murió en la cruz para salvar, liberar y ayudar a los seres humanos. “Entonces recordar ese gesto tan noble, ese gesto ha heroico, ese gesto tan desprendido, Navidad es para eso, para intercambiar afectos, y es para recordar el nacimiento de una persona que se sacrificó por el resto de los seres humanos para que puedan vivir bien”[2].
No cabe en mi entendimiento cómo se puede ser anticolonial marxista leninista como ellos se declaran y de otra parte colonial religioso. Y no estamos haciendo una crítica a la espiritualidad o a la creencia en lo sagrado y la divinidad, pues el indianismo no es ateo ni secular. Entendemos que hay una diferencia entre espiritualidad y religión. La espiritualidad es una visión animista que considera que todo ser en la vida tiene conciencia y es parte de la conciencia total, y por el contrario la religión considera que solo la tienen los seres humanos, mas bien dicho solo los varones, pues ni siquiera las mujeres la tenían en la visión patriarcal religiosa. De ahí que para los vitalistas, dios o la conciencia total, es la vida misma y tiene todas las formas y presentaciones que podemos conocer; pero para las religiones, dios es un viejo, varón, blanco, casto, montado sobre una nube, esperando a ver cuántos se portan mal para mandarles al averno[4]. 

Por lo que resulta extraño -por decir lo menos- lo que señala el marxista leninista de García Linera, en complicidad con Evo Morales que comparte el mismo discurso. Así por ejemplo, pudimos ver con nuestros propios ojos como habían embadurnado la plaza de la independencia Murillo con toda una serie de filigranas cristianas en homenaje a las navidades católicas, y nada en referencia al Kapak Raymi que se celebra en esas mismas fechas en el mundo andino. Esos son los nuevos izquierdistas, como decía un graffiti: “Pobre país, hasta los comunistas son de derecha”; a lo que añadiría: y pacatos.
Si bien la mayoría de las izquierdas hasta hace poco eran antireligiosas y antiespirituales, ahora se han vuelto religiosos y ojalá algún día devengan espirituales. Es decir, por un lado son antiimperialistas y anticapitalistas, pero por otro lado son racionalistas, antropocentristas y cristianocéntricos. Lo que quiere decir que en el fondo son parte del colonialismo raigal. La visión religiosa y su oposición la atea y la secular vienen del patriarcalismo, pues las visiones pre-patriarcales o matriciales, eran y son, espirituales.

Pero no solo se ve este fenómeno colonial en la izquierda sino en muchos políticos indígenas que están en lo más alto de las dirigencias. Así la asambleísta Lourdes Tibán se casó recientemente por la iglesia católica, de esta manera reconociendo y ratificando a la iglesia colonial y consagrándose ente el de Dios de pelo rubio y ojos azules, lo que implica desconocer a las visiones indígenas que realizan su comunión con lo sagrado de la vida misma. Por lo menos algunos hacen la ceremonia católica y la ceremonia indígena, pero ella solo participó de la cristianocéntrica y seguramente también estará de acuerdo con la visita del Papa y querrá su bendición.

Y así otros dirigentes que creen en los dioses y vírgenes antropocéntricos del conquistador. No se diga el indígena común y corriente que está totalmente colonizado en la fe cristiana, al extremo de considerar como paganismo a las formas propias, como hace referencia un artículo de El Comercio: Este proceso de conversión empezó en 1951 y va en aumento. Este cambio, según los líderes indígenas, afectó en la continuación de los rituales ancestrales y en la práctica de las fiestas andinas que, en otros tiempos, tuvieron gran participación. Ese fue el caso del Inti Raymi (Fiesta del sol). También coinciden en que influyó en la organización. Ambos grupos (católicos y evangélicos) van por sendas distintas. En lo cultural, la mujer dejó de utilizar las wallcas, aretes y bayetas de colores porque son considerados “diabólicos”. La música y la danza se practican, pero con matices religiosos. Ya no acuden a los sitios sagrados, porque allí la iglesia católica construyó templos y colocó imágenes de santos y de vírgenes.[5]”

En este punto -valga precisar- antes que nos acusen de anti-europeos, que el colonialismo empieza con los propios hermanos europeos, quienes han sido colonizados por el patriarcalismo-civilizatorio- monárquico. Y luego de ser esclavizados han sido obligados a conquistar otros territorios. Pero ahora hay un fuerte movimiento anticolonial, incluso más fuerte que en los propios países colonizados, rescatando y revalorizando el pensamiento indígena europeo, en particular el Celta. Y no son necesariamente gente de izquierda sino parte de los movimientos alternativos y antisistema. El colonialismo y el neocolonialismo, es un fenómeno mundial que afecta principalmente a los pueblos occidentales.

En resumen, hay varias expresiones del colonialismo pero este es uno solo y no es posible desmembrarse de una parte, pues lo único que refleja es que no se entiende al colonialismo con todos sus tentáculos y transmutaciones, cayendo en hibridismos que desnaturalizan y despersonalizan, por ende transformándose en colonizadores de aquellos que todavía no lo son. Los sincretismos o mestizajes son construcciones o expresiones del colonialismo, de quienes no asumen una posición de resistencia plena y se dejan llevar todavía por los cantos de sirena occidentalocéntricos.

Y en muchos casos de indigenismo, más es el aprovechamiento de lo racial en beneficio personal que una defensa de la cultura y filosofía indígenas. Es otra forma de racismo, que acepta ciertos elementos del conquistador y que contribuyen a perpetuar el colonialismo en otras etapas y estadios, a pretexto de defender a los indios a nivel económico. Como dice Ramón Grosfoguel, la de-colonialidad es un proceso integral o interseccional que implica rebasar todo el “el sistema-mundo capitalista/patriarcal cristiano-céntrico/occidental-céntrico moderno colonial”.

Esto no lo entiende todavía la izquierda y gran parte del indigenismo. De hecho el presidente de la CONAIE ya está pidiendo una audiencia con el Papa. Esto implicar legitimar y valorizar a la iglesia católica, a una iglesia que ha demostrado ser corrupta, pedófila, opresora. Tal es el nivel de degeneración y deformación al que ha llegado la iglesia, que en vez de ser parte de la crítica y cuestionamiento a este poder ideológico que es la “iglesia de los pobres”, lo que se hace es revalorizarla para permitir que siga empoderando y colonizando la mente de nuestro pueblo, ahora que hay muchos fieles que se han desencantado. En esto, el pueblo europeo –especialmente desde Francia hacia el norte- es el que más ha rechazado a las religiones y por el contrario hoy existe un gran movimiento espiritual. Han comprendido que las religiones son todo lo contrario a las espiritualidades.
Por tanto, es importante comprender que no hay diferencia entre los primeros curas y los actuales, por mas que haya habido un Bartolomé de las Casas o un Motolinía hace 500 años, o un Arnulfo Romero[6] o un Elder Camera en nuestro tiempo, que si bien podemos valorar su lado humano y su lucha por los “pobres”, es totalmente cuestionable el religiosismo que hizo la teología de la liberación con el “Cristo Obrero” o el “Cristo Negro” y demás formas para maquillar el colonialismo profundo que entraña su existencia ontológica como tal[7], y de esta manera no hacer algo por un real proceso de descolonización a todo nivel.

Es mas resaltable lo que han hecho otros curas que han cuestionado a la iglesia, al dios antropocentrista, y han botado la sotana, y por el contrario se han dedicado a fortalecer las instituciones espirituales - comunitarias. Esos ex curas han sido realmente anticapitalistas, anti-antropocentristas, anti-civilizatorios, al ser profundamente anticolonialistas. En general, solo los que han sido firmes anticolonialistas han sido revolucionarios plenos, como José Martí.

Tanto es así, que la teología de la liberación como la izquierda, no han logrado y en algunos casos ni siquiera se han propuesto una descolonización de sus organizaciones y de su pensamiento. La izquierda sigue siendo verticalista (machista), racionalista (positivista), racista (indios y negros), sexista (transfobia con los homosexuales), etc. Y en esto la CONAIE y Pachakutik también están manchados con ciertos niveles de colonialismo. Se hace necesario una profunda descolonización hacia adentro, empezando por cada uno, desde las formas de vivienda hasta los comportamientos, luego la familia, las comunidades, y las organizaciones sociales y políticas. Comenzando por algo tan simple y elemental que es el círculo como estructura de funcionamiento. Si eso no se entiende, peor lo demás.
Con todo lo señalado no pretendemos caer en fundamentalismos ni purismos -como nos atacaría el logocratismo-. Efectivamente no se trata de caer en extremismos pero tampoco en folclorismos y eclecticismos,  que es lo que vemos en su gran mayoría y con el pretexto de no caer en esencialismos. Guardar armonía y equilibrio ese es el reto y el desafío, como pregona el “Pensamiento Yachak” del cual nos alimentamos y sentimos.

En definitiva a este nivel ha llegado la “nueva izquierda”, teniendo como máximo y mejor representante de todo ello a Rafael Correa, quién se dice de izquierda política pero es de derecha a nivel epistémico, ontológico, hermenéutico, racial, sexual, religioso. Por eso Correa (Izquierda) y Mauricio Rodas (Derecha) están de acuerdo en el religiosismo, y solo se pelean por ver quién hace más por el “Santo Padre” y así se ganan más votos del pueblo, pero ambos son cristianocéntricos. Esa es la izquierda moderna, un integrismo en la que se hace una fanesca católica-colonial de epistemes conservadoras, liberales y marxistas.
En eso nos encontramos hoy en día, antes había una izquierda radical extremista y ahora, el otro polo de lo mismo. Una izquierda, devota y sumisa al dios antropocentrista y al dios dólar. Nada más.
 

[1] Enero 28 – 2104, Radio Mundial
[2] Rafael Correa a RT: "El imperialismo del siglo XXI son los dólares"
[3] Entonces allí, el proyecto de la teología de la liberación —con todas sus contribuciones y aportaciones— incurre en una reproducción de uno de los grandes límites que es la de adoptar un cierto marxismo euro-centrado y patriarcalizado. La fusión del cristianismo con el marxismo está filtrada a través del ojo colonial y viene de una noción del pobre con énfasis de clase donde hay invisibilidad del tema racial, el tema de género u otros ejes articuladores del poder. En este sentido, tenemos una situación donde la teología de la liberación encuentra sus limitantes. http://www.analectica.org/entrevista-a-ramon-grosfoguel/#sthash.L5lWRvLv...
[4] En el momento en que traducimos Alá (Al-lāh) inmediatamente le imprimimos toda la idea de Dios de la cristiandad, es decir, un viejo blanco con barba que se encuentra en una nube con un bastón vigilándote; si te desvías te da con el bastón y si no te corriges te manda al infierno; este es el Dios de la cristiandad. Es un Dios que prohíbe, vigila y castiga. Además es un Dios humanizado en un hombre blanco con barba que está en una nube vigilando a todo el mundo. Esto no tiene nada que ver con Alá (Al-lāh) ni con Pacha-mama ni con otras nociones donde se maneja la idea de una fuerza o energía de vida cósmica con inteligencia que no puede ser traducida en algo humano y, por consiguiente, no puede ser humanizado. http://www.analectica.org/entrevista-a-ramon-grosfoguel/#sthash.L5lWRvLv...
[5] 15 de marzo de 2013
[6] Pero en el martirologio católico latinoamericano, quizá ningún sacerdote será tan venerado como Romero porque su asesinato a causa de la fe católica y en contra de los abusos del Estado. El Comercio, 23-05-2015.
[7] En la celebración eucarística que el Papa oficiará en Quito, en el parque Bicentenario, a las 10:30 del 7 de julio, se contará con espacios para dos lenguas ancestrales del país, esto debido a que Ecuador, según su Constitución es un país plurinacional, pluriétnico y pluricultural. La participación de miembros de las comunidades shuar y kichwa se dará en dos momentos de la homilía: durante la oración de los fieles y en la segunda lectura. EL COMERCIO, 19 de mayo de 2015.