Gustavo Jalkh y el horror judicial

Gustavo Jalkh y el horror judicial
Concursos amañados, amiguismo, sentencias hackeadas, designaciones arbitrarias de funcionarios y el perverso “error inexcusable” con que se sancionó a funcionarios honestos, configuran un esquema de control mafioso del sistema judicial, con el único afán de favorecer intereses particulares.
07 de Junio del 2018
POR: Juan Cuvi

Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo.

Las fortunas verde-flex habidas y mal habidas en este período influirán en la política ecua-toriana de los pró-ximos años. Tal como sucedió con las fortunas del velas-quismo".

Todavía no nos curamos del espanto. El informe con el cual el Consejo transitorio (CPCCS) cesó a los miembros del Consejo de la Judicatura deja pasmado al más plantado. Y no porque no se sospechara de la trama de corrupción y abuso de poder que operaba al interior de ese organismo, sino porque espeluzna escucharlo de manera oficial.

Concursos amañados, amiguismo, sentencias hackeadas, designaciones arbitrarias de funcionarios y el perverso “error inexcusable” con que se sancionó a funcionarios honestos, configuran un esquema de control mafioso del sistema judicial, con el único afán de favorecer intereses particulares. De horror. No solo eso: en realidad, durante diez años se puso en práctica un sistema jurídico para viabilizar un proceso de acumulación capitalista inédito en nuestra historia nacional. En buen romance, para hacer negocios.

En un foro sobre coyuntura económica realizado en la Facultad de Economía de la Universidad Central, Francisco Muñoz y John Cajas Guijarro plantearon que lo que hoy está desmontando el Consejo transitorio es un mecanismo perfectamente concebido y aplicado para permitir la depredación de la riqueza nacional durante una década. El propósito central fue la impunidad: impedir el control y la sanción del latrocinio correísta.

A la sombra de este engranaje de corrupción e impunidad han proliferado nuevos grupos empresariales correístas, que intentan codearse con los viejos grupos oligopólicos que se beneficiaron de la bonanza petrolera. Las fortunas verde-flex habidas y mal habidas en este período influirán en la política ecuatoriana de los próximos años. Tal como sucedió con las fortunas del velasquismo.

Pero el desplome del Consejo de la Judicatura cesado no se queda ahí. Las demandas judiciales por violación de derechos puedes ser interminables… y, además, encadenadas. Por ejemplo, las demandas de invalidez de aquellas sentencias emitidas por jueces designados en forma ilegal. El que menos se va a sentir perjudicado, y va a exigir reparaciones.

En ese sentido, el daño irrogado a la justicia por el Consejo de la Judicatura correísta es descomunal. Pone en evidencia la arbitrariedad y la corrupción como sistemas. Deja en herencia una maquinaria plagada de irregularidades. Vulnera aún más la ya desacreditada imagen de la administración de justicia.

El mayor problema, no obstante, es la perpetuación del mismo modelo de acumulación capitalista con el actual gobierno. Maniatado por la debacle económica que le dejaron, Moreno no logra –o a lo mejor no quiere– salirse de las políticas fracasadas del correato. Continúa con la neoliberalización de la economía. Lo que no sabemos es si está consciente de que ese modelo requiere de una administración de justicia de bolsillo.