¿Más guerra a las drogas?

¿Más guerra a las drogas?
En la realidad fáctica, el problema de la presencia de las drogas en el país no puede reducirse a esas incautaciones, por más laudables que sean. En efecto, es preciso preguntarse qué está aconteciendo en el país como para que haya sido elegido como uno de los puertos privilegiados de exportación de sustancias por parte del tráfico internacional.
22 de Junio del 2017
POR: Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

En un mo-mento dado del antiguo Consep, se constru-yeron nuevos discursos y actitudes que termina-ron en el tacho de la basura del mismo Consep y, sobre todo, de la basura policial".

En los últimos meses se ha hecho más evidente lo que venía aconteciendo desde hace muchos años. Ecuador constituye uno de los puntos privilegiados para la exportación de cocaína y mariguana producida en Colombia y en Perú. Así de fácil. Es cierto que cada decomiso implica una reducción de esa misma cantidad de sustancias en otros mercados. Y es absolutamente laudable cada acción policial que termina en la incautación de cualquier droga que llega al país para el consumo local y para la exportación.

Sin embargo, en la realidad fáctica, el problema de la presencia de las drogas en el país no puede reducirse a esas incautaciones, por más laudables que sean. En efecto, es preciso preguntarse qué está aconteciendo en el país como para que haya sido elegido como uno de los puertos privilegiados de exportación de sustancias por parte del tráfico internacional. Las cosas no se dan al azar y menos aun cuando se trata de negocios de altísima rentabilidad como el negocio de las drogas.

Según datos de la prensa nacional, en el primer semestre del presente año se habrían decomisado más de 47 toneladas de drogas de las cuales 38 serían de cocaína. Por supuesto, esas drogas no llegan para el consumo interno sino para la exportación, fundamentalmente a Estados Unidos y a Europa.

Las autoridades del ramo hablan de haber desarticulado un número importante de organizaciones destinadas a este negocio. ¿Desarticular? ¿Cómo estar seguro de que, al apresar a quienes transportan drogas y sus inmediatos enlaces, se desarticulan las organizaciones internacionales de narcotráfico? Estas supuestas desarticulaciones no constituiría sino una fantasía más que con frecuencia invade a los poderes políticos y que, en última instancia, termina perjudicando no solo las acciones sino también las políticas y las estrategias del Estado destinadas a enfrentar el problema de las drogas.

El tema del tráfico internacional y nacional y del uso de drogas es sumamente complejo y, por lo mismo, exige reflexiones teóricas cada vez más profundas. Para lograrlo, es indispensable abandonar, de una vez por todas, esos discursos oficiales mediante los cuales se construyen saberes y actitudes que conducen a una serie de engaños no solo en las percepciones sociales sino fundamentalmente en las percepciones oficiales.

Desde luego que es necesario valorar todos los esfuerzos realizados por el Estado. Pero no es suficiente. En efecto, hace falta colocar en la mesa de los análisis y discusiones teóricas y políticas el tema de las drogas para evitar caer en ese pensamiento facilista que no conduce sino al engaño.

Por ejemplo, recientemente y luego de una captura, un jefe policial afirmaba que con esa incautación se había evitado que casi dos millones de dosis lleguen a los consumidores. Esa afirmación responde a una aritmética elemental que en nada ayuda a entender la complejidad de la problemática. En efecto, en la calle no hicieron falta esos supuestos dos millones de dosis. Hubo mariguana para todos y sobró para el día siguiente. ¿Se entiende?

Como lo han reconocido casi todos los países, la guerra a las drogas ha sido y sigue siendo un estruendoso fracaso. ¿Qué guerra ha producido beneficios a la humanidad? ¿Qué guerra no ha implicado destrucción, tortura, sufrimiento y muerte? Y la guerra a las drogas ni ha sido ni es ni será una excepción.

Urge la construcción de nuevos saberes y actitudes sobre las drogas en general y sobre la marihuana en particular. En un momento dado del antiguo Consep, se crearon espacios para la elaboración de nuevos discursos y posicionamientos que dieron buenos frutos, como las numerosas investigaciones socioculturales que se realizaron y los planes de intervención educativa. ¿Ha ido a parar todo en el tacho de la basura?

Tan solo los cambios de mentalidad y actitud revolucionan el mundo. El problema de las drogas lo demanda hoy. Mañana seguramente será demasiado tarde.