Presidente, ¿rever lo de las drogas?

Presidente, ¿rever lo de las drogas?
No sería adecuado ni muy pertinente eliminar la Secretaría de Drogas. En cambio, sí reorganizarla. Analizar su personal y su desempeño, sus tareas. Mirar con lupa cosas que se hacen y también las que se han dejado de hacer. Reorganizar su personal no solo desde las relaciones políticas sino también desde los saberes sobre la temática. Dar un espaldarazo a nuevas estrategias de prevención y de investigación.
11 de Junio del 2018
POR: Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

Presidente, el país requiere de una clara y profunda reno-vación en la política de drogas acorde a las condi-ciones del mundo contem-poráneo".

Con el propósito de reducir el tamaño del Estado, entre muchas estrategias, como las económicas, se fusionaron instituciones y ministerios. Tal vez una estrategia viable en algunos casos, pero en otros quizás totalmente inadecuado como en lo que tiene que ver la desaparición de la Secretaría de Drogas. Entonces ya me referí a este tema sin recibir comentario alguno del sector oficial. Normal. Sin embargo, vuelvo a hacerlo porque con el tiempo se hacen evidencian más los posibles daños que se causarían al país con la división del tema de drogas entre los Ministerios de Educación y de Salud.

Los objetivos del Ministerio de Educación se cumplen a través del sistema educativo nacional que involucra a las respectivas instituciones del sistema escolar en todos sus niveles (antes: primaria, secundaria, etc.). Todos deben ingresar necesariamente en este sistema como condición de vida de cada ciudadano y del Estado.

Por otra parte, el objeto de la educación es el saber que se forma con conocimientos múltiples, complejos, casi infinitos: un proceso en el que pasamos toda la vida porque es infinito el flujo de nuevos objetos de saber. ¿Qué es el saber? Quienes optaron por aprender matemáticas pasan la vida entera tratando de saber más. Quizás nunca las dominen. Y los profesores, especializados en partes específicas del Saber, no son más que buenos mediadores. E igual todos aquellos que poseen miradas amplias del mundo y sus complejidades.

El tema de las drogas no es precisamente escolar, por cuanto se halla reducido a tres campos muy especificados por los organismos mundiales que las tratan: la producción, el tráfico y el consumo. Tres realidades, reduccionistas si se quiere pero azas complejas. Esta complejidad tiene que ver, no tanto con la materialidad de las sustancias ni sus composiciones químicas (absolutamente invariables en sí mismas). Tampoco con los complejos procesos de producción o con los ciertamente perversos métodos ideados para el tráfico y el mercadeo. La verdadera complejidad se halla en las motivaciones para los usos conflictivos. Este es el punto nodal.

Por otra parte, desechemos la idea de que las drogas aparecieron en Occidente, en nuestras Américas, en nuestro país en un momento fatal en el tercer tercio del siglo pasado, traídas por mentes y manos criminales que se propusieron sembrarlas en la vida de las nuevas generaciones con el único afán de enriquecerse ilícitamente. Para este pensamiento, antes de ese día, la humanidad vivía casi en estado de honorabilidad a toda prueba.

Pero esa no es la historia. El uso de sustancias es tan viejo como la humanidad. En el Asia oriental, a los muertos se los enterraba con ataditos de marihuana para asegurar un viaje en paz a los lugares de los dioses. Y Yahvé se quejaba de que sus sacerdotes ya se habían olvidado de Él puesto que ya no recibía el humito de la planta.

Presidente Moreno, el Ministerio de Educación necesitaría capacitar profunda y adecuadamente a todos y cada uno de sus maestros en drogas o contratar maestros especializados en drogas, como los hay en física, química o geografía. Tarea imposible por múltiples razones que no vale la pena enumerar aquí. Una tarea que podría y debería hacerlo la Secretaría de Drogas si se propusiese hacerlo dejándose asesorar y capacitar.

El Ministerio de Salud con lo que le pertenece ya no puede más. Las tareas de salud se vuelven cada más complejas porque crecen sin cesar no tanto por las enfermedades sino por los criterios y conceptos tanto de salud como de enfermedad. Nunca será verdaderamente sano un pueblo que acude a los servicios de salud solo cuando está enfermo. Es indispensable reconocer, de una vez por todas, que el uso de drogas, en sí mismo y por sí solo, no constituye enfermedad alguna. Existe una tipología especial en torno a los usos. Como en todo, se dan usos conflictivos de mariguana que dañan la salud igual que usos conflictivos de alimentos o de bebidas.  

Desde hace mucho tiempo se habla y se practica la salud preventiva que corresponde al Ministerio de Salud. ¿Qué puertas abriría para atender los reales y supuestos problemas de salud derivados de los usos conflictivos de drogas si ya no posee puerta alguna cerrada? ¿Se habrán asumidos las diferencias entre los usos conflictivos y no conflictivos de drogas?

No sería adecuado ni muy pertinente eliminar la Secretaría de Drogas. En cambio, sí reorganizarla. Analizar su personal y su desempeño, sus tareas. Mirar con lupa cosas que se hacen y también las que se han dejado de hacer. Reorganizar su personal no solo desde las relaciones políticas sino también desde los saberes sobre la temática. Dar un espaldarazo a nuevas estrategias de prevención y de investigación.

Presidente, el país requiere de una clara y profunda renovación en la política de drogas acorde a las condiciones del mundo contemporáneo. Por favor, no elimine la Secretaría de Drogas, pero sí reformúlela con personal realmente capacitado.