Ecuador en la órbita de China

Ecuador en la órbita de China
Son 10 sectores en los cuales unas 20 empresas chinas tienen grandes contratos con el gobierno ecuatoriano. China avanza en la ejecución de obra pública no solo en hidroeléctricas y minas, sino también en petróleo, salud pública, agua, vialidad... Con las nuevas promesas de inversión por USD 7500 millones, Ecuador acrecienta su dependencia del gigante asiático.
27 de Diciembre del 2014
Redacción Plan V

Ecuador está con luz propia en la órbita China. El mayor banquero del mundo ha dado líneas de crédito al Ecuador por cerca de USD 12 mil millones, incluido el monto que el presidente Rafael Correa trae de su visita oficial a la súper potencia a inicios de enero. 

Entre el 2007 y el 2012 China ha invertido cerca de USD 240 000 millones en América Latina, y ahora anuncia un nuevo paquete de USD 250 000 para los próximos años para varios países de la región. 

Los grandes beneficiarios de esta “generosidad”: las empresas chinas, la tecnología china, los capitales chinos y los gobiernos populistas, que pueden mostrar obras de infraestructura, cara y con muchos cuestionamientos ambientales y laborales, pero útil mostrar.

En Ecuador actúan 20 empresas chinas, gracias a proyectos financiados por dos bancos del país asiático: el Eximbank y el Banco de Desarrollo Chino. Aproximadamente 15 de estas corporaciones tienen los más grandes contratos en 10 sectores de la economía, especialmente los llamados sectores estratégicos, que involucran temas delicados como las telecomunicaciones, la electricidad, el petróleo, la minería.

A estos sectores se suman contratos en seguridad ciudadana, vialidad, salud pública, seguridad vial y agua. La modalidad de los contratos es por paquete, es decir EPC o llamados “llave en mano”. Gracias a esta modalidad de financiamiento y contratación, donde no existe licitación ni concurso de precios, el país no puede conocer si el costo de los proyectos es caro o está acorde a los precios de mercado que cualquier otra empresa no china ofrecería.

Los mayores beneficiarios de estos contratos en el Ecuador han sido las empresas chinas y algunos subcontratistas, de los cuales tampoco se sabe quiénes son ni cómo obtuvieron esos contratos. El otro gran beneficiario ha sido el Gobierno nacional y su estrategia de apoyo político a cambio de infraestructura.

El factor político

China ha tenido en Ecuador una cabeza de puente para ingresar en América Latina, pero también ha tenido fracasos, como el escandaloso caso de los radares chinos para las Fuerzas Armadas, un contrato fallido por USD 60 millones que hasta ahora no ha sido investigado ni sancionado a nivel gubernamental.

Uno de los primeros contratos exitosos fue en el ámbito de la seguridad ciudadana. Cuando se armó el primer convenio para el primer Sistema de Seguridad Integrado, o 911, ya el Estado ecuatoriano había firmado (noviembre del 2009) el contrato más grande de la década: casi USD 2000 millones con Sinohydro, la constructora china de presas más grande del mundo, para el Coca Codo Sinclair.

Para entonces, Jorge Glas ocupaba cargos en el Gabinete vinculados a las telecomunicaciones y luego a los sectores estratégicos. Su acceso privilegiado al crédito, especialmente con Exim Bank, uno de los bancos chinos que genera créditos para las países en desarrollo, le había llevado a consolidar dentro del Gabinete una reputación de efectividad lo cual se reflejo en poder político. Glas y su equipo habían negociado desde entonces la  mayoría de créditos chinos, con Exim Bank, para las hidroeléctricas, la minería, el petróleo y las telecomunicaciones. Lo cual estaba en su ámbito.

La cereza del pastel, sin embargo, lo que le granjearia definitivamente la hegemonía política en la disputa de facciones en las cuales se convirtió Alianza PAIS fue el acuerdo de facilidad petrolera o venta anticipada de petróleo con Petrochina, pues esto significaba una inyección de liquidez inmediata para gastos del Ejecutivo, en un modelo económico rentista que requería y requiere dinero contante y sonante para mantener la maquinaria política a todo vapor.

Así, a los activos políticos del grupo Glas se fueron sumando grandes obras de infraestructura, pero sobre todo se fue construyendo un nuevo imaginario en la desgastada Revolución ciudadana del buen vivir: para la nueva campaña, Glas obtiene el derecho, por mérito propio y de los capitales chinos obtenidos, a ocupar la candidatura a la Vicepresidencia de la República, una candidatura pragmática, con sentido político y con recursos, en desmedro de las propuestas agotadas de la cada vez más aislada y domesticada izquierda correísta, que luego de la Constitución de Montecristi no tenía nada nuevo que ofrecer.

Junto a Glas, Correa gana una nueva elección y su aparato de propaganda, asimilado con entusiasmo a la nueva propuesta, reconstruye la promesa correísta: el cambio de matriz energética, y luego el cambio de matriz productiva.  Propuesta que además tenía su lógica económica, pues permitiría al Gobierno emprender en la eliminación de los subsidios e integrar el cambio energético en el imaginario de un nuevo país: productivo, innovador, listo a dar el salto hacia el Primer Mundo montado en la garrocha del conocimiento.

En ese camino se fueron sucediendo los nombres de las empresas y proyectos chinos que aceleradamente fueron dando músculo financiero al nuevo imaginario: Sopladora, Toachi Pilatón, Mazar Dudas, Quijos, Villonaco, la línea de trasmisión… luego los emblemáticos proyectos mineros, Ecuacorriente, o los proyectos de agua como Chone, Bulubulu, Canar, Naranjal; la fibra óptica con Huawei a la cabeza, o las petroleras Andes y Sinopec aportando a la explotación petrolera.

La empresa tecnológica china Ceiec, ofreció una solución ideal al problema de la seguridad ciudadana: la vigilancia.

Sin embargo, y a la par, de modo autónomo se fue gestando otra relación con otro banco chino: el Banco de Desarrollo. Sus capitales empezaron a financiar uno de los proyectos más exitosos en términos de la comunicación política  y las necesidades coyunturales del gobierno: la seguridad. El Sistema Integrado de Seguridad Ciudadana empezó a gestarse desde el Ministerio Coordinador de Seguridad, que dirigía el almirante (r) Homero Arellano. La empresa tecnológica china Ceiec, ofreció una solución ideal al problema de la seguridad ciudadana: la vigilancia, mediante la instalación de cientos de cámaras en las principales ciudades y carreteras, imágenes que se enlazarían a un software al cual se integrarían todas las instituciones que tuvieran que ver con la seguridad: Policía, bomberos, servicio de emergencia de los hospitales, Agencia Nacional de Tránsito, Secretaría de Riesgos… De ahí surgieron los centros de pantallas gigantes que asombraron al propio presidente de la República y que permitió a Arellano construir también una reputación de eficacia desde uno de los flancos más delicados y morosos del Gobierno: la lucha contra la delincuencia.

La dificultad de estos centros integrados fue el factor humano. Costó mucho que las entidades cedan en algo sus intereses corporativos para converger en el sistema. Al final, solo las Fuerzas Armadas quedaron fuera, por voluntad propia.

No solo la tecnología china impactó en el Gabinete. También la obra física, que fue construida por la empresa CAMCE, también china. La rapidez, sobre todo, de levantar la infraestructura permitió a esta empresa acceder a otros contratos, como los cuatro hospitales más grandes de la Costa ecuatoriana, dos en Guayaquil, uno en Portoviejo y uno en Esmeraldas. Pero aquí se presentó un problema de coordinación.

Algunas de estas obras complementarias, por las cuales las empresas chinas tuvieron contratos a dedo, estuvieron gestionadas por el entonces Instituto de Contratación de Obras, ICO, que luego de la sorpresiva destitución de su director, pasó a llamarse Secretaría de Gestión de Obras, una especie de unidad ejecutora que establecía los contratos de obras bajo el control directo del Ejecutivo. El problema surgió cuando el Ministerio de Salud poco o nada tuvo que ver en el diseño inicial de los hospitales, lo cual afectaba a los protocolos de la infraestructura hospitalaria de los cuales el organismo rector de la salud pública era el responsable.

La misma empresa que construyó los hospitales y los sistemas del 911 proveyó de al menos 200 ambulancias al sistema de emergencias de la salud pública. Y a la vez, Ceiec, la misma empresa que hizo la tecnología de los Centros Integrados de Seguridad Ciudadana puso GPS y cámaras de vigilancia en 55 000 unidades de transporte urbano y buses dentro del Ecuador, en un contrato con la Agencia Nacional de Tránsito.

Camino a China

La relación con las empresas chinas no ha estado exenta de problemas. Tras los líos iniciales con Sinohydro con Coca Codo Sinclair, aumentaron otros por la situación laboral de sus trabajadores y los retrasos en la obra. Tras la muerte de 14 trabajadores, tragedia que generó una reacción “prudente” de las autoridades y solo un anuncio de investigación penal, aparecieron otras denuncias de varias obras controladas por empresas chinas, sobre todo en problemas ambientales, o con las comunidades. Está aún cercano el asesinato de José Tendetza, líder shuar opositor a la empresa minera china, ECSA, y sobre cuya muerte tampoco las autoridades ecuatorianas han hecho mayores olas.

Al parecer, las empresas del país asiático tienen mayor poder del que se cree. En el último quinquenio China ha incrementado su presencia en el país. Los miles de millones de dólares en inversión lo convierten en el socio número uno del Ecuador en inversión pública. Y su presencia crecerá el doble, gracias a las promesas de financiamiento que firmó el presidente Correa este enero, durante el viaje oficial a China. 

Ahí Correa fue tratado como un gran amigo de la nueva superpotencia mundial y el país fue “privilegiado” con recursos cercanos a los USD 7500 millones, según fuentes oficiales.

Esas inversiones – préstamos de China irían a temas sociales. Se ha mencionado ya la construcción de 200 escuelas del milenio, y sectores de salud pública. El impacto político estaría en que los nuevos créditos saldrían del control de la órbita de la Vicepresidencia de la República y del Ministerio Coordinador de Sectores Estratégicos, controlado por personajes cercanos al Vicepresidente. Pero está por verse.

Por lo pronto, el propio Rafael Poveda, ministro coordinador se adelantó a firmar dos importantes convenios con empresas asiáticas: con Chinalco, un gigante de la industria minera y pesada, para instalar una fábrica de aluminio básico, y con una empresa portuaria para la modernización de los puertos ecuatorianos. De darse esta situación, más el financiamiento de obras emblemáticas como la Refinería del Pacífico y el Metro de Quito, Ecuador acabaría por convertirse en el Hong Kong de Sudamérica.

El modelo chino y el consenso de Pekín

"Con sus luces y sombras, es indudable que gracias a su tentadora y eficaz fórmula, el gigante asiático avanza imparable por el mundo en desarrollo, preludio -quizá- de una futura conquista de los mercados occidentales y, eventualmente, de un nuevo orden mundial dictado desde Pekín. Como es natural, su despliegue de tentáculos actual es consecuencia de la confianza de sus propias fuerzas, a lo que ha contribuido de forma decisiva la crisis financiera occidental. En cierto modo, esta ha puesto en jaque a todo el modelo. En China, de hecho, la crisis (occidental) se percibe como muestra de la decadencia de un sistema -el de las democracias liberales- cuyo prestigio está, según muchos, en entredicho. "China es hoy la alternativa. Nuestro modelo demuestra que hay otra opción. Y quien sabe, quizá mejor que la de Occidente, dijo, con claridad inusitada Li Guofu, diplomático con experiencia en Estados Unidos y África y experto en Oriente Medio. "Occidente quiere imponer su sistema al mundo, desde China a Oriente Medio. Quieren establecer una agenda basada en los derechos humanos, la democracia... Pero nosotros nos preguntamos `por qué deberíamos seguir ese modelo si, quizá, hoy está caducado", insistió.

"Ese sentimiento, el de que la hora de Occidente ha pasado, es compartido total o parcialmente por otros países en desarrollo que ahora ven en China un nuevo e incuestionable paradigma de eficacia. Por si fuera poco, el nuevo liderazgo corre a cargo de un país emergente -uno de los suyos- que está además dispuesto a prestar dinero, hacer inversiones o reforzar los lazos políticos sin imponer condiciones y evitando molestosas preguntas. Así, el sistema, que -aún siendo imperfecto- más prosperidad, bienestar, justicia, libertad e igualdad ha dado al ser humano de cuantos ha concebido el Hombre -la democracia- debe competir ahora con el "consenso de .Pekín", como se ha etiquetado al modelo chino.

"La fórmula mágica china es conocida: por un lado, intervencionismo de un Estado omnipresente en la economía y la sociedad; por otro, ferreo control político, incluido el sometimiento de los poderes del Estado -además del mediático o cuarto poder- al partido único, que detenta el monopolio del poder y no rinde cuentas a nadie. Este autoritarismo, que la propaganda califica burdamente como armónico, ofrece por su eficacia un seductor atajo al desarrollo, pero a un alto precio que pagan los desheredados. Este pragmatismo chino, como se alude recurrentemente a este sistema, está triunfando en el mundo en desarrollo. Por un lado en las naciones emergentes en las que imperan las libertades y la separación de poderes, las élites políticas locales se muestran dispuestas a claudicar ante el entusiasmo que provoca la llegada china. Por otro, esta fórmula es mucho más atractiva para los regímenes despóticos de África, Asia o América Latina, cuyas opacas alianzas con la mayor dictadura del planeta les da el oxígeno para seguir con vida. Allí donde China ve oportunidadess, opta por actuar como cómplice de los excesos.

"No es solo que China se haya convertido en el gran valedor y en socio de referencia de los regímenes más represores del mundo (Birmania, Corea del Norte, Irán, Sudán, Cuba), o que sus empresas estatales disfruten muchas veces de patente de corso frente a sus competidoras por el vértigo que provoca la autoridad del todopoderoso Estado chino. Se trata también de la penetración y aceptación de los estándares y valores chinos -mucho más ambiguos respecto a las exigencias laborales, sociales o medioambientales- en el ámbito de influencia de Pekín, desde los países en los que invierte hasta instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Banco Asiático de Desarrollo. La tesis del historiador y periodista británico Martin Jacques parece estar cumpliéndose: el mundo pensó que con la apertura de China esta se iba a occidentalizar. Lo que está sucediendo es justamente lo contrario: el mundo se está sinizando". (Lo entrecomillado es tomado del libro La silenciosa conquista china, de los periodistas Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araujo. Editorial Crítica, Barcelona, España, 2011.

II PARTE

Ecuador: dos ejemplos

En octubre del 2009, el Estado otorgó el contrato EPC o “llave en mano” a la empresa china Sinohydro, para la construcción y puesta en marcha de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. El monto: USD 1979 millones, para un potencial de 1500 megavatios. El plazo: 60 meses. La megaobra, símbolo del llamado "cambio de matriz energética", debía estar en operación en octubre del 2014, pero por diversos motivos, entre los cuales están el atascamiento del taladro de perforación, han demorado la obra hasta al menos marzo del 2016, según previsión del Ministro de Electricidad. No solo eso, la obra supera ahora los USD 2300 millones pero los trabajos de reparación podrían hacer que llegue a una cifra cercana a los USD 2800 millones.

Un retraso de 14 meses

A fines del 2014 se presentaron las dos crisis más graves en el coloso hidroeléctrico.  La primera fue cuando el propio Presidente de la República anunció que se había presentado un conflicto con la empresa constructora por la suspensión de los trabajos de excavación del túnel de presión. La causa: el atascamiento de los taladros. Fue cuando un vehemente mandatario negó rotundamente que el plazo de entrega se ampliaría y que en caso de retraso se empezaría a cobrar multa por cada día de atraso. De una vez hizo el cálculo: el país perdería USD 2,5 millones cada día y eso debería correr a cuenta de la empresa china. Eso fue el sábado 15 de noviembre, durante un Enlace Ciudadano

Casi de inmediato, el aparato de propaganda del régimen, empezó a anunciar la visita de Correa al proyecto para el martes 19 de noviembre. Y el mandatario dijo que no aceptaría demoras, anunciando que haría la exploración por “métodos tradicionales”. ¿Dinamita? ¿Pico y pala? Misión imposible. Cuando la numerosa comitiva oficial llegó a la zona del proyecto, hizo el recorrido y se dieron las charlas técnicas pertinentes, el Presidente hizo un nuevo anuncio: el problema no se resolvería con multas, sino con mayor inversión.

Casi un mes después de las "buenas noticias" de la prensa oficial, el sábado 13 de diciembre, ocurrió la tragedia: 13 trabajadores –cifra oficial- murieron arrastrados por una inundación dentro del túnel de presión, y 12 quedaron heridos.

Según fuentes técnicas, se podría cumplir el plazo, pero las obras emergentes de ingeniería constarían al menos USD 300 millones más. ¿Quién pagaría la factura? El Presidente no lo dijo, pero el “conflicto” se había superado. Solo primaron las buenas noticias: la obra estaría lista a tiempo, tiene un avance de casi el 75% y cuando se mostró los trabajos que se estaban haciendo con el topo, el diario gobiernista El Telégrafo anunció que “se pudo observar cómo trabajan las tuneladoras, que forran la estructura con un fondo de concreto. La tecnología implementada es una de las mejores de América Latina”.

Casi un mes después, el sábado 13 de diciembre, ocurrió la tragedia: 13 trabajadores –cifra oficial- murieron arrastrados por una inundación dentro del túnel de presión, y 12 quedaron heridos.  Los aterradores testimonios hablaron de la rotura de una compuerta de contención y de cómo las víctimas fueron golpeados por las rocas, atravesados por los hierros que actuaron como lanzas y murieron ahogados.  Oficialmente, la empresa Cocasinclair dijo que la causa fue un derrumbe en el pozo de presión número 1 de la Casa de Máquinas.

Las condiciones del pozo de presión fue precisamente una de las razones por las cuales el consorcio fiscalizador del proyecto, CFE-PYPSA-CVA-ICA (denominada “la Asociación”) hizo los respectivos cuestionamientos a los avances de la obra, mediante informes de fiscalización que se presentaron el 28 de marzo del 2012. La Asociación emitió seis órdenes de suspensión de los trabajos.  Respecto a la orden correspondiente para los trabajos en el ramal inferior de la tubería de presión,  señalaba que: “Esta fiscalización ordena a Sinohydro a partir del día de hoy suspender todos los trabajos de excavación en el ramal inferior de la tubería de presión en la zona de la Casa de Máquinas, por las razones siguientes:

1. Falta de aprobación por parte de la Asociación del criterio de diseño presentado por Sinohydro. 

2. Falta de presentación por parte de Sinohydro de la memoria de cálculo y planos de excavación, sostenimiento, medidas de protección y ventilación para ese frente de trabajo.

3. Inaceptables condiciones de seguridad en el frente de trabajo, especialmente las que tienen que ver con una ventilación deficiente; a pesar de la insistencia de la Asociación de que se tomen medidas para acabar con las concentraciones de gases tóxicos que exceden la norma y ponen en riesgo al personal, comunicadas a través de las minutas.

4. No ha sido ejecutada, conforme los estipula el contrato, la revisión del diseño de ingeniería conceptual ni ha desarrollado la ingeniería de detalle. La Asociación ratificó que Sinohydro no contaba por entonces con los documentos de ingeniería de detalle debidamente aprobados.

Otra orden de suspensión de trabajos señalaba que “Sinohydro no podrá iniciar los trabajos de excavación y sostenimientos en el rama superior de la tubería de presión en tanto no se cuente con los puntos de control topográfico para verificación y aprobación para construcción”.

En otros campos, según los fiscalizadores, el proyecto emblema tenía fallas de fondo, tales como: no contar con estudios de ingeniería de detalle aprobados, carencia de diseños definitivos para la construcción de las obras, no disponer de una programación en la ejecución de las actividades; inexistencia de personal clave calificado, desconocimiento de las normas de seguridad industrial e higiene, entre otras.

Por ejemplo, cuando la Asociación ordenó suspender las excavaciones en la Casa de Máquinas argumentó que “Sinohydro no ha atendido las observaciones de la Asociación donde se señala la falta de diseño de hormigón lanzado y que los planos presenten las mismas longitudes de anclajes que se presentan en la memoria de cálculo”.

El experto Patricio Enríquez solicitó una cita al presidente Correa para explicarle en detalle los graves problemas estructurales que se venían detectando en la obra. Pero nunca fue contactado, al contrario, perdió su empleo.

El contenido de los documentos, que fueron publicados en la desaparecida revista Vanguardia, en su edición 348 del 2 de julio del 2012 y firmado por Fernando Villaviicencio, fue también enviado en una carta al Presidente de la República, con copia a su secretario particular, Gustavo Jalkh, y al ministro de Electricidad, Esteban Albornoz.

Lo hizo el ingeniero Patricio Enríquez en abril y mayo del 2012. Por entonces él era un especialista técnico, administrador del contrato de Coca Codo. Enríquez solicitó una cita al presidente Correa para explicarle en detalle los graves problemas estructurales que se venían detectando en la obra. Mediante una carta, Jalkh respondió al técnico que se había delegado al vicepresidente Jorge Glas que atendiera ese pedido, pero Enríquez nunca fue contactado, al contrario, perdió su empleo.

Una de las diferencias esenciales de la fiscalización con la empresa china fue la contratación e instalación de las tuberías de presión, que conectan el embalse compensador con la Casa de Máquinas. La disputa se centraba en la calidad del acero, lo cual podía generar un perjuicio de USD 14 millones y la reducción de la vida útil del proyecto.

Una de las minutas suscritas por la propia empresa china puso en evidencia la magnitud de los problemas:

“Coca Sinclair EP y la Asociación Consultora manifiestan que la falta total de una adecuada programación de las obras, la falta de organización de los frentes de trabajo, la no utilización de diseños finales aprobados y la falta de personal calificado, unido a una falta de seguimiento de las obras que se están ejecutando, están produciendo atrasos en todos los frentes de trabajo y originan la ejecución de obras defectuosas, que deben repetirse o ser desechadas por falta de calidad o por no cumplir con los requisitos fijados en el contrato EPC. Se hace notar a Sinohydro que a pesar de las continuas exigencias para solucionar estos problemas, nunca Sinohydro ha cumplido sus continuas promesas y ofrecimientos de mejorar la calidad de las obras”.

El documento fue suscrito por el administrador del contrato, Ing. Patricio Enríquez, el representante de la fiscalizadora, Ing. Marco Aurelio Ramírez y por Sinohydro. Además firmaron el ex embajador de China en Ecuador, Cai Rungou y Yang Yuanhong.

Ese mismo año empezaron a aparecer los problemas  judiciales y laborales en torno al proyecto. En uno de los principales, la empresa Sakoto Construcciones, patrocinada por el abogado Fernando Larrea reclamó judicialmente por supuesto peculado al señalar que, al estar la empresa encargada de la obra civil de los campamentos en el complejo, denunció haber recibido de Sinohydro USD 179 como pago por cada metro cuadro de construcción de tres campamentos del proyecto. Pero a la vez, la empresa china habría cobrado USD 800 a la estatal Coca Sinclair EP por el mismo metro cuadrado de construcción. Sakoto era subcontratista de Sinohydro, empresa que se defiendió asegurando que la denunciante había abandonado los trabajos y que, al contrario, debía USD 1 millón. Esta denuncia fue presentada en abril del 2012, y la Fiscalía General tenía dos años para pronunciarse.

En noviembre del 2012, cerca de 30 trabajadores del proyecto Coca Codo acudieron a la Asamblea Nacional para denunciar abusos laborales. Los trabajadores denunciaron además maltratos físicos y supuestos abusos sexuales.

En la página de la Función Judicial, la empresa china presentaba además seis demandas en su contra en juzgados de trabajo, por incumplimiento en haberes e indemnizaciones laborales, reportó el diario El Comercio, de Quito.

En noviembre del 2012, cerca de 30 trabajadores del proyecto Coca Codo acudieron a la Asamblea Nacional para denunciar abusos laborales. Los trabajadores denunciaron además maltratos físicos y supuestos abusos sexuales.

La empresa china respondió en un comunicado que un “pequeño” grupo de 200 trabajadores, de los 4700 que tiene el proyecto, había realizado esos reclamos, pero que el Estado ecuatoriano, a través del Ministerio de Relaciones Laborales y la empresa Coca Codo Sinclair EP, hacía los seguimientos pertinentes.

Luego de la catástrofe de diciembre, con 13 muertos y 12 heridos, los trabajadores del proyecto volvieron a insistir en las condiciones de seguridad industrial, higiene ocupacional y de relaciones laborales que fueron denunciadas cerca de tres años antes. La respuesta de las autoridades del Gobierno fue la misma: investigaremos. De este modo, la Fiscalía arrancó una investigación.

Las cadenas de propaganda del Gobierno presentaron una panorama distinto a los reportes oficiales de la propia Sinohydro. Con motivo de la primera visita del presidente Correa a la obra, el gerente de la empresa contratista remitió una comunicación a las empresas subcontratistas para que, con motivo de la visita "se presente una buena imagen a la prensa, por lo cual era obligatorio retirar cordeles con ropa, levantar los colchones del piso, esconder la basura y escombros..."

En una carta de rectificación a un reportaje sobre este tema, suscrita por el gerente subrogante del proyecto, Luis Ruales,  y publicada por diario El Comercio, el ejecutivo asegura que la catástrofe del 13 de diciembre se debió "a un fenómeno hidrostático e hidrodinámico que afectó a una plataforma provisional utilizada para facilitar los trabajos de hormigonado que se realizaban en el codo inferior de la Tubería de Presión número 1". 

Ruales aseguró en el mismo documento que la orden de suspensión de trabajos dada por la Asociación Fiscalizadora, en relación con la Tubería de Presión, "se refiere, en realidad, a la supervisión de actividades ordenadas el 28 de marzo del año 2012 debido a que Sinohydro Corporation no había presentado información completa para este frente de trabajo y por problemas de ventilación. Una vez superadas estas situaciones (a los pocos días) se reiniciaron los trabajos con normalidad".

Sinohydro también hace carreteras en Ecuador

Sinohydro no solo construye Coca Codo Sinclair en el Ecuador. La empresa china, que realiza inversiones por más de USD 6000 millones en la República Democrática del Congo, y una represa de 1250 megavatios en Sudán, países africanos estos dos, tiene contratos de carreteras en Ecuador, otorgados por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

La empresa china realiza trabajos en varios tramos de los 139 kilómetros de la vía Cuenca-Girón-Pasaje.

El contrato es de USD 31 millones. El porta del MTOP señala que "esta arteria, pertenece a un paquete de proyectos contratados a nivel nacional con la empresa extranjera Sinohydro".

Otra obra, de este paquete entregado a la empresa china, corresponde a la reconstrucción de la vía Sígsig-Matanga-Gualaquiza. Esta obra empezó a fines de agosto del 2014 y tiene un plazo de 31 meses. La ruta cuenta con 94 kilómetros que comprenden labores de ampliación y mejoramiento de la misma, así como la construcción de su calzada nivel de hormigón asfáltico, dice la información oficial. El monto del contrato es de USD 65,4 millones.

¿Lo mismo con Hydrochina Corporation?

Según denunció el asambleísta Milton Gualán del desaparecido MPD, la empresa Hydrochina también incurre en maltratos contra trabajadores cometidos por los patronos asiáticos. 

El asambleísta Milton Gualán Japa, de la Unidad Popular (ex MPD) por Zamora Chinchipe, dijo haber constatado in-situ, lo que en un comunicado de su despacho se calificó como “las irregularidades que viene cometiendo la Empresa Hydrochina Corporation en la construcción de la Central Hidroeléctrica Delsitanisagua, contratada por la Corporación Eléctrica del Ecuador, CELEC en la provincia de Zamora Chinchipe, relacionadas con las condiciones de: transporte, alimentación, estabilidad laboral, maltratos, salud ocupacional y riesgos del trabajo”.

Gualán se reunió con los trabajadores de este proyecto, el viernes 12 de diciembre del 2014, a fin de recabar todas sus denuncias y constatar sus condiciones de trabajo.

El listado de irregularidades y violaciones que presentó la ofician de Gualán, en un carta ante la presidente de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, se resume en que no existe transporte adecuado para los cientos de trabajadores; si bien al inicio de sus tareas se les entrega un Reglamento Interno este no se cumple; no hay un dispensario médico para la atención de algún accidente de trabajo; la jornada de trabajo se extiende a nueve y diez horas diarias, con sueldos paupérrimos considerando las tareas de riesgo que se cumplen; no existen traductores que posibiliten entender las señas y gritos del personal de la empresa, de nacionalidad china; no se dota de la indumentaria adecuada para cumplir tareas de enorme riesgo para la salud; no tienen las seguridades adecuadas normadas en reglamentos de Seguridad y Salud Ocupacional de carácter nacional e internacional; se suspende el trabajo a la hora y momento que así lo deciden los empleadores, sin paga alguna; no existe el trato y respeto adecuado para los obreros y trabajadores. No cuentan con un comedor, los obreros reciben los alimentos en un lugar inadecuado y sin las mínimas normas de higiene, a esto hay que añadir que ya se han producido accidentes de trabajo, que no han sido puestos en conocimiento de las autoridades correspondientes, por lo que advierte que deben tomarse medidas urgentes y así evitar suceda algo similar al lamentable accidente acontecido en Coca Codo Sinclair.

En los informes que recogió de los trabajadores de la contratista china, Gualán relata en su carta a Rivadeneira: los obreros del proyecto Delsitanisagua señalan que Hydrochina mantiene la práctica de “suspender” al trabajador y retener el pago de la remuneración hasta por ocho días, si es que los empleadores asiáticos consideran que han incurrido en una falta, sin derecho a la apelación de ningún tipo. En algunos casos el trabajador no conoce que ha sido “suspendido”, llega a las instalaciones del proyecto a trabajar normalmente, se le señala que se vaya con gestos y expresiones descomedidas, pues los asiáticos no saben español ni tienen traductores.

Esto último es la expresión de otra de las denuncias esta vez en el plano cultural: al no existir traductores los trabajadores no se pueden entender con los patrones chinos. Tampoco se les ha permitido organizarse en asociaciones o sindicatos, pues si se ha dado esa intención “inmediatamente han sido despedidos, siendo que una de las prácticas laborales de la empresa es que ninguno de los trabajadores supere los tres meses en la obra”, para evitar compromisos laborales de acuerdo a la ley ecuatoriana.

La Dirección Regional del Trabajo y Servicio Público de Quito aprobó el Reglamento de Higiene y Seguridad de China Hidroelectricidad Ingeniería Consultorio Grupo CO. Hydrochina Corporación, pero es evidente que el Ministro de Relaciones Laborales, dijo Gualán,  no está cumpliendo con su obligación de control en esta materia. En otro ámbito, se violan reglamentos de respeto al medio ambiente, porque se riega material de desecho en las carreteras, y se arrojan al río desechos tóxicos.

Las preguntas al IESS y al Ministerio de Relaciones Laborales

Del despacho del asambleísta Gualán salieron varias preguntas a las autoridades sobre la situación de los trabajadores en el proyecto hidroeléctrico Delsitanisagua. Varias de estas se refieren a que las autoridades laborales informen a la Asamblea cuándo y a través de qué departamentos ha realizado inspecciones en el proyecto para verificar las denuncias de los trabajadores y las condiciones laborales de los mismos. Si se ha verificado y cuándo el cumplimiento del Reglamento de Higiene y Seguridad.

Para el Instituto de Seguridad Social si Hydrochina Corporation se haya al día en el cumplimiento de sus obligaciones con el IESS en materia de aportes patronales. Si el Instituto ha realizado las correspondientes Visitas Técnicas de Prevención de Riesgos durante el desarrollo de la obra; y si la empresa ha notificado al IESS respecto de algún accidente de trabajo en lo que lleva del proyecto. ¿Se responderá algún día?