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17 de Diciembre del 2018
Investigación
Lectura: 24 minutos
17 de Diciembre del 2018
Redacción Plan V
La extraña historia judicial de Telmo Castro

Esta es una de las pocas imágenes de Telmo Castro cuando fue capturado por segunda ocasión en el 2013.

 

Plan V revisó los tres procesos judiciales que se abrieron en contra del ex capitán del Ejército, Telmo Castro. Dos de ellos son por tráfico de drogas y en ambos tuvo favores judiciales. Pero en las sentencias hay episodios sorprendentes de cómo opera Sinaloa en Ecuador desde hace varios años.

Según el Ministerio de Justicia, estos documentos prueban las irregularidades en la prelibertad de Telmo Castro.

El pedido de prelibertad del exmilitar Telmo Castro llegó el 19 de julio de este año a la Unidad Judicial Penal Norte 2 de Guayaquil. Y solo un día después, la solicitud ya tenía fecha para la audiencia: 31 de julio. Ese día la jueza Andrea Moreno aprobó la prelibertad de Castro, quien fue detenido dos veces por tráfico de drogas entre 2009 y 2013. Tiene además dos sentencias ejecutoriadas: una por tráfico de drogas y otra por lavado de activos. La Fiscalía lo señaló en su momento como la pieza clave del cartel de Sinaloa en Ecuador. Y para la DEA fue un objetivo prioritario.

Su caso fue recordado la semana pasada durante el llamado juicio del siglo que se sigue en Nueva York contra el narcotraficante más temido y poderoso del mundo, El Chapo Guzmán. En la audiencia en Nueva York, Cifuentes en un mapa proporcionado por la Fiscalía “dibujó la ruta que hacían para transportar la droga desde Ecuador hasta Sinaloa y reveló lo que implicaba cada envío”, contó la BBC. Esta empezaba en Perú donde un barco pesquero salía hacia las costas de Ecuador. Allí era interceptado por lanchas rápidas cargadas de droga. El barco seguía su curso hasta aguas abiertas en Sinaloa donde se hacía el traspaso de la droga a otras lanchas que la llevaban hacia las costas mexicanas.


El Chapo Guzmán enfrenta el llamado juicio del siglo en Nueva York desde el pasado 13 de noviembre. 

Ecuador era un punto estratégico y el enlace era Castro. Cifuentes aseguró que sobornó al Ejército para mover droga desde la frontera con Colombia hasta Guayaquil y Quito. Mencionó a Telmo Castro, a quien le habría pagado USD 100 por cada kilo que cruzaba la frontera. Según Cifuentes, el exmilitar recibió 600.000 dólares por las seis toneladas que llegaron con éxito por el Océano Pacífico hasta Sinaloa. También dijo que sobornó a oficiales de las Fuerzas Armadas de Ecuador y Colombia para que le entregaran información sobre las ubicaciones de los barcos de la Armada estadounidense. El testigo también dijo que tenían planeado usar barcos petroleros Pemex, la empresa de Petróleos Mexicanos, para hacer envíos de cocaína desde Ecuador.

11 veces

se ha presentado ante la Justicia Telmo Castro después de obtener la prelibertad en agosto pasado. 

El Ejército reaccionó un día después y calificó de “temerarias” a esas declaraciones. Aclaró que Castro no era militar para cuando fue detenido por primera vez en el 2009. La comisión legislativa de Soberanía y Seguridad de la Asamblea convocó para este miércoles a comparecer al ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín; el comandante del Ejército, Javier Pérez; y el excomandante, Ernesto González.

Ahora está fuera de la cárcel. Pese a cumplir dos condenas, una de 13 años por narcotráfico y otra de cinco años por lavado, la jueza aprobó la prelibertad de Castro. El exmilitar había presentado un certificado de encontrarse en el pabellón de mínima seguridad en Centro de Privación de Libertad del Guayas y que se ha mantenido activo en todos los eventos que ha realizado el centro penitenciario. “Sus ejes de tratamiento ha avanzado de manera progresiva”, dijo la jueza. Además mencionó que el procesado no ha sido sancionado por una falta grave. Aunque en el sistema judicial consta que se le abrió una investigación en el 2015 por ingreso de artículos prohibidos, pero esa audiencia nunca se dio.

En su resolución, dijo que Castro fue procesado el 6 de junio de 2013, cuando aún estaba vigente el anterior Código Penal. En esa normativa se establece que con el 40% de la pena, un preso podía acceder al beneficio de prelibertad. Según la jueza, el exmilitar ya cumplio la tres quintas partes de la pena impuesta. “Esta juzgadora observa que durante su permanencia ha demostrado dicha inserción, las ha realizado de manera permanente”.

Con ese criterio, Telmo Castro obtuvo la prelibertad y la jueza dispuso que él debía presentarse los viernes y sábados cada 15 días hasta que cumpla la condena. Desde que salió, en agosto pasado, ha cumpldo esta disposición 11 veces. Se le prohibió salir del país y se le ordenó dormir en su casa en Guayaquil. No se dispuso el uso de grillete electrónico, pero sí que justifique estar laborando en una actividad lícita.

Pero el Ministerio de Justicia anunció irregularidades en el trámite de la prelibertad. Ernesto Pazmiño, titular de esa cartera de Estado, confirmó en rueda de prensa que Castro nunca estuvo en el pabellón de mínima seguridad como informó la directora del Centro de Privación de Libertad de la Regional de Guayas, Grace Olvera. Según Pazmiño, Castro siempre estuvo en máxima seguridad.

Otro requisito que no presentó Castro fue el informe de favorabilidad que debía otorgar la Comisión Zonal 8 de Beneficios Penitenciarios. A ella debía llegarle la carpeta del peticionario, confirmó Ángel Proaño, secretario de esa comisión, pero nunca llegó tal documentación, según documentos a los que accedió Plan V. Asimismo en la ley vigente hasta el 2014 estaba prohibido otorgar beneficios a los sentenciados por tráfico de drogas. Pazmiño investigará a los funcionarios de Justicia que participaron en el trámite, entre ellos a la directora de la cárcel, Grace Olvera. La prelibertad, dijo, no podrá ser revertida a menos que Castro deje de presentarse cada 15 días ante la justicia. Pedirá una investigación al Consejo de la Judicatura y calificó el proceso de prelibertad como sospechosamente "veloz" otorgada por una justicia "cotizada". 

El tiempo ha hecho que este caso quede casi en el olvido, solo agitado en los últimos días por su mención en el juicio de El Chapo. Pero en las sentencias contra el excapitán del Ejército existen episodios que valen la pena ser recordados. Plan V revisó las tres sentencias contra Castro. Son decenas de páginas que dan luces de cómo el narcotráfico es un negocio galopante en Ecuador.

El guardián de los 500 kilos de cocaína (2009)

El octubre de 2009 fueron detenidos ocho personas, entre ellos dos militares en servicio pasivo, Telmo Castro y Rodrigo Guamán, y uno en servicio activo, Freddy Yépez, y dos colombianos. Todo inició el día 2 de ese mes en la vía Lago Agrio-Quito. Un grupo de agentes antinarcóticos estaban terminando su turno en la carretera cuando vieron un automóvil y un furgón que giraron de manera intempestiva y tomaron la dirección contraria.

Los agentes lograron interceptar al furgón, mientras que el auto logró fugarse solo por unos kilómetros. Más adelante una patrulla lo alcanzaría en el sector de Baeza. Dentro del furgón estaban dos personas vestidas de militar, pero al detenerse uno de ellos se lanzó a los matorrales y se fugó. El camión tenía doble fondo y el perro que acompañaba a Antinarcóticos detectó la droga. Era 492 paquetes de forma rectangular con 557 kilos de cocaína. Según el último comunicado del Ejército, el camión fue disfrazado en similar forma que los vehículos militares, pintado de verde y con logotipos falsos del Ejército para evitar los controles.


Imágenes del operativo Aniversario. La droga era llevada en las paredes del camión con logos militares. 

Mientras tanto, en el vehículo iban tres hombres, uno de ellos era Telmo Castro. Según el parte, llevaban una pistola HK, una pistola mini Glock de 9 milímetros y una pistola Smith Weasson. Esta última estaba en poder de Castro. En la audiencia dijo que el arma tenía los respectivos permisos y registros en el Departamento de Armas de las Fuerzas Armadas.

A este operativo se llamó Aniversario, pues días posteriores a la captura de los uniformados también se detuvo a dos colombianos y a la conviviente de Castro. Según el informe policial de la época, la droga iba a ser almacenada en un bodega en el norte de Quito, donde el colombiano Jhon Christian Gallego Restrepo recibió a bala a la Policía. Los allanamientos se completaron en Durán, Guayas, donde se intervino en un complejo de bodegas, desde donde salía la droga en lanchas rápidas; y en La Maná, Cotopaxi, donde se desmanteló un laboratorio. En el operativo, en total, se decomisó 8.3 toneladas de droga y también estuvo involucrado un español. La droga, dijeron las autoridades, era del Frente 48 de las FARC.

Telmo Castro nació en Loja. Su historia fue relatada en un narcocorrido publicado en el 2016 donde se menciona su historia en las filas militares y sus capturas. Allí se dice que operaba en Manabí, Santa Elena y en una parte de Los Ríos. Lo mencionan como el socio del ‘Licenciado’ y del Chapo Guzmán.

Cuando se dio la detención, Castro ya figuraba como comerciante. Pero en los testimonios de los procesados se conoció que el exmilitar había laborado algunos años en Quevedo. Las FFAA confirmaron semanas después de la captura que el capitán trabajó en el Grupo de Inteligencia de Pichincha. Según el Ejército, Castro pidió la disponibilidad en julio de 2009 antes de ser detenido, pero este proceso solo terminó en enero de 2010. Para entonces ya era dueño de dos casas y un departamento en Pichincha, una finca en Los Ríos, un inmueble en Cumbayá, tres autos. Su sueldo como militar era de 1.200 dólares, según reportó diario La Hora en ese año.

En su defensa, en su primera versión, afirmó que era víctima de amenazas, de un alias Caballero, que le exigía transportar el camión desde Lago Agrio a Quito y que él desconocía su contenido. Dijo que ese trabajo a veces lo realizaba en compañía del cabo primero Freddy Yépez, que laboraba en el destacamento de Inteligencia en Quito. En una segunda versión habló de extorsiones y amenazas a su familia. Alegó que en su poder no fue hallada la droga. Pero en el juicio dijo que viajaba a Lago Agrio para comprar una camioneta. Negó haber custodiado el camión con droga.

El Tribunal de Garantías Penales de Sucumbíos conoció el caso de Telmo Castro y sus acompañantes. Castro fue condenado a dos años de prisión en calidad de encubridor del delito de tenencia de drogas. Tres meses más tarde, el mismo tribunal con voto de mayoría de los jueces Arsenio Oña y Geovanny Mancero concedió el beneficio de rebaja del 49% de la pena impuesta a Telmo Castro Donoso. Por el tiempo transcurrido en prisión, se determinó su inmediata libertad, cuestionó el Ministerio del Interior.

Pero dentro de este proceso consta que en la Corte Provincial de Sucumbíos la sentencia de Castro fue modificada. Le rebajó la pena a 20 meses de prisión. Además sustituyó la prisión preventiva a favor de Cristian Suquisapa, quien más tarde no se presentó al juicio y evadió la justicia. Por esa acción, los jueces Nicolás Zambrano y Leonardo Ordóñez Piña de la Sala de la Corte Provincial de Sucumbíos fueron destituidos el 2 de marzo de 2012.

‘El Capi’ de las avionetas (2013)

Castro, conocido con el alias de ‘El Capi’,  fue detenido nuevamente el 6 de junio de 2013. Para entonces ya era considerado por las autoridades como el mayor proveedor y nexo directo de Sinaloa en Ecuador. El viceministro del Interior, Javier Córdova, dijo entonces que fue un golpe a “la mayor banda de narcotráfico del Ecuador”. Operaba junto con Wilder Emilio Sánchez Farfán, señalado de ser el responsable de la implementación de cinco laboratorios de drogas, ubicados y destruidos por la Policía entre mayo del 2010 y abril del 2012.


Detenidos en el operativo Galaxia de 2013 cuando fue capturado por segunda vez Temo Castro. Foto: Ministerio del Interior

Después de su detención en el 2009, la Policía determinó que en la bodega de Quito donde se almacenaba la droga se encontraron facturas de la Empresa Incolcarpas cuyo propietario era Gilberto Londoño García, alias ‘Profe’ o ‘Serpa’. Él era una ficha clave de la organización de los ‘Comba’ y el encargado de la producción y transporte de cargamentos de cocaína para la banda criminal ‘Los Rastrojos’ en el sur de Colombia y en Ecuador. Pero nada de esto se mencionó en el juicio tras su captura en el 2013.

Ese año, Castro y sus hombres estaban siendo investigados por agentes desde hace varios meses. El día de la aprehensión los siguieron por 11 horas. Los investigadores observaron a Castro tener varias reuniones. Tres vehículos trasladaron a los sospechosos hasta el cantón El Empalme durante la tarde de ese 6 de junio. Uno de ellos entró a una agencia bancaria y luego almorzaron. Durante la tarde ingresaron a la pista de aterrizaje del sector Campo Verde, ubicada en el kilómetro 1.5 de la vía El Empalme-Pichincha. Pero uno de los vehículos se dirigió hasta una casa por el sector. Más tarde en el allanamiento, en ese inmueble se encontró dos granadas tipo limón, 6 granadas propulsoras tipo cohete-misil color verde, 17 canecas plásticas color amarillo llenas de combustible y seis tanques plásticos también con combustible.


Esta fue la avioneta decomisada por la unidad antinarcóticos en El Empalme (Guayas), el 6 de junio de 2013.

Ese día una camioneta llegó a la pista con varias canecas plásticas con combustible. Pasadas las 18:00, arribó una avioneta marca Cessna modelo 210 Centurión a la pista que se estacionó junto a las canecas. Dos hombres mexicanos bajaron de la aeronave, que fue abastecida por el combustible. Pasadas las 19:00, dice el parte policial, llegó en uno de los vehículos Telmo Castro, quien hizo contacto con los mexicanos y se retiró.

A continuación los agentes observaron un camión que se dirigía hacia la pista, pero al darse cuenta de la presencia policial salieron del vehículo y mientras corrían dispararon a los agentes y se fugaron. En el camión se encontró cajones de madera y cartones con 450 paquetes tipo ladrillo con 498 kilos de cocaína. Los mexicanos Miguel Ángel Valdez Ruiz y Luis Joel Aguirre Castro, y un colombiano fueron detenidos en la pista.

La pista se ubica a 13 km del ingreso a la Represa Daule Peripa. En ese lugar queda Pedro Veliz donde se asienta la pista de 2 km para el aterrizaje de aeronaves pequeñas. Cuando los agentes hicieron el operativo, la pista estaba dentro de un predio cercado con alambres de púas y calles de hormigón armado.

La pista se ubica a 13 km del ingreso a la Represa Daule Peripa. En ese lugar queda Pedro Veliz donde se asienta la pista de 2 km para el aterrizaje de aeronaves pequeñas. Cuando los agentes hicieron el operativo, la pista estaba dentro de un predio cercado con alambres de púas y calles de hormigón armado, con un portón de mallas metálicas circundado por vías de tercer orden que conducen a diferentes predios; al costado de la vía y al interior del predio se estaba una vivienda para los guardias. Según los testimonios recogidos para el juicio, el Ejército patrullaba la pista todos los días. Estaba a 300 metros de un recinto militar.

En la avioneta se encontró un GPS marca Garmin y sus respectivas baterías, un adaptador de GPS, un manual de uso y una hoja de papel con manuscrito con coordenadas. Tenía varias modificaciones en las alas. Por ejemplo, los narcos habían instalando tanques de combustible en cada una de ellas, lo cual no es autorizado por el fabricante pues es un riesgo para su vuelo. Pero con esas adaptaciones lograban que la aeronave volara hasta siete horas aproximadamente. La Fiscalía llegó a la conclusión que la droga iba a ser enviada hacia Centroamérica.

En sus versiones, Castro dijo que fue víctima de un secuestro el 10 de marzo del 2013 en Quevedo por hombres vestidos supuestamente como la Policía Judicial. Según afirmó, su plagio duró once días. Sus secuestradores le pidieron 300.000 dólares. Fue liberado por el sector de El Empalme con un celular a donde le llamaban para pedirle el dinero, según su testimonio. Entonces se trasladó el 6 de junio de 2013 hasta el sector de Pichincha (El Empalme) para entregar la suma. Pero su versión no fue creíble. La Fiscalía narró que Castro fue interceptado después de que él saliera de la pista y en la vía en dirección a El Empalme.

El ex capitán del Ejército dijo no conocer la pista y a los mexicanos. Su defensa rechazó que lo llamen como “jefe del cartel de Sinaloa en Ecuador”. “Castro no estaba en la pista, ni es el dueño de la droga, ni le iba a vender, ni la iba a entregar, ni a distribuirla, ni a comercializarla, ni a exportarla (...) si Telmo Castro andaba por esos alrededores era para pagar el dinero del plagio, hecho que se probó documental y testimonialmente”, dijo su abogado.

Pero la Policía sostuvo que para el transporte de la mercancía ilegal, los cabecillas utilizaban avionetas que despegaban desde diferentes puntos del país. De ahí que, pudo establecer la relación directa de los procesados con  las cuatro avionetas aprehendidas en los operativos Centurión, Danubio Azul y Cristal.

El 13 de junio de 2014, el Octavo Tribunal de Garantías Penales del Guayas sentenció a Castro a 10 años y 8 meses de prisión y una multa equivalente a ocho mil salarios mínimos vitales generales por ser reincidente. Wilder Emilio Sánchez Farfán fue condenado a tres años; y a los seis procesados restantes a un año y seis meses de cárcel.

Los acusados y la Fiscalía apelaron la sentencia. La Sala Especializada de lo Penal de la Corte Provincial de Justicia del Guayas, el 16 de diciembre de 2014, desechó el recurso de nulidad solicitado por los procesados, mientras que aceptó el recurso de apelación interpuesto por la Fiscalía. Dictó sentencia condenatoria en contra de Telmo Remigio Castro, Miguel Angel Valdez y Luis Joel Aguirre por considerarlos autores del delito de tráfico de drogas. Les impuso la pena modificada de trece años de cárcel. A Wilder Emilio Sánchez Farfán y a cuatro procesados acusados de cómplices se les impuso la pena de cuatro años. Castro, Valdez y Aguirre llevaron el caso hasta la Corte Nacional. En esa instancia el recurso de casación les fue negado y se ratificó su sentencia a 13 años.

Dos cruces lo vincularon a un nuevo proceso (2017)

El 15 de diciembre de 2017, ‘El Capi’ recibió su segunda condena esta vez por lavado de activos. Para argumentar el delito, la Fiscalía se remontó al estrellamiento de una avioneta Cessna en Pedernales, Manabí, el 13 de mayo de 2012. Los dos mexicanos que la volaban fallecieron. En la aeronave se encontró dos maletas con 1,3 millones de dólares.

En la avioneta incautada en El Empalme, caso por el que Castro fue detenido en el 2013, se halló dos cruces de metal con los nombres impresos de los mexicanos fallecidos. La cruces medían 1,6 m de alto y las placas tenía las fechas de nacimiento y muerte de los pilotos. Ese indicio dio paso a un nuevo proceso contra el exmilitar.

‘El Capi’ había constituido con sus familiares y allegados dos compañías: CONSBIEN S.A. y ADERUM S.A. Eran empresas de papel.

Con ese antecedente, la Fiscalía solicitó a la Unidad de Análisis Financiero investigar las cuentas de Castro, pues sospechaba que el dinero de la avioneta accidentada tenía como destino a Castro. Así se determinó que ‘El Capi’ había constituido con sus familiares y allegados dos compañías: CONSBIEN S.A. y ADERUM S.A. Eran empresas de papel. En la cuenta corriente de CONSBIEN S.A. había valores ingresados de forma inusual e injustificada que ascendían a 1,1 millones de dólares, dijo la Fiscalía. Castro y su pareja fueron procesados, pero ella fue sobreseída en diciembre de 2016.

En su versión, Castro dijo sentirse sorprendido por la acusación. “Esa cuenta se venía manejando hace algunos años atrás. Quiero recalcar, en ningún momento estaba el un millón doscientos en su totalidad, eso es una suma desde el 2005 al 2015, es una suma que ha ido creciendo, lógicamente si teníamos una empresa debe ir creciendo, son dineros que han ingresado, a pesar de eso hemos aceptado el error, ante lo cual pido disculpas al Estado”, manifestó.

Pero fue sentenciado a cinco años de cárcel y a pagar 2,3 millones de dólares, el doble de la suma que -según Fiscalía- el exmilitar no pudo justificar.

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