La ruta de los chats y de las escuchas a Guacho en Ecuador

La ruta de los chats y de las escuchas a Guacho en Ecuador
Un Mayor de la Policía se comunicó al menos en 18 ocasiones con el narcoguerrillero desde enero hasta marzo pasado. En los mensajes, alias ‘Guacho’ advierte que va a matar a los civiles que pasen a la frontera. De estas amenazas sabían los altos mandos policiales. Sin embargo dejaron pasar al equipo de El Comercio a Mataje.
18 de Mayo del 2018
Redacción Plan V

Las primeras interceptaciones, tras el atentado al GEMA

El 2 de noviembre de 2016, una patrulla del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA) sufrió una emboscada en la vía la Cadena-Puerto Rico, en San Lorenzo. Allí grupos armados los atacaron con fusiles y granadas a las 17:20. En la balacera no hubo heridos, pero un uniformado ecuatoriano estuvo desaparecido por unas horas tras lanzarse a la maleza para resguardarse.

Tras este incidente, aparece alias ‘Guacho’ por primera vez en las investigaciones judiciales en Ecuador. Las indagaciones apuntaron desde el año pasado contra el narcoguerrillero y contra uno de sus colaboradores más cercanos, alias Cholo, su jefe sicarial y de seguridad. Ambos fueron señalados como los presuntos responsables del atentado contra la patrulla del GEMA. Los agentes conocieron que ellos estarían planificando acciones ilícitas con armas en Pichincha. Por esa información se ordenaron vigilancias, seguimientos, filmaciones y grabaciones.

A ambos les fueron interceptados sus números telefónicos ecuatorianos. Es así que entre el 1 y 3 de diciembre de 2017, los agentes les escuchan hablar sobre un posible asesinato contra una persona, que aparentemente habría delatado ‘un submarino’ (imagen 1). En las conversaciones ‘Cholo’ pregunta a sus interlocutores sobre balas y una pistola y sobre la fotografía de la posible víctima. Incluso hablan de las negociaciones para el pago y de la moto con la que supuestamente harían la ‘vuelta’. Por eso un equipo del GEMA acudió al funeral en San Lorenzo donde estaría el hombre amenazado. Pero no hubo novedades ese día.


Imagen 1

Con ‘Cholo’ se comunicaron personas desde 29 números distintos, que por disposición de una jueza fueron intervenidos para investigaciones. En este punto, la Policía informa que cambiará los alias de Guacho por ‘Juan’ y de Cholo por ‘Pedro’, por seguridad. La Policía detectó que miembros de la organización de Guacho estarían realizando actividades ilícitas en San Lorenzo, Eloy Alfaro y Río Verde. Pero más adelante, por información de una fuente reservada, se conoció que ambos habrían estado operando en Otavalo, Imbabura. La Fiscalía dispuso hacer seguimiento a los sospechosos el 25 de enero pasado, dos días antes del coche bomba en San Lorenzo.  

Las indagaciones de ese incidente se sumaron a las investigaciones del atentado con un coche bomba en la Estación Policial de San Lorenzo, el 27 de febrero pasado. Hay cinco detenidos que enfrentan un proceso por delincuencia organizada y terrorismo.

Los chats y llamadas de un Mayor de la Policía con ‘Guacho’

Un segundo momento del seguimiento a la banda de ‘Guacho’ inició el pasado 13 de enero. Ese día, Alejandro Zaldumbide, mayor de la Policía, recibió un mensaje de whatsapp de un número colombiano. Así lo detalla el uniformado en un parte informativo del 20 de febrero pasado (imagen 2) al que obtuvo acceso Plan V y fue publicado en el reportaje Las primeras amenazas de ‘Guacho’ y las revelaciones del general Ramiro Mantilla.


Imagen 2

En este relato las fechas son importantes. Ese primer mensaje llegó un día después de la detención de Patrocinio C.P. alias ‘Cuco’, Fernando T.V. y alias ‘James’. Meses después, esos tres hombres fueron pedidos por ‘Guacho’ a cambio de los periodistas de El Comercio. Pero en su versión del 9 de mayo pasado, Zaldumbide dio más detalles sobre ese primer contacto. Dijo que la persona que le escribió se identificó como ‘El Tigre’, quien le pidió la liberación “inmediata” de esos detenidos (ver versión ampliada más adelante).

Desde entonces, Zaldumbide se comunicó 17 veces más presuntamente con ‘Guacho’ y gente de esta organización criminal a través de whatsapp, llamadas telefónicas y llamadas por whatsapp (ver tabla). El oficial anticipa en sus partes que estas comunicaciones las puso en conocimiento de sus superiores, el coronel Nelson O., a través del capitán Miguel C.

Desde el 13 de enero hasta el 20 de febrero no se registran nuevas conversaciones. Pero en ese lapso ocurren algunos de los episodios más violentos en territorio ecuatoriano: el coche bomba en la Estación Policial de San Lorenzo y dos enfrentamientos en el sector de El Pan. Un detalle que aparece en las investigaciones, es que el 24 de enero, tres días antes de la bomba que destruyó parte del cuartel, la Sala Técnica de la Policía interceptó mensajes de gente de Guacho. Después de varios análisis concluyó que se estaría planificando un posible atentado a una institución pública. La alerta que fue comunicada a los altos mandos de Inteligencia y de la Dirección Nacional Policía Judicial, el 26 de enero, un día antes del atentado. 

Un detalle que aparece en las investigaciones, es que el 24 de enero, tres días antes de la bomba que destruyó parte del cuartel, la Sala Técnica de la Policía interceptó mensajes de gente de Guacho sobre un posible atentado.

La siguiente comunicación se dio el 20 de febrero. Zaldumbide recibió dos llamadas de un número ecuatoriano. Un sujeto de acento colombiano se identificó como integrante de las FARC. “Mismo que me supo indicar que yo hable con el mando policial para que dejen en paz las acciones armadas que están efectuando en contra de su organización, además que les diga a los generales y gobernantes que retiren sus Fuerzas Armadas de la frontera y que de no cumplir con el pedido se procederá a poner bombas en diferentes lugares del Ecuador, así como también a secuestrar a miembros policiales”, narró Zaldumbide en su parte.

El 25 de febrero, según cuenta Zaldumbide, recibió autorización del coronel Mauro V.  para abrir un canal de comunicación con los grupos irregulares para “motivarles a que efectúen llamadas telefónicas que ayuden al proceso de investigación”. Ese día el oficial envió tres mensajes por whatsapp a un número ecuatoriano y otro colombiano y por la tarde recibió una llamada de presuntamente alias ‘Guacho’. Zaldumbide le dice que pronto habrá una reunión de generales para tomar una decisión sobre el pedido que hiciera el narcoguerrillero. ‘Guacho’ le dice que deje de capturar a su gente y hostigar a su familia, porque no quiere llevar la guerra hasta Ecuador (imagen 3)

El 27 de febrero, ‘Guacho’ envía un mensaje de texto en tono de reclamo sobre el estado de un supuesto compromiso. Dice que están interesado en cesar sus acciones militares, pero que que las autoridades ecuatorianas “no han salido con nada” (imagen). Ese mismo día, Zaldumbide recibe una llamada de quien se identifica como Andrés Sinisterra. Dijo ser un delegado de ‘Guacho’ para iniciar las negociaciones y que espera la designación de un delegado de las autoridades.


Imagen 3

Entre el 5 y 14 de marzo, el uniformado y los narcoguerrilleros se comunican aproximadamente cada dos días. En ese lapso, en el lado ecuatoriano no se registran operativos ni detenciones. Pero el tono de los mensajes se vuelven cada vez más exigentes por el “acuerdo” y se muestran impacientes. Por ejemplo, el 7 de marzo un hombre no identificado amenaza a policías, militares y al Alcalde de San Lorenzo. Dice que se ha acabado el tiempo para un acuerdo (imagen 4). El 10 de marzo, Andrés Sinisterra dice que su patrón está alterado porque no le dan una reunión personal y dos días después el mismo personaje anuncia que uno de sus pedidos es que liberen a sus detenidos.

Imagen 4

Pero el 15 y 16 de marzo, pasan dos hechos claves. En Colombia se detuvo a Jefferson Chávez, alias Cachi, jefe de los sicarios de Guacho, cuyos números telefónicos fueron intervenidos en Ecuador y así se conoció de sus operaciones. En esos días también se producen 20 allanamientos en Esmeraldas y Guayaquil, uno de ellos a la casa de la mamá de ‘Guacho’. Este operativo dejó 5 detenidos. Al tiempo, hombres de ‘Guacho’ detonaron un explosivo en Borbón, cerca del retén naval.

El mismo 16 de marzo, ‘Guacho’ se vuelve a comunicar por whatsapp y amenaza: ‘anoche sus tropas se metieron a mi casa y maltrataron mi familia y eso si es grave panita’. A lo que Zaldumbide le responde: “Mira Guacho, estábamos en un compromiso y el trato era de que no cometas daños a la población ecuatoriana”. Y agrega que la bomba en Borbón ocasionó malestar en el proceso de paz. El disidente de las FARC insiste en una negociación personal con un delegado ecuatoriano y lo cita en Puerto Rico, un caserío colombiano fronterizo con Ecuador. El policía le responde. “El delegado ya estaba por reunirse con ustedes. Con lo que pasó se dio vuelta atrás”.

El disidente, visiblemente enojado, dice que le están dando largas y que si no concretan lo del delegado habrá muertos militares y civiles. El narcoguerrillero amenaza en tres ocasiones con matar civiles. Esta es un reproducción textual de sus mensajes cargados de faltas ortográficas (imagen 5):

  1. “Ola quemas a noche sus tropas semetieron a mi casa y maltartsron mi familia y eso si es grabe panita atengasen a la consecuencia con todo su país yvsus jente civiles y militares y policiales loque tedije quenisemetan con la familia”.
  2. “Con eso no meconbensen manden sudelegsado mañana o siero mitelefono y lebanagolbier y ban a ver muertos civiles eviten eso mijo”.
  3. “Vea hp por cada cosa que selerobaron a mi familia leboy a mandar a ser un atentado asta por lominimo que seahigan yebado hp malparido y pintelan como sea hp ya estoy perdiendo la paciencia y ciciles que lecoja en la frontera selos mato hp digsme que estoy ya perdiendo la pasiemsia que lede un findesemana”.


Imagen 5

Dos días después, el 18 de marzo, se producen dos atentados: un ataque a una patrulla militar en El Pan que dejó cuatro militares heridos. Y más tarde una detonación de un artefacto mientras transitaba un patrullero de la Policía en Alto Tambo. Ese día, Andrés Sinisterra, el delegado del narcoguerrillero, mensajea a Zaldumbide y le insiste nuevamente en el envío de un delegado. Un día después, el mismo ‘Guacho’ pide por medio de mensajes de whatsapp nuevamente respuestas.

Pero en la línea de tiempo, lo que sucede el 20 de marzo es un momento clave. Entre las 07:31 y las 08:49, Zaldumbide y quien presuntamente es ‘Guacho’ intercambian nuevamente mensajes de whatsapp. El mayor de la Policía le pide que no afecte a la población ecuatoriana. ‘Guacho’ responde que hasta que Ecuador no elimine el acuerdo con Colombia no habrá cese al fuego. Esta es la primera vez que el disidente de las FARC menciona el acuerdo binacional en los chats.

El 20 de marzo, ‘Guacho’ responde que hasta que Ecuador no elimine el acuerdo con Colombia no habrá cese al fuego. Esta es la primera vez que el disidente de las FARC menciona el acuerdo binacional en los chats.

En el parte en el que Zaldumbide reporta esta conversación, además solicita a su superior que “se estudie, analice y apruebe la posibilidad de conformar un comité de crisis conjunto entre varias autoridades policiales, militares y civiles”.

Los pedidos de liberar a los detenidos y retirar el acuerdo binacional se volverían a repetir después del secuestro de los periodistas de El Comercio en la frontera. En un video difundido por RCN el 3 de abril, el periodista Javier Ortega menciona que el Frente Óliver Sinisterra solicita a cambio de su liberación eliminar ese acuerdo de cooperación entre ambos países y liberar a tres sus hombres detenidos en enero, entre ellos alias ‘Cuco’.

El 20 de marzo por la mañana, el disidente y gente atacó con explosivos a una patrulla militar. Tres marinos resultaron muertos y siete heridos; uno de ellos falleció posteriormente. Por la tarde, Guacho envía un mensaje afirmando que se ha enterado que Ecuador le ha declarado la guerra. Se refería una noticia falsa de un documento supuestamente oficial que anunciaba “la guerra total a esos grupos”. Zaldumbide le contó que eso era falso. Pero ‘Guacho’ no respondió y hasta ahí el expediente judicial registra conversaciones entre ambos.

Los periodistas fueron secuestrados 6 días después del último chat con Zaldumbide que consta en el expediente, es decir el 26 de marzo. Los comunicadores entraron a la población de Mataje con autorización militar y policial, pese a que las amenazas del narcoguerrillero a la población civil ya eran conocidas por la Dirección General de Inteligencia a través de los partes que el mayor Zaldumbide emitía a horas de darse las comunicaciones. Para el secuestro, el canal de comunicación pasó de Zaldumbide a un exfuncionario del Ministerio del Interior de apellido Maldonado el 31 de marzo. Pero los periodistas fueron ejecutados. De su asesinato se conoció el 13 de abril.

La versión de Zaldumbide

El pasado 9 de mayo, el mayor Alejandro Zaldumbide dio su versión libre y voluntaria sobre estos hechos en la Fiscalía. Contó que desde marzo de 2016 fue asignado al cantón de San Lorenzo, en Esmeraldas, donde se desempeñó como jefe de la sección logística. Narró que ha realizado actividades de coordinación con autoridades civiles y policiales. Por lo que ha sido felicitado por el alcalde de San Lorenzo, Gustavo Samaniego, el Comisario Nacional de Policía, entre otros funcionarios.

Reiteró que en noviembre de 2017 recibió una llamada del capitán Miguel Córdoba para que le ayude a verificar en el sector de Palma Real si estaban unos sospechosos. Estos fueron detenidos y llevados hasta la Infantería de la Marina. Allí el capitán Córdoba le contó que eran gente de seguridad de ‘Guacho’. “Siendo esta la primera vez que escuchaba” del narcoguerrillero.

“Presumo que mi número telefónico llegó a dichos individuos por varias razones, entre las principales ya que todas las autoridades civiles del cantón tenían mi número, así como también todos los policías pertenecientes al distrito de San Lorenzo”, mayor Zaldumbide.

En enero de este año nuevamente el mismo jefe policial le pidió colaboración en las investigaciones que estaban haciendo a este grupo. Después de la detención de Patrocinio C.P. alias ‘Cuco’, Fernando T.V. y alias ‘James’, el 13 de enero recibió los primeros mensajes de whatsapp. En su versión recalcó que desde la primera comunicación avisó a sus superiores. “Presumo que mi número telefónico llegó a dichos individuos por varias razones, entre las principales ya que todas las autoridades civiles del cantón tenían mi número, así como también todos los policías pertenecientes al distrito de San Lorenzo”.

Contó además que dispuso que en todas las UPC, en su puerta principal y en la ventana de estos inmuebles, se coloque un papel impreso a computadora con los números de telefónicos de siete policías a cargo del distrito San Lorenzo. Lo hizo con el fin de que la ciudadanía pueda presentar alguna queja sobre las labores policiales.


El 27 de enero un coche bomba explotó fuera de la Estacion Policial de San Lorenzo.  La Policía ya había interceptado mensajes amenazantes que anunciaban el atentado tres días antes.  

Reveló que el día del atentado a la Estación Policial en San Lorenzo estuvo franco (día libre). Pero cuando pasó el ataque le ordenaron volver. Explicó que tras las llamada del 20 de febrero de un hombre que amenazó y pidió la liberación de los tres detenidos, tres superiores suyos le ordenaron continuar con las comunicaciones para dar con los autores del atentado. Eran un general y dos coroneles que estaban al mando de las investigaciones del coche bomba. De estas llamadas y chats también estuvieron al tanto dos coroneles de la Dirección General de Inteligencia.

Sobre la llamada del 25 de febrero, cuando saluda “hola Guacho, cómo estás”, Zaldumbide explicó que lo hizo así por asesoramiento de las unidades de investigación para que identifique a dicho sujeto como tal. Finalmente sostuvo que todas estas comunicaciones fueron dadas a conocer a sus superiores y a la Fiscalía.