Los candados que unen almas

Los candados que unen almas
En los grandes puentes de Europa y Estados Unidos, los amantes colocan candados cerrados, como símbolo de su amor y su unión.
Fotos: 
Francisco Granja

Una de las costumbres más regadas por Europa y el mundo, y sin embargo, una de las más recientes, es la práctica de poner candados en los puentes.
Al parecer esta leyenda urbana nació de la novela del escritor italiano Federico Moccia, quien en su obra Tengo ganas de ti hace que dos de sus protagonistas sellen su amor colocando un candado con sus nombres en la farola del puente de Milvio, en Roma, para luego lanzar la llave a las aguas del río Tíber.
En Roma esta práctica hizo que las farolas del puente de Milvio colapsen, llevando a las autoridades municipales a reforzarlas con varillas de acero, las cuales también fueron decoradas con candados al punto que las autoridades se vieron obligadas a prohibir esta práctica pues ponía en peligro el puente.
Pero el conjurar la eterna unión, al parecer, impactó a todos los enamorados del mundo, que ahora lo toman como una costumbre y muchos puentes importantes, emblemáticos o simplemente bellos, son la víctima de esta "prueba de amor".
Uno de los que más llaman la atención es el Puente de las Artes o Pont des Arts, en francés, que atraviesa el río Sena y que llega directamente a la parte lateral de uno de los museos más emblemáticos de Paris, el del Louvre.
En este puente peatonal, los enamorados dejan sus candados logrando verse todo como una gran placa dorada, que también trae las consiguientes dificultades, pues el peso de los candados ha dado muchos problemas a las autoridades de la ciudad, quienes argumentan que esta práctica pone en peligro este puente de más de doscientos años de historia; y no sólo al puente, sino a los miles de personas que diariamente pasan por él o en los barcos que navegan debajo de este atractivo turístico.

Ni un monstruo colosal como es el puente de Brooklin, que une la isla de  Manhattan con el este de Nueva York, se ha librado de esta costumbre, y pese a que en la parte peatonal de este viaducto no hay muchas partes donde los "amantes" puedan simbolizar su juramento, estos se dan modos para hacerlo, ya sea en las varillas superiores o en alguna argolla que por casualidad aparezca. La falta de sitio donde poner los candados hace que incluso los pongan uno sobre otro.
En Vilna, la ciudad más grande y capital de Lituania, todos los puentes pueden convertirse en  un buen lugar para poner candados, como sucede con el pequeño y nada suntuoso puente que une el barrio bohemio de la metrópoli con uno de los miradores que permiten observar toda la ciudad.

La costumbre se muestra también en Rusia. A tan sólo una cuadra de la iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada o también llamada iglesia de la Resurrección de Cristo, en San Petersburgo, los puentes del canal que atraviesa la ciudad son decorados con cientos de candados pintados de rojo o decorados con motivos matrimoniales. Este es el caso de uno de los puentes sobre el canal Griboyedoba, donde la belleza de los puentes, erigidos en los siglos XVIII  y XIX se ve amenazada por la cantidad de candados, al punto que las autoridades de la ciudad planean estrategias de cómo combatir esto, desde multas hasta la creación de puentes virtuales en la web para que allí ponga la gente sus candados.