El hotel de los "sin papeles"

El hotel de los "sin papeles"
En un hotel en el Centro Histórico de Quito, los indocumentados esperan su deportación. A pesar de las declaraciones del Gobierno sobre la movilidad humana y la ciudadanía universal, quienes son detenidos en situación migratoria irregular esperan en ese lugar volver a sus países de origen. Este fotorreportaje muestra su drama.
Fotos: 
Eduardo León y Olmo Calvo

Ecuador también deporta a “sin papeles”. Además de las redadas policiales basadas en las características físicas de las personas que se realizan en todo Europa, de la valla fronteriza que Estados Unidos construyó en su frontera con México y de las alambradas que Sudáfrica levantó para impedir la migración desde Botswana, hay cientos de casos alrededor del mundo que impiden la libre movilidad humana.

El gobierno de Rafael Correa aprobó el 20 de junio del 2008 el artículo 416: “el principio de ciudadanía universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente Norte-Sur”, pero a día de hoy existen diferentes centros de internamiento en Quito donde permanecen las personas antes de ser deportadas. El Hotel Hernán es uno de ellos. Ubicado en la calle Venezuela de la capital, este hotel familiar fue alquilado por el Ministerio del Interior en enero del 2011, después de que familiares de los detenidos y diferentes organizaciones sociales protestasen por las precarias condiciones de los calabozos donde tenían encarcelados a los extranjeros en situación irregular.

Este “albergue temporal de deportaciones”, según consta en los documentos oficiales exhibidos en el ventanal de entrada del hotel, sirve para mantener encerradas las personas antes de ser expulsadas, sin diferenciar entre acusados de narcotráfico o personas sin la documentación que les permita estar legalmente en el país. Habitualmente hay unas 30 personas encerradas, colombianos y cubanos en su mayoría, detenidos después de una redada policial por papeles.

Muy lejos queda la decisión del gobierno de Rafael Correa de no pedir visa a ningún extranjero para permanecer en el país por 90 días. En diciembre del 2009 empezó a exigir visas a los ciudadanos chinos y el 7 de septiembre del 2010 a los viajeros procedentes de Afganistán, Bangladesh, Eritrea, Etiopía, Kenia, Nepal, Nigeria, Pakistán y Somalia. Decisión que contradijeron después de algunas conversaciones desveladas por wikileaks entre el Departamento de Estado de Estados Unidos y otros Estados latinoamericanos “Ecuador está provocando la inestabilidad en toda América”, con la supresión de los visados, habría dicho en noviembre de 2008 Mario Zamora, ex director de Inmigración y actual viceministro de Seguridad de Costa Rica a la embajada estadounidense en San José.

En los bajos del Hotel Hernán funciona el restaurante Sabor Manabita desde el cual uno puede observar como la policía, en ocasiones encierra a nuevos detenidos, y en otras como los lleva camino del juzgado o del aeropuerto para ser deportados. Ese es el mismo restaurante que proveé de alimentos tres veces al día al “albergue temporal de deportaciones” que funciona justo encima suyo. En su interior el Hotel Hernán está dividido en dos plantas, en la primera se encuentran detenidas las mujeres y en la segunda los hombres. Cada uno tiene su habitación, con baño y televisión.

Su aspecto dista mucho de las celdas de los Centros de Internamiento de Extranjeros existentes en el Estado español o en cualquier otro país, pero su finalidad es la misma, restringir la movilidad humana, levantar fronteras, crear discriminaciones y atentar contra los derechos humanos.