La Navidad en La Bahía

La Navidad en La Bahía
La Bahía de Guayaquil es uno de los centros de comercio más grandes del país. 'Plan V' recorrió sus pasillos para captar la cotidianidad de sus vendedores y compradores.
Fotos: 
Gianna Benalcázar
Textos: 
Jean Cano

Es sábado. El cielo está nublado y no hace tanto calor. Son unos 28 grados… Se siente la humedad en la piel. Pero eso poco importa en La Bahía, el centro de comercio más grande del Puerto Principal.

Allí, a nivel del mar, donde se sabe que hay unos 5000 comerciantes, la época navideña empezó. Es la mejor para las ventas. Todos los comerciantes de La Bahía lo saben. Son unas veinte manzanas ocupadas por quioscos, puestos improvisados o personas que cargan sus productos en las manos y que los ofertan a viva voz. Están desde la calle del Malecón hasta Chimborazo y desde la calle Colón hasta la vía Capitán Nájera. Recorrer toda La Bahía puede significar una caminata de más de cuatro horas.

Son miles de productos que están exhibidos a precios muy bajos. Está dividida por segmentos: ropa de hombre, ropa de mujer, lencería, artículos electrónicos, medicinas, zapatos, películas en DVD, música en formato MP3… Hay las mejores marcas mundiales, pero todas son reproducciones de baja calidad. Son productos falsos. Y allí está uno de los puntos neurálgicos de la piratería en el Ecuador. Al caminar por ese sector se pueden ver miles de películas, locales dedicados exclusivamente a vender las portadas y otros a ofertar discos.  Allí no hay control estatal…

Al caminar pueden aparecer comerciantes que sorprenden con su oferta: “Boxers, camisetas, pantalones, radios, equipo de sonido… ¿Qué busca?”, dice uno de ellos a los transeúntes. Otra oferta el ‘sicólogo’: un cabestro para azotar a los niños malcriados. Es el ‘sicólogo’, dicen riendo, porque te quita “de una” todos los malos pensamientos. En todos los locales el regateo de los precios está permitido.

Cada comerciante coloca su música. En los estrechos pasillos la salsa es la preferida. Algunos vendedores coinciden en que se requiere más vigilancia policial para evitar asaltos, pero que ya no es tan insegura como antes. Aunque eso da igual ese sábado. La gente llega por miles. Es difícil abrirse paso en algunos de los callejones. Los guayaquileños dicen que ese sector es un punto obligado de visita para el turista. El que no ha ido a La Bahía no ha pasado por Guayaquil, dicen. La sabiduría popular manda.