La reinvención de la Gran Manzana

La reinvención de la Gran Manzana
Nueva York siempre es un lugar para descubrir nuevas cosas. Ahora hay un reclamo por el cambio social.
Fotos: 
Álvaro Minguito

Pocos días antes de viajar a Nueva York por primera vez alguien me dijo: Te va a parecer que ya lo has visto todo antes. Llegarás a tal esquina y recordarás tres o cuatro películas en las que aparece, y lo mismo te va a ocurrir con aquel edificio o ese parque.

Y así pasó.

Casi nada sorprende ya en este mundo de imágenes y moda globalizadas que nos ofrecen a miles distintos canales de información y entretenimiento. La idiosincrasia de cada población o lugar alejado a nuestro entorno cercano, con sus tópicos y sus curiosidades, está al alcance de la mano  de manera machacona con sólo apretar un botón.

La impresión se multiplica por cien si hablamos de Nueva York, la ciudad de los tópicos: “la ciudad que nunca duerme”, “el centro financiero mundial”, “la cuna del punk-rock”…

Nueva York es una de las ciudades más pobladas del mundo y la segunda aglomeración urbana más importante del continente americano tras ciudad de México.

Sus orígenes se remontan a principios del siglo XVII, cuando un grupo de emigrantes holandeses decidió establecerse en el sur de la isla de Manhattan y fundar Nueva Amsterdam, en torno al año 1620.

El lugar estaba habitado por distintos pueblos indígenas, y es aquí donde empieza la leyenda de la ciudad.  Se dice que alguno de los pueblos originales de la isla vendió parte de sus territorios del sur por 60 florines, o 25 dólares de la época. Sólo unos pocos años después, Nueva Amsterdam se había convertido en la capital de los territorios de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, y sus habitantes levantaban un muro de protección para repeler los ataques de los pueblos invadidos, el Waal, que años más tarde daría origen a la conocida Wall Street.

Hoy, el barrio de Little Italy es un gigantesco restaurante especializado en pasta y pizza, y por Wall Street apenas pasean trajeados ejecutivos, junto a miles de turistas. Lo que fue una mítica sala de conciertos en Bowery St. es hoy establecimiento de ropa exclusiva en el barrio de moda, y un poco más arriba, las antiguas tiendas de punk venden camisetas usadas a 28 dólares a los adoradores de lo 'vintage'. Chinatown o Harlem son de visita obligada si queremos conocer “realmente” como viven sus habitantes.

Toda la ciudad es un gigantesco decorado en el cual, a cada paso, te puedes encontrar con el rodaje de un anuncio de colonia o de una serie de moda; mientras miles de turistas de todo el mundo sacamos fotografías de lo que ya conocemos pero que necesitamos conservar en nuestras memorias digitales, para enseñar a los familiares y amigos que vendrán a los pocos meses a la ciudad a repetir el inagotable ritual.

Y mientras, sus habitantes interactúan en todo este proceso. Como en el resto de urbes, la viven y transforman día a día, entre gigantescos rascacielos, tiendas en el barrio chino, carreras en bicicleta para llegar al trabajo, cafés en la terraza del  Metropolitan Museum o manifestaciones en Zuccotti Park que reclaman el cambio social.

La gran manzana se sigue reinventando.

www.alvarominguito.net