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Buscaste: Carlos Arcos Cabrera
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Salvoconducto 35: La aventura de escribir I
Su madre tenía un sitio de comida en La Marín, donde inevitablemente caíamos luego de beber en El chulla Pérez o en El Cordobés. Era una mujer gorda que nos trataba como a hijos de príncipes que habíamos aceptado como amigo a su díscolo hijo.
Salvoconducto 34. Santiago Carcelén Cornejo: remembranza
Sí, tal vez eso es la amistad, un largo diálogo, un diálogo continuo por el que transcurre la vida como una brisa suave o un viento fuerte, como las aguas a veces cristalinas y a veces turbias de la existencia como lo oscuro y diáfano que todos tenemos. Tal vez por eso duele tanto la partida de un amigo.
"Un día cualquiera", la nueva novela de Carlos Arcos Cabrera
"Entre fascinado y horrorizado, observé cómo se consumía el tosco sayal que cubría el cuerpo del infortunado. En instantes quedó desnudo. Las ampollas que el fuego formaba sobre su piel estallaban haciendo crepitar las llamas. Pronto la piel se convirtió en un paño rugoso, de color rojizo, como el mismo fuego. El rostro se hizo una máscara oscura que se desprendía en pedazos": Un día cualquiera, de Carlos Arcos.
Salvoconducto 33. Futbolismo: el mal post-partido
Visto en perspectiva, muchos de los «sabios especialistas» de futbol sufren de un agudo futbolismo. Esta es una patología asociada al fútbol y sobre la cual este deporte —negocio teñido de corrupción y deporte— no tiene responsabilidad alguna.
Salvoconducto 32. Reinventarse a los setenta: notas al margen
Este noviembre circula mi novela "Un día cualquiera", editada por Planeta. Morrocotuda alegría. Han pasado seis años desde que se publicó "Saber lo que es olvido". La pandemia y el gran encierro, que junto al mar no lo fue tanto, me ayudaron a cerrar un proyecto que se había prolongado.
Salvoconducto 31. Ortega-Murillo: el somocismo revivido
Nicaragua es un pueblo incansable en sus afanes de libertad: la democracia conquistó el corazón y la esperanza de sus gentes. Hoy se sabe que es relativamente fácil perderla y costará reconquistarla y más aún mantenerla.
Salvoconducto 30. ¿Quién recuerda a Diego Viga?
Ni Kramer, el personaje que escribía en secreto y soñaba con publicar, ni la belleza turbadora y exquisita de Anadyomene, ni Engel-Viga, el escritor, se salvaron del olvido. Presintiendo el destino de su obra, al filo de cumplir ochenta años escribió en su autobiografía: «Actualmente tengo la esperanza de que las dieciocho novelas que he publicado vuelvan a cobrar vida». Fue una vana esperanza.
Salvoconducto 29: Quito: entre la comedia y la tragedia
En medio de la comedia del cantinflesco Yunda, de la desidia de la mayoría de sus habitantes y de la ceguera de los políticos locales, el futuro de Quito y de su entorno es incierto y con tintes de tragedia: minería, destrucción ambiental y violencia van de la mano.
Salvoconducto 28: La distopía arcaica
Existen otras utopías arcaicas que se han trastocado en distopías. Las distopías son aquellas realidades opuestas a la utopía, si esta sueña o especula con un mundo feliz, justo y en paz, la distopía nos ofrece un panorama desolador, sin esperanza alguna, en el que la violencia, el poder omnímodo, la opresión y la muerte esperan al género humano.
Salvoconducto 27: Reseña de una vida desconocida
Desde el cobertizo que había construido a la entrada de Punta Napo, el «Pibe Valderrama» oteaba el horizonte playero, cuidaba los autos y acumulaba los desechos de plástico y botellas: ¡reciclaba!

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