Back to top

Buscar

87 historias encontradas
Buscaste: Natalia Sierra
TODO
87 historias
1 AÑO
9 historias
30 DíAS
0 historias
7 DÍAS
0 historias
ARTÍCULOS
5 artículos
COLUMNAS
82 columnas
La violencia oblicua del poder
Conscientes de estas tristes realidades vividas por pueblos hermanos, y tomando en cuenta que en el país de la última década ya hay tres compañeros dirigentes indígenas anti-extractivistas asesinados “anónimamente”, es nuestra obligación como pueblos responsables de nuestra vida impedir que la violencia estatal y para estatal se imponga en nuestros territorios.
¿Casualidad o coincidencia ideológica?
Esperemos que cuando el tiempo del poder político de PAÍS se termine, sus militantes que se dicen de izquierda se mantengan coherentes con sus coincidencias ideológicas con la derecha, que pública y cínicamente las exponen, y vayan a tocar las puertas del socialcristianismo y se abstengan siquiera de pensar en aproximarse a las organizaciones y movimientos sociales.
La insolente vanidad
Ante esta insolente vanidad del poder, la sociedad debe responder ¿Quién es él para arrepentirse de un artículo constitucional redactado por una Asamblea Constituyente y aprobado por la mayoría de la sociedad ecuatoriana? ¿Qué poder tienen un individuo entre tantos frente al legítimo poder constituyente? Más aún, ¿Quién es este señor para arrepentirse de un derecho no solo constitucional, sino fundamentalmente humano e histórico, conquistado con la lucha y la dignidad de los pueblos en todas las épocas del caminar humano?
La humanidad en el umbral de su destrucción
Haremos justicia al pequeño niño sirio asesinado, sino olvidamos su rostro, su pequeño cuerpecito sin vida, que nos interpela por justicia, que, como dice Bobf, nos convoca a la responsabilidad, la obligatoriedad de dar respuestas para detener la inhumanidad capitalista. Solo este acto ético puede devolver a la humanidad su humanidad.
La revolución y el poder del necio
La izquierda, que Rafael Correa llama violenta, es la izquierda que no acepta las relaciones de explotación, exclusión, opresión y devastación del mundo social y la naturaleza, que la “Revolución Ciudadana” viene ejecutando como parte de la historia colonial y capitalista del viejo país, a nombre del nuevo país del progreso.
Las Asambleas de los Pueblos versus el Diálogo del Uno Totalitario
Los correístas desquiciados ante su poder en declive, eufóricos, han emprendido una verborrea racista absolutamente nauseabunda, con la cual se ponen en evidencia como herederos directos del tristemente célebre conquistador Juan Ginés de Sepúlveda. No queda duda alguna que muchas, sino todas las indecentes creencias del conquistador son asumidas por la ideología correísta.
La doctrina violenta del correísmo: capitalismo, machismo y racismo
Enfrentados a los pueblos en resistencia, los “revolucionarios” han respondido con toda la violencia de la dominación. La sociedad ecuatoriana ha sido, como nunca antes, testigo de la exposición obscena de la violencia fenoménica del poder correísta, a través de la que se muestra la violencia estructural del poder económico, al cual el correísmo es fiel.
"Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción"
Este país conoce muy bien cómo operan los malos e ilegítimos gobiernos, cuando se encuentra débiles. En las últimas décadas entre los más ilegítimos de los gobiernos, el de Febres Cordero, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez hicieron a su tiempo lo mismo que hoy hace Rafael Correa, llamar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional a reprimir al pueblo.
Yachay: la cereza en el pastel de “revolución ciudadana”
Embriagados de un complejo y contradictorio delirio entre una voluntad de esclavos sumisos a los amos colonizadores del centro norte-atlántico y la prepotencia narcisista de los mediocres, los burócratas encargados de la política universitaria, someten a la universidad ecuatoriana a un régimen de control burocrático y tecnocrático absolutamente distante de una dirección académica.
El paro del pueblo y el levantamiento indígena
No existe una oposición con mayúsculas, derechosa y conservadora, como el gobierno quiere hacernos creer. Una es la oposición de la vieja derecha, que se enmarca en los conflictos de las fracciones de la burguesía por la dirección política del Estado, pues económicamente defienden los intereses del capital. Otra es la oposición de las izquierdas de los movimientos sociales, que disputan la posibilidad de construir otro mundo por fuera de las coordenadas de la civilización capitalista.

Páginas