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Buscaste: Rodrigo Tenorio Ambrossi
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El auge del femicidio
Este mal es tan antiguo como el mundo. A la primera, llamada Eva, ya se la acusó de haber incitado al mal a su compañero: "la mujer que me diste por compañera me condujo a comer la fruta prohibida". Desde entonces, la historia de ellas ha estado marcada por toda clase de violencias: físicas, religiosas, éticas, sociales.
Asilos políticos y sospechosos salvadores
Desde luego, que corresponde al gobierno de la embajada analizar la legitimidad o no de la solicitud de asilo. No todos los que solicitan protección son necesariamente ni perseguidos políticos ni inocentes. Hay quienes han intentado golpes de Estado: un grave delito no solo político, también social.
Política, ética y covid
Por un ancestral miedo a la rebeldía, optamos por seguir siendo engatusados. Consciente e inconscientemente nos adecuamos al engaño e incluso lo asumimos como un truco necesario para lograr le poder. Desde ahí, imposible no tomar en serio cada una de esas ofertas sabiendo, sin embargo, que no se trata sino de una falacia.
Hijo de gato caza ratón
La personalidad corrupta no se improvisa, como casi nada en la vida. Hijo de gato caza ratón. Y esto se transmite de generación tras generación. Habría, pues, una suerte de gran seno familiar del que todos beben la leche del mal.
Pese a todo, honorables corruptos
A nombre de la enfermedad y usándola de pretexto, la corrupción ha hecho su presencia abominable desde la pequeña junta parroquial hasta la Asamblea Nacional que habla, calla, actúa, decide a nombre de todo el país. Si las muertes y el número de contagiados nos abruman, las denuncias de corrupción se han transformado en una especie de inhumano corolario de un mal ético sin límites.
Quemeimportismo y posición perversa
El país no vive la presencia de una enfermedad cualquiera que podría afectar a unos cuantos ciudadanos más o menos aislados. Se trata de una epidemia a la que no se la puede enfrentar sino con el concurso activo y cooperante de todos los ciudadanos. En esta lucha contra el mal, nadie puede excluirse del cumplimiento de las normas dispuestas por las autoridades pertinentes.
Profesionales de la salud: terror y muerte
Ellas y ellos han muerto en olor de solidaridad total. Médicos y enfermeras que salvaron a muchos otros no pudieron salvar la vida de sus colegas. Un antiguo aforismo latino decía, en son de burla, médico, cúrate a ti mismo. Nadie se cura a sí mismo. Siempre necesitamos del otro para nacer bien, para vivir sanos y también para no morir antes de un tiempo absolutamente personal.
Discapacitados morales
La ética no se aprende por decreto ni mediante hueros discursos. ¿Acaso el país no vivió por diez años la perversa cantaleta de las manos limpias y los corazones ardientes de dinero mal habido? El discurso político está empedrado de buenas intenciones y de predicadores que se rasgan las vestiduras ante el mal de los otros para ocultar el suyo propio.
La vida no vale nada
La bicicleta, los enseres domésticos, el auto, incluido el cadáver del asesinado son objetos, cosas absolutamente reales, despojados de su valor simbólico. Y más aún cuando en la sangre y en la historia se halla grabado el decir de los antiguos corridos mexicanos: en nuestros barrios y calles, en nuestra historia, la vida no vale nada.
¿Ética de corruptos?
Ética de gallinazos. Ese gran grupo de vivarachos y ancestralmente malos utilizó la epidemia para enriquecerse a sangre fría. Se tiene la impresión de que se trataría de una remesa de gente joven que aprendió el arte de oler bien y a mucha distancia la presa para su festín.

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