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Buscaste: Simón Ordóñez Cordero
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La conciencia roja
El fanatismo anula el juicio e invierte la moralidad, y solo reconoce al otro, al distinto, como objeto de reforma, conquista o exterminio. En esa estructura mental los derechos humanos no caben y nunca son reivindicados como un atributo connatural a todos. Por eso, prefieren hablar de soberanía y autodeterminación y dejar que un pueblo entero sea expoliado y masacrado por una banda de delincuentes.
Herencia de un resentido
El presidente Correa se va y deja un país al borde del naufragio —como la Plataforma Financiera— y en plena descomposición. No se trata solamente del tema económico, en donde demostró una ineptitud difícil de superar, sino básicamente a la descomposición institucional y ética del país. Siendo él mismo un resentido y un hombre lleno de rencor, llegó al poder y se mantuvo en él polarizando la sociedad, dividiéndola y exacerbando lo peor del ser humano: el odio, la envidia, el resentimiento y el fanatismo. Y esto último quizá sea su peor herencia y la herida más difícil de sanar.
Colapso moral
En el Ecuador de la Revolución Ciudadana no hay leyes ni instituciones, ni jueces probos ni un aparato de justicia que pueda ampararnos de los abusos del poder. Todo, incluyendo la vida y la libertad de las personas, queda a expensas de la voluntad de uno solo y de sus secuaces, de ese poder concentrado y sin límites que desde hace ya muchos años dejó a los ciudadanos en total indefensión.
Barbarie
Tras diez años de esparcir odio a través de sabatinas, cadenas nacionales y propaganda, el país se encuentra en un estado de crispación jamás visto. El ataque a Carlos Michelena, la amenaza de muerte a Juan Esteban Guarderas, las vuvuzelas acallando las voces disidentes, la golpiza a mujeres militantes de CREO y la cobarde agresión a Guillermo Lasso, protagonizada por esa turba de fanáticos, muestran cuál podría ser el Ecuador que nos espera.
Privatizadores
Los países en donde el Estado lo es todo y las actividades privadas han sido arrinconadas o simplemente eliminadas, no han hecho otra cosa que no sea sembrar el caos, la miseria y la desesperanza para las mayorías, mientras la pequeña elite gobernante y los empresarios corruptos que la circundan se enriquecen de forma impúdica gracias a que han “privatizado”, para su único y exclusivo beneficio, los recursos públicos. Esa es la historia de la Venezuela de Chávez y Maduro, de la Cuba de los Castro, de la Nicaragua de Ortega, de la Argentina de los Kirchner y del Ecuador de Correa.
Entre el panóptico y las alcantarillas
Al hacer públicos los correos personales de varios líderes políticos y opositores ha enviado un mensaje clarísimo: nos ha dicho a todos que podemos ser mirados, que nuestra información personal puede ser conocida y observada por ellos en cualquier momento, y expuesta al público si ellos lo consideran necesario. Que nuestra vida privada dejó de ser tal hace mucho tiempo y que ellos pueden exponerla cuando necesiten escarnecernos.
De la república bananera a los cuentos chinos
Lo que ningún gobierno de los tan ligeramente llamados “neoliberales” pudo o quiso hacer, lo ha venido haciendo con total impudicia la Revolución Ciudadana. A la entrega de enormes concesiones mineras en territorios ancestrales hay que sumar el sobreendeudamiento con intereses usurarios (para lo cual se ha comprometido la producción petrolera de los próximos diez años) y la actual subasta de los principales campos petroleros para cubrir un gasto público tan desmedido como corrupto.
Gusanos
Sí, gusanos. Así fue como Castro y sus correligionarios calificaron desde un inicio a todo aquel que dudara del paraíso revolucionario. Gusanos sus compañeros en la Sierra Maestra que cuestionaron la deriva autoritaria del régimen, como Carlos Franqui y Huber Matos; gusanos y escoria los homosexuales que fueron llevados por la fuerza a los campos de trabajo para “reformarlos”; también los intelectuales y escritores que se negaban a elogiar a Fidel y su farsa revolucionaria, como Cabrera Infante, Lezama Lima, Reinaldo Arenas o Virgilio Piñera.
Estatismo, corrupción y simulacro
Los verdaderos culpables de tanta corrupción y ratería, los responsables de haber prostituido el país, son aquellos que diseñaron y pusieron en funcionamiento un sistema político que eliminó el control de la sociedad sobre el poder, que amordazó o arrinconó a la prensa independiente, que anuló la separación de poderes y concentró el poder en una sola persona y su grupo de acólitos.
Los gobiernos del subsuelo
Con la misma impudicia de satrapías similares, los funcionarios y enchufados del actual gobierno muestran y hacen gala de las riquezas recién adquiridas. Viven en enormes casas ubicadas en los barrios más burgueses de las distintas ciudades de país, se transportan en caravanas integradas por lujosos autos estatales, son asiduos clientes de los mejores y más caros restaurantes, hacen shopping en Miami o en las tiendas más exclusivas del país, e incluso, alguno de ellos, se transporta en helicóptero personal para practicar sus deportes favoritos.

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