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16 de Junio del 2022
Los Confidenciales
Lectura: 10 minutos
16 de Junio del 2022
Redacción Plan V
Discrepancias "irreconciliables" en el correísmo provocan salida de su secretario ejecutivo
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David Villamar, matemático, economista, activista de redes, fue hasta hace poco secretario ejecutivo del movimiento Revolución Ciudadana, que preside Rafael Correa y dirige Marcela Aguiñaga. Salió, como él mismo dijo, por discrepancias irrenunciables con la directora del movimiento. Villamar ha sido uno de los más antiguos militantes del correísmo y su persistencia en redes fue uno de los valuartes de la estrategia comunicacional del movimiento.

Luego de casi 20 años como militante del correísmo, David Villamar, economista, matemático, secretario ejecutivo del movimiento Revolución Ciudadana —que dirige Marcela Aguiñaga— renunció luego de diez meses a su cargo, por discrepancias, dijo, con la presidenta y el buró político.

Al explicar su decisión —en el programa del correísmo Rompiendo Esquemas, del portal Hechos— que evidencia una ruptura en la cúpula del movimiento correísta, dijo que todo responde a la pregunta de dónde es uno más útil.  Hace un año, dijo, pensaba que era más útil haciendo pedagogía política desde las redes sociales con sus hilos y videos (su apodo es El señor de los hilos) y creía que tenía un rol relevante en la formación de opinión pública. “Hice un trabajo consistente en esta labor durante cinco años, creo que fui una de las personas que más persistente y vehemente defendió a la revolución ciudadana durante los años de la traición (morenismo)”.

Por ese trabajo ingresó a la estructura de RC y fue nombrado como secretario ejecutivo, a pesar de reconocer su ninguna experiencia en el mundo de la política en cuanto a administración y organización. Así se lo dijo a Rafael Correa, a quien llama “Presidente”.  Como secretario hizo un acercamiento con la militancia, a la que califica de “maravillosa  y a toda prueba”,

Villamar fue reconocido por los seguidores del correísmo porque en sus redes fue un duro cuestionador del gobierno de Moreno, y, dicen, lo hacía con argumentos y datos. De ahí se ganó su apelativo.

Su intención al salir de RC, dice, “no es generar división ni debilitamiento del movimiento”. Villamar había presentado diferentes posturas y temas dentro del buró de RC en los últimos diez meses. Pensó que desde su cargo podía incidir en la dirección de un partido por el que había trabajado, dice, 20 años, aunque Alianza País se formó en el 2006. Él dice 20 años porque, dice que fue de los estudiantes que iba siguiendo a Rafael Correa en sus conferencias.

Pero sus propuestas no fueron consideradas porque “había otras posturas que se consideraron más oportunas o estratégicas”. Pero ni ellos me convencieron a mi yo a ellos. Si te das cuenta que tus ideas no tienen asidero, estás perdiendo el tiempo y les estás haciendo perder el tiempo.

Entonces dijo haberse preguntado: ¿qué significa ser correísta?, aclarando que esta palabra fue acuñada por la derecha, porque “quisieron estigmatizarnos con la palabra correísmo y la palabra borregos”. Pero esa militancia adquirió una identidad propia, con la palabra correísmo, dijo. ¿Qué significa ser correísta?: ¿hacer lo que Correa dice o hacer lo que Correa haría? Se preguntó,  y se respondió:  cuando Correa se lanzó a la presidencia en el 2006 con la promesa de la asamblea constituyente rompió todos los esquemas al lanzarse sin lista de diputados, porque iba a convocar la asamblea. Con eso demostró que no mentía y que se iba en contra de la corriente para lograr sus objetivos. Eso, para él, es ser correísta.

Pero ahora está afuera. Dice que volverá a hacer “pedagogía popular en las redes”, donde se cree más útil “al proceso”.

Su explicación en Twitter Luego de 20 años como militante del correísmo, David Villamar, secretario ejecutivo del movimiento Revolución Ciudadana, que dirige Marcela Aguiñaga, renunció a su cargo por discrepancias con la presidenta y el buró político.

Al explicar su decisión —en el programa del correísmo Rompiendo Esquemas, del portal Hechos— que evidencia una ruptura en la cúpula del movimiento correísta, dijo que todo responde a la pregunta de dónde es uno más útil.  Hace un año, dijo, pensaba que era más útil haciendo pedagogía política desde las redes sociales con sus hilos y videos (su apodo es El señor de los hilos) y creía que tenía un rol relevante en la formación de opinión pública. “Hice un trabajo consistente en esta labor durante cinco años, creo que fui una de las personas que más persistente y vehemente defendió a la revolución ciudadana durante los años de la traición (morenismo)”.

Por ese trabajo ingresó a la estructura de RC y fue nombrado como secretario ejecutivo, a pesar de reconocer su ninguna experiencia en el mundo de la política en cuanto a administración y organización. Así se lo dijo a Rafael Correa, a quien llama “Presidente”.  Como secretario hizo un acercamiento con la militancia, a la que califica de “maravillosa  y a toda prueba”,

Villamar fue reconocido por los seguidores del correísmo porque en sus redes fue un duro cuestionador del gobierno de Moreno, y, dicen, lo hacía con argumentos y datos. De ahí se ganó su apelativo.

Su intención al salir de RC, dice, “no es generar división ni debilitamiento del movimiento”. Villamar había presentado diferentes posturas y temas dentro del buró de RC en los últimos diez meses. Pensó que desde su cargo podía incidir en la dirección de un partido por el que había trabajado, dice, 20 años, aunque Alianza País se formó en el 2006. Él dice 20 años porque, dice que fue de los estudiantes que iba siguiendo a Rafael Correa en sus conferencias.

Pero sus propuestas no fueron consideradas porque “había otras posturas que se consideraron más oportunas o estratégicas”. Pero ni ellos me convencieron a mi yo a ellos. Si te das cuenta que tus ideas no tienen asidero, estás perdiendo el tiempo y les estás haciendo perder el tiempo.

Entonces dijo haberse preguntado: ¿qué significa ser correísta?, aclarando que esta palabra fue acuñada por la derecha, porque “quisieron estigmatizarnos con la palabra correísmo y la palabra borregos”. Pero esa militancia adquirió una identidad propia, con la palabra correísmo, dijo. ¿Qué significa ser correísta?: ¿hacer lo que Correa dice o hacer lo que Correa haría? Se preguntó,  y se respondió:  cuando Correa se lanzó a la presidencia en el 2006 con la promesa de la asamblea constituyente rompió todos los esquemas al lanzarse sin lista de diputados, porque iba a convocar la asamblea. Con eso demostró que no mentía y que se iba en contra de la corriente para lograr sus objetivos. Eso, para él, es ser correísta.

Pero ahora está afuera. Dice que volverá a hacer “pedagogía popular en las redes”, donde se cree más útil “al proceso”.

Para anunciar su abandono del movimiento RC el señor de los hilos puso uno así:

“Como saben, desde agosto 2021, asumí las funciones d secretario ejecutivo d la Revolución Ciudadana con el único objetivo d contribuir al fortalecimiento del Movimiento. Hoy, luego d mucho meditarlo y por diversos motivos, he decidido presentar mi renuncia a este cargo

“Creo q el punto esencial a comunicar es q he tenido marcadas diferencias con la línea d gestión política y conducción del movimiento. Destaco esto, no como una crítica sino todo lo contrario. Es sano q exista espacio para el disenso en cada instancia de una organización política.

“Y lo destaco también porque he leído varios de sus comentarios, y muchos de ustedes parecen creer que el partido es una instancia monolítica y unidireccional en la que todos siempre concuerdan. Y no es así...

“De hecho, hace algunos días, en un espacio de análisis interno, la presidenta Aguiñaga expresó una frase que me fue determinante: “casi nunca coincido con David Villamar”. Irónicamente, en esto, coincido con ella. Como dije al inicio, hemos mantenido discrepancias latentes.

“Para casos así, existe un abanico jerarquizado d opciones: concordar en discordar/procurar convencer/ejercer resistencia/armar un frente común con posturas afines/escalar el tono d los desacuerdos, y si nada d eso funca y no se tiene real capacidad d incidir, finalmente, abrirse.

“Las mencionadas discrepancias han llegado a un punto que hoy considero irreconciliable. No obstante, quiero señalar que bajo ningún concepto pretendo proyectar estas discrepancias hacia un simplón clivaje de "buenos" contra "malos".

“Estoy convencido de que la presidenta ha fijado su línea de acción, al igual que yo, haciendo lo que cree que es mejor para el Movimiento dada la información y formación que posee. No me creo dueño de la verdad.

“Además, al ser la parte con menos experiencia política en este diferendo, debo obviamente ponderar la posibilidad de ser yo quien esté equivocado. Pues mis argumentos no bastaron para convencer a la interna del partido. Pero así como no logré convencer, tampoco me convencieron a mí.

“Quedarme más allá d este punto, sería poco coherente conmigo y poco responsable con el Movimiento, q probablemente necesita alguien más alineado con la postura d consenso. Después d todo, dicha postura cuenta con el respaldo d los principales dirigentes nacionales y provinciales”.

 

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