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16 de Enero del 2019
Cultura
Lectura: 25 minutos
16 de Enero del 2019
Redacción Plan V
Cine ecuatoriano: ¿a fojas cero?

Fotografía: Luis Argüello

Algunos de los dirigenes gremiales del cine y la publicidad ecuatorianos conversaron con Plan V en el Ocho y medio, en La Floresta, Quito.

 

El veto presidencial derogó definitivamente el artículo 98 de la Ley de Comunicación, dejando a la industria audiovisual, que produce comerciales y otras piezas, sin el proteccionismo de los últimos cinco años. Varios representantes del sector cuestionaron la actitud del Gobierno de dejarles sin esa protección, invocando convenios comerciales con los países vecinos.

Las asociaciones de la industria audiovisual y cinematográfica perdieron una batalla. Pidieron que continúe la protección del mercado que les había dado el artículo 98 de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) y otros pedidos que habían hecho por carta desde el Presidente de la República hasta a los asambleístas de la Mesa de Derechos Colectivos donde se discutía las reformas a la LOC. Hicieron un fuerte cabildeo pero no lograron ser recibidos en la Asamblea. Pidieron cita con el presidente Moreno pero no se les concedió. Solo María Paula Romo, ministra de Gobierno, tuvo una reunión con ellos, donde no hubo concreciones. 

Solicitaban que la conformación del Cordicom (Consejo de Regulación de la Comunicación) incluya a los realizadores audiovisuales con voz y sin voto (como constaba en la Ley vigente) o alternativamente, a la institución encargada del fomento a la producción nacional audiovisual (si la representación se hace a nivel institucional). El cine y el audiovisual han sido declarados por la Ley de Fomento Productivo como sectores priorizados de la economía nacional.

Solicitaban también que las reformas a la Ley no fueran regresivas en cuanto a derechos y mecanismos de fomento ya existentes. Pidieron que se vetara totalmente el artículo 82 y 83 de la Ley Reformatoria de la Ley Orgánica de Comunicación, que reformaba el artículo 98 y 100 de la Ley vigente. La nueva redacción, incluida por la Asamblea minutos antes de la votación del pleno, decían, atenta contra el derecho constitucional de trabajo de las empresas ecuatorianas, y pone en riesgo el trabajo de miles de ecuatorianos. Finalmente el veto presidencial derogó definitivamente el artículo 98, dejando a la industria sin el proteccionismo de los últimos cinco años.


Fotograma de la película ecuatoriana A Son of Man. Es un psicodrama sobre un adolescente estadounidense que sigue a su padre megalómano explorador a la jungla.

Entre otros temas, como la vigencia de las cuotas de pantalla o la cuota intercultural, el panorama para la industria es amargo. Tres de sus representantes, dirigentes de los gremios del sector, hablaron con Plan V sobre su realidad:

Mariana Andrade: la gente de cine no podemos vivir del cine

Como Copae hemos hecho varios pedidos para ser recibidos en la comisión de Derechos Colectivos de la Asamblea Nacional. Queríamos explicar nuestros puntos sobre la reforma a la Ley de Comunicación. Somos siete gremios que tenemos varios puntos de visto. El primero es la cuota de pantalla, que se mantenga en el 60% y se pondere la producción nacional independiente y que se de la potestad de  catalogar como película nacional al Instituto de Cine, creado por ley. Sobre el artículo 98, buscamos que se mantenga como estaba en la LOC antes de la reforma. La gente de cine en el Ecuador no podemos vivir del cine. Este artículo promueve que la publicidad se produzca en el Ecuador y con esto la gente de nuestra industria empiezan a tener no solamente una posibilidad de trabajo, sino que tiene además crecimiento técnico, empleo y en los últimos cinco años una producción cercana a los 100 millones de dólares. Buscamos también una presencia en el Cordicom, porque la política pública debe hacerse también con la voz y el voto de quienes producimos contenidos. Queremos que no se toquen los artículos que fomentan el desarrollo de la industria del cine y audiovisual en el Ecuador.

"La gente de cine en el Ecuador no podemos vivir del cine.  Este artículo promovía que la publicidad se produzca en el Ecuador y con esto la gente de nuestra industria empezó a tener no solamente una posibilidad de trabajo, sino que tuvo además crecimiento técnico, empleo y en los últimos cinco años".

Las leyes se pueden ir modificando pero no podemos en quedarnos solo en los debates políticos, sino también incorporar debates que apoyan el desarrollo de la industria y eso permite, a su vez, fortalecer la libertad de expresión de todos los ecuatorianos. Los sectores de cine e industria audiovisual estamos en otro momento, y no estamos defendiendo intereses particulares. Creemos que desarrollar esta industria beneficia a país, crea trabajo y fortalece los derechos. Pero para desarrollarse, una industria requiere tranquilidad, certezas, lo que no hay. Por ejemplo la Ley de Fomento Productivo declara a la industria del cine como estratégica, pero en esta otra ley se le quita el respaldo que le permitiría consolidarse como tal. Las industrias culturales producen dinero; los datos oficiales señalan que entre el 2007 y el 2014 esta industria produjo ingresos por 2700 millones de dólares. Ya somos una industria, estamos en el PIB; producimos trabajo, empleo.  Producimos, sobre todo, capital simbólico, los contenidos que nos permiten vernos como país y para que nos vean. Queremos que se respete la institucionalidad y que las leyes sean coherentes, no se puede apoyar una industria en una ley y en la otra quitarle los incentivos, necesitamos estabilidad como cualquier otra industria.

En Ecuador hay varias leyes que fomentan el cine, en el papel, y lo que queremos es que se cumplan y que no se usen los reglamentos para evadir las leyes. Lo que queremos es llegar a todos los espacios donde sean posible fomentar la industria cultural y revisar nuestra relación con el Estado de modo permanente y ser activos y proactivos. Creo que el cine ecuatoriano ha logrado eso. Los propios asambleístas no saben del tema, algunos nunca han escuchado eso de industria audiovisual ni saben lo que ha sido y es el cine ecuatoriano. Es hora de unirnos para que las leyes se cumplan, para que los reglamentos se aprueben. el Cine No se Detiene es una campaña que ha funcionado.

Gonzalo Ponce: vamos hacia una regresión

En la propuesta que salió de la Asamblea hay una regresión. Lo que antes era una cuota de pantalla del 60% lo bajan al 40%; sobre la programación pluricultural del 5% ahora lo dejan en el 3% y en la propuesta actual no tenemos representante en el Cordicom. Nos llama la atención que en un ente regulador sí se encuentren entidades reguladas, pero ahora no tenemos gente del sector audiovisual.

El tema de la cuota de pantalla del 60% no se ha cumplido y los canales se han acogido a la posibilidad de pagar la multa. Hay que ver a la industria del audiovisual en su conjunto. El Ecuador no ha inventado el agua tibia. En América Latina existen mecanismos y marcos legales que han logrado que los países incentiven su industria audiovisual y las industrias culturales. Colombia, por ejemplo. ¿Cuánto contribuyen al PIB de Colombia Shakira, Carlos Vives, Juanes y Maluma? Solamente en la industria musical. En el caso audiovisual es igual. Cuando Hugo Chávez destruyó la industria audiovisual en Venezuela, vino Colombia y ocupó ese vacío en la industria del melodrama venezolano. Ahora Colombia exporta miles de millones en audiovisuales. Esa cuota es ya irrecuperable para Venezuela. Esto se hace con marcos legales apropiados y estímulos financieros. Nuestro volumen de inversión es alto. Cualquier pieza publicitaria o cortometraje ocupa a sesenta o setenta personas; pagamos todos los impuestos, facturamos, tenemos retenciones, etcétera. Estamos plenamente integrados a la economía del país. Tenemos ahora un parque tecnológico y facturación de más de cien millones de dólares, y eso hace cinco años no había. Lo mismo pasa con la cuota de producción.

"Cuando Hugo Chávez destruyó la industria audiovisual en Venezuela, vino Colombia y ocupó ese vacío en la industria del melodrama venezolano. Ahora Colombia exporta miles de millones en audiovisuales. Esa cuota es ya irrecuperable para Venezuela".

Un país que tiene mala televisión tiene serios problemas, y el país constata que nuestra televisión abierta va de retro. Hace veinte años se hacía mucha mejor producción que lo que se hace ahora. Eso es una invitación a reflexionar sobre lo que está pasando. El hacer cine y televisión no se aprende exclusivamente en las aulas. Este es un proceso de prueba y error. Si no tienes las ventanas de distribución que te garantizan la exhibición, entras en una lógica perversa, porque te toca moverse con el amiguismo o el favor de un tercero. Así como ahora la publicidad nuestra es de exportación, el siguiente paso natural debiera ser la exportación audiovisual, explorar otros mercados, porque tenemos el talento, el conocimiento, los paisajes, la tecnología y sin embargo eso no se da porque seguimos aún en la rogadera. Lo que se trata aquí no es de mendigar, sino que los canales asuman su cuota de responsabilidad; no solo que cumplan la ley sino que también opten por productos de calidad.

Discrepo de ese criterio de que el público no compra lo ecuatoriano. Tenemos casos en la televisión ecuatoriana, muy exitosos, programas que han tenido altísimo raiting y no se trata de que vamos a dar solamente crónica roja y farándula porque eso es lo que "el público quiere". Yo creo que el público ecuatoriano está en otro nivel y se merece un trato de gente pensante. También es una apuesta creativa para los canales. Los reality que los canales compran afuera no son baratos. En Ecuador, hoy en día, tienes el equipo, la neurona, los paisajes, y lo que falta es el marco legal que permita garantizar financiamientos. Una película no se hace en menos de tres años, porque son apuestas largas, coproducciones y tiene que haber certezas. Tenemos un fondo cinematográfico pero que no tiene recursos, cada año es un misterio si habrá o no llamado. La ley está para cumplirla, no para ver una trampa y salir por la puerta trasera y terminar evadiendo la responsabilidad; además de que como industria tenemos una responsabilidad porque va atada a la construcción de memoria social y de identidad. En los años 50 y 60 nuestros padres todos cantaban mariachis, conocían a María Félix, a México o a Carlos Gardel y el imaginario argentino, y era por cine, la música...

Daniel Andrade, productor y director cinematográfico: 

A lo más complicado a lo que nos enfrentamos es que en esta ley están mezclados los temas que han llevado a los problemas con la libertad de expresión, con el desarrollo audiovisual. Somos los primeros en estar de acuerdo con que la ley generó estos problemas, pero también defendíamos los artículos que pretendían desarrollar la industria audiovisual. De estos, algunos han funcionado y otros no.  Los temas de cuota de pantalla, los canales han comprado largometrajes de autores ecuatorianos y ha sido una pantalla muy importante, cambiaron las multas, y entonces es mucho más barato pagar las multas por no pasar largometrajes ecuatorianos que comprarlos. Eso pasó en el reglamento. 

"Nosotros creemos que el país debe preguntarse porqué obligar  a producir la publicidad en Ecuador, con medios ecuatorianos: porque la idea es desarrollar una industria nacional y ver todos los frentes de esta industria y desarrollarlos".

Nosotros creemos que el país debe preguntarse porqué obligar  a producir la publicidad en Ecuador, con medios ecuatorianos: porque la idea es desarrollar una industria nacional y ver todos los frentes de esta industria y desarrollarlos. En las prohibiciones que estaban insertas en el artículo 98 de la LOC, no es algo que lo queríamos para siempre, pero sí se necesita un impulso de tiempo. La primera película que hice, con mi esposa Esas no son penas, fue con una cámara de 1500 dólares y estamos terminando una película que tiene tres veces más presupuesto, y estamos filmando con una cámara que con los lentes vale más de 200 mil dólares. La película anterior tuvimos que filmar con unas cámaras que pudimos traer de Alemania, gracias a una coproducción y con una arquitectura financiera complicadísima, porque aquí no existía esa capacidad. El problema de esta Ley es que tenía el cuco de los hermanos Alvarado y de lo que se aprovechó de eso. En realidad el artículo 98 mejoró las condiciones de la industria y hemos podido abordar proyectos en mejores condiciones de equipos y técnicos especializados. Todo crece al mismo tiempo.

Sin embargo, hay otras manos que están tratando de desinformar, de hacer creer que es un monopolio, que se ha beneficiado a poca gente, de que nadie quiere invertir en Ecuador. Eso es mentira, porque vemos que hay transnacionales que invierten en una publicidad un millón quinientos mil dólares, y antes eso no ocurriría sino que usaban un 10% de ese dinero para hacer una pequeña edición y el resto se iba en pauta. Ahora, ese dinero se queda en Ecuador y se reparte por todo este ecosistema que trabajamos en esto. Antes no había casas de posproducción, no había gente suficiente y esto se hace en muchos países en otras industrias. Ahora tenemos comerciales que marcas como Chevrolet o Coca Cola producen aquí mandan a otros países de América Latina. 

Cuando se habla del 60% de la cuota de pantalla, no significa que se pasan 6 de cada 10 películas ecuatorianas en la pantalla. La nacionalidad de las películas es ahora distinta. Puedes tener, de acuerdo a los equipos de producción, una película con tres nacionalidades; soy leyes internacionales, y dicen que si tienes el 20% del financiamiento de una película ha sido financiado por un país, la película es de ese país. Tenemos casos con Alemania y Argentina, pero una película puede tener ambas nacionalidades. Lo que pasaba con la Ley de Cultura, como está redactada, es que está mal planteada la nacionalidad: una película es ecuatoriana si el 80% del personal es ecuatoriano, y esa no es la definición. Ahora, el IICA te va a dar la nacionalidad de una película. Uno de los problemas más grandes del cine latinoamericano es que no nos vemos unos a otros. Hay películas maravillosas de Colombia que nuca las vemos ni podremos verlas. Chile tiene un catálogo fantástico de buenas películas, y no las podemos ver acá a menos que vayan a Estados Unidos y lleguen a nuestras salas. Con esa forma de la nacionalidad de las películas sirve para la coproducción y facilita la distribución. Si se reconoce el sistema de nacionalidad de las coproducciones, el abanico de posibilidades crece un montón.

Por qué tanto afán en privatizar una empresa que da utilidades? ¿Por qué el Estado no hace un proceso de reingeniería administrativa y financiera para optimizar recursos, pero teniendo la administración y propiedad en sus manos? ¿Qué gana el señor Cuesta, responsable de toda la estrategia de privatización, o concesiones como les gusta llamarlas, además de su salario de asesor presidencial, con esto? El refranero español dice: piensa mal y acertarás.

La reacción de todo el gremio: "el veto es indignante e inaceptable"

Luego de conocerse el veto presidencial, un comunidado de nueve organizaciones de la industria del cine, la publicidad y el audiovisual* del Ecuador, señaló que:

"El veto presidencial desarticula a la industria de producción de publicidad, propicia el cierre de varias empresas de la industria audiovisual y pone en situación de desempleo a miles de profesionales y trabajadores calificados del sector. Deja además en ambigüedad el futuro reglamento de la Ley, ante las posibles interpretaciones a la aplicación efectiva del artículo 36, referente a los contenidos interculturales.

"La declaratoria de emergencia del sector del cine y el audiovisual del Ecuador responde a la falta de respaldo y de compromiso por parte de la Presidencia y el Gobierno Nacional.

"Esta falta de respaldo no solo está manifestada en el veto presidencial; tiene relación al tratamiento que el Gobierno Nacional ha dado a la información y a las observaciones que el sector del cine y el audiovisual entregó de manera completa y directa a altas autoridades del país: María Paula Romo (Ministra de Interior), Pablo Campana (Ministro de Comercio Exterior), Andrés Michelena (Secretario General de Comunicación de la Presidencia) y Edison Toro (Superintendente de Comunicación).

"Para los trabajadores del cine y el audiovisual, el veto presidencial es indignante e inaceptable, por las siguientes razones:

"El veto presidencial es inconstitucional. Vulnera el artículo 19 de los derechos de Comunicación e Información de la Constitución: “La ley regulará la prevalencia de contenidos con fines informativos, educativos y culturales en la programación de los medios de comunicación, y fomentará la creación de espacios para la difusión de la producción nacional independiente”. Precisamente, la Ley Orgánica de Comunicación vigente busca cumplir con este mandato constitucional. De allí, que la Sección VI de la Ley, sobre la Producción Nacional (artículos 97 a 103), contiene una serie de mecanismos de fomento a la producción nacional y nacional independiente.

"Al eliminar los mecanismos de fomento para la producción nacional independiente (como la cuota de contenidos interculturales o la prohibición de importación de piezas de publicidad), el Gobierno ha tomado una decisión regresiva, en contra de los derechos de comunicación e información de los
productores audiovisuales ecuatorianos.

"El único argumento es impreciso. El único argumento que el Presidente emite, para justificar la derogatoria del artículo 98 —que en la Ley vigente protege a la producción publicitaria ecuatoriana— se refiere a los compromisos internacionales. Esta información es imprecisa: todos los acuerdos comerciales tienen reservas o excepciones. Las hacen en particular dentro de los sectores de las industrias culturales y del audiovisual, por su carácter sensible y estratégico dentro de un entorno de conversión digital y dentro de la sociedad de información. El TLC entre Colombia y Estados Unidos, por ejemplo, contiene cuatro reservas o excepciones culturales, entre ellas la cuota de pantalla para televisión abierta.

"Hay compromisos con la UNESCO. Ecuador ha firmado, también, compromisos internacionales que le obligan a crear excepciones culturales en los tratados de libre comercio. Uno de los tratados internacionales que permite las reservas de mercado o la excepciones para las industrias culturales es la Convención sobre la Promoción y Protección de la Diversidad de Expresiones Culturales de la UNESCO. Este tratado fue firmado por el Estado ecuatoriano en el año 2005.

"El Poder Ejecutivo no incluyó ninguna de las recomendaciones realizadas, de manera completa, técnica y cuantitativa, por los representantes del sector, incluidos los argumentos y la información expuesta dentro de este comunicado.

"La Presidencia y el Gobierno ecuatorianos hacen caso omiso a la prioridad que el cine y el audiovisual ecuatoriano tienen dentro de la Ley de Fomento Productivo, y atenta contra ella, pues la masa crítica de las empresas que se beneficiarían de los estímulos de esa ley desaparecerán en los próximos meses.

"La información presentada desde el Gobierno Nacional es imprecisa y parcial. La transitoria que supuestamente abre la posibilidad de medidas compensatorias a la eliminación de fomentos a la
producción nacional es absolutamente general y desprovista de plazos y enfoques. Desde noviembre, el Gobierno Nacional ha anunciado leyes y medidas compensatorias a la eliminación de estos mecanismos de fomento. El propio secretario Michelena ha anunciado, esta semana, tres leyes relacionadas con la llamada “economía naranja”: una ley para la publicidad, una ley de medios públicos y una ley de economía cultural. Sin embargo, ninguno de estos proyectos de ley, hoy por hoy, están ni cercanamente listos. Además, hasta la fecha, ninguno de los actores del sector del cine y audiovisual ha sido convocado para el análisis o la redacción de estos tres proyectos de ley. Por los tiempos políticos y legislativos, el evidente retraso de las tres leyes anunciadas deja a la economía cultural en un vacío de varios años, lo que provocará un estado de inestabilidad dentro del sector, a más del cierre de varias empresas de varios sectores. Precisamente, este vacío legal tendrá un efecto desastroso en uno de los sectores con mayor crecimiento e innovación dentro de la “economía naranja”.

"La creación de los mecanismos de fomento que se expresan en varios cuerpos legales (Ley Orgánica de Comunicación, Ley Orgánica de Cultura, Ley de Fomento Productivo) es un trabajo de varias décadas, de varias generaciones de trabajadores del cine y el audiovisual ecuatoriano.

"Los trabajadores del cine y el audiovisual del país alertamos que esta emergencia del sector es —creemos— el primer síntoma de una crisis económica y laboral que se generalizará y se replicará en muchos sectores de la economía en los próximos meses. Esto, como producto de una política pública que no está interesada en el fomento, en las pequeñas y medianas empresas, ni en las excepciones comerciales o las reservas de mercado para los sectores más sensibles de la economía del país.

"Finalmente, llamamos, con urgencia, al Gobierno Nacional y a la Asamblea Nacional para que rectifiquen las decisiones tomadas y asuman una acción efectiva y afirmativa para mantener todos los mecanismos de fomento al audiovisual, como la cuota de contenidos interculturales y la prohibición de importación de publicidad".

*Asociación de Creadores del Cine y el Audiovisual de Pueblos y Nacionalidades (ACAPANA)

Asociación de Directores y Guionistas de Cine Independiente del Ecuador (ADG)

Asociación de Documentalistas del Ecuador (ADEC)

Asociación Ecuatoriana de Técnicos Cinematográficos (AETC)

Asociación de Productoras Audiovisuales del Ecuador (APAE)

Corporación de Productores Audiovisuales del Ecuador (COPAE)

Asociación de Fotógrafos Ecuatorianos (AFE)

Asociación de Actores Audiovisuales del Ecuador (UNIACTORES)

Sociedad de Gestión de Artistas y Autores Audiovisuales del Ecuador (UNIARTE)

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