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6 de Agosto del 2014
Cultura
Lectura: 7 minutos
6 de Agosto del 2014
Redacción Plan V
Inés Aranda, la novela negra del periodismo y el poder

Fotos: Luis Argüello

Diego Cornejo al pie de las escalinatas del World Trade Center de Quito, donde queda la Asociación de Editores de Periódicos. El escritor es su director ejecutivo.

 

Literatura para pensar, dice Diego Cornejo de su nueva novela. El texto hace varias propuestas novedosas para la literatura contemporánea, e ingresa en la órbita de los dictadores latinoamericanos, como sostiene su editor, Xavier Michelena, de Editorial Paradiso, sello que publica Inés Aranda.

La portada fue pintada en acuarela por el propio Diego Cornejo, quien también es pintor. La novela fue es editada por Paradiso editores, que dirige Xavier Michelena. Lea aquí el primer capítulo

¿Por qué el título Inés Aranda?
El libro se llama Inés Aranda el nombre del personaje, que es una conocida periodista de televisión, la cual emprende una investigación cuando sufre un impacto al encontrarse de pronto con un hombre colgado en un árbol del Parque de Octubre,  en la ciudad donde vive. El hombre está ahorcado, y ella inicia una investigación periodística. Esta es una novela negra con las consecuencias que esa investigación tiene. Ella se encuentra con un poder implacable, que constriñe la investigación sobre el tema. Esta novela tiene varios elementos: una novela negra, que es la historia en sí, un ensayo novelado en torno al ejercicio de la libertad y tiene lo que en la actualidad se llama chic lit, o ficción post feminista. Es una propuesta de forma de la novela, que incluye estos tres elementos.

¿Por qué la llamas novela negra y no novela policial, cuál es la diferencia entre estas dos ?
No importa el misterio de la investigación que se emprende, sino las condiciones en las que se realiza. En las novelas de Agatha Christie el personaje desafía al lector a convertirse en un detective; tradicionalmente en la novela policial los detectives superan al lector. En la novela negra, que es un gran aporte de la novela norteamericana,  se parte de un hecho duro, como puede ser una muerte, pero no se cuenta tanto la investigación cuanto el entorno moral en el que se hace la investigación. Esa es la diferencia entre la novela negra y la policial: más que destacar la astucia investigativa de la periodista y su equipo y de su informante, que es un detective, describo el entorno moral y social de la investigación.

Hablas también del ejercicio de la libertad, ¿cómo se construye este ensayo novelado?
Se construye con todos los recursos de la novela, con descripciones, con diálogos de los personajes, con todos los recursos narrativos, está en un tono distinto.

¿Hablas de la persistencia y valentía de la periodista en este ensayo novelado?
El ensayo novelado trasluce el espíritu investigativo de la periodista y sus convicciones más profundas, esto es lo que plantea esta reflexión sobre la libertad periodística que plantea Inés Aranda en esta novela.


El video promocional de Inés Aranda fue producido por el cineasta y documentalista Pocho Álvarez 

¿El tercer ingrediente es la ficción post feminista, cómo se revela en la trama?
La ficción post feminista es un tema que se incorporó en la literatura, luego de que una serie de escritoras plantean temas duros sobre todo de las relaciones personales de las mujeres.  Se dice que es una corriente literaria propia de mujeres, y cuando escribimos así los hombres, se nos califica de dick lit. Inés Aranda es un personaje contradictorio y complejo, por medio del chic lit puedo ingresar a la complejidad del personaje, que tiene dilemas como periodista y su reivindicación del ejercicio del periodismo.

¿Esta novela es una metáfora del momento complejo del periodismo actual?
Sí, tiene que ver con la situación, es un reflejo como el de un espejo, con el eje vertical invertido. El reflejo puede ser una mentira: esta novela, por su propia naturaleza es una mentira que permite llegar a la verdad. La novela, como ficción, nos permite llegar a la verdad. En toda novela corremos riesgos como escritores, no sé si esta propuesta funcione con éxito, ese es el riesgo que tomo.

¿Cuál sería el indicador de ese éxito?
Que Inés Aranda logre seducir a cada lector, esa es la propuesta, que lo atrape, que lo convenza, que lo enamore, que le cause conflictos. Esa es la aspiración que tengo como escritor.

¿Es también un reflejo del poder, de un Presidente y sus acólitos en un país ficticio?
La novela sucede en Taguaguoto, una circunstancia más que un país, cuya capital se llama Pecueca. Tiene que ver con la ficción y no con la geografía. Se da en circunstancias en que el periodismo choca con la política. Es lo que el lector encontrará en la novela.

¿El lector puede asociar la novela con la realidad actual?
Bueno, cuando leí Ana Karenina o Madame Bobary pensé en personas. Esta novela es un reflejo distorsionado de la realidad, es un reflejo que te puede remitir al origen del reflejo. La percepción de cada lector es un muy personal. Una ficción es un divertimento, puede tener mucho de caricatura y esperpento. Tiene la construcción de un personaje que espero que los lectores estimen como convincente.

¿Tienes cuatro novelas, están relacionadas entre sí?
Cada novela es distinta, en cada una experimento de forma singular. Esta estructura que mencioné al principio es solo propia de esta novela. Esta novela puede tener  varias lecturas, desde distintas experiencias, como los grandes debates que tenemos sobre el ejercicio de las libertades, en momentos en que se achica la democracia.

¿Inés Aranda fue un personaje definido desde un comienzo?
Sí, siempre pensé que debía ser una mujer. La historia empieza cuando ella descubre un hombre colgado de un árbol.

¿Ya no es el tiempo en que las personas inteligentes usaban la literatura para pensar?
Sigue siendo, por eso he puesto ese epígrafe. Mi literatura no es inocente: es para adultos perspicaces, es para personas inteligentes que quieran pensar.

¿Un escritor responde a la racionalidad de su tiempo?
En la contratapa, el editor ha escrito que mi novela se suma a la novela sobre el dictador latinoamericano. En la investigación Inés Aranda ha encontrado una maquinación del poder.

¿Quién es Máximo Urdemales?
El dictador de mi novela está conformado por el detritus obsceno de varios dictadores, el 15% de Gabriel García Moreno, el 10% de Francois Duvalier de Haití, el 10% de Antonio López de Santa Anna de México, 15% de Alfredo Strossner de Paraguay, 10% de Rafael Leónidas Trujillo de República Dominicana, 10% de Augusto Pinochet, 5% de Alberto Fujimori del Perú, 5% de Robert Mubage de Zimbahue, 5% de Alexander Luckachesko de Bielorusia, y 10% de Hugo Chávez.

¿Máximo Urdemales es una caricatura?
Puede tener mucho de esperpento, como tenemos los seres humanos, de modo que no está planteado como caricatura, pero el lector puede encontrar elementos de ironía y sarcasmo en ese personaje. 

GALERÍA
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