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8 de Noviembre del 2013
Cultura
Lectura: 20 minutos
8 de Noviembre del 2013
Santiago Páez*
Vida cotidiana del pueblo de la Venturosa República Revolucionaria de Novo Ecuador

Foto: Paraíso

El escritor y catedrático Santiago Páez Gallegos ha incursionado en la ciencia ficción y el cuento. 

 

Con su nueva novela, 'Ecuatox' Santiago Páez se ubica con decisión en la visionaria tradición de '1984', del británico George Orwell; hunde sus raíces en la herética herencia de don Ramón del Valle Inclán y Tirano Banderas, y entrega al lector un magnífico esperpento redivivo, que no oculta su vocación libertaria y su voluntad literaria de impedir el control total del comportamiento y la subordinación de lo individual a lo colectivo. Presentamos en exclusiva el capítulo Segundo de esta obra, publicada como parte del 'Quinteto de Paraiso editores' en alianza con Fundamedios.

Portada de esta novela de ciencia ficción y sátira política

En el año 2227 los viajeros que llegan a la Venturosa República Revolucionaria de Novo Ecuador lo hacen por el espaciopuerto de  Nueva Tababela. Es el caso de Segon González Lobo, natural de Barinas, devoto y diácono de la Iglesia Universal Chavista Absoluta (IUCA por sus sagradas siglas), quien ha sido enviado para estudiar y difundir los logros de la Revolución Estacionaria.

Inspirado por el Patriarca Maduro y guiado por Chávez, Profeta y Precursor, Segon González se aloja en casa de la familia Puñete Antioligarca, cuyos devotos rostros reproducen los rasgos faciales que adornaran al Líder Esplendoroso, Presidente Correa.

Luego de recibir con unción el chip con la Versión Oficial de la Historia, el diácono constata los prodigios que –después de dos siglos de diarias sabatinas- obra la Ley de Culto al Magnífico (antiguo Código de la Democracia): los ciudadanos deben proclamar a los gritos y explícitamente su amor por el Líder; todas las viviendas y edificios públicos están embellecidos por la mirada visionaria del Guía Sapientísimo; gracias al Ministerio de Amor por el Líder (antigua SECOM), los ciudadanos han desechado el vicio burgués de las proteínas y devoran ritualmente sendas porciones de cheques. El Cambio de Época y de Matriz Productiva han conseguido desopilantes transformaciones en la administración y la obra pública, la vida Kultural y política, la educación superior y los medios de comunicación, y, de manera misteriosa, en la acción ecológica y en el iluminador rol de la Urbe del Konocimiento.

Los sapientes dignatarios de la Iglesia Universal Chavista Absoluta -IUCA por sus sagradas siglas- habían dispuesto que tuviera mi alojamiento en la residencia de una típica familia de la masa correísta, construida en un distrito de clase media alta situado en las afueras de la ciudad, cerca del Zoológico de la Capital.

Con esa decisión, el Patriarca Maduro buscaba, en su clarividencia, que yo, en primer lugar, tuviera una experiencia directa de la población felizmente rendida a la causa del Guía Sapientísimo y Ejemplar de la Revolución Estacionaria y, en segundo lugar, que estuviera cerca de una agrupación de animales, en la eventualidad de que el espíritu enaltecido de nuestro Profeta y Precursor, el gran Chávez, decidiera comunicarse conmigo a través de un auquénido, una danta o, sólo Él en su infinita munificencia lo sabe, por intermedio del trapeador de la jaula de los monos, como ya le sucedió a otro de nuestros hermanos diáconos quien mantuvo largas charlas místicas con un pelador de papas olvidado en la cocina de la residencia de descanso para personas nerviosas en que habitaba.

Me fue difícil encontrar la vivienda a la que se me había destinado, porque la referencia que me dieron para hallarla había sido: “Busca la casa embellecida por el rostro del líder de la Revolución Estacionaria  correísta”. Pero todas las casas de la ciudad, por disposición de una ordenanza de ornato urbano, deben embellecerse mostrando afiches y pancartas que se iluminen con la mirada visionaria y la ya muy amplia frente del Líder Esplendoroso, por lo que tuve que preguntar en las primeras treinta viviendas de la calle hasta dar con la de la familia Puñete Antioligarca.

Cabe señalar, para explicar el soberbio apellido de este grupo parental, que desde hace décadas –y para obtener justísimas ventajas de la administración pública– las familias han cambiado esos patronímicos coloniales que heredaran del protervo imperio español. Han rechazado nombres como Ramírez, Alvarado, Velasco o Delgado. Es más, todos los funcionarios de alto rango del gobierno han cambiado legalmente sus apellidos por uno que ostentan orgullosamente en común, todos ministros, secretarios de Estado y subsecretarios se apellidan ahora Loor Algefe. Su fervor revolucionario los ha llevado, incluso, a cambiar sus nombres de pila; así, los funcionarios de la terna que está a cargo de las reformas del aparato del Estado, por ejemplo, han sido rebautizados por el mismísimo Presidente Correa  como Scooby-doo, Pluto y Huesos (no se sabe a ciencia cierta el origen de estos apelativos, pero se cree que pertenecen a grandes sabios del pasado).

Me fue difícil encontrar la vivienda a la que se me había destinado, porque la referencia que me dieron para hallarla había sido: “Busca la casa embellecida por el rostro del líder de la Revolución Estacionaria  correista”

Me fue difícil encontrar la vivienda a la que se me había destinado, porque la referencia que me dieron para hallarla había sido: “Busca la casa embellecida por el rostro de líder de la Revolución Estacionaria  correísta”Antes de entrar a la residencia de la familia Puñete Antioligarca, tuve que presentarme ante el funcionario barrial del Comité de Defensa de la Revolución del distrito, denominado, también, Jefatura Orgullosa y Devota de Entrega Revolucionaria –que por lo desafortunado de sus siglas, sólo es llamado por sus iniciales por los contra revolucionarios–. El funcionario barrial que me recibió se portó realmente amable conmigo, sobre todo al enterarse de la alta misión que me había sido encomendada por nuestro Patriarca, por lo que solamente me hizo una exhaustiva revisión de cavidades corporales para buscar material anti correísta. Como no halló, ¡ni podía hallar!, libros ni videos comprometedores, me dejó entrar a mi alojamiento.

Fui recibido, entusiásticamente, en la puerta de la vivienda por toda la familia Puñete Antioligarca: padre, madre y dos hijos ya jóvenes. Todos estaba vestidos con el atuendo oficial de las grandes ocasiones: Camisa blanca, bordada en el pecho con el rostro del Líder Esplendoroso de cuya cabeza brota media docena de rayos dorados que semejan a los del astro rey, cómodas babuchas que les permiten participar en la extenuantes marchas espontáneas de apoyo a la democracia que se cumplen, de manera obligatoria, todos los sábados entre ocho de la mañana y doce del medio día, y calzas sujetas con velcro que permiten su remoción rápida, en caso de que el ciudadano sea sometido al sumario y aparatoso proceso de reeducación inmediata, que se hace in situ y consiste en un rápido lavado del cerebro realizado a través del recto del infractor.

Y por una práctica de higiene social, todos deben parecerse al mejor, al más sublime hijo de la patria y padre de todos: el Líder Esplendoroso.

Fue una gratísima sorpresa el observar los rostros de mis hospedadores: el padre y el hijo tenían los rasgos faciales que adornaran al máximo líder de Novo Ecuador, en los primeros años de su mandato presidencial, y las dos féminas, madre e hija, se parecían, en cambio, a dos de las ministras del primer gabinete del Guía Sapientísimo y Ejemplar. Tal prodigio se debía a que, en la actualidad, se considera una grave contravención anti revolucionaria, ese prurito individualista de tener un rostro propio, único, diferente del de los demás, diferente, sobre todo, del rostro augustísimo del Gran Estadista.

¡Qué más burgués y antidemocrático que tener una nariz individual o unas orejas peculiares! Si hemos de cumplir la prédica de que todos somos iguales, ¡todos debemos ser iguales! Y por una práctica de higiene social, todos deben parecerse al mejor, al más sublime hijo de la patria y padre de todos: el Líder Esplendoroso. En el caso de las féminas, se han hecho concesiones y las damas correístas pueden elegir, como modelo de sus respectivas cirugías plásticas, entre las que fueron ministras en los albores del gobierno revolucionario (Es muy popular, por señero, el rostro de la augusta Ministra Coordinadora de la Política del primer gabinete correísta).

Cabe anotar que las intervenciones quirúrgicas se hacen sin anestesia local ni general, pues es sano para el ciudadano el sufrimiento que experimenta al ser operado, todo el dolor que padezca le hará pensar en el enorme sacrificio que el sublime Líder ha experimentado al ser tan anonadadoramente guapo.

Los habitantes de Novo Ecuador, los novoecuatrianos, han aceptado con tal entusiasmo esa tortura de parecerse a su Guía Sapientísimo y Ejemplar, que algunos solicitan que, mientras los cirujanos plásticos trabajan recortando sus cachetes y desmontando sus cartílagos nasales a golpes de la piqueta quirúrgica, una eficiente artesana costurera les atraviese el pecho con el bordado que, los menos entregados, portan solamente en sus camisas. El problema del color de los ojos ha sido resuelto con el uso obligatorio de lentes de contacto cosméticos (recordemos que el Presidente tiene los ojos verdes, color poco frecuente en la población de Novo Ecuador ); es común ver por las calles a vendedores ambulantes que comercian con esas lentillas intraoculares y el uso de las mismas es exigido, en cualquier momento, por miembros de la Policía Pedagógica y Revolucionaria.

–¡Larga vida al Líder Esplendoroso! –me saludó don Puñete Antioligarca.

–¡Lubricación permanente de las máquinas que lo mantienen con vida! –respondí yo, cumpliendo con la formula ritual de saludo establecida en el territorio de Novo Ecuador. ¡Y lavado cerebro-rectal con aguarrás a sus enemigos!

Entramos en la residencia. Allí, los miembros de mi familia anfitriona me invitaron a ingerir la comida del medio día, yantar que antes se conocía como almuerzo y que ahora, en tiempos de la Revolución Estacionaria, se denomina, y con mucha más propiedad: “Ingestión de Alimentos Sanos y Cálidos y de Calidad Brindados por la Enorme Bondad de nuestro Líder Esplendoroso y Guía Sapientísimo Correa gracias a Su Perspicaz Visión de Nuestras Necesidades Nutricionales". Cuando se ha terminado de nombrar la comida, algo que en todas las mesas es obligatorio, ya los manjares han dejado de estar cálidos, pero ese detalle es concebido por el Gran Estadista pera evitar el peligro de que nos quememos con ellos la lengua y quedemos así incapacitados para cantar sus glorias, cuando sea menester.

Los mentados manjares merecen una referencia aparte. Son una variada gama de carbohidratos: puede comer uno, en la República Revolucionaria de Novo Ecuador, papas, papas con arroz, arroz con papas, arroz solo o una mezcla deliciosa de arroz con arroz. Hay un plato estrella, en la dieta correista: El soufflé de papas con guarnición de papas y papas enteras (plato importado, según la leyenda, por el Gran Líder, de Europa donde sabemos se formó en sus años juveniles). Esta profusión de sanísimos carbohidratos se logra gracias a la celosa intervención del Ministerio de Alimentación Revolucionaria y Estacionaria que ha declarado a las proteínas como "vicio burgués e inaceptable". Es famosa una campaña de propaganda alimentaria en la que se ve a un burgués asquerosamente satisfecho comiendo un jugoso filete; se ha demostrado que al ver esas imágenes, los ciudadanos de Novo Ecuador  salivan de tal manera que se ponen en riesgo de morir ahogados en sus propias babas, con lo que se consigue el propósito edificante de que rechacen semejantes exquisiteces burguesas. Por lo demás, orgullosamente, el país del Líder Esplendoroso es en la actualidad incapaz de producir esas execraciones proteínicas provenientes de vacas, caballos o cerdos, gracias al cambio de la MATRIZ PRODUCTIVA del gobierno revolucionario y estacionario, que lo convirtió en productor exclusivo de metales preciosos y de los otros (a este tema de alta y mística política económica nos referiremos más adelante, en el Capítulo VIII).

En los primeros tiempos de la Revolución Estacionaria se perseguía, para tener terroristas que castigar, a defensores del medio ambiente, a muchachos revoltosos y a periodistas investigadores independientes (especie afortunadamente hoy extinta).

La familia Puñete Antioligarca estaba ese día de mi visita particularmente feliz debido a que había sido elegida, en el sorteo semanal, como Familia Encubridora del Terrorista del Lunes. Esta simpática costumbre, impuesta amorosamente en todo el territorio nacional por el Ministerio de Amor por el Líder (antes Secretaría Nacional de Comunicación), consiste en que el núcleo familiar designado entregue a cualquiera de sus miembros para que de él se ocupe pedagógicamente la vindicta gubernamental. El elegido, siempre en un ambiente de alegre camaradería, será acusado de terrorista, enjuiciado, sometido a todo tipo de pedagógicas vejaciones y reeducado con uno de esos lavados cerebro-rectales que mencioné antes.

Las instancias gubernamentales optaron por este procedimiento aleatorio para capturar terroristas porque es el más económico y eficaz. En los primeros tiempos de la Revolución Estacionaria se perseguía, para tener terroristas que castigar, a defensores del medio ambiente, a muchachos revoltosos y a periodistas investigadores independientes (especie afortunadamente hoy extinta). El procedimiento era engorroso y poco efectivo, en no pocas oportunidades los acusados de delitos de sabotaje lograban la simpatía de los menos convencidos de las bondades de la Revolución Estacionaria. Venturosamente, la labor incansable del Ministerio de Amor por el Líder ha logrado introducir en las cabezas de todos los novoecuatorianos (por medio de cápsulas como la que me incrustaran en el espaciopuerto) el convencimiento de que todos, por acción involuntaria o por omisión, somos culpables de crímenes contra el Estado, es decir, contra  Correa, el Guía Sapientísimo y Ejemplar; por esos crímenes detestables debemos ser punidos para que con ese ejemplo el temeroso amor por el Líder crezca siempre entre sus amantes súbditos.

Luego de la comida, cada uno de los miembros de la familia Puñete Antioligarca se dedicó a sus quehaceres y yo me ocupé en planificar mis tareas para los siguientes días de mi visita a Novo Ecuador. Debía escribir, además, un informe para el Patriarca Maduro (¡Que Él y Chávez nos den IUCA para siempre!). Mi labor se dificultó bastante pues se vio gratamente interrumpida por el Holograma del Presidente, un dispositivo de imagen tridimensional que deben tener todas las casas de la nación y que reproduce al Líder Esplendoroso en todos sus detalles. La efigie de tres dimensiones se desplaza, a toda hora, por la vivienda mientras diserta, con el vehemente, glorioso y altisonante estilo del Primer Mandatario, sobre los temas básicos de la Revolución Estacionaria; de esta manera, los ciudadanos de Novo Ecuador  pueden escuchar una y otra y otra y otra vez los discursos del Presidente Sapientísimo y sentir que sus estómagos se contraen, con amoroso terror, al observar su ceño siempre fruncido, sus quijadas tensas y sus dientes apretados hasta rechinar de ira.

Reconozco que, por mi falta de costumbre, me sentí algo incómodo cuando me ocupé, en el Servicio Higiénico, de las humildes funciones de evacuación intestinal, bajo la mirada airada de la imagen tridimensional del Primer Mandatario que, en ese momento, explicaba las razones por las que había rechazado la ideología de los ecologistas infantiles.               

Afortunadamente, esa conducta anti correísta mía fue corregida por el Programa de Condicionamiento Neuronal del que ahora goza mi cerebro y que me fuera implantado en el espaciopuerto: Apenas hube cumplido con mis funciones corporales, me sometí, sin que pudiera hacer nada por evitarlo, a una serie de dolorosos pellizcos auto infligidos en mi zona testicular.

No puedo sino encomiar este uso de las más modernas tecnologías de la información. ¡Qué de conductas anti revolucionarias no se darían sin esa profiláctica y permanente presencia del sublime Correa en cada habitación de Novo Ecuador! ¡Y pensar que los izquierdistas pueriles de siempre rechazaron, en su momento, la Ley Orgánica de Intervención Intradomiciliaria! Este cuerpo legal garantiza la seguridad de la población que es vigilada por cámaras de video y diversos aparatos de escucha instalados en todos los ambientes del domicilio. La familia es protegida así, por los acuciosos funcionarios gubernamentales, de todos y cada uno de los posibles delitos de libre pensamiento y/o conducta autónoma en que los ciudadanos podrían caer involuntariamente.

La jornada terminó de manera edificante cuando, juntos todos los habitantes del domicilio, en la sala de estar, escuchamos cómo la señora de la casa llamaba por teléfono a la delegación del Comité de Defensa de la Revolución, llamado también Jefatura Orgullosa y Devota de Entrega Revolucionaria. Había yo llegado a ese hogar en la semana en la que la madre tenía el turno de Delatora Familiar, honroso rol que se cambia durante el mes y que conlleva la obligación de denunciar todos los actos anti-correístas de los miembros de la familia y de sus posibles huéspedes.

Cuando estuvimos seguros de que todas nuestras acciones estaban en conocimiento de la Jefatura Orgullosa y Devota de Entrega Revolucionaria y que serían transmitidas de inmediato a la Policía Pedagógica, nos fuimos a dormir en santa paz, no sin antes rogarle a Dios que controlara nuestros sueños para que no fuesen, en modo alguno, contrarios a la Revolución Estacionaria del magnánimo Correa.

*Segundo capítulo de la novela Ecuatox especial para Plan V

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