Back to top
21 de Marzo del 2014
Cultura
Lectura: 31 minutos
21 de Marzo del 2014
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

Desde el Juncal al Metropolitan Museum of Art

Fotos: Cortesía Chota Madre

El maestro Cristóbal Barahona, ingresa al MET de Nueva York acompañado de su nieto John Jairo Delgado.

 

Foto para el recuerdo. El maestro Barahona, con la bomba en sus manos, posa junto a los directivos del MET, miembros del movimiento Chota Madre, y Paco Velasco, ministro de Cultura.

 

El grupo musical Chota Madre acompañó el acto de entrega de la bomba. Sus miembros son gestores culturales de los instrumentos y la música tradicional ecuatoriana en Estados Unidos.

 

En el MET, en primer plano José Juan Paredes Congo, toca la bomba mientras dos bailarinas muestran los pasos del baile tradicional.

 

Barahona responde las preguntas de la agencia española EFE después del acto de entrega del instrumento musical.

 

El maestro Barahona junto a Darío Patosín, de Chota Madre, y Ximena Peña, asambleísta por los migrantes en Estados Unidos.

 

En primer plano, Lorena Calero baila el tradicional ritmo de la bomba del Chota, en pleno acto en el MET.

 

Momento en el cual el maestro Barahona entrega el tambor o bomba a Kenneth Moore, curador de la colección de instrumentos musicales del MET

 

La bomba es el primer instrumento tradicional ecuatoriano en ser parte de una muestra mundial en el MET.

 

Esta es la historia de cómo un grupo de jóvenes artistas ecuatorianos, residentes en Nueva York, logró que el museo de instrumentos musicales más importante del mundo acogiera a una bomba, el tradicional tambor de la música del valle del Chota, y con este llegaran al sitio su fabricante, un afroecuatoriano de 82 años, su nieto de 18 años de edad, y toda la ancestral tradición de sus antepasados.

Nueva York, 25 de febrero del 2014

El ‘Movimiento Cultural Chota Madre’ es un grupo de jóvenes residentes en Nueva York que presentan música y danza influenciada por el género musical ‘Bomba’ del Valle de Chota.  Sus miembros son la mayoría músicos, pero también hay danzantes, videoartistas y gestores culturales. Cuatro de sus miembros emprendieron un viaje a la ciudad del Juncal en septiembre del 2013 para conocer entrevistar y documentar cómo Cristobal Barahona fabrica el instrumento de bomba.

Este viaje y la producción de un documental fue parte del proceso por el cual la bomba entraría a formar parte del departamento de instrumentos musicales del ‘Metropolitan Museum of Art’, de Nueva York, uno de los 10 más importantes del mundo. A sus 82 años de edad, don Cristóbal sigue proveyendo de ‘bombas’ a la mayoría de ‘bomberos’ de la zona.  Él fabrica a mano sus tambores, con plantas endémicas de la zona. Hasta la fecha ha confeccionado unos 500 tambores.

El Metropolitan Museum of Art (MET) es el museo de arte más grande de los Estados Unidos y uno de los diez más grandes del mundo. En una superficie de 19 000 metros cuadrados se reparten diecinueve departamentos curatoriales, encargados de coleccionar el arte y los objetos más significativos de la historia de la humanidad.  El MET mantiene una colección de instrumentos musicales, comparativamente hablando, única y enciclopédica con relación a museos de la misma amplitud; cuenta con más de cinco mil ejemplares, que representan a todos los continentes en sus diversas etapas musicales. Muchos de estos instrumentos se encuentran en condiciones útiles y el departamento fomenta conciertos para el uso de los mismos con músicos invitados.

El proyecto tomó el nombre de Rumbo al Sur,  y responde a una iniciativa de los miembros fundadores del grupo musical Chota Madre, José Juan Paredes y Christopher Terán. Ellos tomaron contacto con Dario Pantosín para documentar la cultura del valle del Chota e inspirarse de la raíz musical que interpretan.  Dario es el director creativo de ThinkGraphic y se encontraba produciendo videos musicales para la banda.
José Obando, asesor del Departamento de Instrumentos Musicales del Metropolitan Museum of Art se dedica a coleccionar instrumentos musicales de origen afro-amerindio para la colección del MET.  Obando, es un músico y educador con extenso conocimiento de la música afro-amerindia, y ha adicionado cuatro instrumentos musicales a la colección.  Él había dicho que “hasta ahora no existe instrumento musical de la cultura afro-descendiente del valle del Chota coleccionado en una institución cultural fuera del Ecuador”. 

Esta afirmación se quedó grabada en la mente de Gabriel Roldós, un gestor cultural independiente con amplias conexiones con la cultura ecuatoriana en Nueva York y Ecuador. En enero del 2013, el grupo musical Chota Madre fue invitado a tocar en el prestigioso Old Town School of Music de Chicago. Roldós y Pantosín acompañaron a la banda y en el viaje, Gabriel conectó las historias de Chota Madre y de José Obando y asumió la dirección general del proyecto. En ese momento la banda pasó de ser un grupo musical y se convirtió en un movimiento cultural.

 
Video promocional de Chota Madre en el valle del Chota, para fomentar el proyecto Rumbo al Sur.

En el regreso a Nueva York se tomó contacto con Obando, quien instruyó a los miembros del grupo sobre el proceso para añadir al instrumento de percusión, bomba, a la colección del prestigioso MET. Se programó una cita con el curador encargado de la colección de instrumentos musicales de MET, Kenneth Moore.  Ken explicó que existe un vacio de este tipo de instrumentos en la colección, establecida en el siglo  XIX antes de la formación del Museo.  Explicó además que estos instrumentos deben ser adquiridos de artesanos en vida.

Para propósitos de conservación y educacionales, la donación debe complementarse con un video documental que muestre la fabricación y uso del instrumento. Los miembros del grupo Chota Madre, convencieron a Ken Moore que serían los indicados para conseguir uno de los instrumentos y Ken aceptó su propuesta.  La banda se sintió empoderada y se decidió a tomar un Rumbo al Sur para el otoño.

Gabriel Roldós destacó el proyecto como una forma de gestión cultural independiente,  parte de una iniciativa ciudadana.

El grupo se hospedó en el caserío de la familia Congo en el pueblo de la Estación Carchi. Los abuelos de José Juan Paredes Congo todavía viven allí y desde los años 50 son activos representantes de la cultura afrochoteña. El abuelo Gualberto Congo, guió a su hijos Mario y Fabiola Congo a formar la agrupación Oro Negro, un grupo que, desde los años 70, sigue interpretando bombas ecuatorianas.  El bombero de la agrupación fue, alguna vez, Cristóbal Barahona. Cristóbal vive en  El Juncal del valle del Chota, en la región norte de la provincia de Imbabura. La zona se encuentra atravesada por la cordillera de los Andes, variando entre ambientes secos y de bosque tropical.  Las raíces de la bomba se gestan entre muchas ciudades, desde Salinas,  pasando por Chota, y extendiéndose por Pimampiro y San Juan del Hachac. Las raíces de la bomba tienen origen en las culturas Yoruba y Bantú del África. Es una expresión cultural que nace del intercambio cultural entre los afrodescendientes, los nativo americanos andinos y los criollos. Los tambores son el acompañamiento del requinto y otros instrumentos de percusión y generan un ritmo que conecta los músicos con los danzantes. Los cantantes cuentan historias sobre sus ancestros y recitan décimas, basados en sus propias vivencias, en forma de burla, protesta, lamento, denuncia, o agradecimiento.  Este género musical es desconocido, incluso por la mayoría de ecuatorianos. Sin embargo, las festividades de Bomba agrupan a afrodescendientes de todas partes del país para celebrar su cultura; niños, ancianos, jóvenes, todos son participes de esta cultura popular. Chota Madre pasó a formar parte de esta corriente.

El proyecto fue posible gracias al apoyo individual de cada una de las personas que siguen al Movimiento Cultural Chota Madre. Las colectas en conciertos recaudaron los fondos básicos para costear los gastos del viaje. Los miembros del grupo invitaron a sus familiares y amigos a informarse del proyecto y a contribuir con la causa.  El grupo cuenta con diversos miembros activos. Música: José Juan Paredes Congo, Christopher Terán, Mateo Borja,  Jaime Picáisi, Diego Bravo, Walter Tello, Juan Pablo Calvo y Diego Obregón. Danza: Verónica Calero, y Doris Chauca. Investigación y gestión: José Obando,  Gabriel Roldós, Ati Egas. Video Producción y diseño: Darío Pantosín.

La asambleísta por los Migrantes de Ecuador, Ximena Peña, también se sumó a la causa al apoyar desde Ecuador la gestión de pasaporte y visado de Cristóbal Barahona y un acompañante.  El Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador, a través del ‘Proyecto de Embajadores Culturales en el Mundo', contribuyó con los pasajes del artesano.  El ‘Movimiento Cultural Chota Madre’ tomó la iniciativa de hacer este regalo para retribuir el apoyo comunitario que los ha impulsado.  El Metropolitan Museum of Art fue el archivo patrimonial más apto para recibir este regalo.

Así que don Cristóbal, el último de los fabricantes de la bomba viajó a  Nueva York, a entregar solemnemente la identidad de sus ancestros ecuatorianos y africanos y hacer una demostración musical y de danza entre los invitados, con el concurso de Chota Madre.

De El Juncal a Mannhattan

Este es el testimonio del movimiento Chota Madre, en exclusiva para Plan V, sobre esta experiencia única en la cultura ancestral afroecuatoriana:

“La experiencia de tener a Cristobal Barahona y John Jairo Delgado en Nueva York fue una de las más enriquecedoras experiencias de traer el tambor de Bomba al Museo Metropolitano.

Considerábamos que era muy importante que sea el mismo Cristobal Barahona quien entregue su instrumento musical a la colección de los más importantes del mundo.  Queríamos sorprenderlo, superar sus expectativas.  El momento más emotivo del acto en el MET fue cuando Cristóbal entrego su instrumento a Ken Moore, el Curador encargado de la colección de Instrumentos Musicales del MET. Nos llenamos de emoción cuando Barahona dijo: “Yo hice este instrumento con mis propias manos y se lo regalo al Museo”, la gente aplaudió con mucho fervor y orgullo, y nosotros sentimos lo impresionante de ese acontecimiento.

Sabíamos que la ambición máxima del maestro Barahona era ser reconocido por el ‘Centro Intercultural de El Juncal’ y cuando fuimos meses antes al Chota, para conocerlo, había pocas expectativas entre él y nosotros.  Le decíamos que haríamos lo posible para traerlo a Nueva York, y su poco emotiva respuesta reflejaba las muchas promesas que quizás no fueron cumplidas en el pasado…


Chota Madre posa junto a Cristóbal Barahona y su nieto en Nueva York.

Una vez que nos organizamos para hacer la donación del instrumento que el Maestro Barahona construyó, empezamos la gestión para que su visita sea posible.  Conseguimos que Ken Moore, escriba una carta de invitación dirigida a su persona, y le pedimos una adicional para el Ministro y Viceministro de Cultura.  Nuestra intención era que sean ellos quienes apadrinen su venida hasta NYC.  Fue grata la sorpresa que otros funcionarios públicos se sumaran: la directora de Cultura de Imbabura, Flormarina Montalvo y la Asambleísta por los Migrantes, Ximena Pena, costearon los pasaportes de Cristobal y su nieto.  Debido a la avanzada edad del maestro, su familia consideró que debía viajar con un acompañante de confianza. El elegido fue su nieto, John Jairo Delgado.

Conocimos a John Jairo Delgado (Polo) en El Juncal, un joven recién graduado de bachiller, a quien su abuelo refería como el único en su familia en hacer ‘una chulla bomba’.  Pero al preguntarle, nos dijo que sus intereses no estaban ligados a la tradición de su abuelo. Aun así, es el único de la familia que había elaborado una bomba con Barahona.  Cuando la familia Barahona, decidió que John Jairo viaje con su abuelo, nos dio mucha alegría.  Sabíamos que esto abriría su mente, al estar presente en el homenaje que esperaba a su abuelo.

Fue Polo en quien nos apoyábamos para mantenernos pendientes del proceso de pasaporte y visado.  A pesar de que otras personas mayores le decían que no estorbe en el proceso, fue él quien estaba en coordinación con nosotros.  Lo guiamos en proceso de pasaporte, visado y pasajes patrocinados, y fue él quien se responsabilizó del viaje suyo y de su abuelo. Finalmente, les otorgaron un pasaporte especial, y  en la cita en la Embajada de EE.UU. consiguieron una visa de 3 meses.  En el Ministerio de Cultura les  concedieron los pasajes, y los llevaron a comprarse un terno y ropa de invierno.

El sábado 1 de marzo, Cristóbal y Polo llegaron a Nueva York, al aeropuerto de La Guardia. Los esperaban Gabriel Roldós y Verónica Calero.  En el área de recibir maletas los encontramos arropados hasta las orejas, con dos bombas en las manos y un par de maletas pequeñas.  Por suerte Verónica acababa de llegar y nos recogió en el “drive through” porque el día enfriaba a -10º C 

Los llevamos a la casa de Ati Egas, una de las colaboradoras del proyecto.  Todos teníamos hambre.  Ordenamos comida Indu-himalaya para probar algo “exótico” para la cena. Los frijoles y el chivo con curry eran muy diferentes a los gandules y el seco de chivo que acostumbran en El Chota. Nos despedimos para tener energías para el día siguiente. Sería un día de turismo.

Ati los atendió por la mañana, y los acompañó en el tren desde Ridgewood a Midtown.  El punto de encuentro con José Juan y Christhoper fue en Gran Central en Manhattan NY, salimos a dar unas vueltas presentando la arquitectura de Manhattan. Como hacía mucho frio, y se hacía difícil caminar,  tuvimos que entrar en algún lugar para almorzar y abrigarnos un poco.  Se los veía entusiasmados por estar en Estados Unidos, y nos comentaban que la alegría no les permitía sentir frío, querían seguir disfrutando.  Los llevamos a conocer Queens el sector de Roosevelt Ave, en Jackson Heights.  Un lugar muy reconocido por ser el más étnicamente diverso de los Estados Unidos, y por su gran cantidad de restaurantes asiáticos, norteamericanos y centroamericanos, pero desistimos de probar el menú mexicano. Compramos calentadores para que de alguna manera puedan resistir el frío del gran invierno de Nueva York. 

Recordamos con emotividad cuando Polo fue entrevistado, y no podía hablar porque lloraba de la impresión.

El día del evento, nos levantamos temprano. Llegamos al museo a las 09:30 para entrar exactamente a las 10:00, hora en la cual el personal del Departamento de Instrumentos Musicales nos esperaba para subir todas nuestras cosas y organizar todo para el programa. Todo estaba debidamente planeado.  Cristobal y Polo, estaban tranquilos saludando a las personas que se les presentaban o se acercaban a saludarlos, mientras nosotros estábamos conectando equipos, revisando listas de invitados, colgando fotos, cargando el video, en fin…  Arrancó el acto con la presentación del documental.  El auditorio estaba lleno, había gente más allá de la capacidad del espacio, y había personal del MET que jamás había asistido a un acto del Departamento de Instrumentos Musicales.  Recordamos con sorpresa como la gente aplaudió con fervor cuando en el video, el maestro Barahona termina de elaborar el tambor de bomba.  Lo que siguió fueron explicaciones del proceso y una contextualización del mismo.

El ministro de Cultura, Paco Velasco, fue invitado a ser testigo de la entrega y, luego de ver la gestión del Movimiento Cultural Chota Madre,  prometió hacer todo lo posible para completar la colección de instrumentos afrodescendientes en el MET.  Se cerró el acto con un performance musical y de danza que animó a todas las personas. ¡Estábamos preocupados de que las vitrinas pudieran estallar con la bomba! Después de unas palabras de despedida, los periodistas se volcaron a las fotos y entrevistas.

Recordamos con emotividad cuando Polo fue entrevistado, y no podía hablar porque lloraba de la impresión.  Los líderes comunitarios, las autoridades del gobierno ecuatoriano en Nueva York, los artistas, el público en general, todos se tomaron fotos con Cristobal y Polo.  Una hora más tarde, pudimos guardar nuestras pertenencias en el carro, y nos dimos el tiempo de pasear por el museo junto a nuestros invitados del Chota.  Los llevamos por las galerías de Arte del Oriente Antiguo donde estaban artefactos del origen de la civilización humana, pasamos por el arte griego y romano, el arte islámico, las esculturas decorativas europeas, y la colección de pinturas americanas.  La adrenalina había bajado para ese entonces, y era hora de almorzar (aunque un poco tarde).

Algunos de los invitados nos esperaron y nos invitaron a comer comida peruana en Williamsburg, Brooklyn.  Comimos jaleas, tiradito, anticuchos, hasta quedar satisfechos, pero hacía falta celebrar.  Luego seguimos a Bravos Café Concierto, el restaurante donde ensaya Chota Madre.  A don Barahona lo dejamos en casa, descansando; había sido un día largo para sus 82 años de edad.  Pusimos música y seguimos con la conversa.  La reunión que se planeaba para un brindis se alargó hasta la madrugada.  En la noche, Polo tuvo otro momento de emoción.  Entre lágrimas y coraje, decía cómo se sentía.  La experiencia había no sólo abierto sus ojos de la importancia de lo que hace su abuelo, sino también le dio ideas de qué hacer con su vida.  Su revelación cargaba cierta frustración, pero al mismo tiempo determinación para salir adelante, salir adelante por su madre, quien lo crio como madre soltera.

El día martes fue de descanso, después de un ‘brunch’, nuestros invitados querían descansar, pasar en casa, reflexionar, pasar la impresión.   Cuando salimos, los llevamos a conocer Times Square, un  lugar que Cristóbal Barahona nos insistió en visitar. Sentimos que se cumplió su sueño de estar en ese lugar a sus 82 años de edad. Luego nos pidieron que los lleváramos a la casa.  Horas más tarde, Polo fue a darse una vuelta por el barrio.  Se fue caminando hasta Bushwick en Brooklyn para comprar encargos de su familia.  Recibimos una llamada de un vecino boricua que preguntaba dónde vivíamos, porque Polo se había perdido.  Polo llego sano y salvo a la casa, los latinos se ayudan entre sí en NuevaYork.


Una entrevista en la cadena Telemundo que se emite para los latinos en Estados Unidos.

El último día fue el más turístico.  Arrancamos la mañana cuando fuimos a Telemundo para una entrevista en vivo.  Cristóbal y Polo, nos retrasaron un poco, pues su ritmo no es tan acelerado como el de la ciudad de Nueva York.  Sin embargo llegamos al estudio con las justas. Tras cámaras nos tomamos fotos y nos sentíamos “como una noticia”.  Del estudio salimos para el Jersey Shore, y desde el malecón les mostrábamos algunas particularidades de Manhattan.  Fuimos al memorial del duelo a muerte entre Burr vs Hamilton en Weehawken NJ.  Salimos a almorzar y conocer parques emblemáticos de Nueva York, fuimos a comprar unas camisas y hacerles unos regalos para que se lleven ese gran recuerdo de sus amigos de esta tierra  y lleguen guapos a ver a sus familias en el Ecuador. Por la noche nuestros invitados necesitaban hacer maletas, y nosotros necesitábamos conseguir unas más grandes.

Para la mañana del jueves 6, estábamos camino a JFK Airport.  Acompañamos a Cristóbal y Polo al counter, chequeamos sus maletas, y les pedimos asientos en la ventana desde NYC-MIA, y de MIA-UIO.  Su vuelo en MIA se canceló por mal tiempo y pasaron la noche en la ciudad.  Sin embargo los visitantes juncaleños tomaron su avión al día siguiente y se encontraron con su familia, quienes los recibieron y festejaron su llegada.

En Nueva York quedó Ati Egas, con el recuerdo de sus huéspedes, en casa. Esta es la carta que escribió sobre ese encuentro:

"Hemos esperado la visita de don Cristóbal por mucho tiempo. Como esperar visitas de familia que vienen desde muy lejos, preparamos nuestro hogar para el encuentro con un ser que abrió las puertas a nuestros compañeros sin pedir nada a cambio.

"Escuchar a don Cristóbal o papá como le dice su nieto Polo, es como escuchar a un sabio abuelo. Su admiración por los trenes, su asombro por la palidez de los árboles en el invierno, y su facilidad con la gente que día tras día venía a saludarlo fue más que un placer.

"Han pasado algunos días desde que don Cristóbal dejó en Nueva York una pieza de ese gran rompecabezas que conforman los saberes afroecuatorianos. Es difícil saber ahora lo que traerá esa visita a futuro. Lo que sí es certero es, que a los que tuvimos la oportunidad de ser parte de este gran encuentro, nos deja la responsabilidad de promulgar aquel tesoro intangible.

"Espero que la serenidad de su carácter y la tenacidad por lo que ama, entre ello su tierra, pueda brindar a su familia inmediata el reconocimiento que se merece".

La entrevista

Los miembros de Chota Madre están en punto en el Skype, luego de unas horas de confusión por el cambio de horario de primavera en Estados Unidos. Las risas de los músicos estallan en la parte de atrás de la pantalla, mientras Gabriel Roldós presenta al equipo: Darío, quien hizo el documental y hace la imagen del Movimiento Cultural Chota Madre; José Juan Paredes Congo, quien llevó la bomba a Nueva York para tocar en el grupo; luego aparece Christopher, miembro fundador de la banda, y otros dos músicos que audicionaban, por atrás Jaime y Diego, el dueño de casa. Risas. Los ensayos son animados, explica Gabriel. El está contento con lo que pasó el 3 de marzo en el MET de Nueva York.


Chota Madre en pleno. El segundo de pie desde la derecha es Gabriel Roldós, director del movimiento.

GABRIEL ROLDÓS: Las cosas salieron en el nivel que queríamos. Y queríamos que en el programa la comunidad ecuatoriana en NYC se entere de que existe un género musical ecuatoriano que es afrodescendiente y que se llama bomba. Además de hacer un homenaje en vida a un artesano que fabrica este instrumento musical, siendo también un instrumento que está en peligro de extinción. Él tiene 82 años y hay otro artesano que tiene 75 años y son los únicos que fabrican este instrumento.

Al acto invitamos a las personas que considerábamos más influyentes, entre líderes comunitarios, periodistas, representantes de las instituciones gubernamentales del Ecuador en EE.UU. o gente que simplemente apoya a este movimiento cultural. Parte del éxito del acto fue que logramos gestionar la visita de Vicente Barahona y su nieto, quienes nunca habían salido del país y les dieron un pasaporte especial, les compraron ropa nueva y ni siquiera imaginaron lo que era el Museo Metropolitano y lo que iban a ver ahí. Estaban muy emotivos, hubo muchas lágrimas de felicidad. También invitamos al ministro Paco Velasco con la intención de que vea que este tipo de cosas se gestiona independientemente. Y para motivarlo para que como gobierno pongan atención a El Juncal, al Chota, a lugares donde se gestiona este tipo de música.

Roldós cuenta que Paco Velasco había llevado al MET una marimba esmeraldeña. Ya lo habían anticipado desde Ecuador pero los de Chota Madre les advirtieron que eso no funcionaba así: para que un instrumento ingrese el mejor museo de música del mundo debía pasar por un proceso. Es decir que la donación es el último paso de una serie que involucra investigación, documentación... Pero el funcionario llegó con la marimba, de todas maneras. Eso no funciona así en el MET, pero recibieron el instrumento aunque lo metieron en una bodega hasta cuando se concluya el trámite.

GABRIEL: En el futuro nos gustaría explorar la Banda Mocha, que es una variación de la bomba, y pensamos regresar para el carnaval de Coangue en febrero para coleccionar porros, que es una variación de la trompeta; pero va en la misma línea porque la materia prima son plantas de la zona. Ahora, por qué es importante que estos instrumentos estén en el MET es que el Museo los va a preservar hasta cuando el Museo exista. Si el tambor que trajimos tiene una garantía de cinco años, ellos van a seguir dando mantenimiento al instrumento para que siga vivo. Pero también es importante para nosotros posicionar a la música ecuatoriana en un contexto internacional y el abrir las puertas de instituciones como el MET te valida y abre oportunidades. Luego de hacer esto, al grupo musical Chota Madre le han salido oportunidades para presentarse en universidades y otras unidades del saber. Nos movemos en un círculo más educativo. Siempre tenemos en cuanta que el Chota requiere apoyo, que no solamente se gana al presentar la música. Una de las cosas que hice con Paco Velasco fue decirle que sería interesante que el Estado subsidie la producción de la bomba  a estas personas, para que ellos puedan comerciar. Las bombas no se venden porque su producción resulta cara. El encuentro con el ministro fue tenso al principio porque él quería entregar la marimba y nosotros le decíamos que no era el momento. Pero cuando ya entendió la dimensión de lo que estaba pasando, él nos felicitó y aplaudió que esto haya sido una iniciativa independiente y se comprometió a completar la colección de instrumentos afrodescendientes en el Metropolitan. En una reunión comunitaria con los gestores lo volvió a reiterar, y se lo mandé por correo, y espero que tenga respuesta. Y no sólo es la bomba, porque en el Chota la mayoría son mujeres y jóvenes y la mayoría no tiene empleo.

JOSE JUAN PAREDES CONGO: Cuando estábamos escogiendo el nombre, pensamos en algo muy ecuatoriano. Pensamos en Chuta Madre porque es de doble sentido y ecuatoriano. Pero lo dejamos en Chota Madre porque estamos haciendo un homenaje al valle del Chota y por que es la madre del género musical que estamos ejecutando. Es difícil explicarlo porque obviamente mucha gente acá no sabe que existe el valle del Chota, incluso ecuatorianos. Hay ocasiones en que hemos tenido entrevistas en televisión y no saben pronunciar el nombre. Hay una escasez de apoyo en todos los caseríos del Chota. Ahora hay escuelas por los futbolistas pero los pueblos donde no hay futbolistas no hay eso. Ahí prevalece el abandono de la cabeza del hogar, porque tiene que migrar a Ibarra porque debe buscar el sustento de su familia, y muchas veces salen padre y madre y ves en el Chota a niños solitarios que sólo tienen en su cabeza el fútbol, porque es la única oportunidad que tienen. Pero si alguien comenzara a generar un recurso para explotar sus recursos culturales y naturales, ellos empezarían a crear instrumentos, podría ser una potencia cultural, ya no sólo sería el destino de futbolista o policía, o de empleadas domésticas y venta de hortalizas en la plaza.

José Juan fue el contacto en el Chota. Su familia ya era conocida por su labor musical y todos eran sus primos. Así que el acercamiento de Chota Madre fue natural. Llegaron con la intención de documentar cómo se hace la bomba y así se lo dijeron a la gente del valle. Contaron con el contacto del Centro Cultural de El Juncal, que es un espacio donde se educan los adultos mayores. Fueron a Salinas, ahí entrevistaron  a otros personajes, líderes comunitarios de la Asociación Juventud Raíces Negras, gente que se mueve para mantener la cultura viva.

DARIO PATOSÍN: Uno de los objetivos del documental era, además de mostrar al artesano, también mantener la tradición de cómo se fabrica la bomba y cómo se la toca. El director del MET va a poner en el portal institucional el video de cómo se toca la bomba, para que otras generaciones mantengan la tradición.

[RELA CIONA DAS]

Gustavo Cerati: del naufragio a la poesía
Álex Ron
30 años no es nada
Alexis Oviedo
El Carpazo, Terrasónica y otras locuras...
Desirée Yépez
La música perfila la vida de Matías Alvear
Desirée Yépez
‘La Grecia Albán’ sana a través de la música
Desirée Yépez
GALERÍA
Desde el Juncal al Metropolitan Museum of Art
 


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

2021: las reformas electorales cambian las reglas del juego
Redacción Plan V
José Serrano no le teme al narco ‘Gerald’
Redacción Plan V
Los últimos pasos de Telmo Castro
Redacción Plan V
La solitaria lucha de Claude Roulet contra los abusos del transporte de pasajeros
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

El "contertulio" Alexis Moncayo sale de Radio Majestad
"Hay un discurso guerrerista-templario en el Gobierno": Nelson Reascos
Fermín Vaca Santacruz
El origen de "ven para mearte" y otras frases de Nebot
La caída nacional de las ventas es de -20%