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Fernando López Milán

Catedrático universitario. 

31/10/2018
Ecuador, el reino de los cínicos
Cínica, María Fernanda Espinosa, presentándose ante el Papa, en actitud contrita y disfrazada de beata del siglo XIX, después de haber llamado “hermana” a la cómplice y esposa de Ortega, el asesino. Cínica, Doris Soliz, afirmando que persiguen a Fernando Alvarado por seis mil dólares, cuando sus empresas han tenido un movimiento de más de 150 millones. Gran cínico, Fernando Alvarado, ufanándose, como el estudiante que ha puesto una tachuela en el asiento del profesor, de haber burlado con su fuga a todos los ecuatorianos. Cínica, Norma Vallejo, que, frente a los registros bancarios de las exacciones a sus subalternos, responde con una andanada de citas bíblicas. Cínico mayor, Correa. Y cínica, Sofía Espín, la buena samaritana: la protectora de los presos: sus presas.
16/10/2018
Los escritores y el poder
Las personas que exigen disculpas públicas a Pérez Torres, en cambio, asumen que las escritoras ecuatorianas han sido ofendidas por el Ministro, y que, en reparación, este debe expresar su arrepentimiento público a las víctimas por lo NO dicho. Las autoacusaciones y confesiones públicas de culpabilidad, sobre todo cuando la culpa que se confiesa no existe, fueron una de las instituciones clave de la Inquisición y el totalitarismo.
29/07/2018
Los progresistas andan de puntillas
Al que roba no hay cómo decirle ladrón; al que no tiene capacidad para realizar una determinada actividad no se le puede llamar inepto; y al que carece de inteligencia no es posible calificarlo de bruto o imbécil. Hoy, en consecuencia, no sabríamos qué hacer con gran parte y, quizá, la más interesante, de la obra de nuestro insultador más ilustre: Juan Montalvo.

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