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Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

04/10/2016
El Pacto Ético
Si un “pacto ético” es, por tanto, un acuerdo voluntario adoptado entre disimiles y que se refiere al respeto humano, ¿cómo creerle a alguien que no respeta a sus adversarios, a sus críticos y a sus disimiles, que los insulta, los agrede y los segrega?
27/09/2016
El caudillo de la alegría
Hoy el escenario es distinto. Ni Moreno ni Glas tienen el mismo carisma petrolero y por tanto no podrán confiar en el voto en plancha, sino en un voto individual para conseguir la mayor cantidad de escaños asamblearios. Será el retorno de las partidocracias locales y del voto personalista.
13/09/2016
Moreno, el monaguillo
Lenin Moreno se convertirá en papable dentro de un consejo de cardenales que no confían en él por sus constantes vaivenes. El vicepresidente de la alegría adora a dios y al diablo al mismo tiempo. Aunque se trata del aspirante mejor ubicado en las encuestas, habrá otro escenario para él en las elecciones.
07/09/2016
La derrota del General
Todo parte de una comprensión equivocada de la democracia, el Estado, el gobierno y el poder. Si cualquier mandatario, no solo este, se convirtiera en el jefe supremo, titular del Estado y en el protector de los derechos, habrá embargado todo derecho individual, toda institucionalidad pública y todo poder. La vergonzosa sentencia Wolf legalizó al “Estado de derechos”, en el Estado de derechos del presidente.
29/08/2016
El laberinto de Correa
¿Qué pensará Correa, que su renuncia nos afecta? La realidad demuestra que él sería el afectado. Se acabarían sus privilegios, sus espectáculos y sus ficciones. Dejaría de viajar en su avión de lujo, acompañado de sus cuantiosas comitivas, se le acabarían las fiestas en Carondelet, sus noches culturales y sus sabatinas e inmediatamente sería considerado como un ciudadano sin privilegios, lo que aceleraría la fiscalización a su persona y a su gobierno. Al contrario, él, sin todo su poder, sería nadie.
24/08/2016
El espectáculo de las firmas
¿Cómo esperan que creamos los ecuatorianos que, para armar este teatro de megalomanía y arribismo, estas fanáticas dispongan, como han dicho, de un ejército de más de 7 mil personas? Eso querría decir que dispusieron de 32 voluntarios para cada uno de los 221 cantones o 6 para cada una de las 1149 parroquias de todo el Ecuador. Eso es totalmente ridículo. Ni la Iglesia Católica, ni la Coca Cola tienen ese nivel de organización.
15/08/2016
Hijos del castrismo
En Cuba no hay libertad. Hay un solo partido: el comunista; un solo periódico: el Granma; un solo empleador legal: el Estado. Pero sus élites son felices y no pasan hambre. Se dan una vida de monarcas. Igual que en la Venezuela de Chávez, en la Argentina de los Kirchner o en el Ecuador de Correa.
05/08/2016
¿Fraude en Penipe?
Pero aquí solo puede haber una mentira absoluta y, además, una verdad absoluta. Es absolutamente imposible que un cantón con menos de 7 mil personas se consigan 45 mil firmas. Es una mentira ridícula que todos y cada uno de esos habitantes, incluyendo ancianos, enfermos, niños, minusválidos y mujeres en gestación, hayan dejado sus ocupaciones para conseguir 6.4 firmas ¡cada uno!
25/07/2016
La ley Cayambe
Después de casi una década de vivir del correísmo, Fausto Cayambe asegura que las críticas le provocan daños emocionales y que ser criticado por la opinión pública o por los adversarios ideológicos debe ser prohibido y perseguido por la ley. Siguiendo la influencia del fraseo ridículo del “linchamiento mediático”, Cayambe propone para esta figura el nombre de “bulling laboral”.
18/07/2016
El correísmo es fascismo
El correísmo es hoy un capitalismo de Estado. Su modelo empresarial público busca convertir a la economía ecuatoriana en un sistema donde se estatiza los aportes del Estado a entidades públicas no estatales y se confisca lo privado. Representa lo más agrio del capitalismo de Estado porque se considera dueño de las asignaciones constitucionales a los municipios y a los demás gobiernos locales, a las universidades públicas y cofinanciadas, a los jubilados en forma de pensión y, próximamente, de los sueldos del funcionariado público.

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