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Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

16/08/2018
Lasso sin Montúfar
Lasso retira su apuesta por el centro pluralista, por una alternativa nacional y por una política de multitudes, y por segunda ocasión deshace su acuerdo con Montúfar. Al parecer, volcará sus expectativas en una política de cuadros. Pero Quito necesita con urgencia de un político serio, no solo de un técnico del mercadeo que, además, proviene realmente de la administración de SUMA, el partido del alcalde Mauricio Rodas.
03/08/2018
Enmiendas inconstitucionales
Los anales de la Historia recordarán que la vocación aliancista ha sido siempre golpista. Se sabía que apostarían por “calentar las calles” y eso es precisamente lo que están haciendo, lo cual manifiesta que no conocen límites en la decencia, en la ética o en las normas del derecho. Un golpe de Estado contemporáneo no necesita de protestas masivas, represión o disparos. Se consuma tras la emergencia o consolidación de un poder despótico que se autoproclama como la fuente única de toda la autoridad pública.
12/07/2018
La lucha publicitaria
El aliancismo instaló un estado de propaganda difícil de desmantelar con un orador motivacional de voz inaudible. Las bases de legitimidad heredadas por la revolución ciudadana no están levantadas sobre el estado derecho, la pluralidad o el civismo, sino sobre el fanatismo y la política del entretenimiento. Quien tenga la atención del público tendrá la legitimidad democrática.
04/07/2018
Yo soy Correa
El perjuicio histórico de esta época de revolución ciudadana consiste en haber degradado la política a un método de desagravio en donde hay un enemigo a quien liquidar y una disputa excluyente de rencores en el reparto del campo de las decisiones públicas.
03/07/2018
¿Prófugo?
El correísmo busca la constante victimización a través de la creación artificial de conflictos y en la interpelación a los calificativos que mantengan encendida la bronca publicitaria. Da igual si ellos reciben todos los epítetos, lo importante es mantenerse vigentes. Ya lo intentaron con Jorge Glas. Creyeron que su encierro provocaría una gran conmoción y marchas multitudinarias. Se equivocaron. Con Rafael Correa podría ser distinto.
21/06/2018
El secuestrador
Se dirá en cualquier lugar que en Ecuador, el presidente de la década perdida, además de haber profundizado la corrupción, abusó del poder para espiar, acosar y secuestrar a sus opositores políticos. Y ya empiezan a salir más denuncias sobre la responsabilidad del gobierno en el asesinato de otros discrepantes.
13/06/2018
No se metan con Correa
El que metió la mano en la justicia no quiere que la justicia ahora se meta con él después de diez años de abusos y descontrol. Increíble. La verdad absolutista es incontestable como lo es el fanatismo y la necedad. Pero ¿la corrupción, el abuso de poder, la prepotencia son intocables? No, no lo son.
04/06/2018
Los Caretucos
Lo que hacen los abusivos caídos en desgracia en contra del doctor Julio César Trujillo, de la institucionalidad transitoria y del pueblo ecuatoriano es lo único que aprendieron a hacer como vividores de la década ganada. Su respuesta siempre es una sola: insultar. Esa es la herencia del correismo. Es la triste vida del caretuco.
08/05/2018
Cómplices de la corrupción correísta
Hoy la historia se repite. Unos faltan y otros se abstienen. ¿Por qué la cobardía los supera y no votan frontalmente en contra de lo que se les plantea? ¿Por qué faltan a las sesiones más decisivas? ¿Por qué se abstienen?
09/04/2018
El manco Espinel
Son una mafia de mentirosos compulsivos. Durante la campaña presidencial, Iván Espinel, un médico cristiano, ofreció imponer la pena de muerte a los violadores y cortar las manos a los ladrones del dinero público como sanción a sus faltas. La política tradicional estaba salpicada de deudores a la moral pública que tienen “rabo de paja”, dijo. Espinel, iracundo adversario de los depravados, los ladrones y los hipócritas, resultó ser eso mismo. Mientras lo esposaban los agentes de la Policía Nacional, Espinel sonreía desafiante. Es todo un cínico.

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