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21 de Agosto del 2023
Historias
Lectura: 15 minutos
21 de Agosto del 2023
Christian Escobar Jiménez

Profesor de la Facultad de CC.HH. de la PUCE. 

Daniel Noboa frente al ventrílocuo
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Noboa se convierte en un nuevo cuadro político dirigido a un electorado joven. Foto: Facebook Daniel Noboa

 

Si los gobiernos desastrosos de Moreno y Lasso auparon el correísmo (ayudados por la obstrucción de su mayoría legislativa), Noboa tendrá la obligación de moderarlo con un buen gobierno, un gobierno popular, un gobierno para la gente.


Ayer

En la política ecuatoriana nada está dicho y eso deberíamos saberlo bien. Muertos políticos resucitan y candidatos malísimos tienen buenas posibilidades por la ventriloquía, “les dan hablando”. Unos tienen crecimientos fulgurantes en una elección y en menos de dos años se desploman; mientras otros, en una misma elección, a partir de unos pocos puntos, terminan por desbordarse y triunfar.

Con seguridad, esto es obra de la ausencia de partidos, por tanto, de una mínima institucionalidad que dé estabilidad a las opciones políticas de la gente. Ciertamente, las personas y los nombres son más susceptibles a los vaivenes y los cambios. En este escrito hago una corta evaluación de los resultados. Mientras Luisa González mantiene los niveles de los votos del correísmo sin Correa, lo que no conlleva ninguna sorpresa, el ascenso fulgurante del candidato más joven de la historia republicana desde el retorno a la democracia en el 79, es la interrogante. 

Los resultados en breve

Daniel Noboa vence apenas en 7 provincias, 6 de la Sierra y en Santa Elena, su provincia. El porcentaje de los sufragantes de la Sierra es del 44%, mientras el peso relativo del voto nacional de esas 6 provincias de la Sierra es del 21.75%. En Tungurahua, con el 21%, fue donde Noboa obtuvo la diferencia más marcada con González, siguiendo la tendencia del enorme rechazo que genera el correísmo en esa provincia.

La diferencia que Noboa tiene con respecto a González en esas 6 provincias en las que gana es de 8.5 puntos; mientras, el promedio de puntos que le lleva González a Noboa en las otras 4 provincias restantes es de 4.5 puntos; es decir, casi la mitad.

Esto implica que, en la Sierra, cuando Noboa gana, lo hace con un promedio de 4 puntos por encima de cuando González le gana a Noboa. Esta distancia es sintomática, porque, entre los futuros contendientes, representa más de 100.000 votos, y podría demostrar un mayor rechazo a González que a Noboa. Esta distancia relativa está marcada por la importancia de la candidatura de Villavicencio/Zurita en la región, un voto que puede ser pensado como anticorreísta, y que podría suponer un endoso importante de votos a Noboa. Al menos, no serían votos para González (los podrían anular). Estos votos casi llegan a 700.000, el 20% del electorado de la Sierra y casi el 10% del total.  

En la Costa, la cuestión cambia significativamente, pues González ganó en 6 de las 7 provincias, y el peso relativo de la región es mayor (52%). Solo en Santa Elena, en donde Noboa fue representante, vence, aunque con una diferencia irrisoria. El caso más claro es el de Esmeraldas, donde Noboa obtiene un cuarto lugar. El promedio de diferencia entre González y Noboa es de 20 puntos, más de 700.000 votos.

En cambio, el voto capitalizado en la Costa por la candidatura de Villavicencio/Zurita es de poco más de medio millón de votos. Si todos se pudiesen sumar a Noboa, le queda todavía una distancia de más de 200.000 votos por cubrir. No solo la presencia del correísmo se confirma en provincias como Manabí y Esmeraldas, bastiones tradicionales, sino también que la distancia es muy marcada entre los dos candidatos. 

En la Amazonía la cuestión es más interesante, porque ambos candidatos van por debajo de Villavicencio/Zurita en las 3 provincias del centro sur: Napo, Pastaza, Morona. Noboa vence solo en Zamora Chinchipe; mientras la diferencia que saca UNES en las dos provincias del norte es mucho más grande.

Curiosamente, mientras más al sur y más minera es la provincia, menos apoyo encuentra el correísmo, no así en las dos provincias petroleras. Pero el peso relativo de la Amazonía es de apenas el 3.5% del electorado nacional, lo que la convierte en una provincia más o menos del tamaño de Cañar. Lo mismo ocurre con Galápagos y el exterior, con excepción de Europa, cuyos sufragantes totales son equivalentes a una provincia como Imbabura y donde la presencia correísta es enorme y tiene una distancia favorable muy grande con Noboa.

Ahora bien, los problemas del voto telemático complicaron, de momento, que el correísmo sume estos votos que no cambiarían los resultados actuales. 

Aunque su campaña se concentró en la Costa, Daniel Noboa logró una penetración nacional.  Foto: Facebook Daniel Noboa

¿Qué podría explicar el fenómeno Noboa?

Sin la posibilidad de tener datos más concretos, específicos y segmentados a nivel territorial, es difícil ver tendencias más claras, pero se puede intuir varias cosas que parecen plausibles:

Noboa está en el límite inferior de la edad que la Constitución permite para postularse a presidente. De ganar, sería el presidente más joven de la historia del país, destronando a Jaime Roldós. ¿Capitaliza el voto joven? Necesariamente, por los resultados. El voto ecuatoriano se estructura básicamente en población joven y urbano marginal.

Uno de cada tres ecuatorianos está en el rango etario de entre los 20 y 40 años, vive en ciudades y es de clase media baja o baja. Electoralmente, los menores de 40 son el 54% del padrón electoral. Noboa es un millenial en el gozne perfecto entre la anterior y las siguientes generaciones. Su campaña trabajó o se benefició por esta condición.

Por un lado, fue muy agresiva en redes que son más comunes entre electores menores de 28 años y, por otro, tuvo un papel destacado en el debate. Después del debate, Noboa pudo consolidar una imagen de seriedad y conocimiento, perfectos para un electorado más maduro, sobre todo serrano de clase media. Noboa conjugaba ambos aspectos y los supo aprovechar en cada momento. En eso, su candidatura fue muy superior a la de Sonnenholzner, quien tiene apenas 3 años más, pero no conectó ni al nivel del elector joven ni al nivel discursivo (en el debate). Mucho menos es un candidato fácil de asociarse a zonas urbano-marginales. Probablemente, Noboa tiene más conexión a este nivel por la trayectoria política de su familia.  

Excepto entre quienes votan por convicción (probablemente solo UNES y PK), el voto por un candidato depende de sus contendientes posibles, del timing general (en qué momento coyuntural se lanza un candidato) y el timing de la propia campaña.

Esta campaña estuvo marcada por candidatos mucho más fuertes que las anteriores, y que para Noboa constituían una especie de competencia “directa” por la edad y la procedencia: Otto y Topic. Este no era un momento favorable, pero aprovechó el timing de su propia campaña.

El día posterior al debate, Noboa ya había casi triplicado sus seguidores en Instagram y su campaña de vídeos se viralizó en cientos de miles de reproducciones. Era la recta final. Este timing fue justamente el que jugó mal a Sonnenholzner quien al inicio de la campaña era el candidato fuerte después de González. Asimismo, coyunturalmente, Otto podía haber tenido un papel muy destacado en las elecciones pasadas o incluso llegar a segunda vuelta, pero no fue candidato. No leyó bien su momento y sus posibilidades respecto a sus contendores. Ahora le aparecieron dos directos. Tampoco jugó bien los tiempos de esta campaña. Esa fue una diferencia importante con Daniel Noboa, quien supo jugar bien los tiempos. 

Noboa no es un outsider. Lo era Topic. Noboa tiene múltiples ventajas de su apellido, empezando por la posibilidad de ser identificado o de que su nombre le diga algo al elector (ningún candidato puede esperar a serlo si primero no puede ser ubicado por la gente).

En un comienzo, parece difícil que Noboa fuese identificado por sí mismo, a pesar de su rol muy activo en el entorno legislativo y en Santa Elena. Usar los recursos, información y logística de las campañas previas de su padre era decisivo, pero también conjugar una difícil tensión entre usar el capital político del apellido y mostrar su individualidad a través de sus propios méritos. Probablemente, la gente entendió que tenía las credenciales (NYU, Harvard, etc.) y las demostró en sus intervenciones en el debate. 

La sorpresa del debate: Noboa llegó con chaleco antibalas y algunas respuestas disruptivas Foto: CNE

Todavía el apellido Noboa tiene un peso político decisivo en Ecuador, que se ha visto acrecentado por la ausencia de Correa.

En las encuestas de intención de voto de las elecciones pasadas, dos años atrás, Álvaro Noboa era junto a Sonnenholzner el candidato más fuerte, por ello mismo, el CNE desconoció la resolución del TCE, pues era muy probable que Noboa le ganara a Lasso. Esto demostró que incluso sin participación política, el apellido seguía teniendo peso. Noboa no era un outsider, y supo sortear bien el potencial estigma de junior a través del debate.   

La presencia en los medios de su padre, el trabajo de las brigadas médicas de su madre y su campaña junto a su esposa en barrios y redes hicieron lo suyo. Esta presencia es insoslayable en zonas urbano-marginales, sobre todo en la Costa ecuatoriana, donde la familia Noboa ha estado más activa.

La esposa y la madre del candidato fueron clave en sus recorridos. Foto: Instagram de Lavinia Valbonesi

Sería interesante observar el comportamiento del electorado en áreas bananeras de la Costa ecuatoriana, pero faltan datos todavía. En El Oro, Noboa obtiene el segundo lugar, 12 puntos por debajo de UNES. En Los Ríos, el correísmo llega casi a la mitad de los votos, con casi 30 puntos por encima de Noboa; y en Guayas obtienen 15% más. ¿Qué pasa en estas provincias? ¿El apellido Noboa juega en contra? No es del todo plausible esta respuesta, más que nada para Los Ríos, fortín del correísmo. Después de todo, Noboa termina en segundo lugar en todas estas provincias, por encima de una alternativa como la de Topic, competidor directo en estas zonas. 

En el debate, la serenidad y la efectividad de Noboa contrarrestaban con el vigor de campaña de Topic. Allí, Topic apareció como un candidato sereno y no agresivo, y quizá su candidatura se centró demasiado en eso como para abandonarla en aquel momento. En Noboa, la ausencia de ataques y las respuestas claras seguramente hicieron lo suyo.

Una respuesta como la de por qué votar “sí” en la pregunta sobre la continuidad del Yasuní dejó un mensaje simple y claro, posible de ganar adeptos entre capas de clases medias y altas, algo más difícil que en las candidaturas de su padre. El reconocimiento de su desempeño por sus propios contendores confirmó la construcción de este imaginario.   

Lo que se viene 

El populismo correísta ha vivido de una versión atenuada de “la lucha de clases”. El discurso revanchista del enemigo pelucón y los vengativos odiadores ha dado sus frutos. Tienen un 20% de votantes firmes, más otro 10% de votantes directos potenciales. En ciertos cantones, esta votación firme alcanza perfectamente para ganar elecciones como las de la alcaldía de Quito. Pero la cantidad de anticorreísmo firme también puede bordear el 20%, lo que en una segunda vuelta nos deja en tablas.

No es gratuito sostener que el 15% de Villavicencio/Zurita es un voto anticorreísta fuerte, mientras parte de los votos de Yaku y Otto pueden ser una versión moderada.

Si el correísmo sin Correa no gana las elecciones en primera vuelta, en la segunda la tienen cuesta arriba. Con los candidatos que presentan, uno se pregunta ¿es todo lo que tienen o no quieren ganar? Quizá solo sean los mejores más obsecuentes con el líder y eso los hace candidatos. 

Es realmente difícil que Noboa pierda las elecciones que vienen. Él ha anunciado que su trabajo se centrará en la seguridad y el empleo, lo cual parece ser correcto. De ganar, a toda victoria le sucede la esperanza y la “luna de miel”. Incluso Lasso la tuvo. Noboa deberá sortear esto, pues obviamente apunta a una reelección.

Jugar en estos tiempos es muy difícil, ante la inseguridad y cuando se prevé una bancada mayoritaria de UNES en la Asamblea. Queda todavía ver la composición y fragmentación para ver dónde puede establecer alianzas.

El gran tema del correísmo seguirá siendo el Lawfare y la anulación de las sentencias y juicios en marcha de la cúpula. Si los gobiernos desastrosos de Moreno y Lasso auparon el correísmo (ayudados por la obstrucción de su mayoría legislativa), Noboa tendrá la obligación de moderarlo con un buen gobierno, un gobierno popular, un gobierno para la gente. 

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