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5 de Diciembre del 2023
Historias
Lectura: 18 minutos
5 de Diciembre del 2023
Pocho Álvarez

Cineasta.

¿Es excesivo comparar el Holocausto judío con la respuesta israelita contra Hamas y Palestina?
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Escena de la devastación en la Franja de Gaza, luego de que Israel lanzara su guerra de represalia luego del ataque de Hamas que causó 1200 civiles asesinados y más de 200 secuestrados. Segón obervadores internacionales, más de 16.000 palestinos han sido asesinados en Gaza, la mitad de ellos niños y niñas. Fotos: Getty Images, Prensa Internacional, Free images

 

Hamas estableció un régimen autoritario con el fin de refundar el califato y la Scharia. Hamas no es un movimiento de liberación, es un movimiento fascista religioso que suprime a la voluntad democrática del pueblo palestino, y no está interesado para nada en un Estado palestino secular, igual como los judíos ultra ortodoxos rechazan el Estado israelí secular.


El cineasta Pocho Álvarez difundió en redes un corto documental llamado Solución Final. El título— igual al nombre que se dio al exterminio nazi a los judíos de Europa, durante la Segunda Guerra Mundial— generó no poca polémica. Uno de los que reaccionó fue Wolfgang Schmidt, un intelectual alemán de izquierda quien explica por qué, a su criterio, está "fuera de foco" igualar el Holocausto con la ocupación del Banco Oeste (Franja de Caza), la política represiva y la excesiva y brutal respuesta militar israelí actual. Este es el cruce de cartas entre Schmidt y Álvarez, que Plan V publica para aportar al debate sobre los orígenes, impactos y consecuencias de la actual masacre en la Franja de Gaza y en el territorio de Israel. 

Documental de Pocho Álvares. Solución Final

Fotografías de la Nakba (catátrofe en árabe) durante 1948, cuando cientos de miles de palestinos fueron desplazados de su tierra luego de la creación del Estado de Israel. 


I. Wolfgang Schmidt: me parece fuera de foco igualar el Holocausto con la política represiva, excesiva y brutal respuesta militar israelí

Querido Pocho,

Me sorprendiste con tu vídeo, sobre todo con el título Endlösung (solución final). Me parece fuera de foco igualar el Holocausto con la ocupación del Banco Oeste, la política represiva y la excesiva y brutal respuesta militar israelí actual.

El Holocausto fue la culminación de siglos de antisemitismo, de persecución y de pogromos de los judíos en Europa. El racismo antisemítico terminó en un proyecto industrial de exterminio y no hay como compararlo con la política represiva del Estado israelí. A diferencia con la posición post-colonialista veo en el Holocausto un hecho singular, pues la planificación del genocidio y su realización como proceso industrial de matanza fue único. Ni el genocidio de los indígenas americanos, la esclavización de los africanos o el Gulag han tenido características como la Shoah, porque sus objetivos fueron fundamentalmente económicos y políticos, a diferencia con el Holocausto que tenía el objetivo primero de declarar a los judíos como raza inferior para despues extinguirlos por el sólo hecho de ser judíos. A los indios los mataron para conquistar un territorio, a los judíos los mataron por ser humanos diferentes y es ésa negación de lo humano que otra vez levanta su cara fea.

La fundación del Estado de Israel fue resultado de la Shoah (La Catástrofe. Ndlr) no de un proyecto de conquista colonial en el sentido de apoderarse de un territorio con el fin de explotarlo y transferir las ganancias al poder colonial europeo. Después de La Catástrofe, los judíos buscaron un sitio donde vivir sin persecución y sin la amenaza de ser extinguidos. Sus deseos se entrelazaron con la política colonial inglesa de deshacerse del problema palestino y su incapacidad de abrir espacios postcoloniales de autodeterminación en el cercano oriente. Así, después de La Catástrofe del Holocausto se inició la tragedia del pueblo palestino, pueblo que no tenía nada que ver con el antisemitismo europeo, ni con el Holocausto, pero que paga el precio desde entonces. Palestina es el sacrificio que los alemanes no hicieron, y de ahí su mala conciencia que les impide jugar un rol significante de mediación.

La fundación de Israel como Estado judío y no como Estado multiétnico, en el cual judíos y árabes habrían podido vivir juntos sin discriminación o, como alternativa, la fundación simultánea de dos Estados autónomos fue el mayor error político de la postguerra. Este error que nació de un conglomerado nefasto entre el sionismo político, el colonialismo europeo y los nuevos intereses de Estados Unidos que buscaban el control de esta  región, rica en petróleo y clave en el conflicto emergente este-oeste.

La fundación de Israel como Estado judío y no como Estado multiétnico, en el cual judíos y árabes habrían podido vivir juntos sin discriminación o, como alternativa, la fundación simultánea de dos Estados autónomos fue el mayor error político de la postguerra.

Después de la caída del imperio Otomano, Inglaterra y Francia dividieron el Cercano Oriente sin tomar en cuenta la diversidad étnica, religiosa y tribal de la región, creando así un barril de pólvora. Con el reconocimiento de la fundación de Israel como Estado judío colocaron la mecha y ya que ambos bandos reclamaron todo el territorio de Palestina para sí, se inició con la primera guerra palestina en 1948 la violenta historia del Cercano Oriente. Deshacerse de la responsabilidad por el antisemitismo y el colonialismo sin querer mojarse, significó sacrificar a los palestinos y dejar el Medio Oriente a la derriba.

La Nakba del 48 fue el inicio de la resistencia palestina y de la política represiva israelí con el resultado de una sociedad israelí segregada y las siguientes guerras del Cercano Oriente. El último y único intento serio de romper la espiral de violencia, los acuerdos de Oslo, se esfumó con el asesinato de Rabin por parte de un judío ortodoxo y la violencia de palestinos opuestos al acuerdo. 

La división entre las fuerzas radicales y las fuerzas que buscaron una solución política se acentuó tanto en el lado palestino como en el israelí y se evidenció otra dimensión del conflicto –la guerra religiosa entre dos monoteísmos que reclaman respectivamente la verdad absoluta, y en consecuencia el territorio ya no como un espacio de vida política y social, sino como tierra sagrada–. “Sangre y tierra”, el grito fascista. Es una ironía siniestra de la historia que ése grito tenga su renacimiento después de la Shoah, justamente en la “Tierra Sagrada” donde se encuentran los templos de los tres religiones monoteístas. Esto no es gratuito, pues el reclamo de representación exclusiva de los sagrado condujo a la politización de la religión y con semejante conversión se cerró el espacio político de negociación y se abrió el de la pauta fundamentalista de acabar con el otro, el incrédulo, el otro, el extraño.

La historia del conflicto de Medio Oriente, al juntar el fundamentalismo religioso con los intereses territoriales adversos encierra los conflictos universales actuales como en un cristal: tierra, etnicidad, religión, nación y autoritarismo. La transformación de contradicciones sociales en contradicciones de identidad significa en su última consecuencia el fin de procesos seculares, democráticos y el renacimiento de  la guerra entre Caín y Abel, la lucha por el favor de Dios.

Hamas nace de la politización religiosa y su meta —la destrucción del Estado de Israel y la exterminación no solamente de los judíos, sino de todos los incrédulos— encajó perfectamente con la estrategia de Netanyahu de minar la solución de dos Estados y de colonizar al Banco Oeste. A partir de ese momento la derecha religiosa ganó espacio, en Israel logró determinar la política y entre los palestinos  Hamas estableció un régimen autoritario con el fin de refundar el califato y la Scharia. Hamas no es un movimiento de liberación, es un movimiento fascista religioso que suprime a la voluntad democrática del pueblo palestino, y no está interesado para nada en un Estado palestino secular, igual como los judíos ultra ortodoxos rechazan el Estado israelí secular.

Hamas nace de la politización religiosa y su meta —la destrucción del Estado de Israel y la exterminación no solamente de los judíos, sino de todos los incrédulos— encajó perfectamente con la estrategia de Netanyahu de minar la solución de dos Estados y de colonizar al Banco Oeste.

La masacre de octubre fue la respuesta de Hamas al acercamiento de los Estados árabes e Israel, porque se evidenció que la cuestión de Palestina fue marginado con cada paso de acercamiento entre los habituales adversarios. La visión árabe de convertir el Cercano Oriente en un núcleo de desarrollo tecnológico y de crecimiento económico extraordinario, un Dubái en grande, busca la cooperación con Israel para realizar semejante proyecto mayor. Los palestinos olvidados en los campos de refugiados en Gaza y Hamas, aliada con los hermanos musulmanes, estorban el proyecto y con la posible reanudación de relaciones diplomáticas, Hamas corrió el peligro de desaparecer como actor político. La hipocresía árabe y la acelerada colonización israelí del Banco Oeste empujaron a Hamas a provocar una nueva guerra, calculando cínicamente que un número mayor de muertos judíos y  de "mártires" palestinos,  que solamente un mar de sangre, podría poner la cuestión de Palestina y Hamas, otra vez en la mesa de la política internacional. 

Tel Aviv fue una ciudad cosmopolita y liberal, en donde judíos, cristianos, musulmanes y ateos cohabitaron un espacio frágil, pero con posibilidades de vidas y proyectos comunes, y en consecuencia también fue una esperanza de una solución política posible más allá de la ortodoxia teocrática de ambos bandos.  Tanto Hamas como los judíos ortodoxos miraron en ésta ciudad el símbolo de la decadencia occidental y con la masacre del 7 de octubre y la transformación del derecho israelí de autodefensa en una campaña  sangrienta de venganza se acabó la esperanza de  lo que Tel Aviv significó como posibilidad de vivir juntos entre humanos con creencias y patrones culturales diferentes.

Me es imposible comprender como estudiantes, indios,  activistas ecológicos como Greta Thunberg, feministas y otros con tintes de izquierda festejan a Hamas como movimiento de liberación y la masacre de octubre como una victoria. Si Hamas lograra establecer su régimen de califato, los primeros que terminarían en la cárcel o en el andamio serán los que ahora andan con pancartas de Hamas por la calle. La transposición moralista de la experiencia colonial y del genocidio de los indios a la experiencia de represión de los  palestinos y de la colonización de sus territorios ignora la diferencia histórica de las relaciones sociales, políticas y culturales en juego. Es demasiado simple subsumir los actos de represión y violencia del gobierno israelí y la resistencia violenta palestina  al patrón colonial/anticolonial. Lo que falta es una movilización de las fuerzas seculares tanto israelíes como palestinas para liberarse de sus opresores fundamentalistas religiosos e ideológicos. ¿Cuándo habrán lemas que piden: fuera Hamas, fuera Netanyahu, fuera la derecha ortodoxa, dos Estados democráticos y seculares en palestina?  Por el momento parece imposible, porque el odio y el  facilismo ideologizado requieren del cuadro dividido en blanco y negro, y es una vergüenza que la izquierda fragmentada, no sea capaz de romper este cuadro y articular con claridad su rechazo tanto de Hamas fascistoide como la política reaccionaria, represiva y cada vez más violenta de Israel. 

Me despido con un abrazo y la esperanza de que mis palabras no se esfumen

Wolfgang

Asedio a la población Palestina.

Escenas en la alambrada y el muro con los que los palestinos son encerrados en lo que se ha dado en llamar la cárcel a cielo abierto más grande del mundo.

Los muros que encierran a los palestinos.

 Una de las carencias a la que son sometidos los palestinos es la del agua. "Los palestinos dependen en gran medida de los israelíes para acceder al agua a pesar de que los acuíferos y las cuencas pluviales estén concentrados en la zona centro-septentrional de los territorios palestinos", dice diario El País, de España.
 

II. Pocho Álvarez: busco provocar que la gente se conflictue

Querido Wolfgang.

Como te dije anteriormente por whatsApp, gracias por la “clase escrita”. Quería  explicarte el porqué de Solución Final: Endlösung, el corto, y sobre todo el título español y su equivalente alemán que es lo que genera conflicto.

El corto no busca de ninguna manera  igualar la solución final nazi contra los judíos de la Europa del siglo XX, con lo que Israel está haciendo ahora en Gaza del siglo XXI. Construyo eso sí, el título español-alemán, como una metáfora para llamar la atención sobre esta tragedia que para nosotros, país imaginario, es desconocida y tergiversada. Busco provocar que la gente se conflictúe con el título y lo que podría insinuar. Que debata sobre la ironía y las paradojas de la historia y los tiempos circulares que encierra y que el título sugiere.

Pretendo hacer un repaso histórico, muy sintético, que dé información y genere preguntas y reflexiones sobre lo que está detrás como un acumulado de hechos y calendarios que asfixian. Antecedentes que alimentan  los últimos acontecimientos, de manera que se vea la longevidad del conflicto y el uso sistemático de la violencia como conducta que explica o traduce conquista, colonos, despojo, discriminación, exclusión, racismo y saque sus propias conclusiones respecto de eso y del uso y modos de  la violencia.

Así el título juega como una hipótesis, un ensayo a comprobarse en el tiempo por los hechos que establecen perspectivas, caminos y tendencias.

Pretendo hacer un repaso histórico que dé información y genere preguntas y reflexiones sobre lo que está detrás como un acumulado de hechos y calendarios que asfixian.  de manera que se vea la longevidad del conflicto y el uso sistemático de la violencia como conducta que explica o traduce conquista.

Busco que sea memoria que golpee los olvidos y la indiferencia  a la cual estamos acostumbrados, especialmente Ecuador, mi país, y procuro señalar, desde mis limitaciones desde luego, lo esencial de la historia, lo que está oculto y debe conocerse. La historia de colonización, Inglaterra y el Sionismo, el despojo y las guerras. Hamas, consecuencia de la despiadada política de ocupación de Israel y la presencia de los USA como padrino de esta destrucción. 

Lastimosamente por formato, tiempo y recursos (ningún recurso) estos temas y otros que también condimentan este polvorín, es imposible tratarlos. Por ejemplo el auspicio de Israel a la creación de Hamas para fraccionar la realidad política de Palestina. La conducta del sionismo como estado y su desprecio al multilateralismo (ONU y sus resoluciones).

Muestro lo esencial, aquello que permita acercar,  porque la idea de este corto es suscitar interrogantes y conmover a la gente. Las respuestas no pueden estar en el corto, están en las otras esferas de la realidad. Por ello me pareció  importante y agradezco por ello, que tu hayas respondido y dado generosamente tu luz sobre el tema a partir del corto.

“La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.”  Eduardo Galeano. Gaza (2012)

*Wolfgang Schmidt

Doctorado en Filosofía, Sociología y Economía de la Universidad Libre de Berlín
Ex-director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central
Profesor universitario en Berlín, México y Ecuador
Diseño y Asesoramiento de proyectos de desarrollo en la Amazonia ecuatoriana
Colaboró con con el Theater an der Ruhr de Alemania
Publicista en Suecia y Berlín

GALERÍA
¿Es excesivo comparar el Holocausto judío con la respuesta israelita contra Hamas y Palestina?
 


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