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28 de Febrero del 2024
Historias
Lectura: 20 minutos
28 de Febrero del 2024
Ugo Stornaiolo
Trump vs. Biden: EE.UU. sin nuevos liderazgos
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Fotos: Reuters y AFP

 

Las elecciones en Estados Unidos generan expectativas no solo en el país del norte, sino en la propia Rusia, en donde Putin habla de un plazo final para el fin de su operación especial en Ucrania: noviembre de 2024, cuando se conozca al ganador de los comicios estadounidenses, aunque Trump gane o pierda.


Pese a sus problemas legales, Donald Trump sigue enfrentando y pagando mucho dinero por las demandas judiciales en su contra, mientras que Joe Biden no logra quitarse de encima el escándalo de su hijo Hunter y sus relaciones con el gobierno y el ejército ucranianos. A eso hay que sumarle la edad de ambos: Biden tiene 82 años y Trump 77, que es cuando muchas personas ya se han retirado y gozan de estar con sus nietos.

¿Qué pasa con los jóvenes líderes estadounidenses? EE.UU. vive un momento en que se resiste a la transición y apela a longevos líderes para enfrentarse con un mundo que sigue acercándose más al multi-polarismo y donde la gran potencia militar debería jugar un rol más protagónico. Las opciones más jóvenes de los demócratas —la vicepresidenta Kamala Harris— y de los republicanos —Nikki Haley— no son una real alternativa al viejo mandato en los partidos del burro y del elefante (por su representación simbólica).

Gane quien gane el 3 de noviembre, la próxima administración estadounidense debe tomar las riendas de un país en cambio. Sin embargo, quienes recuerdan el primer mandato de Donald Trump vislumbran muchas modificaciones en el plano interno e internacional. En estas elecciones se contraponen dos visiones del mundo, pero no debería ser la vuelta al pasado. Recientes declaraciones de Trump respecto la inversión del 2% del PIB que deben hacer los socios de la OTAN para garantizar su defensa y la sugerencia de que el mandatario ruso Vladimir Putin podría ordenar “ataques en cualquier momento” a los países que no paguen, encendieron las alertas en el mundo.

Pero Estados Unidos no solo tiene preocupaciones en el ámbito internacional, sino que hay dificultades en el local, en donde el tema migratorio es “la piedra en el zapato” de Biden, quien tuvo que mantener algunas políticas restrictivas de Trump y enfrentar olas de migrantes ilegales puestos en autobuses por gobernadores como el de Texas (republicano) y que han sido enviados a ciudades como Nueva York, que sintió el peso de estas personas con robos y actos ilícitos que afectaron a la “Gran manzana”.

De llegar al poder, Trump podría reanudar y estrechar vínculos con líderes polémicos como Putin, Erdogan, Milei o Kim Jong-un. Sería un mandatario proteccionista y volvería a cerrar al país y a no interferir en asuntos externos. No hay que olvidar su ambigua relación (tan contradictoria como la de Biden) con la dictadura venezolana de Nicolás Maduro.  A esto se suma la crisis bélica y diplomática de Medio Oriente, los problemas de una América Latina desestructurada, una Rusia que busca recuperar su poder imperial y una China que compite en lo comercial y lo tecnológico.

Estados Unidos no solo tiene preocupaciones en el ámbito internacional, sino que hay dificultades en el local, en donde el tema migratorio es “la piedra en el zapato” de Biden, quien tuvo que mantener algunas políticas restrictivas de Trump y enfrentar olas de migrantes ilegales.

Muchos analistas, como Pere Vilanova, sostienen que la posibilidad de un nuevo mandato de Donald Trump representa un riesgo para la democracia estadounidense, que se basa en la democracia representativa y una división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y más de dos siglos de alternancia bipartidista entre republicanos y demócratas.

Aunque las mayorías en las dos Cámaras del Congreso se modifican de acuerdo con la coyuntura política y la alternancia entre presidentes, esto garantiza la no prolongación indefinida de mandatos y acumulación excesiva de poder. Incluso hubo episodios que demostraron que el sistema se mantuvo fuerte, como en el asesinato de Kennedy o el Watergate de Nixon. Vilanova señala que nuevamente “todo esto puede entrar en crisis bajo las iluminaciones de Donald Trump”.

Agrega el investigador catalán que, “como presidente, Trump ha arrastrado por los suelos las tradiciones, convenciones y costumbres de la democracia americana. Ha convertido esta campaña electoral en un carnaval trágico. Ha azuzado una nueva guerra civil de tipo racial y racista, cuando las consecuencias de la Guerra Civil de hace un siglo y medio siguen agazapadas”.

Dice que “Trump es racista, mentiroso, misógino, y el problema es que casi la mitad del país le sigue, ciegamente, sin comparación con ninguna elección anterior”. Lo demostró cuando no aceptó el resultado electoral de noviembre de 2020 y movilizó a sus seguidores que protagonizaron un asalto del Capitolio el 6 de enero de 2021, pocos días antes de la posesión de su rival. No se duda que pueda repetirse si hay un resultado adverso en su contra.  Ni la Constitución de EE.UU. ni sus enmiendas prevén supuestos de este tipo.

Vilanova añade otro factor: “Trump ha entendido como nadie lo que ha cambiado: la delicada (y frágil) relación entre política y sociedad, atacada también desde el fango de las redes. Todo vale para conseguir el poder y para mantenerse en él. Por eso, el presidente se resiste a decir si aceptará o no el resultado. Lo nunca visto”. En su anterior campaña y el la actual ha demostrado todo lo que se puede hacer mediante el uso de las fake news y las verdades alternativas para distorsionar y manipular la información.

En el 2020, la muerte de George Floyd durante un arresto policial desató el movimiento por la justicia racial. A fines de ese año el tema fue motivo del debate presidencial y Trump mostró sus intenciones, cuando no condenó la violencia de los grupos supremacistas blancos y propició su asalto al Capitolio días después.

¿Puede Joe Biden revertirlo? Barack Obama ya fue víctima de cámaras de legisladores y senadores en desacuerdo y en el período de Biden hubo dos suspensiones del gobierno por la falta de aprobación de presupuestos en el Senado y un presidente de la Cámara Alta apartado del cargo por sus propios coidearios republicanos por intentar tender puentes con el Ejecutivo. La polarización es evidente, con aspectos que estaban escondidos y que han reaparecido en los últimos años: la resurrección del racismo y las luchas de los afroamericanos y otros colectivos por imponer sus agendas.

En el 2020, la muerte de George Floyd durante un arresto policial desató el movimiento por la justicia racial. A fines de ese año el tema fue motivo del debate presidencial y Trump mostró sus intenciones, cuando no condenó la violencia de los grupos supremacistas blancos y propició su asalto al Capitolio días después.

Migrantes parten en una nueva caravana migrante desde el sur de México en un intento de llegar a la frontera con Estados Unidos. Foto: José Torres / Reuters

¿Qué va a suceder en las relaciones internacionales?

La inmigración es un tema central en la campaña electoral. Se mantiene el discurso de Donald Trump contra la inmigración y por calificar a los inmigrantes mexicanos como criminales y violadores y prometer completar un "gran y hermoso muro" en la frontera entre los Estados Unidos y México, mientras sigue satanizando a los refugiados como antiamericanos y peligrosos.

En la administración de Biden hubo cambios en materia de inmigración, medidas ejecutivas tempranas para revertir las restricciones de Trump sobre refugio y asilo y un menor uso de la detención de inmigrantes. Sin embargo, Trump es la expresión vociferante de una dinámica de fondo, que tiene adeptos en Washington (en los dos partidos) sobre el fracaso de la estrategia de favorecer el desarrollo y la apertura económica de China como mecanismo para lograr su apertura política -y un cambio de régimen-.

La inmigración es un tema central en la campaña electoral. Se mantiene el discurso de Donald Trump contra la inmigración y por calificar a los inmigrantes mexicanos como criminales y violadores y prometer completar un "gran y hermoso muro" en la frontera entre los Estados Unidos y México.

En los últimos años crecieron las tensiones en el Mar del Sur de China y un retorno al autoritarismo, a la represión en Hong Kong o la persecución de la comunidad uigur en Xinjiang. Biden hizo bandera del aperturismo hacia Chinan y una mayoría de norteamericanos ve con mayor confianza al líder demócrata para lidiar con Beijing. Trump es incoherente porque mientras ataca al régimen chino, elogia a su líder, Xi Jinping.

¿Por quién votará Putin? Rusia soviética y postsoviética prefiere a los republicanos frente a los demócratas (y buscará de alguna manera influir en la decisión con sus ejércitos de trolls en las redes sociales). El lenguaje de fuerza y de confrontación que caracteriza al Grand Old Party (GOP) en sus relaciones con Moscú es el que los dirigentes rusos entienden mejor porque lo comparten y les permite saber a qué atenerse: es claro y predecible. Los demócratas, recurren al discurso de defensa de los derechos humanos y ahora a las sanciones económicas a Rusia por su invasión a Ucrania.

Cuestión de edad o de liderazgo

Preocupa la salud de los dos candidatos presidenciales, longevos ambos. Tanto Joe Biden (81 años) como Donald Trump (77 años), precandidatos demócrata y republicano, generan preocupaciones por, precisamente, su edad, según un reciente informe del Departamento de Justicia sobre la evaluación del estado mental del presidente Biden, a quien tratan casi como un anciano demente.

Joe Biden. Foto: Getty Images

El Fiscal a cargo dijo que Biden tiene sus facultades mentales disminuidas haciendo referencia a su mala memoria (no recordaba el nombre de su hijo fallecido). Cabe aludir a mandatarios estadounidenses anteriores, como el presidente Dwight Eisenhower quien en 1956, con 64 años, renunció a la reelección debido a su avanzada edad. Entonces, la expectativa de vida en EE. UU. era de 66 años para los hombres y actualmente es de 74. Cuando Trump asumió su cargo en 2017 era la persona de mayor edad, pero luego fue superado por Biden en 2021.

En la actualidad Trump tiene 77 años y si gana tendrá 78. De hacerlo Biden tendría 86 años al finalizar su segundo mandato contra los 82 del republicano. La edad promedio en 2023 de los senadores norteamericanos es de 64 años, mientras que el promedio del Tribunal Supremo (la máxima instancia judicial) es de casi 70 años. ¿Es solo cuestión de edad o hay algo más?

Si gana, Trump tendrá 78 años. Biden tendría 86 años al finalizar su segundo mandato, contra los 82 del republicano. La edad promedio DE LOS SENADORES NORTEAMERICANOS en el 2023  es de 64 años, mientras que el promedio del Tribunal Supremo (la máxima instancia judicial) es de casi 70 años.

Las investigaciones señalan que algunos atributos intelectuales aumentan y hasta mejoran con la edad, pero cuando comienzan a declinar ocurre rápidamente. La memoria cristalizada, que permite conectar ideas y analizar mejor situaciones, puede mejorar luego de los 70. Sin embargo, los problemas de memoria y los lapsus de Biden son indicio de un deterioro cognitivo. Trump motejó al actual mandatario como “sleepy Joe”, porque se quedaba dormido en algunos eventos, como mostraron los medios de comunicación.

Es normal que cada presidente de EE. UU. sea sometido a toda clase de pruebas, exámenes y diagnósticos médicos para determinar si está mentalmente capacitado para continuar en el cargo. Viene a la memoria cuando en el Ecuador en 1997, 47 legisladores resolvieron que el entonces presidente, Abdalá Bucaram, sea cesado de sus funciones por “incapacidad mental” sin haberse presentado ningún informe psiquiátrico.

Sin embargo, tanto los antecedentes familiares de Trump como los de Biden señalan que los dos vienen de familias longevas y de buen estatus socioeconómico. Al buscar los perfiles de salid, hay mayores posibilidades de que el actual presidente termine su mandato, porque a Trump le puede afectar el sobrepeso y la falta de actividad física. Vale recordar que un infarto o un accidente cerebrovascular incapacitan a un mandatario.

Los escenarios del triunfo de Trump o de Biden

El analista estadounidense John Carlin, en un reciente artículo señalaba que “Trump y Biden son un peligro para la humanidad”. Y recordaba un reciente incidente cuando Biden hablaba en una rueda de prensa hace un algunas semanas cuando alguien apagó un micrófono. Esto hizo que el presidente de Estados Unidos salga confuso del escenario.

Lo que más preocupa al entorno de Biden es su facilidad para cometer dislates, pero algo que los inquieta es que le falle la pierna, se caiga frente a las cámaras de televisión o se resbale al bajar del avión presidencial, cosas que ya pasaron. Y ese es el candidato-presidente demócrata que intentará frenar el avance del republicano Trump. Una reciente encuesta le da 10 puntos de ventaja a Trump sobre Biden si las elecciones se realizan en este momento.

Biden se levantó por sí mismo y camino posteriormente sin ayuda. Foto: Andrew Harnik

Como una paradoja política, lo que es un tropiezo para Biden es una fortaleza para Trump. Pero, es la edad del mandatario lo que genera más dudas entre los votantes demócratas, mientras que cada locura y aparición de Trump en los tribunales genera más votantes para el extravagante exmandatario (en una reciente audiencia hasta salieron camisetas y otros materiales promocionales con la foto de Trump con gesto adusto que generaron gran demanda entre sus simpatizantes).

Las elecciones primarias han sido hasta ahora la confirmación de que detrás de Biden nadie le hace sombra, mientras que la exembajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley, intenta seguirle el paso -con poco éxito- al furibundo Trump. Lo que en países latinoamericanos hubiese bastado para que Trump sea descalificado (sus escándalos sexuales y de negocios), es lo que genera muchos partidarios del empresario neoyorquino.

Hay algunos datos que son importantes: si gana Trump es probable que la unidad occidental forjada para la ayuda militar a Ucrania sea desmantelada por el líder republicano, quien no ha ocultado nunca su admiración hacia el mandatario ruso, Vladimir Putin, cuyo modelo de Estado y gobierno, podría verse tentado a imitar.

Trump no abandonará la carrera presidencial porque tiene demasiadas ambiciones y un ego insuperable. el primer ex vicepresidente en la historia con más de 90 cargos delictivos pendientes en los tribunales y un futuro dividido en dos: ir a la Casa Blanca o a la cárcel.

Con esto se reducirían las sanciones a Rusia, pero también el flujo de armas a Ucrania. Sin su aliado más importante, el gobierno de Volodimir Zelenski se vería obligado a rendirse y entregar a los rusos gran parte de su territorio. Putin lograría una victoria decisiva y geopolíticamente importante. Hay quienes sostienen, como Carlin, “que la mejor arma que tiene Putin en Ucrania no es el armamento que posee o las reservas de soldados de los que dispone. La mejor arma que tiene Putin en Ucrania es Trump. O sea, la posibilidad de que Trump vuelva a la Casa Blanca”. Trump ha dicho que, de llegar al poder, la guerra en Ucrania terminaría en 24 horas. Como dicen los jóvenes: “game over” (juego terminado).

Por eso, las elecciones en Estados Unidos generan expectativas no solo en el país del norte, sino en la propia Rusia, en donde Putin habla de un plazo final para el fin de su operación especial en Ucrania: noviembre de 2024, cuando se conozca al ganador de los comicios estadounidenses, aunque Trump gane o pierda.

Trump no abandonará la carrera presidencial porque tiene demasiadas ambiciones y un ego insuperable. Un expresidente, el primero en la historia con más de 90 cargos delictivos pendientes en los tribunales y un futuro dividido en dos: ir a la Casa Blanca o a la cárcel. Es acusado por subvertir la democracia, poner en riesgo secretos de alto riesgo para la seguridad nacional y falsificar datos financieros. Sin la inmunidad de ser presidente existe el riesgo de que acabe sus días tras las rejas.

Lo que no se termina de entender es cómo puede ser que Trump siga teniendo opciones para ser reelecto. La paradoja es que mientras más lo acusan, más seguidores tiene y se habla hasta de una teoría de la conspiración de Biden, la CIA el FBI y la justicia. Todos, según Trump, instrumentos de la izquierda o incluso del comunismo internacional. Millones de estadounidenses creen que Trump es la mejor defensa contra “el marxismo” de Biden.

Y aunque Biden parece la mejor opción contra el desenfrenado candidato republicano, las dudas que presenta el demócrata son más que las certezas. ¿Por qué un anciano presidente decide presentarse y no dar el paso a su vicepresidenta Harris, lo que prometió en la campaña de 2020? La respuesta la tiene el mismo poder, que obnubila a quien lo detenta y aunque Biden no es un demente, dice Carlin, es “tan irresponsable como Trump. Es feo decirlo pero, mientras no cambien de plan, lo mejor para todos, salvo para Putin y demás tiranos, sería que se muriesen los dos”.

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